En la sesión de la tarde fueron aprobadas las leyes de explotaciones familiares, fincas mejorables y zonas regables y régimen de ayuda familiar  :   
 Importantes discursos de los ministros de Agricultura y Trabajo. 
 ABC.    13/04/1962.  Página: 54-62. Páginas: 9. Párrafos: 113. 

EN LA SESIÓN DE LA TARDE FUERON APROBADAS LAS LEYES DE EXPLOTACIONES

FAMILIARES, FIN, CAS MEJB1ABLES Y ZONAS REGABLES Y RÉGIMEN AYUDA FAMILIAR

IMPORTANTES DISCURSOS DE LOS MINISTROS DE AGRIGULTURA Y TRABAJO

La sesión sé r´eaíiüdó a las seis menos cuarto de la tarde, .y ocupó la presidencia. el señor Bilbao, con los

componentes de la Mesa. En el banco del Gobierno se hallaban los ministros de Agricultura, Hacienda,

Trabajo, Obras Públicas, Educación Nacional, Indústria, Comercio, Información y Turismo y Trabajo.

DISCURSO DEL MINISTRO DE AGRICULTURA

Abierta la sesión, el presidente de las Cortes concedió la palabra al ministro de Agricultura» "don Cirilo

Cánovas, que subió a la tribuna para exponer las características y finalidades de los proyectos, de ley de

su Departamento. Pronunció el siguiente discurso:

Señores procuradores: Quizás no fuera prudente distraer la atención dé la Cámara ni con un párrafo de

cortesía ni con un largo exordio encaminado a resaltar algo tan evidente como la importancia que a este

Pleno confieren los Proyectos de ley que afectan al sector agrario y que el Gobierno somete hoy a la

aprobación de las Cortes Españolas.

Quede, pues, él protocolario párrafo de cortesía reducido a dos palabras sencillas que revelen el respeto y

manifiesten el acatamiento y la reverencia con que .un miembro del Gobierno comparece ante la? Cortes.

Y dejemos reducido él exordio a otro par de palabras que expresen mi fe env la alteza de miras de la

Cámara, su decisión para hacer valer en todo momento el imperio de la justicia y su patriotismo para

servir la causa del bien común.

Seguro de vuestra benevolencia y de la atención con que todos los Señores procuradores han seguido,

unos como parte activa de la Comisión de Agricultura, y otros como hombres conscientes de la gran

responsabilidad que les alcanza en cuanto respresentantes legítimos de la vida nacional, las naturales

vicisitudes que todo proyecto legal ha de seguir antes de que ascienda al supremo rango de norma;

seguro, digo, de que la materia sobre la que me propongo tratar ha merecido, por vuestra parte, largas

horas de´ •meditación, estudio y análisis, es por lo que me voy a permitir tratar el tema más vivo,

complejo y delicado de España, el tema del campo, que por ser soporte y fundamento de una civilización

ttúlenaríá, nadie puede sustraerse al pensar en él/ al hablar del mismo, a la emoción de su grandeza, a la

consideración de su formidable peso.en la vida de tina nación que, aunque no lo dijera la economía y la

estadística, es esencialmente campesina, fundamentalmente agrícola, porque su alma se ha vaciado, en el

molde de la tierra.

Mencionar el tema agrario equivale poco menos que a lanzar una convocatoria de . "Concejo abierto",

donde cada Vecino se apresura a ocupar un sitio para intervenir en el debate o para no perderse detalle del

mismo. Y no es que intente yo menospreciar el noble y hermoso cuadro que representa una sociedad que,

al conjuro del tema del campo, se siente unánimemente citada a acudir al Foro. Lo que únicamente

pretendo es servirme de esta realidad que no admite duda para medir la profundidad y trascendencia de -

esta actitud comunitaria y para deducir su más clara y fulminante consecuencia: la necesidad de plantear

la cuestión agraria hoy, precisamente a nivel del año 1962.

Bajo este mismo techo se ha hablado hasta la saciedad del tema agrario. Se ha hablado sin fe y sin respeto

de algo que afecta .vitalmente a la salud de España. Aquí se ha vapuleado como en un zafio motín una de

las mayores urgencias de España, una de las mayores esperanzas de millones de hombres y mujeres

españoles. El país fue testigo, allá en los años treinta, de todo el montón de hojarasca, improvisación,

frivolidad, y rencor que el mecanismo parlamentario acumuló baja forma de debates, expedientes y

disposiciones legales para, a la postre, burlar una vez más la caridad y la justicia. Aquí se montó fa-

r|induléscamente la inicua farsa de una "reforma agraria" que riada tenía de reformadora ni de agraria.

Toda la escandalosa operación estuvo) inspirada por el oportunismo político, por el chalaneo del egoísmo

partidista, por la ceguera de los ineptos y la irresponsabilidad de los demagogos.

LA REF0RMA AGRARIA DEL 14 DE ABRIL

La reforma agraria que presentaron los. hombres del 14 de abril—cito palabras de José Antonio,

pronunciadas en mayo del año 1935—, en vez de ir como la que nosotros apetecemos, a rellenar dé

sustancia al hombre, a volver a dotar al hombre de su integridad humana, social, occidental, cristiana,

española; en vez de hacer eso, tendió a la colectivización del campo, es decir, a proletarizar también el

campo, a convertirla los campesinos en masa gregaria, como los obreros de: la ciudad. A eso tendían y ni

siquiera eso han hecho. Esta es la hora en que no han dado apenas un trozo de tierra a los campesinos. De

la ley. de Reforma Agraria, lo único que empezaron a cumplir fue un precepto añadido a última hora por

el puro propósito de represalia.

Desde aquellas fechas a que nos referimos han transcurrido, ciertamente, muchos años. El tiempo, que no

pasa en balde, ha dejado al menos en España, huellas imborrables al correr, de los días, rastros de sucesos

lacerantes que han hendido la carne y el alma de España. Pero las memorias suelen ser flacas y la

sinrazón y el egoísmo que en los momentos cumbres, en las coyunturas históricas de verdadero dra-

matismo suelen hacerse fluidos,´ neutros, escasamente resistentes, más tarde revelan su propensión al

enquistamiento, a la defensa suicida en posición cerrada. Y no hace aún muchos meses, tomó cuerpo de

nuevo en la opinión, el tema agrario. Por la magnitud del problema, por su autentica dimensión, por sus

aristas innumerables y su complejidad, el ministro de Agricultura se vio en la precisión de expresar

públicamente en un acto—me reflerb:a;lás palabras que tuve el honor de pronunciar el día 24 de julio de

1961 eri la inauguración del monumento erigido en el Cerro de San Cristóbal (Valladolid) a la memoria

de Onésimo Redondo—, cuáles eran los propósitos del Gobierno en punto de tan extrema importancia.

En aquella ocasión decía: "No negamos las raames originarias napidas frente a los abusos e

incomprensiones del capitalismo agrario. Lo que nos negamos a admitir es que al cabo de los años se

pueda volver a, agitar el espantajo de una reforma basada pura y simplemente en la redistribución, a

secas, de la propiedad rústica... El Movimiento ha proscrito- de una manera tacita que se manipule con un

sistema que es conceptualmente un disparate, económicamente un absurdo y socialmente un

engañabobos... .Jüa reconstrucción de. nuestra agricultura no puede basarse en un burdo expediente de

cambio de titularidad en la propiedad rústica. Todo proceso reconstructivo ha de, responder a la idea ´de

una acción conducente a la elevación, del nivel de vida y situación social del agricultor, unida a la mejora

dé la producción y de la productividad agrícola."

Creo que con la fijación dé esta postura política pudo contribuirse a que las cosas un poco salidas de

cauce volviesen a un estadio de normalidad. No se trataba de halagar a las masas ni de impedir que el

vocerío turbase algunas siestas tranquilas. Se queríaj a lo sumo, recordar al país que el Movimiento, sino

trae en sus alforjas una varita mágica para resolver los más viejo y enconados pleitos de España, he-

redados de, quienes nos precedieron, así como sus problemas mas aguaos e irrigantes, sí dispone de un

repertorio de ideas para realizar ,con prudencia, responsabilidad y seguridad en el resultado, las ope-

raciones indoloras o, si llega el caso, ,do- . lorosas, que demanda el interés supremo de la nación y la

justicia que le es debida a cada español por muy bajo que est^ o por muy alto que aparezca en el escalafón

social.

La sola invocación a la buena memoria, de los españoles es más que suficiente, para qué escudriñemos sin

defectos de enfoque, sin pérdida de visión, la realidad de unos, años fecundos, sin precedente próximo o

remoto en la historia de la, agricultura española. No me he de acoger al testimonia de las cifras para

ponderar la obra realizada por el Movimiento. Sabemos todos qué ha sido mucho; pero sabemos igual-

mente, que no ha sido tantp como demanda el vasto problema agrario y exige nuestra ambición de

españoles. Mas tampoco podíamos lanzarnos vertiginosamente a una operación de tantísima envergadura

como la qué el campo tiene pendiente desde hace muchas centurias, sin haber previamente situado al país

en camino de .una radical réorderiación económica y sin haber creado los instrumentos políticos´ y

técnicos para él intentó no se nos quédase en un liueyo torrente de literatura,,en lina olea-7 da-cíe

Retórica administrativa que sólo.hu-´biese contribuido´ a descoyuntar,, todavía más, ese fenómeno

complicado, cambiante y difícilmente apré-hensiblé que es la vida agraria.

Yo diría que para intentar .con posibilidades de éxito cualquier, tipo de tratamiento agrario es menester

tomar del cámpp algunos de los ingredientes que éste nos brinda a manos llenas: evolución ininte-

rrumpida, sentido común y prudencia. Por haber creído que una ofensiva reformista podía llevarse a

efecto con las armas elementales de la redistribución,´ la colectivización o ambas cosas al unísono, apoya-

das por la tiranía de un credo político que, en principio, se proponía alterar fundamentalmente unos

supuestos históricos, producto de largos años de vida humana llena dé peripecias, fracasaron estrepito-

•samente todos los´ intentos. La propia revolución comunista soviética no ha podido lograr éxitos

espectaculares en .el campo. Sin la apoyatura del proletariado industrial, la experiencia comunista no

podría haber prosperado en Rusia. Hoy sabemos que el campo todavía se resiste a la penetración del

credo marxista-leninista y que los férreos dirigentes de la economía rusa, pese a la presión ejercida a lo

largo dé tantos años sotare . la agricultura del país, .no han logrado sus propósitos de hacer de la misma

una máquina dócil arma-nejo de. sus, conductores. Y otro tanto sucederá en la China roja, en donde el in-

humano experimento de las "comunas" sigue el mismo proceso respaldado por la miseria, el silencio y el

sacrificio de unos millones de seres humanos cuyas vidas no cuentan para loa rectores dé. un sistema

monstruoso.

POSTURA INADMISIBLE: PERMANECEK INACTIVOS

Pero huir.de caer en una línea de fracasos, sea cualquiera que fuere la doctrina política en que encontraron

aliento e inspiración, no presupone asumirla.^cómoda e inadmisible poséura dé permanecer inactivos ante

una realidad agraria;que, cual la. nuestra, tiene notorias imperfecciones, y que, por consiguiente, reclama

ser enderezada hacia objetivos económicos y sociales concretos. Tras la consecución de tal fin

marchamos con paso firme. ´Ble´ urge afirmar con resolución que el Movimiento no ha desaprovechado la

coyuntura revolucionaria, que determinó su nacimiento y señorío Sn la vida española/Sin títulos

rimborhbanites, sin falsos -oropeles de guardarropía, san el menor ánimo de desquite contra situácipnes

de privilegio que sé han mantenido en; el tiempo, el Movimiento ha sabida .-crear y sigue creando, el

aparato legal revolucionario para llevar a éíéc´tó la deseada, urgente y necesaria reestructuración de

nuestra agricultura. Los proyectos de ley. qué hoy´sé. traen a la consideración de la Cámara, evidencian su

.capacidad creadora.

La empresa "atrayente. ,y magnífica" de qué hablara .José Antonio en ^este mismo salón, está en marcha.

Si recién salido e! país de la profunda conmoción de una con-, tienda interior dé tres años, el Gobierno, se

hubiese lanzado a reformar de una manera- drástica, ´terminante y fomialménte revolucionaria,, la

agricultura nacional, no dudo. énv afirmar hoy que sé hubiese daSao un paso en falso, o, mejor aún, un

pasa atrás,´ de consecuencias.-imprevisibles. ,Cori una agricultura conmociónada por un trienio de. lucha,

sujeta a Un retraso de «muchos- años en la aplicación dé recursos técnicos y científicos, dominada en

buena parte por,el absentismo y la-falla de capacidad empresarial, descapitalizada hasta el limité

´.máximo, sumida en las brú-rñas del misterio por ño disponerse de uiia estadística seria, eficiente y

completa, y, por ende, constituyendo el soporte principal de una nación pobremente industrial, no podían

operarse milagros.

Que los años siguierais;ST 1930 no aportaron máá que. obstáculos para la, reconstrucción. general del

país, es algo que ést-á fuera de duda. Lo que-pddnatóos-,dénomi-•nar "operaciones materiales" de

cualquier intento , reformador no - iuibiesén podido ejecutarse en condiciones tan extraordinariamente

adversas. Pero, sin embargo, el pensamiento de los hombres responsables de la nueva etapa nacional qué

se inicia en la Cruzada, j am-á.s ha podido ´apartarse de .esa gran necesidad histórica que constituye -el

campo; en cuanto problema que no sé puede medir únicamente con arreglo a un patrón económico de

simple ´renovación de estructuras, sino que, requiere ser contemplado en su totalidad con sus inequívocos

y vigorosos perfiles, humanos, sociales y religiosos.

Para su adecuada solución se ha ido elaborando la norma capaz de réordenar la´ agricultura española sobre

una firme base dé justicia. Hasta la creacióít dé ;laS Cortes y des^íués de fundada tan alta institución, los

Gobiernos del Caudillo han´ s¿abido mantener invariable él nuevo rumbo económico-social del problema,

agrario. La serie de disposiciones promulgadas por el Régimen, abordan^ absolutamente todos los puntos

neurálgicos .de. la. -vieja y compleja cuestión agraria. Las normativas, en vigor son, frents a. s-u

aparente" dispersión, un todo ordenado y coherente. Concebido como unidad estratégica, como fuerza

operativa, qué nos ha permitido ir realizando, a ritmo acomodado a las circunstancias económicas, uña

tarea que persigue de una m a n é r a implacable la conquista ,-dé ´los grandes objetivos qua corresponden

a la reforma social y económica de la tierra.

Si en otras partes del mundo la reforma asoma la siniestra barba de, Carlos Marx, la, que en España

postula el Movimiento tiene Ift cara limpia y´-limpia-él alma.

Nosotros la, haremos a la manera española, cristiana y revolucionaria como la que anuneió baje- esta

misma cúpula José Antonio Primo de Rivera, sin alardes estúpidos dé violencia, sin crueldades y sin

sangre, pero sin que nadie-puede permitirse él gesto intolerable -de atentar contra e^á, dé querer frenarla o

escamotearla. No-yamos contra nadie; -vamos a favor dé un • ideal de justicia. Y porque tal es el sentido

de la obra política del Movimiento, -,.^reiteradamente, /expuesto por Francisco Franco, yo´quiero recordar

a la Cámara unak´pala-oras del Caudillo, pronunciadas en Linares en abril del año pasado. "Nosotros-/-

dijo— advinimos al Movimiento Nacional para evitar que España se sumiese :en- el comunismo, pero no

para volver a la base -de. partida, sino para construir y hacer una revolución nacional, una revolución

creadora; implantar un nuevo concepto político qué respondiese a los tiempos modernos´.? abandonar

para siempre un sistema indiferente a la explotación inicua del hombre.

EL VIAJÉ -DE FRANCO POR I : ANDALUCIA

En un viaje por las provincias andaluzas, sencillamente clamoroso e inolvidable, íju Excelencia, el Jefe

del Estado, además de recoger el testimonio de inquebrantable adhesión de su pueblo,´ pudó apreciar di-´

rectamente la situación de todos aquéllos problemas que, por su magnitud económico-social, son objeto

dé su constante y atenta preocupación. Y fue concretamente en el recibimiento que le dispensó Córdoba,

en medio de una de´las mayores apoteosis populares que sé, recuerdan, doríde el Caudillo hizo el escueto

balance dé su recorrido per Andalucía. "... pese a 10 mucho hecho,en la´ creación dé propietarios agrícolas

á través de la Obra de Colonización—declaró^-, en esté viaje : como eá otros, me Me apercibido dé .la

persistencia de muchas injusticias sociales, de grandes diferencias irritantes..."

La indiscutible verdad y* autoridad de estas .palabras, ponen el dedo sobre una gran llaga nacional: la

carencia de una conciencia social fuerte, saña y vigorosa. En torno de esta realidad sería sumaméií-te fácil

realizar un gigantesco despliegue testifical: Prelados de la Iglesia, autoridades, sociólogos, economistas,

escritores, vienen denunciando la gravedad .de un malgüe se halla profundamente arraigado precisamente

en aquellas zonas de España en donde la concentración de la propiedad rústica alcanza sus mayores

índices. Pero no quiero fatigaros: cpn citas literales tó-, madas de documentos religiosas o seglares, pues

estoy ssg´uro que sería renetirós cosas rque córipeéis dé sobra y que lacéíañ-saludábléméñte vuestros

sentimientos cristianós y vuestro alto sentido patriótico. Y> sé tánibtén qué como católicos siricefosV

españoles de corazón y hombres leales al Movimiento, jáJnás dejáis de tener présenté e¡l sáiito y seña qué

Franco ~nos dio en la-prima vera de 1961: "Nosotros aspi-ra-mps—^esta fue su -consigna—á hacer una

justicia social bajo el imperio ,de la ley divina, a crear nuevas fuentes de trabajo, a que ño haya hombres

que no trabajen,-a que-todos´tengan asegurado el jornal´o salario, y a qué mejore cíe día en-díá; -a

´qít^ él ahorro no esté acumulado en las manos de los poderosos, sino que puedan Efectuarlo todos los

españoles. Esta es la riqueza material a que aspiramos y ese es el porvenir que os ofrecemos."

Urge, pues, llevar, a la conciencia del país la necesidad de actuar sin´ tardanza para hacer como españoles

y como cristianos, en el nombre de Dios con. auténtico sentido de hermandad, lo que otros por ahí están

haciendo diabólicamente" para rom-´per ese espíritu de hermandad y sembrar el odio.

Yo apelo a vuestra responsabilidad en cuanto representantes legítimos de la Nación y a la conciencia de

quienes están legal y moralménte obligados a colaborar en la gran obra dé justicia social que España

necesita y que el campó demanda con angustia. Hay que cambiar, reordenar, reformar. "Hay que hacer—

ha dicho Franco—una revolución -en los conceptos, llevar al ánimo de todos que aquel concepto de la

propiedad de principios del siglo XIX en que aquélla no teñía más que derechos y carencia de

obligaciones, se ha abolido para siempre, que la propiedad tiene un fin y tiene unas normas que han de

servir al fin común." Y es que estamos, señores procura/dores, encerrados resueltamente con el máximo

problema de esta hora, el prp-´blemá, agrario; problema cuya resolución —y cito textualmente palabras

de, nuestro Caudillo en su Mensaje de~ fin de-año— "estamos en condiciones de garantizar que será

llevada a cabo sin quebranto de nin-´ gún derecho legítimo, pero también´ sin vacilaciones ni. debilidades.

Está en juego la justicia, la solidificación de un orden social cristiano, la elevación armónica de nuestra

economía y la vida libre y decorosa de millones de españoles. Tampoco ahora nos temblará el pulso en

tan importantes y decisivas batallas, en las que estamos seguros surgirían dificultades, obstáculos y

negligencias, pero ¡también contaremos con la colaboración de la inmensa mayoría de los españoles".

LA ENCÍCLICA «MATE ET MAGISTRA"

En la primavera del año 1961, la Santidad de Juan XXIII dio a conocer al orbe cristiano uno de los

documentos más luminosos de este tiempo: la Encíclica "Mater et Magistra", en cuyas páginas brilla la

caridad y la sabiduría. Nacido en^el seno de una familia, de agricultores ber-gamascos. Su Santidad el

Papa, felizmente reinante, en esta predicación universal desde la alta cátedra de San Pedro, Unía a su

indiscutible autoridad, la huella profunda que la tierra deja en quienes la riegan con su sudor de

generación en generación. Rea/firmando la doctrina de sus predecesores en el Solio Pontificio, insiste el

Padre Santo en que "al derecho de propiedad privada sobre los bienes le es intrínsecamente inherente una

función social". "En e f e c t o—corrobora Juan XXIII—, en el plan de creación, los bienes de la tierra

están destinados, aiite todo, para el digno sustento de todos los seres humanos/como sabiamente enseña

nuestro Predecesor León XIII en la Encíclica "Rerum Novarum": "Los que han recibido de Dios mayor

abundancia de bienes, ya sean corporales y externos, ya internos y espirituales, para esto los han recibido:

para que con ellos atiéndarí, a su perfección propia y, al mismo tiempo, como ministros de la Divina

Providencia, al provecho de los demás." Y más adelante, añade: "En nuestro tiempo, tanto el Estado como

las entidades de derecho público, han extendido y siguen extendiendo el campo de su pre-r sencia e

iniciativa; pero no por esto ha desaparecido, como algunos erróneamente . se inclinan a, pensar, la razón

de ser de la función social de la propiedad, puesto que ella surge de la naturaleza misma del derecho de

propiedad."

.En la tercera "parte de su Encíclica, ana-´ liza detenidamente el Vicario de Cristo, las causas que

umversalmente determinan e] éxodo de la población rural hacia los centros urbanos. "No es posible

dudar—añr-ma-^de que ese éxodo encuentra tino de ´sus _ factores en el hecho de que el sector agrícola,

casi en todas, partes, es un sector deprimido, sea por lo tocante al índice

de productividad de las fuerzas de trabajo, sea respecto al,tenor de vida de l^s.poblaciones agrícolas

rurales". Consciente de la importancia de este fenómeno, Su Santidad Juan XXIII señala las directrices

que, a -su ´juicio, pueden contribuir a. resolver el problema. "Ante todo—dice—-es indispensable

ocuparse especialmente, por parte de los poderes públicos,. de. que en los ambientes agrícola-rurales

tengan conveniente desarrollo Iqs servicios esenciales, como los caminos, los transportes, las.

comunicaciones, el agua potable, la habitación, la asistencia sanitaria, la instruc-´ ción básica y la

instrucción técnico-profesional, condiciones apropiadas para la vida religiosa, los medios recreativos,^ de

que haya en ellos disponibilidad de aquellos productos que permiten a la casa agrícola-rural estar

acondicionada y funcionar de un modo moderno". Puntualiza.´además, la "Mater et Magistra"- otros

extremos tendentes a estimular la vida de este "sector deprimido": desarrollo gradual y armónico "del

sistema económico, proporcionando debidamente agricultura, industria y ser-

vicios; apropiada política económica en lo relativo a imposición tributaria, crédito, seguros sociales,

defensa de, los; precios agrícolas, promoción de industrias integrativas y adecuación de. las estructuras de

las empresas. Es particularmente significativo lo que, al tratar de la defensa de los precios agrícolas,

asevera el Papa: "Es verdad—afirma—que los productos agrícolas están ordenados a satisfacer ante todo

necesidades, humanas primarias; por lo cual sus precios deben ser tales que v los hagan accesibles a la

totalidad de los consumidores. Sin embargo, es claro que no puede aducirse esa razón para forzar a toda

una categoría de ciudadanos a un estado permanente de inferioridad económico-social, privándola de un

poder de compra indispensable para su digno tenor de vida: lo cual también está en plena oposición con el

bien común."

Al referirse a la adecuación de las estructuras de la empresa agrícola, señala el documento pontificio la

dificultad de señalar apriorísticamente-cual sea la más conveniente´. "Es oportuno, sin embargo—ex-

•¡presar—.´«ílauiar la atención sobre el hecho de que la, eropresa en dimensiones familiares es vital a

condición dé. que pueda obtenerse tíé ella un rédito suficiente para el decoroso´tenor de vida de la

respectiva familia. Con tal objetó, es indispensable que los cultivadores sean instruidos, puestos al día

incesantemente y asistidos .técnicamente ´ en su profesión•;. ty es también indispensable que establezcan

una abundante red de iniciativas cooperativistas, estén próíesiOnalménte organizados y activamente

presentes en la vida pública."

•;COlJfCTDiEK5CIA DÉ CRITERIOS

Como católico,y como miembro del Gobierno me complazco en destacar la coincidencia de criterios

existentes entre las grandes líneas de actuación que preconiza la "Mater et Magistra" y la realidad de

nuestra política agraria.. El que la agricultura responda en términos universales a^la condición «ie "sector

deprimido" quiere decir que rio,s encontramos ante un problema de verdadera magnitud política. Las

catorce "reformas agrarias" emprendidas eii Europa después de. la Priinera Guerra Mundial, las

dificultades que para, el Mercado Común ha süpufesfói) "la"cué´stión agrícola por sus, ¡peculiares

características en cada uno de los países miembros, el her cho de que en, las hermanas tierras dé América,

domine hoy una preocupación clamorosa por el tema de la.´tierra, son ya de por sí indicios claros,

concluyéntes, de la necesidad de sacar a la agricultura de la depresión económica,en que hoy se en-

cuentra.

Que cada cual se plantee el problema conforme a sus´ imperiosas" exigencias ya su peculiar filosofía.

Nosotros los españoles estamos convocados a desentrañarlo dentro de los límites temporales de la pre-

sente generación. Los hombres, de 1936 no podemos eludir esta responsabilidad ni declinar este honor,

porque ¡para estí hemos pues}» a la nación en tírisá de constante percepción. En el Movimiento existe

todo el anípMo´repertorio de soluciones ,que la vasta y compleja problemática de nuestra vida nacional

requiere: desde la primarla necesidad de una ordenada y fértil convivencia política ´hasta, la ruptura del

aislacionismo y consiguiente incorporación de España a los movimientos integracionistas que cada día se

perfilan ctm. mayor fuerza y pujanza en. el seno de la vieja Europa. A ella, a la causa de su

fortalecimiento físico, "de su superación material y, sobre todo, de su rectoría espiritual, habremos de

aportar los frutos de nuestros cultivos más selectos, el producto de nuestra cultura milenaria, y nuestras

ideas, expresión de un mundo peculiar y una filosofía, que, cómo una semilla de esperanza, germina hoy

en la conciencia de todos los europeos occidentales.

La política agraria del Movimiento ya encaminada a orear unidades de cultivo con base económica y,

espíritu social. La acción colonizadora emprendida hace años "atiende a la constitución de estas unidades,

en cuanto además de instalar al agricultor sobre lo qué se estima una finca de dimensional familiares, le

proporciona capital y medios,´ orientación y asistencia para desenvolverse adecuadamente, con la empresa

-familiar así constituida.

Nosotros no tenemos, como tampoco lo tenía José Antonio, ningún prejuicio en contraída las

explotaciones agrarias en: ra-, sóíi a la extensión superficial sobre la qué´ se asientan, mas sí lo tenemos

contra aqué-lias, que, lejos de constituir:Una unidad, económica de cultivo configuran un reduc-, to de

injusticia social y de mala explotación económica: corregirlas constituye uno:. á& los principales

objetivos del Movimiento ,pbr lo que -a nadie debe sorprender que contía ellas dirijamos nuestra acción y

én¿; ?amiñemos nuestra ofensiva.

LA AMARGA REALIDAD DE-LA) AGRICULTURA

La amarga realidad de la agricultura española es que lleva demasiado tiempo gravitando sobre

un´cotítepío patrimonial de propiedad, en vez deshacerlo sobre un concepto económico-social de empresa.

Por eso, no se arreglaría nada, en definitiva: con un simple cambio efi la titularidad de un derechera

nuestra, legislación civil nuestro viejo Código, mantiene inserto en la concepción individualista y liberal,

del siglo XIX. Erque nuestra agricultura esté sujeta en gran parte al Gobierno de los simples propietarios,

representa por sí sólo una ´fuga de capitales que en vez de ser invertidos en mejora de explotaciones, en

él. progreso de la empresa agrícola se vans lindamente a la ciudad y-a otros sectores económicos y ello en

tal cuantía, Que no resulta aventurado asegurar que ni laa entidades oficiales de crédito ni la Banca oficial

ni privada con su actual estructura, serían capaces de aportar anualmente a nuestras explotaciones agrarias

el ahorro que éstas producen y. del campo ^emigra.

¿Existen verdaderas empresas agrícolas? ¿Contamos con hombres dotados de. espíritu empresarial,

profundamente inbüidos de la ictea de que la agricultura no es sólo una forma de vida, sino, además, una

actividad económica? Puedo asegurar que si, aún cuando nuestro problema, como antes •os decía, puede

perfectamente constreñirse a. una superabundancia de propietarios frente .a un déficit de empresarios. Por

eso. siempre que se agita el tema del campo y se invoca la necesidad de someterlo a un módulo de

reforma, se alza el coro de las invocaciones a unos derechos que, tradi-eionalmehte, han constituido v.n

muro de contención. Y digo tradicionalmente. por que "la propiedad territorial, el derecho, de propiedad

sobre la tierra—wpito palabras ya pronunciadas en el Parlamento pdr José Antonio en el año 1935—.

sufre en este momento ante la conciencia jurídica de Muestra época una subestimación. Esto podrá

dolemos.o no dolemos, pero es tín fe-nómeño^que se produce, de tiempo en tiempo, ante toda suerte de

títulos jurídicos".

El país necesita navegar a mayor velocidad, que bastantes años llevó varado en una orilla de apatía

colectiva, de falta de entusiasmo.-de reverencia a Viejas sut>érs-ticiones. Es cierto que nos sentimos

orgullosos de seguir conservando muchas cosas esenciales, muchos, valores, espirituales que en áreas

extrañas a la nuestra, hoy no son más qu>3 un pálido recuerdo; pero también es verdad que no todas las

cosas que ac-itualmente forman la contextura de nuestra sociedad merecen ser salvadas. En el nuevo

rumbo que la política del Movimiento ha dado al país, una cosa sobre todas debemos tener siempre

presente a la hora de reajustar las estructuras económicas nacionales; la estabilidad social. Y en tanto no

corramos peligro de violentarla, naveguemos sin miedo y sin dudas, que en el puente de mando estará

tranquilo y sereno cómo siempre Francisco Franco.

Empi-esa de tan alto bordo requiere que tengamos dispuestos los medios para reali- -zarlav Este es, el

motivo.-por´el cual el mi-.nistrp/de Agricultura tiene el honor de1 eomparetíer^ hoy ante .vosotros

comp.men-/tor de una tarea de Gobierno encaminada a hacer más .Tapida y segura una navegación ´ por

.aguas; no . siempre encalmadas. Comparezca ante esta Cámara procediendo a una serie´de Proyectos de

Ley que se estiman fundamntales para perfeccionar el dispositivo legal vigente en él orden agrario.

Tienen todos ellos una finalidad económica y persiguen uíi. objetivo social y; ss>, ajustan taxativamente

• á ese patrón -.dé. • nuestra política que, exige la ponderación adecuada entre lo económico v lo social.

FpFULARIDA» BE -1A CONCENTRA-CÍO»- PARCELARIA

La concentración parcelaria es, no obstante su juventud, -tarea que goza de la máxima popularidad en

nuestros medios-rurales,, porque es el fin de una agricultura penosa y de miíy escasa productividad. En

harapos .están, señores procuradores´, cerca dé ocho millones de hectáreas que hipotecan seriamente el

porvenir de. nuestra agricultura. El arma de que ahora queremos dotarla es dé tal necesidad que no precisa

encomio. En el orden de la intensificación, prevé´ la rectificación de los ^porcentajes que -ahora se exigen

para solicitar la ´concentración y el establecimiento dé unas bases para realizar, encías mejores

condiciones posibles, las de carácter privado.

En el aspecto social, se atiende al fomento de Cooperativas—coofper´ativas de explotación, de

maquinaria...-^—, quehacer que, apenas esbozado en la actualidad, . cuenta ya con precedentes

sencillamente admirables, y que, inspiradas en el sentido cristiano de nuestra legislación cooperativista,

llevará al medio rural,xtap¡ frecuentemente tachado de individualista, él sentido asociativo, el hábito de la

unidad y1 el convencimiento dé que la unión acrece la renta, agraria.

Y completo, finalmente, ´esta, sumaria exposición del proyecto con simples alusiones .a su configuración

en el orden, técnico-jurídico de la inscripción registral, cuyos efectos se producían con evidente retraso,

impidiendo a los propietarios participantes en la concentración, beneficiarse hasta pasados cinco años del

crédito territorial, tan importante para capitalizar sus explotaciones y lograr en el más breve período de

tiemipo las rn-ejoras efectivas que a toda propiedad concentrada se abre camino, para poderlas alcanzar.

No cabe duda que, dadas ¡ las. carácter rístieas de nuestra agricultura, deficitaria ert precipitaciones

atmosféricas que, ´además de escasas,-son irregulares, la´mejora fundamental que puede establecerse, .y

sobre todo la que asegura la- máxima producción y productividad, es el regadío. I?e. aquí, el que nuestra

política agraria se dirija especialmente hacia las nuevas zonas regables, máxime .cuando el agua, en ad-

mirable conjunción! con la climatología d.e algunas regiones españolas, nos permite obtener productos de

calidad sin competencia posible en los mercados europeos, salvo la derivada de otros países ´medite-

rráneos, similares al nuestro.

IA ACCIÓN COLONIZADORA

La acción encomendada al Instituto Nacional de Colonización se. dirige, fundamentalmente, :hácia las

tranáformaeiónes a realizar en zonas regables con aguas públicas, pues la .vastedad dé las áreas´

dominadas por los sistemas de riego creados y financiados por la Administración, es empresa superior al

esfuerzo de la iniciativa privada, cómo la experiencia ha demostrado cumplidamente.. Ello plantea

.no sólo un problema económico, cual es el racional aprovechamiento del agua para la intensificación de

cultivos, sino que ofrece la oportunidad para la resolución de acusados problemas sociales; problemas que

demandan para su solución la disponibilidad .de tiernas sobre las que instalar a los millares de familias

campesinas que no poseen patrimonio ni, muchas veces, siquiera una posibilidad de trabajo continuado. y

que, por ello, alteran grave-, mente la necesaria, estabilidad social en él campo.

Por el carácter público dé las aguas, por.-. el, heeh^> de que´ sea .precisamente él Estado quien promueve

y costea la ejecución de las grandes obras hidráulicas, canales y acequias, no sería justo que la ri-

*~quej3a-creada para acrecentar él patrimonio y con ello la renta nacional, quedase en el exclusivo

beneficio de .unos pocos privilegiados por la´:sola circunstancia de encontrarse sus tierras en la zona rega-

ble. Es justo, sí, que. a los cultivadores mdipadós en ´elja-se, les reserve lo necesario para constituir

explotaciones econó-micas a nivel suficiente pero no más. en tanto existan, como los hay, millares de,

campesinos a quienes dotar de un patrimonio familiar para su explotación en régimen intensivo.

La ley de 1949 ha cumplido, sirt; duda, una formidable tarea; más la experien acumulada a lo largo del

tiempo que lleva vigente ha venido .a señalar algunos pün-. tos de la normativa que .conviene aclarar,

modificar e incluso ampliar con la finalidad de. salir al paso de que por falta de comprensión se detraigan

tierras eri perjuicio de la obra social de colonización y en exclusivo beneficio de una minoría.

LAS EXPLOTACIONES FAMILIARES

En relación coufe! proyecto de ley sobre Explotaciones Familiares, será prudente recordar qué uno de los

objetivos fundamentales de. nuestra política agraria es la creación de unidades económicas de ex-

plotación. Es evidente—y me remito a las afirmaciones que sobre este extremo hace el Santo Padre Juan

XXIII en la "Mater et Magistra"—que el óptimo de la unidad lo constituye la empresa familiar, es decir,

la, extensión de tierra que. absorbe la capacidad de trabajo de la familia cam-

pesina y proporciona al tiempo la renta-ilidad necesaria para su sustento en un nivel de vida decoroso..

Para la creación dé tales empresas y asegurar su permanencia, se han adoptado una serie de medidas

tendentes, unas, a garantizar la conservación en el´tiempo de la explotación familiar una vez; constituida,

y otras," de estímulo para que puedan ser creadas. Y es por. ello, también, por lo ´que en ünÓ£ supuestos

se defiende la parcelación y en otros la concentración. No son, como pudiera creerse, posiciones

.contrapuestas; son tratamientos diferentes1 para lograr un mismo fin: la constitución de empresas

racionales.

Y llegamos ya al final de esta, quizá inevitable larga intervención. Sumariamente me he de referir al

proyectó de ley sobre Fincas Mejorables. Con el instrumento legal promulgado en el´ año 1953, el

Ministerio de Agricultura consiguió que en el término de,poco más de cinco años, se´ pusiesen en cultivo

y explotación normal, Una´serie de grandes fincas, ¿a labor realizada en este primer quinquenio fue ´de tal

importancia, que la, producción conseguida con dichas mejoras, equivalió a, la media de una provincia

española.

La ley de 1853 constreñía su ámbito de aplicación a terrenos ¡incultos, desprovistos de arbolado y

cubiertos de matorral. El proyecto de ley aquí estudiado prevé una mayor apertura del ámbito de la nor-

mativa, concretamente a las .fincas de más de . 200 hectáreas en secano, ó 50 en regadío que en su mayor

parte o en su totalidad, se cultivan en régimen de arrendamiento y sean susceptibles de mejoras

permanentes o de mejoras laborales culturales, que en uno .y ofro, caso incrementen la producción con

rendimiento económico.

.

No he querido extenderme en más. consideraciones sobre otros aspectos ´de los proyectos de ley que ´se-

someten a vúesr tra aprobación, habida cuenta del detalle minucioso con que el presidente de la Co-

misión, señor Lamo de Espinosa, que me ha precedido en el uso de´ la palabra, informó brillantemente a

la Cámara sobre el cuysp- y desarrolló de la elaboración ´de aquéllos, informe que en este aspecto hago

mío.

Esto es todo, señores procuradores, y os quedo, muy reconocido por la atención que me habéis prestado y

la gentileza con que estáis escuchando mis palabras. Pero el mérito principal Que yo quiero agradeceros

de. una manera plena y sincera es, sin duda, aquel de que una vez más habéis hecho, _gala en el seno de

la Comisión de Agricultura, fundamentalmente, y en su apasionante contornó, para, medir,, ponderar,

analizar escrupulosamente el valor de cada una las palabras, y el sentido de cada uno de .las ideas

contenidas en los proyectos de ley que os fueron confiados por el Gobierno. Y es dé justicia reconocer, y

proclamar • que ´las propuestas legales enviadas a la Cámara, despuési de sometidas a una hábil, prudente

y e;sper-ta disección; han pasado al Pleno de las Cortes mejoradas en. sus aspectos formal y • sustancial.

Yo me congratulo dé" : que asi sea y deseo dejar constancia dé mi más profundo reconocimiento por

vuestra tarea.

REVISIÓN -DE LAS ESTRUCTURAS AGRARIAS

Y al hacerlo, señores".procuradores,, el. ministro de. Agricultura no puede dar por cerrado este ciclo

legislativo que comprende la revisión, el reacondicionamiento de nuestro dispositivo legal .tendente a la-

ordenada, diligente y necesaria adecuación de, las estructuras´" agrarias.

Para procurar su culmináciqn. en un plazo lo más corto posible estamos convocados vosotros y todos !

cuantos tenemos una función representativa o ejecutiva. Si la impaciencia de los españoles es grande, más

grande es todavía, pese a su gran calma y serenidad, la que el Caudillo de todos, Francisco Franco, siente

por la resolución , de este complejo problefúa ,jiue sé. .cierne .sobre una de las ramas más importantes de

la economía nacional y sobre el destino de millones de españolas que; allá en, el campo, en la dura y

silenciosa labor de.,cada día, atienden a nuestro -sustento, ensanchan nuestra, riqueza y libran enconadas

batallas por. la libertad y la independencia de la Patria. Jifci parte su destino está en vuestras manos; yo

apelo a vuestra conciencia de españoles en el momento en que vais a emitir juicio sobre los proyectos de

ley que se someten´ a vuestra resolución. Por mi parte sólo puedo deciros que siento eí honor de haber

sido aiite el país, es decir, ante vosotros, el abogado de una de las más nobíes y hermosas causas de

España. He dicho. (Grandes aplausos acogieron las palabras finales de don Cirilo Cánovas.).

Al terminar el discurso el señor Cánovas se pusieron a votación los proyectos de la Comisión de

Agricultura, la Ley complementaria de lácele, Concentración Parcelaria, fue aprobada por unanimidad. La

de Explotaciones Familiares tuvo cinco votos.en.contra; fe de Fincas Mejorables, doce,,y. la de

Distribución de la Propiedad en las Zonas Regables, catorce.

Intervención del Sr. De la Fuente

Defendió el dictamen de la Comisión sobre el proyecto de ley de Régimen Laboral de Ayuda Familiar ei

procurador señor De la Fuente, quien resumió ante el : Pleno las tareas de dicha .Comisión y la estructura

y criterios del proyecto.

Después de hacer una breve historia de la protección familiar en nuestra Patria, que no pudo encontrar

consagración legal hasta que en el fuero del Trabajo, en plena guerra de Liberación, se .consagró entre los

principios programáticos del Estado el establecimiento de los Subsidios Familiares, puso dé manifiesto

los problemas que en la práctica había venido suscitando la existencia de dos sistemas distintos y divor-

ciados entre sí en cuanto a sus puntos de partida y procedimientos aunque convergentes al mismo fin: el

Subsidio Familiar y el Plus Familiar, así como los criterios de superación que él proyecto contiene.

Al examinar las enmiendas a la totali- . dad´ylas razones por las que fueron rechazadas por la Comisión,

analizó cómo unas consideran el proyecto excesivamente perturbador y revolucionario mientras otras lo

califican de tímido. Ello constituye buen índice de, que ,1a Ley se - mantiene en una posición equilibrada

procurando resolver o paliar los problemas .esenciales sin ocasionar excesivas perturbaciones.

Asi el problema de, la unificación administrativa se aborda procurando respetar al máximo la

.intervención de los trabajadores, tanto en las funciones de las Comisiones de Empresas, como a través de

losórganos del Instituto Nacional de Previsión, al´que corresponde ye´lar por los intereses"´generales, la

unificación de criterios y la necesaria compensación, caracterí&tica de la Seguridad Social en su-más

puro sentido y exigencia permanente de los postulados del Movimiento, que propugnan la unidad y

hermandad entre todos los hombres de España (cualquiera que sea el sector dónde trabajen), v es

consecuencia necesaria de la intercomunicación entre sectores económicos ricos y pobres que demanda la

doctrina de Cristo no sólo en el señó de las naciones, sino incluso ´en el ámbito internacional, como

afirmaba Su Santidad Juan XXIII en la Encíclica "Mater et Magistra".

El problema ide la dificultad que suponía p/vra. los trabajadores con muchos puntos (/.icontrar trabajo se

resuelve haciendo, /ravitar Sobre las empresas sólo los primeros puntos, hasta seis,: y pasando el resto a

un Fondo de Compensación; y el de la exigüedad en la protección para muchos sectores y trabajadores,

garantizando Un mínimo valor nacional al punto, que ini-: ciálmente se fija en la cantidad de 40 pesetas,

pero que está: en el espíritu de la Ley ir mejorándolo; adoptando el proyecto el criterio ,dé ir mejorando la

protección de´ios que la tienen escasa, sin menósca-bar la mayor protección que gozan ya otros

trabajadores.

Puso de manifiesto cómo una cerrada or^ ganizacíón empresarialde la protección familiar, o de cualquier

otra forma de Seguridad Social puede tener ciertamente muchas ventajas en cuanto a administración

simplificada y directa, pero corre "el grave riesgo de >, encerrar, bajo ventajas formales tari atractivas,

graves problemas de fondo y auténticas lesiones de la justicia distributiva, así como profundas

desigualdades, e insolidaridad. El nuevo proyecto trata de paliar estas posibles dificultades.

Analizó con detalle las,distintas correcciones hechas por la Comisión en el proyecto ´a. instancia de los

señores procuradores,!´cuyo interés y colaboración han si-•do muy grandes.

Destacó \la urgencia, de. la necesidad.- de acomodar el Régimen a los sectores laborales, hoy excluidos,

de", pescadores y. trabajadores agrícolas, afirmando que la Comisión considera- que el Régimen

propuesto mejora la situación actual y supone indudables beneficios para los trabajadores, por

lo que pedía en definitiva al Pleno la aprobación del proyecto.

El señor De la Fuente fue muy aplaudido.

Discursó del ministro de Trabajo

ANTECEDENTES DE LA UNIFICACION DE SUBSIDIOS

La primera ley fundamental del Movimiento—comenzó diciendo el señor Sanz Orrio—fue el Fuero del

Trabajo, en él que se precisa el concepto que merece ante el Estado y la sociedad el esfuerzo que el

hombre realiza para producir tienes y mantenerse. Ello es—añadió—altamente significativo.

Con perspicacia profunda, el Fuero señala así las dos vertientes que presenta el trabajo humano en cuanto

a sus objetivos: el bienestar de la comunidad y el propio interés del individuo. Doble objetivó que ha de

jugar siempre que se examinan las relaciones laborales, y concretamente su retribución.

DELIMITACIÓN DE LOS DEVENGOS LABORALES

La política laboral ha de distinguir cuidadosamente entre lo pagado al trabajador por ¡razón económica y

los devengos, con típica titulación social, asignando nombres apropiados á uno y otros y señalando el

conveniente tratamiento jurídico, consecuencia de la distinción de causa señalada. Para ello se promulgan´

disposiciones qué perfilan el concepto ´del salario estricto y delimitándolo de lo que se adiciona, teniendo

en cuenta no lo que produce el trabajador, sino sus derechos y obligaciones conio persona; lo que el

propio Fuero impone al señalar que el esfuerzo humano no puede reducirse a un concepto material de

mercancía ni ser objeto de transacciones incompatibles con la dignidad personal.

Tal delimitación tiene trascendencia social y económica. Social, al evitar ociosas controversias-—lastre

dé un pasado que hemos de arroja* para seguir avanzando en la lucha por el bienestar coniún-^-, y porque

permite .organizar debidamente el tratamiento de las retribuciones laborales precisando títulos de

exigibilidad y objetivos a cumplir. Económica, porque separado lo que es neto valor económico de lo que

constituye obligación social, puede tratarse el primero organizando adecuadamente su mercado para

garantizar una buena contratación en beneficio del propio trabajador y de la economía nacional, lomando

como medida la participación en el producto y dejando que los complementos sociales cubran, caso

necesario, los objetivos •que exige el respeto a la dignidad del trabajador y de su familia, en tarea que in-

cumbe a las distintas instituciones de la Seguridad Social, y a la propia empresa en su carácter de

comunidad de iniciativas, trabajo y capital.

Mezclar uno y otros devengos, o desconsiderar el conjunto al regular cualquiera de ellos, hace confusas

las notas esenciales del trabajo en daño de su > doble finalidad: la prosperidad nacional y el bienestar

individual, y hará difícil decidir lo que debe primar en cada caso que, se presente: si el interés nacional o

,1a recla-´.mación individual. Estimación* delicada y. ardua-Iá ´resolver´ por la política laboral, ya que los

intereses en juego y ios medios de atenderlos no siempre coincidan, e incluso, a veces, se enfrentan,

rozando la incompatibilidad y la contradicción La búsqueda del mayor nivel de vida del trabajador puede

a veces exigir el freno del progreso de la productividad. Recíprocamente, requerimientos del bien común

pueden en algún momento, con vistas a un mejor desarrollo de la riqueza nacional, imponer restricciones

a la marcha ascendente, del nivel de vida de un grupo de personas. Los Gobiernos, y cuantos colaboran en

la función pública, habrán de tratar con exquisito cuidado, con atención esmeradísima,´ todos los factores,

sus combinaciones y las consecuencias que produzcan las medidas a adoptar, midiendo éstas a

microéscala en cuanto a su intensidad y al período de su vigencia. Porque cualquier sacrificio que haya de

imponerse, tiene que ser reducido al mínimo indispensable, con Clara visión de prioridad en los fines;y

en´los valores en juego, para no lesionar exigencias de justicia.

GRADUACIÓN EN LOS ELEMENTOS DE LA RETRIBUCIÓN LABORAL

El salario y los devengos complementarios han de estar siemjPre graduados entre sí, pues su

proporcionalidad y sus, influencias recíprocas afectan-directa y gravemente a; la economía del país.

Pueden obtenerse avances sociales spn perjudicar el progreso económico, o dañarse éste sin beneficio de

la justicia, según se respete O altere el equilibrio entre los distintos elementos que integran el conjunto de

la retribución. Ello se debe a que si bien atienden a -propósitos distintos, tienen como denominador

común lo producido con el trabajo. Ello obliga a determinar qué., efecto, trata de - conseguir," cuál es el

medio más eficaz para ello y qué factor se llevará el aumento o sufrirá la restricción. En. un momento

dado se querrá una superación en la productividad impuesta .ppr-. la competencia internacional y con-

vendrá preferir los premios directos a las relaciones de: solidaridad dentro de ¿a Empresa y al:

comportamiento en el trabajo; mientras en otros casos.se perseguirá un aumento de consumo; y habrá de

cargarse el acento en las ayudas familiares, o en otras prestaciones de los Seguros Sociales. Pero el

desarrollo táctico requiere una perfecta discriminación entre las distintas percepciones; De ahí la cautela

en toda regulación laboral. Por eso tuve que molestaros con, esta especie de exordio, ya que la Ley al

reformar uno de los devengos extrasalariales, ..más característicos, afectará en su ^conjunto y en cada una

de sus partes la. estructura de la retribución laboral. Precisamente uno de los fines dé la Ley es organizar

de modo coherente la ayuda laboral a la familia dando unidad al conjunto, flexibilizando su

administración con vistas a un futuro desarrollo, armonizándolo con el de los restantes elementos de .la

retribución laboral y evitando obstaculizar el, flexible juego: de ese conjunto.

DOBLE SISTEMA´ DE, PROTECCIÓN ´ FAMILIAR

El Fuero del Trabajo, en lógico desarrollo: de´su:concepto inicia! sobre el esfuerzo productivo, humano,

dispuso el establecimiento del Subsidio Familiar, que1 cuatrp.meses después, -el día mismo en que se

conmemora por primera vez la fecha gloriosa del Alzamiento Nacional, se llevó a efecto con la

promulgación de la Ley da Bases del Régimen de dicho Subsidio. Así, en, plena Cruzada, se ; inicia en la

legislación del Movimiento, el ciclo protector de la. familia trabajadora. Una muestra más de la sabia

rectoría del Caudillo, que está´levantando el edificio de la Previsión sobre el. yermo social que era •.

España el 18 de julio del 36, cuando ya otras naciones europeas disfrutaban regímenes de seguridad

bastante avanzados. Es de justicia proclamar ante las Cortes las cualidades´ ¡íe la norma que *iioy, si

asi lo´ aprobáis, cumplida su misión, de|ará puso a otra nueva. Ella sentaba el criterio sob´re la protección

laboral a la familia, al establecer que la firialidad.de los subsidios es proporcionar a los tea-bajadores un

auxilio económico en, relación con sus cargas de familia, traducidas en puntos de valor nacional,

financiarlos mediante un reparto equitativo entre todos los obligados a Contribuir, hecho efectivo a través

de cuotas de empresas y trabajadores sobre los salarios. La Ley afirmó claramente que él Subsidio no es

parte del salario ni será computado como-tal a ningún efecto y señaló un régimeá de cuotas y prestaciones

flexible. Su texto admitía posibilidades de desarrollo interesantes que le daban virtualidad para cubrir una

larga etapa de fruto eficacísimo. Dato que no tuvieron en cuenta críticas de quienes sin duda no la

estudiaron a fondo.

Eespués apareció una serie de medidas complementarías, incorporando eí Seguro de Maternidad—una de

las pocas manifestaciones de previsión social anteriores al Movimiento—; extendiendo el régimen de

subsidióla los funcionarios y trabajadores de la Administración Pública y ésta-blGcie;ndo los de

Viudedad y Orfandad, premios a la Nupcialidad y Natalidad y un régimen1 protector, de la Familia Nu-

merosa. Finalmente, a través de varias disposiciones del Ministerio de Trabajo se implanta el sistema

conocido por Plus de Cargas Familiares, que puede ¡estimarse como la segunda fase del ciclo protector

comenzando él año 38.

Desde ese momento funcionan en España dos regímenes de protección distintos en su técnica,

financiación y administración, pero idénticos en sus propósitos, en el origen de sus recursos y en el

colectivo que aseguran. El uno con su administración centralizada y basando tanto las exacciones» como

los subsidios que concede en los principios de igualdad y Solidaridad nacional. El otro, regido dentro de

cada empresa, apoyándose en la. solidaridad entre los que trabajan en un mismo centro, • y convirtiendo

la prestación en un porcentaje importante de la retribución laboral, que puede superar en algunos

trabajadores a los restantes devengos que obtienen.

VENTAJAS E INCONVENIENTES

Las ventajas y los inconvenientes 4e uno y otro métodos saltan a la vista, y Se expusieron en los estudios

preliminares que conocen los señores procuradores. Emitir juicios o comparaciones sobre ellos ahora

resultaría, además de ocioso, probablemen-te desacertado e injusto/si,tienen sentido desfavorable. Porque

han cambiado mucho las circunstancias económico-sociales del país desde el momento de su

promulgación acá. No puede, verbigracia, motejarse al Subsidio de escaso, porque los criterios va-

lorativos se modificaron sustáncialmente desde que se estableció y, sobre todo, no le es imputable que no

se desarrollaran al máximo sus posibilidades al tener ,que atender con sus recursos otros problemas de la

Seguridad Social. Tampoco sería justo achacar al Plus que se opone a la implantación fl.e métodos

retributivos adecuados para la buena productividad en las empresas o que desiguala sustáncialmente los

devengos sin atender razones económico-jurídicas pertinentes; porque en los años en que se estableció, la

coyuntura del país, los criterios de organización empresarial y hasta los tópicos sociales eran distintos. Y,

sobre todo", no podían preverse al tiempo de su implantación los • efectos • de la» reacciones y presiones

colectivas que, como generalmente ocurre operaron aquí en sentido negativo. Lo cierto, es qué en

aquellos tíías era unánime él clampr manifiesto en las Asambleas sindicales ´ porque se establecieses un

complemento salarial en favor de los padres de familia.

Cúmpleme, en cambio, observar que ambos sistemas demuestran la constante preocupación del Régimen

por el logro de una sociedad más justa, así como el ímpetu, generoso puesto a contribución por quienes a

las órdenes del Caudillo colaboraron en la tarea. Lo cierto es que sj´un sistema obtuvo aplausos^de

cuantos té´cni-cos lo estudiaron, el seguíido.supq captarse la unánime, simpatía de los interesa-

dos. La larga experiencia vivida ha ptíes-to, sin embargo, de relieve efectos y deá-viaciones que había que

evitar. Era preciso refundir ritétodos y sistemas, porque siempre -es mejor concentrar esfuerzos cuando el

objetivo es único. Y, en suma, había que exteder al sector los principios de ordenación y racionalización

administrativa que se están aplicando en otras esferas públicas.

OBJECIONES

, La intención esencial de la reforma no ha suscitado objeciones ni en el seno de los Organismos que

intervinieron en los prolijos estudios preparatorios, ni en el Gobierno, en la Ponencia o en la Comisión de

Trabajo.de las Cortes. Espero que tampoco los halle ante el Pleno. Lo que se ha suscitado son

controversias sobre detalles más o menos importantes. Porque período tan largo e intenso de actividad ha

creado situaciones, desarrollado hábitos e incluso forjado prejuicios que no pueden desconocerse. La

reforma no podía llevarse como si, se tratase de obra, nueva sobre un solar vacío. Entonces podía haberse

procedido sin preocupaciones, atendiendo sólo a los avances de la moderna Seguridad Social. Pero en

nuestras circunstancias era prudente conformarse con corregir los inconvenientes de más bulto, limar las

desviaciones más perjudiciales y, sobre todo, sentar bases que el día de mañana lleven a una solución

completa, concorde con el ritmo del progreso social que hoy, arriiieona lo que ayer parecía perfecto, por

lo que en estas cuestiones no caben nostalgias ni se ,puede> mirar atrás sino para comprobar los avances y

tener en cuenta los ejemplos vividos que eviten repetición de tropiezos.

SENTIDO DE LA REFORMA

La reforma ha procurado recoger las notas y cualidades mejores de uno y otro sistema Ha tratado de no

herir ningún interés reconocido. Ha garantizado que nadie vas a perder, aunque los mas humildes van a

ganar. El cuidado puesto en ´ello fue tal, que incluso implicará, una marcha} más lenta en la consecución

de los objetivos de la ley. Aun asi, no han faltada críticas, en las que no se advierte mala fe, pero sí un

conocimiento poco exacto de la cuestión, harto complicada. En estas materias es más peliagudo recrear y

Tefor-mar que comenzar "ex nihil".

El sistema propuesto se apoya ~en la combinación de los principios de solidaridad nacional y de etíipresa,

ambos útiles o, mejor aún, indispensables pa´ra la buena marcha de la Institución. Reúne así las energías

sociales, que al apoyar aisladas cada uno de los sistemas antiguos originaban tal vez los inconvenientes

mayores—falta de calor e ímpetu y, por tanto, de eficacia en el uno, exceso ,de particularismo y de

formación del sistema "retributivo en el otro.

Se va a conservar la gratüidad y autonomía en la administración de fondos empresariales, pero

atribuyendo a un organismo central, el Instituto Nacional de Previsión, misiones de colaboración con las

administraciones de los fondos, de observación y vigilancia, de recogida de datos y de realización de las

operaciones co-tnunes a todos ellos a través del Fondo Nacional Compensador. Las posibilidades de

investigar y estudiar sobre los datos ctue se obtengan para un futuro progreso de la Institución no sólo

beneficiarán a ésta, sino que han de repercutir en otras actividades sociales y económicas de la nación. El

procurador señor Lafuente hizo una exégesis detallada y muy suficiente, así de los antecedentes y

propósitos de la reforma como de los debates que suscitó en la ponencia y en la Comisión de Trabajo de

las Cortes; a ella me remito para evitar cansaros, pero sin que pueda silenciar mi gratitud y admiración a

cuantos primero en el Ministerio y después aquí contribuyeron con sus talentos. experiencia y alto espíritu

a la elaboración de dictamen cuya aprobación se pide al Pleno.

LAS APORTACIONES AL FONDO NACIONAL

Por que lograr las fórmulas de coordinación entre ambos sistemas, determinar eE montante de las

aportaciones necesarias para nutrir el fondo de compensación y determinar los primeros objetivos que han

de alcanzarse requirió pesquisas y estudios minuciosos, los datos indispensables eran insuficientes dada la

autonomía del grupo más considerable a integrar, y había que suplir la falta de información con encuestas

sin precedentes. Los previstos ´ingredientes de formación del fondo llevaban en sí un cúmulo dé

responsabilidades anteriores.,El correspondiente a los ingresos por cuotas de , Subsidio Familiar tiene a su

>?argo compromisos aue por seguir vigentes hay qué dejar incólumes con la mayor exactitud, calculando

su cuantía a base de los dato´s de contabilidad dé la entidad administradora. Esto era más sencillo. Pero

las aportaciones a cargo aé las empresas habían de establecerse salvando no sólo dificultades dé cálculo,

sino otras tal vez más delicadas de tipo psicológico: las suspicacias despertadas de que la reforma

afectaría derechos adquiridos y facultades de disposición hasta aquí reconocidas a los interesados. Hubo

quo calcular con máxima , aproximación los coeficientes de participación de las empresas para que en

conjunto equivaliesen al, montante de los puntos compensados, y presentar con claridad el sistema

administrativo futuro disipando recelos sobre costes de esta administración v concretando las

intervenciones de la entidad oficial. Puede confiarse que en el futuro el nuevo sistema que mantiene al

contribuyente y al psrceptor, de los puntos en contacto directo con los medios disponiendo .casi

absolutamente de ellos, pero dua al par le da una visión nacional del te>-blema qué antes ño tenía, lo que

le permite abarcar en su totalidad los grandes objetivos sociales que se persigan, hará olvidar el sentido

exclusivista que ahora flota en. el ambiente En el momento de entrada en vigor de la lev no cabe duda que

esa actitud ha ofrecido sus dificultades; el que más y ´el tjue menos hacía sus cálculos por cuenta propia, v

aún requerirá mucha- celo y discreción en loa primeros tiempos el superar tal dísnosl-ición.

Sobré todo: ello había que evitar cualquiera de los extremos en que se incurriría si el cálculo careciese de

la aproximación necesaria. Porque si se detrae de ni&s ,a las empresas, ello redunda en perjuicio tangible

de los respectivos trabajadores. Y si se hace por menor cantidad de lo que corresponde, el sistema se con-

vierte en regresivo socialmente, retardatario, e injusto, porque el déficit tiene aue cubrirse con los fondos

generales, qué así beneficiarían a los puntos mejor nutridos a costa de aquellas finalidades de justicia que

anteriormente expusimos.

EL FONDO NACIONAL COMPENSADOR

El Fondo Nacional a que con reiteración vengo aludiendo es la verdadera rueda catalina de la reforma, su

eje. Con él se Vencen las dificultades observadas en Ja colocación, de los padres dé familia, y se atiende a

-garantizar un valor mínimo nacional decoroso al punto, y en su mo-´ mentó oportuno, a su paulatina

revalorización. Al tomar por su cuenta las cargas que exceden de un límite prudencial acacha, con la

preocupación que puedan sentir ´empresarios v antiguos trabajadores ante las solicitudes de ingreso

de,cabezas de familia con derecho a cierto número de puntos. Así concluye el .paradójico .resultado de.

que lo ideado para proteger a las familias actuase como una especie>de "boo-merang" contra la

colocación de los que las mantienen. Y termina con la existencia de unos puntos miserables no infre-

cuentes en las zonas •´económicas modestas -del país, montando el sistema sobre liases de hermandad

nacional.

LA APORTACIÓN ESTATAL AL 1 ´ RÉGIMEN

Claro que estos efectos interesantes no ,se hubieran obtenido, ni tampoco ppdría haberse montado un

sistema de tantas posibilidades para el futuro como el que ofrece poseer una organización con medios y

datos bastantes que permiten traslados Jiacia los extremos del país más necesitados, dé ayuda, si no se

contase con la aportación del Estado a través del Fondo de Protección al Trabajo, nacido p´or la ley ¡de

julio del 60, que es un hito destacado en la marcha progresiva social del Régimen. Sin esta financiación

hubiera resultado imposible armonizar regímenes tan dispares en su criterio valorativo, en su distribución

dé cargas, en su mismo sentido de Solidaridad.

El Fondo Compensador, esencial para los resultados que se buscan, nunca se hubiera integrado a base

sólo de aportaciones de los antiguos subsidios y de los fondos empresariales. La primera, porque en buena

Jrarte está comprometida en obras sociales intangibles, como la de posibilitar la extensión al campesino

de la previsión social; y en cuanto a la de los fondos empresariales, baste contemplar la expectación y el

recelo con que se mira cualquier intento de detracción, y el forcejeo que se entabla al calcular lo

indispensable para (compensar los puntos que absorbe e.´. Fondo Compensador,>• para comprender que

sólo a base de gran violencia se hubiera podido ;deducir algo p.ara las esenciales atenciones indicadas.

Ésto es lógico que ocurra, ya aue tales fondos empresariales son, parte de la retribución de sus traba-

jadores, y cualquier detracción que no revierta en ellos directa o indirectamente equivale a un auténtico

tributo. De todos ínóaos había que considerar asi,la situación, de suerte que si no se hubiese contado

como elemento, no sólo integrador, sino catalizador de esa aportación, con el presupuesto estatal—

expresión inmejorable de la solidaridad nacional, ingrediente indispensable en todo sistema de ésta natu-

raleza—las hipótesis que la, ley contempla no hubieran podido desarrollarse.

A la recíproca, el Fondo de Protección al Trabajo, que" tiene entre sus. finalidades como muy destacada

la de facilitar la colocación de los padres de familia numerosa, halla en la institución que esta ley crea el

ejecutor exacto de su objetivo,-, di-íícil de lograr por otras vías.

Pero el Estado no terminó con esa sub-irencióa su ayuda a la institución familiar, sino que al ´conceder a

los subsidios la plena exención tributaria,´ no sólo aumenta su generoso apoyo pecuniario, sino que,:

además, facilita el que aquéllos recobren su genuina fisonomía de prestaciones de-la Seguridad Social y

dejen de confundirse oón el salario propiamente dicho.

EL REMEDIO NO,ES TOTAL DESDE EL PRINCIPIO

No quisiera, empero, desorientar a nadie haciéndole creer que la ley garantiza "hic et nunc" las

desviaciones- hasta aquí advertidas. Suprimirá, sí, las dificultades de colocación de los cabezas de

familia; pero las enormes distancias en el valor de unos puntos a otros, que va desde las poquísimas

pesetas: hasta los miles de ellas, sólo se atenúan, por ahora, en su extremo mí-; nimo, quedando

incólumes las diferencias que se advierten dentro de* la misma localidad y entre trabajadores de una

industria, no demasiado justificadas por la lotería que supone que los compañeros tengan más o menos

cargas. Ni se suprime tampoco esa característica figura surgida especialmente en establecimientos con

plantillas femeninas jóvenes, que el humorismo popular bautizó con el nombre de - "sultán", quien

seguirá disfrutando su cascada de puntos, bien nutridos por una especie de jalea real. No podía llegarse a

más de una vez operando sobre ´organismos ya consolidados. En lo que será más eficiente la ley i e.s

cortando la tendencia agravatoria de los defectos. A virtud de la inclinación explicable, aunque no muy

reflexiva, de i» aumentando los fondos familiares a costa de las demás retribuciones, explicada porque en

las gestiones ´entre empresas y trabajadores, lo normal es que predomine el trabajador veterano con

abundantes cargas familiares. Iba a llegarse:» que la retribución del trabajador sólo se graduase por sus

cargas familiares. Es de esperar se modifique ´esa ¡inclinación al aplicarse la ley. Ya sé venía desani-

mando, de unos años a esta parte, a que en Reglamentos y Convenios se aumentfti sen los porcentajes del

Fondo de Plus Asi quedará margen para incrementar otros devengos requeridos tanto por la justicia

distributiva como por la conveniencia económica nacional. Aludo en especial a la auténtica participación

en beneficios, que favorece a las familias de los trabajadores e incluso las diferencia entre sí, pero ííor

razones apoyadas no en la suerte de´ que haya más o menos puntos á repartir, sino en la valía de las

personas que l%s sostienen y que al mismo tiempo contribuyen a la prosperidad general con su valioso

esfuerzo. Esta participación hubiera sitio difícil que prosperase de continuar la tendencia. Y lo mismo

ocurría con el salario inicial, base contributiva de la Seguridad Social y, en general, con los devengos la-

borales que premian el buen trabajo.

Después de una etapa primera en la, vida de la ley, cuando se extingan preocu-paciones y resistencias,

mientras paralelamente ^e va desarrollando un sistema cíe retribuciones laborales conforme con, liis

exigencias jurídicas, técnicas y morales del progreso social, la norma alcanzará su plenitud, y entonces los

organismos rectores de la nación podrán abandonar una postura de neutralidad en la aplicación del

sistema y emplear todas las posibüidadfís que ofrece en el cálculo del valor de los puntos, efectuando

prudentes y al mismo tiempo eficaces desplazamientos de 3a Renta Nacional hacia zonas en que cor?.-

venga desarrollar planes de reestructura demográfica y económica y evitar éxodos migratorios interiores o

hacia el extranjero.

COLABORACIÓN DE TODOS

Para llegar a esa situación se necesitará la colaboración de todos. Es necio ocultar que el sistema_ ofrece"

riesgos, pues debilita las garantías que en el anterior sistema., de pluses ofrecía la vigilancia recíproca de

unos y otros" participantea en los fondos empresariales. En compensación, el nuevo sistema contará no

sólo. con. los resortes de la vigilancia y las sanciones oficiales, sino, sobre todo, con la bueña -voluntad

de empresarios y trabajadores que han de poner, sin duda, de manifiesto, con su aportación a la tarea

común, sus sentimientos de solidaridad. Mucho confiamos en lias virtudes del hombre que trabaja y en su

sentido de responsabilidad. De equivocarnos, no valdría la pena seguir adelante. Claro que habrá

desviaciones, pero al contrario que sucede con las frutas almacenadas,, aquí, a la larga, el elemento sano

absorberá al podrido, si es que existe

PALABRAS FINALES

En todo caso, tengo fe en .el porvenir da la nueva Institución; en los resultados qua ella obtendrá; en que

será instrumento eficaz en la lucha por una España mejor. Cuantos intervenimos en su gestación 7

tramitación, hemos querido seguir-las huellas trazadas por los anteriores dirigentes de la empresa. Hemos

utilizado en la nue -va construcción fuertes sillares dejados po.r . aquellos" luchadores que desde el año

38 nos precedieron y se afanarpn.pór el triunfo de la causa social, siguiendo fielmente las consignas de

ese Guía que durante más de. Un cuarto de siglo, imperturbable, avizora´y seguro elige^—por espesos que

sean los celajes, por turbulenta: que la navegación se ofrezca, en la guerra y en la paz—-los rumbos que a

la nave patria lie -varán a glorioso destino.

El señor Sanz Orrio escuchó una prolongada salva de aplausos, y el proyecto quedó aprobado por

unanimidad.

TERMINA LA SESIÓN

Ocupa la, presidencia el marqués de la Valdavia y. se.procede a la lectura de los ^-restantes dictámenes

que Bgm´an en el orden del día, seis convenios internacionales, siete créditos extraordinarios y doce

decretos-leyes. Sucesivamente los fue anrobando la Cámara , por unanimidad, va-las .ocho d« la.noche se

levantó la .sesión.

 

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