Ha sido promulgada la ley de reforma del sistema tributario  :   
 El nuevo cuerpo legal consagra, entre otros, los principios de simplificación, unidad en la acción fiscal y sentido social del impuesto. 
 ABC.    14/06/1964.  Página: 80. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ABC. DOMINGO 14 DE JUNIO DE 1964. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 80.

HA SIDO PROMULGADA LA LEY DE REFORMA DEL SISTEMA TRIBUTARIO

El nuevo cuerpo legal consagra, entre otros, las principios de simplificación, anidad en la acción fiscal y

sentido social del impuesto

En tí. "Boletín Oficial del Estado" se publicó ayer el texto de la Ley de Reforma del Sistema Tributario de

II de junio actual, que fue aprobada en la última sesión plenana de las Cortes. La extensión de este texto

nos obliga a resumir aquí los puntos principales de la Ley, cuyo proyecto fue recogido, por cierto, con la

necesaria amplitud, en estas páginas en el momento de pasar al dictamen de la Comisión correspondiente

de las Cortes. Para conocimiento de nuestros lectores añadiremos que se ha editado ya una separata que

puede ser adquirida en la sede del "Boletín Oficial del Estado".

Adelantemos un hecho importante: la revisión profunda que esta Ley lleva a cabo no está concebida con

el propósito de incrementar la recaudación. Asentados hoy nuestros tributos sobre bases s uficientemente

elásticas—se declara en la exposición de motivos—la Hacienda española viene obteniendo una

financiación suficiente. Por otra parte, la evolución del gasto público en los próximos años ha sido

sometida en el Plan de Desarrollo a una rigurosa ordenación, precisamente acomodada al mantenimiento

ds los actuales niveles de presión tributaria.

La nueva ley consagra una serie de nuevos principios generales de ordenación: sistematización,

simplificación, unidad en la acción fiscal, progresividad, perfeccionamiento del derecho tributario,

sentido, social del impuesto y estrecha coordenación con la política económica. La sistematización se

manifiesta fundamentalmente en la transformación de los impuestos sobre sociedades y del impuesto

personal sobre la renta en impuestos únicos y generales, de tal forma que los demás impuestos directos

actuales no sean sino pagos a cuenta de aquéllos dos. Este propósito sistematizador responde al mismo

tiempo a la idea de simplificar radicalmente el cuadro complejo de la tributación española.

CONFIGURACIÓN DE LOS IMPUESTOS DIRECTOS

En el cuadro general de los impuestos directos se destacan dos figuras principales: impuestos sobre .,1a

renta e impuestos sobre el capital. Destaquemos que el propósito de ordenación de los impuestos sobre la

renta no sólo parte del designio de configurar los dos, de carácter principal, en que en definitiva habrá de

ordenarse nuestro sistema tributario, sino de la previa configuración, con carácter transitorio, como

ingresos a cuenta de aquéllos dos, de las contribuciones territoriales, rústica y urbana, del impuesto

industrial y de los impuestos sobre el trabajo personal y sobre las rentas del capital.

Recojamos, de pasada, algunas de las innovaciones introducidas en los impuestos djrectos. En la

contribución territorial rústica se da entrada a una tributación acomodada a la explotación agrícola como

unidad de producción, en la que sea posible comprender, de forma variable, sus ingresos y sus gastos. Dos

conceptos transcendentales viene a incorporarse, pues, a este tributo; el de la compensación de las pér-

didas que se produzcan por cualesquiera circunstancias; y la posibilidad ofrecida por la ley de reducir

hasta en un 50 por zoo la contribución en la medida en que se destinen fondos a la dotación de

inversiones o mejoras.

JEn cuanto al Impuesto sobre los rendimientos del _ trabajo personal, dispone la ley una revisión

mme_diata de los mínimos exentos de imposición, que se elevan, como ya se sabe, a la cifra de sesenta

mil pesetas anuales. En el impuesto de las rentas del capital destaca el establecimiento de un tipo de

gravamen proporcional en sustitución de la escala gradual que gravaba los rendimientos.

El impuesto general sobre la renta no sólo sustituye a la contribución del mismo nombre, sino que viene a

englobar, en cuanto a las personas físicas, el conjunto tributario actualmente constituido por los distintos

impuestos de producto. Introduce la ley una notable modificación en cuanto al régimen fiscal de las

plusvalías obtenidas por enajenación de activos, al acortar en algunos casos los plazos, limitándolos al pe-

ríodo de un año, para que a las percibidas dentro de él se les atribuya la consideración de renta ordinaria.

Además de las contribuciones e impuestos citados, figuran también entre los directos el impuesto

industrial, el impuesto sobre sociedades y. el impuesto general sobre sucesiones.

LOS IMPUESTOS INDIRECTOS

En cuanto a los impuestos indirectos, se estructuran en la Ley de Reforma desde un punto de vista

conceptual sobre dos impuestos principales: el de las transmisiones patrimoniales y actos jurídicos

documentados y el de tráfico de las empresas. Junto a éstos coexisten los gravámenes sobre el lujo y los

impuestos que actualmente recaen sobre determinados productos especiales, comprendidos hasta ahora en

la imposición sobre el gasto.

En el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados se integran la mayor

parte de tos conceptos tradicionales que gravaban las transmisio nes "ínter vivos" contenidos en el

impuest sobre derechos reales, junto con los que t superponían con él por aplicación del impuesto de

Timbre del Estado y de los de emisión y complementario de emisión de valores mobiliarios.

En la otra vertiente de la imposición indirecta se refunden en un solo tributo de carácter general los

distintos conceptos impositivos comprendidos en el ámbito de los impuestos de Derechos reales, Timbre

y Gasto, que afectan de manera directa a las operaciones típicas en el tráfico de las empresas mercantiles.

 

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