La sesión de la tarde. 
 Proyectos de valoración de terrenos para viviendas e inspección de trabajo  :   
 El señor Sánchez-Arjona justifica la necesidad de la primera ley. 
 ABC.    15/07/1962.  Página: 69-73. Páginas: 5. Párrafos: 85. 

LA SESIÓN DE LA TARDE

PROYECTOS DE VALORACIÓN DE TERRENOS PARA VIVIENDAS E INSPECCIÓN DE

TRABAJO

El señor Sánchez-Arjona justifica la necesidad de la primera ley

Se reanudó,1a sesión plenaria a las cinco, y cuarto de la tarde; bajo la presidencia de don Esteban Bilbao.

Ocuparon los sitiales del Gobierno el vicepresidente, capitán general Muñoz Grandes, y, los miembros del

Gobierno

DISCURSO DEL SEÑOR TRIAS EN, NOMBRE DE LA COMISIÓN

El procurador en Cortes don Carlos Trías, en nombre de la Comisión de Vivienda de las Cortes, defendió

el proyecto de ley sobre "Valoración de terrenos sujetos., a´ expropiación en ejecución de planes de

Vivienda y Urbanismo". Dicho proyecto ´´aborda—dijo: el señor Trías—«no de los temas más

importantes y más delicados que, tanto desde el punto de vista jurídico como político, corresponden a un;´

cuerpo legislativo. Se trata de que, por vía normativa del más alto rango, se señale con claridad y

precisión cuál deba ser el criterio de valoración que tenga que prevalecer con motivo de las ex-

propiaciones qué la Administración Pública tiene que ejecutar para llevar a buen terminó los planes de

Urbanismo y Vivienda. Este solo enunciado indica que es materia de la ley la fijación de criterios dé

valoración para el ejercicio del acto imperativo que, al Estado, como personificación de la sociedad, le

corresponde al expropiar el sue-. lo. urbano para atender unas finalidades de tan alta trascendencia, \

cuales son-el. ordenado desarrollo de nuestros pueblos y ciudades y el hacer posible que la ejecución de

los planes de vivienda pueda realizarse disponiendo del suelo necesario en unas condiciones económicas

idóneas".

Señaló don Carlos Trías que el conseguir un sistema de valoración objetiva en la expropiación de los

bienes, especialmente dé la propiedad inmueble, era aspiración postulada -. ´por nuestra legislación desde,

épocas bastante antiguas.

Argumentó su intervención con palabras del ex ministro, y civilista, don Blas Pérez González, dé quien

dio, entre otras, la siguiente cita: "El gran problema de nuestro tiempo es el de la vivienda y sus

derivados. Este problema no se puede resolver eficazmente desde el ángulo modesto y transitorio del

arrendamiento urbano ni, tampoco desde el plano del estímulo, el incremento y la mejora de la

edificación; precisa el paso definitivo, atacándole en su base misma: la propiedad del suelo."

También comentó con amplitud las enmiendas y aportaciones presentadas a la totalidad del dictamen.

E1 señor Trías terminó diciendo que el proyecto de ley ha salido, a su juicio, notablemente mejorado

después del amplio .debate sostenido en la Comisión de Vivienda de estas Cortes, y ,>le un modo

calificado mediante la nueva redacción que se ha dado al apartado séptinío del artículo segundo, las

garantías dé la propiedad son plenas siernp´re que- cumpla la función social que postulan nuestras leyes

fundamentales; pues no cabe atribuir otro valorea la tierra que el que le corresponde en´virtud .del uso que

podamos hacer de ella, y .no podemos regatear ´esfuerzos´para .que movimientos• especulativos de

carácter típicamente monopolístico, cuales.,son todos los que se mueven en torno a la propiedad del suelo

afectada; por planes de urbanismo y vivienda, puedan poner en riesgo grave el porvenir de nuestros

pueblos y ciudades1 y el derecho natural e inderogable de todos los españoles dé tener un hogar/digno en

el que habitar con sus familias. Fue ´muy aplaudido.

Discurso del ministro de la Vivienda

El señor Sánchez Arjona ürpnunció a continuación un discurso, sobre el Proyecto.

El Proyecto, empezó, deriva, su, importancia del hecho de que con su aprobación el Ministerio derla

Vivienda dispóndrá dé un instrumento "que la experiencia na reyela-do necesario / para la realización de

uria política nacional de suelo.

Dicha política, como toda gran política, se cifra en; el objetivo de someter a las exigencias del bien

común, las tensiones de los intereses particulares. Con ella se pretende,, sin/perjuicio de la protección

debida a los «aue--sean-legítimos, subordinarlos todos ; al cumplimiento de la alta función que a mi

Departamento, sé confía de ordenar, el destino y la utilización del territorio nacional de conformidad con

las necesidades y previsiones de los Planes de Urbanismo, y Vivienda.

pé¡ ahí también que la "preocupación dominante ,de nuestro Estado por el establecimiento de uii orden

social justo, alcance a la propiedad del suelo como realidad indispensable para una actuación dirigida á

procurar el asentamiento de las poblaciones en la forma más conveniente a la vida personal y a la vida de

la comunidad.

Es éste él fundamento primero de. esa fenómeno universal de acceso del urbanismo al rango de función

pública irreversible.

Me permitiréis que aluda muy brevemente a las graves consecuencias que ha originado él abandono del

patrimonio urbano nacional al juego mecánico de las fuerzas sociales.

Eri:. buena parte, ese libre juego de la economía, urbana ha sido la causa de la angustiosa crisis de

vivienda que en todos los países ha, elegido sus, víctimas entre los sectores desheredados de la población.

En efecto, han sido determinantes de esa crisis, por ejemplo, la aceleración, del pulso demográfico; la

tendencia irreversible,; a la concentración en las grandes ciudades, como fruto de la industrialización,

y´las masivas destrucciones de áreas residenciales ;a consecuencia : de la? guerras. Pero no es menos

cierto que la escasez resultante de un. bien´tan imprescindible como la vivienda ha sido tan insolidañá-

mente repartida en beneficio de los poderosos y perjuicio de los débiles, que hasta los más reticentes a la

intervención del Estado han tenido que aceptarla en esta sector, al reconocer que los resultados del • juego

de la "oferta y la demanda eran ,1a exclusión sistemática del goce de una vivienda digna por los

perceptores de ren.tas bajas.

LA DISTORSIÓN EN´EL DESARROLLO ORGÁNICO DE LA CIUDAD

Pe otra parte, el crecimiento inorgánica desordenado, por:adición sucesiva de, conglomerados1 de

viviendas faltos de los servicios, -zonas verdes e instalaciones comunitarias necesarias para su

autosuficiencia como unidades vecinales, es otra dé laa consecuencias onerosas de la economía de

mercado sin. correcciones en materia de suelo.

Las viviendas, en ese régimen de libertad individualista .y extraña al´orden da la libertad en la comunidad,

se construyen ´Ho dónde ´y cómo aconsejan, los intereses superiores de la comunidad, " sino .donde los

precios del terreno aseguran la máxima rentabilidad de la inversipa constructora. El resultado de todo ello

ha sido la , irritante paradoja de .que. miéntrjas la ciudad se extendía tentacularmente en forma

comprometedora, .del ´buen, .funcionamiento de los tejidos urbanos, persisten, en las zonas interiores

solares sin edificar o bloques de pisos sin habitar por inasequibles a la economía dé los más nece-r

sitados.

Y puede recordarse, además, la lacra social de. los tugurios suburbiales; los barrios carcomidos .por el

envejecimiento e inhabitables por carencia de los servicios más necesarios; la sistemática, segregación,

social operada por la ruinosa anarquía de urbanizaciones privadas, sin conexión- con las necesidades

generales de ´la ciudad y desconcentradas de la misma,, pero ¡a la (}ue.´gravan´con el aumento del tráfico

y de los medios públicos de transporte.

Con la finalidad. de resolver IQS males enunciados ha surgido con validez universal la pretensión de los

Poderes públicos de una reordenación a escala nacional de los asentamientos colectivos,1 promoviendo,

como se ha dicho, el crecimiento ordenado. dfe las áreas y núcleos deprimidos y procurando la

descongestión dé, las zonas superpobladas, mediante la realización de una amplia estratei.a de

redistribución, demográfica y de las.,varias actividades económicas nacionales.

La ordenación del suelo, que ccmo os decía, es,ya con carácter general en el .mundo civilizado una tarea

del Estado, tiene dos grandes, manifestaciones de1 su virtualidad genuinamente revolucionaria, en él

mejor de los sentidos: la primera es la de asegurar una1 cuidadosa administración, de´las disponibilidades

de terrenos que permita-su mayor rentabilidad política y social, es decir, el.mejor servicio a los interés

superiores dé la comunidad. La segunda, más inmediata, es la de conseguir la necesaria movilización del

mercado de terrenos edificables extirpando de su seno el cáncer de la especulación inmobiliaria que

obstaculiza, cuando no impide, las necesarias realizaciones en materia de Vivienda y Urbanismo.

En otras palabras, el objetivo inmediato de la política del suelo es facilitar al máximo : la" adquisición por

los´ Poderes públicos,´"a precios razonables, de los terrenos aptos para satisfacer unas necesidades,

cuya, perentoria urgencia y superior jerarquía no se avienen; con las dilaciones .y egoísmos de que hacen

gala con irritante frecuencia les habituales del delito social de la especulación.

LA REVISION DE LA ESTRUCTURA DE LA EXPROPIACIÓN FORZOSA

En las consideraciones anteriores apreciaréis que «xists. también la necesidad de un replantéaínisnto,, -en

el sector quenos ocupa, íte los fundamentos .Clásicos dé .la institución expropiatoria. Con la. seguridad

.que proporciona el conocimiento de- -las experisncias extranjeras, me atrevo a afirmar que estaínos

asistiendo a.una radical transformación de Jas realidades so´ciales qué sirvieron.de base a la estructura

jurídica de la expropiación,´como también-a la figura del arrendamiento urbano.

El. desfase resultante entre la realidad y.;la .normativa Jurídica- ha de resolverse en. Una adaptación de

ésta a: aquélla, porgue son exigencias ineludibles de un orden .socialmás justo, cjua es la finalidad última

del Derecho, las. que h.an determinado- esa inadecuación y no, desde luego,, el. arbitrario caprichode

csi´cénar facultades dominicales particulares.

Desde otro´punto de vista es .ígualmetníe necesaria la revisión .estructural de la expropiación forzosa. En

efecto, el´volumen de medios precisos para que el Estado v las Administraciones Locales puedan

satisfacer las necesidades derivadas ´ d« la ejecución de los Planes de Urbanismo, de Servicios" Urbanos:

y de Vivienda, es muy distinto del (jue - demandaba, hace.: un siglo o incluso; hace.sólo unos lustros, la

operación expropiatoria Individualizada, casuística-, esporádica y. modesta, de la construcción de un

puente. de~un mareado o de adición de un tramo; nuevo a la red de ferrocarriles. En tales supuestos a lav

Administración ño le resultaba, excesivamente gravoso negociar, caso por caso; con los particulares

afectados el justiprecio de los bienes cjué necesitaba. .-Es ´más, un concepto quintarlo de la propiedad,

.una formalización jurídica del derecho absoluto de la propiedad, ´con excepcionales y respetuosas

limitaciones, llevó a ese sistema de valoración del Suelo, en .el qué nadie creía, y que la sola impar-

cialidad .formal..del perito tercero con siis tantas, veces salomónic-Q dictamen, permitían resolverlas

posiciones ridiculas, por. extremas, de expropiantes y expropiados.

La. expropiación como ejercicio de una potestad pública; se presenta hoy necesaramente, como un

fenómeno masivo : que; si hubiera de someteres, aí procedimiento expropiatorio normal, con valorización

tó-dividualizáda..como islas solitarias, de´tódas y cada una de las parcelas integrantes de una,zona o

poligonói se produciría una parálisis peligrosa, como todas, de estas grandes, operaciones. de. la

Administración, operaciones de cirugía-urbana, éomo:se las ha llamado-para destacar su ^perentoria ur-

g?ñcia.

Por ello, .«1 mantenimtento del sistema de valorización individualizada´del bien ex-jsrbpiable;

•equivaldría a consagrar la lotería del planteamiento. Diversameiité, el sisfce-ma d-e valorización previa

y. objetiva de la zo>na afectada por un Plan, brinda, la, poá´ibili-´ áa:d; de armonizar´: solidariamente los

intereses de los propietarios y de la Admi-njstrapión mediante la fijación cte unos índices a Jos que-se

llega mediaafcs el diálogo, y la colaboración más completos, ´.´´ *

LA :E3tÉEBIÍENeiA ´EXTRANJEBA EN LA •••y ORDENACIÓN-B» ´"SUELO"

te" evidencia dé esta realidad ha determinado también la tendencia Uniyersai por huevas fórmulas para

una valoración objetiva y. géíieralizable de los terrenos afectados por planes de ordenación urbana, pe. .a

exhaustiva información que los servicios le estudió. y documentación "de mi Departamento han reunido

sobre; $1 tema, alucliré sólo, con la brevedad que imponen la ocasión y el deseo de no fatigar vuestra ¡ge-

nerosa atención, a las experiencias legislativas de tres países del Occidente europeo, Francia, Alemania e

Inglaterra, que son testimonió de una misma preocupación diversamente atendida.

: La directriz fundamental de este ininterrumpido quehacer legislativo ha sido la de asegurar el más

estrecho vínculo entre la reglamentación del Urbanismo y la. de la construcción. Así se han ido perfeccio-

nando y afinando las medidas adecuadas para subordinar los proyectos de ordenación municipales e

intermunicioales a programas más generales de ámbito regional, todos integrados en el marco de un Plan

Nacional de Ordenación del Territorio.

En Alemania, con la reciente Ley Federal del Suelo, de 23 de junto de 1960, llamada Ley Fundamental

del Urbanismo •en los debates parlamentarios que precedieron a su aprobación, se ha conseguido crear,

por primera vez en la historia del Derecho alemán, una ordenación urbanística unificada para todo el

territorio de la República Federal.

Con ser muy importante, en ella es secundaria, la superación de la atomización jurídica derivada d^ la

estructura fp-derpl del país en cuanto al ejercicio de los Lander y autoridades subordinadas de las

tradicionales competencias de policía de la construcción. Lo verdaderamente .trascendente de este texto

jurídico es la definición de objetivos v la creación de medios idóneos para una efectiva ordenación del

territorio nacional.

La médula del sistema son los planes de ordenación urbana cuya formulación P^ competencia de los

Municioios subordinándose su vigencia P la aorobación de las autoridades administrativas superiores, que

se otorga si aquéllos son conformes con IPS directivas nacionales de ordenación del suelo dictadas por el

Ministerio. Por eso. no es casual, dicho sea de paso, que éste hava cambiado recién-´ f-emente su antigua

denominación de Ministerio Federal de la Construcción por la más exomnva riQ Ministerio Federal de la

Construcción, Urbanismo y Ordenación del Territorio.

La ley distingue dos fases de la planificación representadas, respectivamente, por el plan de utilización de

superficies y el plan de edificación O proyecto de realización urbanística propiamente dicha.

LA EVOLUCIÓN Y PRINCIPIOS BEL , RÉGIMEN INGLES

Con esta sucinta panorámica del Derecho comparado voy a referirme, en último lugar, a Gran Bretaña, la

nación pionera en la ordenación pública del territorio nacional cuya dilatada experiencia" y los atrevidos

experimentos llevados a eabo han servido de guía y orientación a buena parte de las demás naciones.

La primera ley de ordenación del Campo y la Ciudad se dictó en 1909 con la finalidad, dicen sus

redactores, de garantizar en lo posible la utilización del suelo de acuerdo con los supremos intereses del

país. Desde entonces no hay Gobierno que no haga de la planificación territorial elemento decisivo de su

ideario político, ni oposición que no enarbole criterios distintos para su solución; pero, en todo caso, es

uno de los temas perennes de controversia; uno, también, de los que más pal* pitan en la conciencia del

país. A la primera ley de 1909 siguen otras: en 1919, sobre ordenación territorial; en 1923, sobre vivienda

y urbanismo; en 1925, sobre urbanismo; en 1929, sobre ordenación territorial y régimen local; en 1932. la

trascendental ley de ordenación del Campo y la Ciudad, que refuerza considerablemente los poder-es de

los entes públicos en la materia; en 1935, la ley que restringe la edificación a lo largo de las carreteras; en

1843, como consecuencia de los famosos informes´ de los Comités Barlow, Scott y. Uthwatt, la ley

provisional d« Ordenación del Campo y la Ciudad, sustituida en 1944 por una nueva, y en 1947 por la

hoy vigente, bajo la «u-e se centraliza en un Ministerio específico la responsabilidad del urbanismo

inglés; y es taqta la- "vis atractiva´" de la ordenación territorial que lleva a confundir, en su seno,

posteriormente, la gestión ´planifieadora y la dirección d« la Administración local en bloque.

Lo qus me interesa resaltar sotai´S todo es, fin embargo, las dificultades que el problema suscita, la

variabilidad de criterios aplicables y las discrepancias que la evolución histórica pone de, relieve en los

di-, ferentés sistemas adoptados. Por ello, seria ingenuo pretender que nuestra legislación, casi recién

nacida con la ley del Suelo ha acertado plenamente al primer intento allí donde otros, países no ha´n

logrado sino éxitos parciales tras medio siglo de ensayos y errores, a veces importantes. El problema es

delicado y arduo, y ha de atacarse con criterio flexible y movedizo, como la misma realidad social a que

se refiere; no con declaraciones dogmáticas iniangi-bles, sentadas de una ve? para siempre a despecho de

su inaplieabiüdad.

La conclusión a que han licuado en último término estos países y todos los que se han ocupado

seriamente de la cuestión y en cuyo examen no me detengo por no abusar de vuestra paciencia, es, sin

embarro, clara y tajante. La ordenación del suelo es una empresa nacional pública de primer orden; es.

dice el cclebr-e urbanista Lewis Mumford, "el problema más importante Que se plantea hoy a los

estadistas". La planificación, añade este autor, para ser efectiva y hacer rrales sus frutos potenciales, ha de

ser absoluta, y para ello hay que afirmar la subordinación de "la propiedad individual basada en el bene-

ficio crematístico al control público del suelo.

LAS MOTIVACIONES INMEDIATAS DEL PROYECTO

La necesidad as una actuación decisiva y enérgica para la ordenación del mercado del suelo, como habéis

apreciado, no es nueva ni obedece a -concepciones utópicas de alta política o a sueños de un inter-

vencionismo estatal desmedido. Existe ya, afortunadamente.´una conciencia social colectiva que reclama

y nos eríge la resolución urgente del problema. Si así no fuese, sin embargo, no vacilaría en adoptar´ las

mismas decisiones, porque así lo aconseja y lo requiere la experiencia unánime de cuantos somos

íesponsables de la honrosa y difícil tarea de dotar ds viviendas y de.ciydades dignas a todos los españoles.

Sin .mi diario-contacto con las ciudades y las comarcas de nuestra Patria y en el afán cotidiano del

despacho de proyectos e. informes, ha saltado siempre como obstáculo principal, como piedra de ´toque

decisiva que ponía, en peligro, desvelos e ilusiones, b, carencia de suelo en el que desarrollar muestras

realizaciones. Carencia física,´ unas veces, por imperativos de la orografía, de la geología o de otros

elementos intangibles. Carencia social y económica otras por las dimensiones de las operaciones

especulativas que, jugando implacablemente con las necesidades de la .comunidad, aspiraban´a qué ésta

recompensase su inactividad y su pereza , abonándoles, precios abusivos por unos terrenos de que, jamás

seocuparoia. los .dueños y que se habían revalorizado por el simple transcurso del tiempo cuando no,

lo^que hace aún más peregrina e incalifi-c=."bls. sus pretensiones,, por la acción di-r;cta- del Estado y de-

nuestros Municipios qu2. tes habían dotado de agua-, de luz, de c.aniinos, de alcantarillado, .de .planes de

crdsnación, de todo,. ern¡, fin, sin apenas .per dirías nada a cambio.

Y si no.podemos luchar contra los elementos físicos, ,,sí´ que podemos extirpar de ra-i3´el>mal de la

especulación; desterrarlo de nuestros solares e impedir que" vuelva jamás a cebar.sus ansias en los

fondos1 pú foliaos que con tanto esfuerzo entregan los ciudadanos al Estado; no precisamente para

bsr.´Sficio particular de unos pocos. -Esto, o For ,ei contrario, cruzarnos de brazos y ante los planes de

Urbanismo y Nacional de la Vivienda, ante esta empresa de titanes que en .dieciséis años, ha de

.movilizar más de Quinientos mil millones de pesetas, erigir caai cuatro millones de viviendas, ocupar,

tan. sólo-en su primer cuatrienio, más de cinco mil quinieiriitas hectáreas, ante todo ´ este, resignarnos,

.desangrar. las finanzas públicas en él abono de precios inverosímiles, o, finalmente, transportar las

viviendas y sus habitantes a lugares remotos, mal comunica dos, mal dotados .de servicios, ea fraude1 y

engaño notorios a la comunidad,-a ese Plata Nacional que ha merecido vuestra sanción, aprobatoria-, y a

nuestros desvelos 6 ilusiones más queridas.

Y cotí ser esto tan grave, no pararían aquí las consecuencias de, un mal entendido respeto a; la propiedad

inmobiliaria, nj serían quizá éstos sus peores efectos. Porque si hemos de dotar a España de viviendas

acordes al nuevo espíritu ds la nación, a su ¡nuevo nivel de vida en pujante desarrollo, a los deseos, en fin,

"que tan repetidamente ha expresado nuestro Caudillo y ha confiado en nuestros pobres méritos para su

satisfacción, hemos de dotarla .paralelamente de una ordenación urbana, general v P.-certada que.evite

tanto la expansión ilimitada de unas ciudades como, la ^depauperación y el decaimiento de otras; que

laaga imposibles las concentraciones ^urbanas .antihigiénicas, en donde industrias y negares coexisten en

mutuo perjuicio; que permita el sosiego de nuestros trabajadores, el esparcimiento saludable de nuestros

hijos y ía paz dé nuestras comunidades; que hagan: dé la. Vivienda "un auténtico hogar y-de´EUs

alrededores el ámbito de coexiste.n-cia y convivencia en donde • cobra pieria dimensión´la persona

humana.

Uiía y ot]^. finalidad,- viviendas y, ciudades, exigen ~eí esfuerzo y. el sacrificio de todos,, particulares y

Estado; y esas fina--lídades no. pueden comprome-terse por u>na indecisión culpable en el momento de

ata-, car de frente al mal, como no puede el cirujano dudar en incidir el absceso con pulso firme. .El

urbanismo, señores procuradores, es la reunión y suma de .todos los ´. empeños para hacer un. país mejor,

más alegre, más sano, más bello y más próspero, y en esta tarea.hemo¡s de esforzarnos cciri tesón y sin

desmayó, aunque los frutos, cómo toda, obra realment? digna"- ds ser •´p.cómetiáa,´ no lo recojan eíi-

plenitud sino las generaciones venideras.

¿C6mo iniciar, por tanto, cómo plantear el tema de forma que nuestros anhelos .no pudiesen ser frustrados

por miopes egoísmos, sin que, por otra parte, se quebrantaos el justo res-pato; que a la perscvia humana

ya la integridad de su legitimó patrimonio viene informando toda la actuación dé nuestro Estado? La Ley

del Suelo .pra-veía. ya Iqs instrumentos, qu-s perman^-;sn válidos en su -difícil -aplicación por la taita de

normas reglamentarias de desarrollo; y a. su plena efectividad ya encaminada la presenté ley. Y nuestra

jurisprudencia, la acertada doctrina dé nuestros Tribunales, prudente en su formulación pero osada en sus

principios, nos ha dotado de nuevas armas v de nuevas razones por la que quiero desdé aquí expresar un

reconocimiento-que no es personal, ni siquiera institucional, sino que refleja la justa gratitud de todos/-los

españoles que reconocen esa difícil misión de nuestros Tribunales en etapas, como la nuestra, de-

transformación. Con estas premisas, hemos iniciado la tarea, decisiva en el texto que hoy ,se somete a.

vuestra, decisión y cuyas ideas básicas vais a permitirme-exponer con algúa detenimiento.

. De las "innovaciones que él Proyecto de Ley yiene a introducir en.el ordenamiento jurídico de la

Nación, las más -importantes .posiblemente y desde. luego las que más se´ han discutido c incluso han

sido acogidas en algunos sectores con cierto recelo, .son, las relativas al "sistema de determinación del

justo precio y al régimen de. su rev> sióii en´vía jurisdiccional". En los preceptos correspondientes han,

creído ver algunos una posibilidad de discrecionalidad administrativa incontrolada; más claramente,, y. un

sistema ole libertad para la arbitrariedad y .lesión sisternática de los particulares afectados. Por ello

mismo, he deseado esta ocasión para disipar dudas´; y. sospechas erróneas y en extrema oposición con lo

que en esta ley hemos .querido hacer con el máxiirfo empeño, y el mayor sentido de responsabilidad.

Toda expropiación: forzosa/como hemos señalado, supone :un conflicto ds interés; conflicto que se

plantea, además, entre los derechos particulares y ´ el interés social preponderante. La problemática de

la expropiación se reduce´-así a permitir que el interés social general prevalezca sobre el privado y

particular, evitando .que: egoísmos y estrecheces de airas hagan impasible ´una actuación pública

beneficiosa para, la comunidad;: pero,´ a. la vez, el derecho del particular, si bien ha de someterse, tiev í>e

que ser respetado y defendido en sus justas proporciones, mantenido en su integridad patrimonial y

rodeado-de, todas las garantías- jurídicas y procesales; qua aseguren su estabilidad.

Etí la concepción de nuestro régimen político no hay fin social que. justifique el avasallamiento

indiscriminado de un derecho como el,de propiedad; V así lo reconocen nuestras leyes fundamentales al

establecer el. principio de indemnización, como correlativo alde expropiación, y al prohibir taxativamente

la confiscación de bienes, incluso a título de. sanción. Sin tm-bargo, y como alguna enmienda ha pre-

tendido fundarse en el artículo 30 del Fuero de los Españoles; he de señalar que en éste se predica, sin

equívoco alguno, la subordinación de todas las formas de propiedad´.al bien común, pero,además ha de

insístirse .en que la propiedad del suelo, actual o potenciálmente urbano, es una de lás,; formas de

propiedad mé~ directamente condicionadas, del bienestar y del bien común nacional. "El ´mismo artículo

del Fuero termina afirmando que, la "riqueza. no podrá permanecer inactiva, ser destruida indebidamente

ni aplicada a .fines ilícitos". De ahí que la existencia de solares sin, edificar en ciudades gravemente afec-

tadas por la escasez de viviendas, la in-tíisponiDilidad de terrenos, servicios e instalaciones´ comunitarias

para la armónica convivencia de ios hombres en la ciudad, y el retraso y encarecimiento que para la,

realización de los planes d.e urbanismo y vivienda supone la especulación inmobiliaria, son situaciones

claramente incluidas, en la condena ´que el Fuero pronuncia respecto de la riqueza , inactiva y aplicada a

fines ilícitos. En tal sentido, el Proyecto de Ley que tengo el ´honor de someter a la aprobación del Pleno

de las Cortes Españolas, aparece ´como instrumento adecuado, para impedir la perviv-encia´de esas actúa-,

cienes condenadas por la aludida declaración de una de nuestras leyes fundamentales.

EN´RELACIÓN´CON-EL ÁMBITO MATE-´ . -. • •, KIAL ,»3EL –SISTEMA

En primer lugar, hay qué destacar, ..porque por su propia evidencia, ha escapado a algunos de ´los

firmantes de enmiendas .al texto del Proyecto, que el objeto, el- ámbito de aplicación de este nuevo testo

legal es único y excluyente; esta ley tiene como misión la valoración del suelo, y sus preceptos no pueden

extenderse a los demás bienes que, en el desarrollo de los planes y proyectos de viviendas y Urbanismo

será preciso expropiar; edificios, plantaciones, viveros, árboles, pozos, utillaje e instalaciones de

todas.clases. En cuanto a. estos bienes, seguirán aplicándose los preceptos de la Ley de Expropiación

Forzosa en su integridad. .Sin diida, el suelo es el bien primario y los demás le son accesorios;, •¡pero,

cuántas´veces son,- objetiva y subjetivamente, nías valiosos y difíciles de va-lorar los últimos que el

substrato físico sobre el que sé asientan! Creo que ´-esto ha de disipar ´muchos, temores

injustificadamente nacidos, de una lectura no .bien repesada del Proyecto.

EN CUANTO´AL VOE,TJMEN"DE BIENES

N En segundo lugar,-el sistema que se propugna en la nueva ley para la valoración del ´suelo nace de las

premisas mismas que" fundamentan la institución expropiatoria y, que recordaba hace un momento. La

colisión de intereses privados y públicos se plantea aquí, fuerza, es reconocerlo, con unas dimensiones: y

unas características que bastan para justificar su. tratamiento, especial. No es ya que, -´para Ja

eonsscucióri de un fin público determinado, hay ti que sacrificar Un .bien privado concreto.´ Si así-fuese,,

no sería´ preciso alterar las previsiones dé la Ley general de Expropiación ni los´.´criterios, de la doctrina

Jurisprudencial que ha ido formándose´a su,amparo. Pero cuando las necesidades sociales apremiante.s -

son .tan .amplias;´ cuando la acción social del Estado ha de extenderse sobre los, confines del país;

cuando, hemos de hacer previsiones para varios lustros, ha -de disponerse dé millares y millares de -

hectáreas, tantas cotno exija la buena-ordenación y desarrollo de nuestras ciudades, los su-•puestos

básicos de la expropiación varían radicalmente.

: .

.Si se me permite una- afirmación osada, pero a mi ver justa,-la colisión de derechos, nasa, no ya de la

necesidad de doblegar un interés particular a un fin de pública utilidad, sino de la imposibilidad de hacer

viable la actuación pública manteniendo el sistema de garantías institucionales previsto para otros casos.

El dilema de la actividad de los órganos públicos: máxima eficacia con máxima garantía, se plantea ahora

en forma tal que el resp2ío a las garantías existentes para un sistema expropiatorio casuístico, supondría-

la ineficacia casi radical de la actuación estatal. Y, por los mismos razonamientos que justifican la expro-

piación de un bien y su sacrificio, por el interés público, ha habido "aue expropiar o más bien permutar,

valga la. imagen, el sistema preestablecido de garantías prcc-cdim-entales y sustituirlo opr otro

compatible con la plenitud y normalidad de la actuación administrativa. Habéis de permitirme Que

insista; no se trata de suprimir los derechos ni de desconocerlos; se trata, simplemente, de crear un nuevo

sistema que reoonbce y garantiza su efec-Uyidad, todo dentro de una concepción social de la propiedad y

de su servicio a las necesidades públicas de.rivadas es uno de los más ambiciosos Planes de nuestra

historia.

La aplicación, por ejemplo, d-sl Plan Nacional de la Vivienda requiere, en efecto, tres condiciones:

agilidad en la disposición da los solares: certeza de su coste; y eoonpmicidad en su adquisición.

Fínalménlj?, justo precio -en la adquisición. El justiprecio es un problema esencialmente técnico, y los

órganos técnicos de la Administración son los más idóneos para BU determinación: sólo .ellos pueden

saber cuál es el verdadero valor de un solar, con criterios objetivos y científicos: aplicar los módulos

correctivos pertinentes y deducir aquellas plusvalías que no se deben a la acción socialmente benéfica del

propietario, sino a los desvelos del Estado, a quien deben reintegrarse en justicia.

El Estado—y no olvidéis que el Estado on último término somos todos nosotros— no tiene por qué

abonar incrementos de valor que sólo se admiten en el mercado antisocial de la especulación; no hay por

qué recargar al contribuyente con las supuestas indemnizaciones que se deben, sin duda, al incremento de

la demanda producido por los propios Planes públicos o a la fácil postura abandonista que se limita a

recoger los frutos de ,1a "productividad por la simple espera", con un enriquecimiento injusto contra la

comunidad. El mismo Peter Self ha señalado que el yro-bleñía de Ja indemnización se está con virtiendo

en un monstruo mítico cuyo apetito aumenta cuanto más se le nutre y, además, se presenta acompañado

de su inseparable hermano gemelo; el problema de las plusvalías.

LAS GARANTÍAS DE LA PROPIEDAD EN --EL .SISTEMA DE. LA LET

El sistema de la Ley, como señalaba hace .un momento, lo preside un empeño dé hacer social y

económicamente justo el destino del suelo nacional. De ahí, por tanto, que sean garantías para la comu-

nidad las que nos han llevado a sustituir las garantías para el particular hoy existentes, por otras que

permitan satisfacer los intereses privados sin perjuicio de la normal ejecución de los Planes. Muy

brevemente pasaré revista a cuáles son las medidas que aseguran la integridad de los derechos de ios

expropiados tantas en número y en calidad que´ constituyen el más sólido respaldo que pudiera

imaginarse.

En primer término; la valoración no es casuística y subjetiva, sino previa, objetiva y genérica, con arreglo

a un proceso. de alta tecnicidad que ha de. realizarse por un grupo institucionalizado´ de especialistas en la

materia; »$ los Indices Municipales de Valoración, que no se crean por ésta ley, puesto que figuran ya. en

la ley del Suelo, y en,cuya determinación, se sigue un procedimiento abierto y público en elque los

interesados tienen, amplias posibilidades de intervención, al someterle la elaboración de los Índices a los

mismos .trámites esenciales que los Planes de Ordenación Urbana. En esta ocasión, me es ¿rato expresar

públicamente mi confianza, en la colaboración activa de los Municipios, así corno en su decisiva

actuación de todos los fines que les encomienda la legislación urbanística. Los Ayuntamientos son

convocados Por el Estado a la gran tarea .de hacer del "habitat": social .de los españoles :el lugar de una

vida comunitaria auténtica.

En los casos de que no se disponga de los. índices podrá actuarse por pqlígonos

parciales. El procedimiento, excepcional, se establece rodeado de mayores precauciones por cuanto,

además de seguirse la misma tramitación, se exige: la existencia de proyectos de servicios urbanos de

inmediata ejecución, el informe de una Comisión especial y la aprobación por el Gobierno.^

Con todo ello, estas valoraciones gene-ricas, que tienen su precedente en la ley de Expropiación de

grandes zonas, son impugnables por los interesados, tanto por razones de fondo como formales, según las

normas de procedimiento administrativo y contencioso vigentes. Cuando se descienda a la aplicación de

estos índices, esto es, en el supuesto de expropiación ya propiamente dicho, la Administración tiene tam-

bién un margen de flexibilidad de un 30 por 100, es decir, de 15 por 100 sobre los precios máximos y otro

15 por 100 en cuanto a los mínimos, para determinar cpn mayor precisión el valor de cada bien eon--

creto, garantía indiscutible de acierto en el justiprecio; y aún podrá impugnarse el acto valorativo por

defectos formales de procedimiento, manteniéndose eri consecuencia una de las garantías más impor-

tantes que introdujo la ley de Expropiación Forzosa: la de la protección del particular ante la vía de hecho.

Se cierra así un conjunto de normas que sitúan al interés privado en plena protección jurídica y

económica.

En estas condiciones creo que se satisface plenamente la finalidad que tanto preocupó a los que

redactaron esta ley: la de que, ¡sin perjuicio de llegar a una valoración justa y exacta de los terrenos, este

deseo de justicia y de plena compensación no se tradujese en remora incompatible con la ejecución

puntual del Plan que vosotros mismos aprobasteis y de los que sucesivamente puedan aprobarse a tenor

de las leyes vigentes.

• • pn esta doble vertiente de nuestras preocupaciones, quisiera pediros un voto de confianza para quienes,

han de a-plicar esta ley; ,para quienes han de desarrollar .sus preceptos y llevarlos a la práctica. Yo os

aseguro que todas las garantías que he mencionado y/ que habrán disipado toáa inquietud de arbitrariedad

e injusticia serán superfluas porque quienes han de colaborar en la tarea están plenamente convencidos de

la alta misión social de su función y saben que su papel no es sacrificar sin discriminación toda clase de

intereses, sino conjugar con ia delicadeza y la finura de toda acción benéfica comunitaria, el ideal de

justicia y el ideal de eficacia, que inspiran y penetran la legislación de nuestro Estado y las decisiones de

sus Tribunales.

LA REESTRUCTURACIÓN DE LOS ÓRGANOS URBANÍSTICOS

Finalmente, el Proyecto de Ley dispone lsl reestructuración de los órganos urbanísticos y de sus

competencias y funciones para que su actuación pueda realizarse conforme a los principios de unkiad y

jerarquía, sin cuya vigencia no puede existir una política nacional de urbanismo, y al Eistema coniün de

organización y competencia propias de los Departamentos Ministeriales según la ley de Régimen Jurídico

de la Administración del Estado.

El Ministerio de la Vivienda, que desde su creación -ha actuado decididamente contra esa ir^usticia

colectiva que es la existencia de familias sin hogar, tiene ahora que ocuparle, intensamente, en esa otra

tarea, quizá de mayor permanencia y más definitiva en sus resultados, la de ordenar el crecimiento de

nuestras ciudades, la de promover nuevas ciudades, la de hacer que la vida urbana responda al empeño de

nuestros ideales de integración de todos los españoles, para que ssg, una feliz realidad la preocupación de

justicia material entre todos los hombres y todas las tierras dé España.

Es ésta una preocupación ilusionada, una preocupación eminentemente política, sin retórica, auténtica,

porque quiere ser un testimonio de generosidad y- de responsabilidad. La generosidad por la ventura

creadora del Movimiento; y la responsabilidad porque estamos empeñados en una obra de justicia y de

continuidad de la convivencia política, cuando tanta confusión:í0ína-en-estos tiempos de grandeza y de

miseria

•Señores ¡procuradores, disculparme con amistad emocionada estas (pequeñas expansiones, ¡que he

deseado evitar, ¡por mi .norma de que trabajando .sencilla, serena y honradamente, rendimos un servicio a

España en la. etapa. histórica de .más,ordenada.y, fecunda transformación.

El Proyecto de Ley que me ha correspondido el honor de exponer ante vosotros, es así también un medio

para una gran tarea: la tarea de .que todos .los españoles tengan un hogar y la tarea de que. en nuestras

ciudades -sea igualmente posible la vida: buena y virtuosa, como decía nuestro Sánchez de Aréyalo.

Por éso,.si otorgáis vuestra confianza y hacéis vuestro el Proyecto de Ley, también os corresponde un

derecho en este empeño del Gobierno y del Ministerio de la Vivienda por esas dos tareas, que son dos

ambiciones en la doctrinas del Movimiento Naciones y fines del Estado en esta etapa :de nuestra Historia

bajo la gobernación de Francisco Franco.

He dicho:

Graneles aplausos; acogieron las palabras finales del ministro, y eí dictamen quedó aprobado.

EL SEÑOR NORTE DEFIENDE EL DICTAMEN

Leído1 el dictamen sobre el proyecto de ley de Ordenación dé la Inspección de Trabajo, lo´defiende el

.señor Norte. La paz social que disfrutaos es una´ de fes..venta--jas conseguidas, por nuestro Movimiento,

y íp p´pdémos saber muy bien nosotros porque lio desconocemos-la liistória de la época anterior, á la

Cruzada.

Tras de;´referirse- a la legislación social del Régimen, -,´su ;ef,icacia .y su sentido .cristiano, fdicé qué

para completar, ésta política era necesario un órgano capaz de corregir, los abusos, y- éste es el casb, da

la, inspección que exige una continua adaptación a la realidad presente. No hay que. olvidar—añade—que

la armonía entre los factores de la producción es un bien . SU´Á perior que no tiene precio. En todos los

países del mundo ha surgido la inspección de trabajo, coincidiendo su aparición) con las leyes sociales.

Analiza las etapas recorridas por la inspección en España desde principios de siglo, y dice que el

proyecto, que hoy se somete a la consideración de las Cortes ha tenido 35 enmiendas de procuradores que

no pertenecían a la, Comisión, y hasta un total de 63, sumando las presentadas por los miembros de. la

misma.

Analizar las enmiendas presentadas-, justifica las razones por las que no fueron aceptadas algunas y añade

que con la aprobación de esta ley. España queda al nivel internacional sobre la materia. Fue muy

aplaudido, y el dictamen, aprobado por unanimidad.

OTROS PROYECTOS DE LEY Y DECRETOS-LEYES

Ocupa la presidencia el señor Lequerica, y se procede a ja. lectura de los restantes dictámenes que figuran

en el orden del día, que sucesivamente se van aprobando.´ A dicho orden del día se agregan los decretos-

leyés- por "los que se nombra vicepresidente del Gobierno al capitán general del Ejército don Agustín

Muñoz Grandes; el que se refiere a la suspensión en todo el territorio nacional; y por el plazo de. dos

años, del artículo 14 del Fuero de los Españoles; el de nacionalización y reorganización del Banco de

España, y el de creación del Instituto de Crédito a Medio y Largo Plazo. También son aprobados, .y a las

siete y media de la tarde se levanta la sesión.

 

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