La ley de valoración de terrenos, freno a la especulación del suelo     
 
 ABC.    24/06/1962.  Página: 81. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

A JB C. DOMINGO 24 DE JUNIO DE 1962.

LA LEY DE «VALORACIÓN DE TERRENOS», FRENO A LA ESPECULACIÓN DEL SUELO

El "Boletín Oficial de las Cortes Españolas" publicó, en su número 736, el "Proyecto da Ley sobre

valoración de terrenos sujetos a expropiación, en ejecución de los Planes de Vivienda y Urbanismo",

presentado a Consejo de Ministros del 25 de mayo pasado por el titular de la Vivienda,.y que ahora

estudia la Comisión de Vivienda del alto organismo legislativo, con la premura y atención precisas para

que pueda ser stíme-tido al Pleno de julio.

La proyectada ley será pieza decisiva en la. marcha y desarrollo de la eficaz política de vivienda realizada

en la amplitud del territorio nacional. Sabido, es que al programarse los planes de vivienda son manejados

cálculos técnicos y de material, así como de mano de obra, atendiendo a módulos de movilidad pre-

visibles, de manera que entre la programación, y la ejecución apenas se registran diferencias mínimas con

las que ya, por otra parte, se contaba.

Sin´ embargo, había algo que escapaba a esta -previsión, y cada vez aparecía menos aprehensible en los

cálculos iniciales; este algo era cosa tan fundamental como el suelo, sin el cual no hay edificación

posibfe. Toda la función social de los planes, todo su ambicioso esquema resolutivo de un problema

humano y, a la vez, de engarcé y fluidez dentro de la marcha de la industria constructora, -venía a quedar

colapsado por el´ardid especulador, surgido al paso de la gran tarea. Él elemento suelo, de prurito, sufría

oscilaciones fundamentales. No basadas en lógica alguna. Ni tampoco en respetables derechos de

propiedad trabajada y puesta a punto.

Fue la Ley del Suelo de 1955 la que vino a racionalizar un sistema, de valoraciones para estos terrenos. Se

estipulaba que-todo terreno tiene un valor "inicial", un valor "expectante", un valor "urbanístico" y un

valor "comercial",´según los casos. El primero es exclusivamente el valor agrícola. De tal modo, no

•podrá jvaler lo mismo un terreno en la huerta de Valencia, de alto índice productivo, que en el sur de

Madrid, de producción nula. El segundo es valor en .función de las expectativas de ese terreno y, en

consecuencia, de sus características; el urbanístico, en^ virtud de sus .posibilidades de edificación, y,

finalmente, el comercial, en atención a la cotización de solares -en el" mercado. La .mencionada Ley del

Suelo, en su tercer artículo, denuncia "la retención de terrenos por propietarios que no urbanizan ni

edifican, ni acceden a enajenar sus terrenos, para urbanizar y construir, á precios de justa estimación".

Prepondera en la evolución, del suelo que circunda el núcleo urbano la tendencia de hacer actuar las

expectativas de uso o rentas futuras, incorporadas como valores adicionales al valor actual´del fundo: "Se

computa indebidamente la plusvalía, qtte en su momento será el resultado principal de la inversión

urbanizadora, sin tener en cuenta que, en rigor, debe´ estar ausente del cálculo, puesto que cuando,

efectivamente, llegue a producirse, tomo consecuencia de las obras en proyecto, ha de re-

vertir en gran parte sobre la comunidad, previa aplicación del tratamiento fiscal adecuado. "Lo cierto—

continúa £l~ apartado ref cridóles qtie. suelen pretenderse precios de especulación en lug;ar de precios

reales, y en tanto se consiguen o -no se hace imposible o se demora lá movilización. dje Ja propiedad

territorial, -es decir, se-impide la parcelación, venta y edificación de los solares resultantes y la saturación

del mercado con´oferta^ de terreno a precios razonables."

Por otra parte, en ios casos de,expropiación forzosa de terrenosTün~€ñleríati miento bastante apegado a la

doctrina jurídica antigua esgrimía, a veces, como una´ fisura en esta necesidad social, el criterio

estimativo contenido en el artículo 43 de la Ley de Expropiación Forzosa, dando como valor real del

suelo el que momentáneamente tenga en el mercado, sin otras consideraciones, y revirtiendo la cuestión a

un campo puramente •especulativo que venía a obturar la marcha´ de una tarea constructiva y social,

provocando dilaciones de evidente -perjuicio para la comunidad.

Contando^ pues, con los supuestos contenidos en la Ley del Suelo, salta, como un fruto de experiencia y

urgencia práctica, esta nueva íey, constreñida a loa "terrenos sujetos a expropiación en ejecución de los

Planes de Vivienda y Ur-´ banismo", cuyos preceptos, según prevé la primera disposición transitoria,

podrán´ ser refundidos un día con los de la Ley, de Régimen de Suelo y Ordenación Urbana. En realidad,

la nueva disposición viene, a apretar la eficacia de los preceptos vigentes en la de 12 de mayo de 1956.

Sus cuatro artículos, dos disposiciones transitorias y una disposición adicional se orientan, concretamente,

a este fin, y, vializan,´ sobre todo, el desarrollo del grarj, Plan Nacional de la Vivienda 1961-1976 así

como los Planes generales y parciales de Ordenación Urbana y proyectos de servicios urbanos de

inmediata realización.

Como se dice en el preámbulo del proyecto, se trata de llegar a un sistema de valoración de los terrenos

que responda tanto a la máxima objetividad en el justiprecio de cada una de las fincas sujetas a

expropiación, como a los principios derivados de la función social de la propiedad y de igualdad de los

administrados respecto de sus´ obligaciones en, cuanto a. los fines y servicios públicos*** La ley

proyectada establece en s,u articulado los principios y las garantías de todos los intereses. Se declara

obligatoria la formación de los índices municipales de valoración de suelo, establecidos en el artículo 101

de la ley de 12 de mayo de 1956, los cuales se formularán cuando exista aprobado el Plan de Ordenación

Urbana correspondiente. En las zonas o demarcaciones en las que haya de actuarse en ejecución del Plan

Nacional de la Vivienda 1961-1976 -dice-el artículo ter-cero del proyecto—y de los de urbanismo si no

han sido aprobados aún-los •índices municipales de valoración, el Gobierno, a´ propuesta del ministro de

la Vivienda, pq* drá delimitar polígonos de actuación, fijar precios máximos y mínimos de valoración,

etc.

Pieza fundamental en la eficacia de la ley, y, sobre todo, del - propósito social justo y-equilibrado que la

informa, es el artículo segundo, mediante el cual se declara de no aplicación´en los expediente^ y

valoraciones de que la disposición trata del artículo 43 de la Ley de Expropiación Forzosa.

El .Proyecto de Ley de "valoración da terrenos sujetos a expropiación en ejecución de los Planes de

Vivienda y Urbanismo" lubricará las diversas facetas del Plan de la Vivienda, ya puesto en marcha con un

´éxito sobrepasador de todos los cálculos. Responde también a la mentalidad de hombre de leyes e

imperativos sociales del señor Martínez Sánchez-Arjona, titular del Departamento de la Vivienda . quien

reiteradamente, ha proclamado en declaraciones y discursos, cómo el suelo tiene una función y misión

que cumplir en la gran tarea política, económica y creadora de la patria.

 

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