Autor: Huerta Ballester, Jesús. 
   La reforma triburaria, en las Cortes     
 
 ABC.    21/02/1964.  Página: 48. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LA REFORMA TRIBUTARIA, EN LAS CORTES

Con un retraso de sesenta días, desde ¡a fecha—8 de noviembre del fosado oño—en que fue aprobado por

el Gobierno, ha sido enviado a las Cortes el Proyecto de Ley de Reforma del Sistema Tributario, que de

merecer su aprobación, habrá de afectar, en mayor o menor medida, a treinta y un millones de

contribuyentes españoles. Durante tan dilatado período de tiempo ha sido tometido dicho proyecto, por

parte de los técnicos del Ministerio de Hacienda, a una serie de "retoques" y modificaciones.

Desde estas mismas columnas hemos expresado ya en dos ocasiones nuestra opinión sobre Zo pretendida

reforma del tistema tributario español. En la primera de ellas (A B C, 4 de octubre 1963), nos referíamos

a las limitaciones que desde el punto de vista doctrinal cabía oponer a los objetivos generales que st

pregonaban en relación con la misma y, tabre todo, a la inoportunidad de la reforma proyectada, por sus

indudables efectos regresivos sobre el ahorro, la´ inversión y el trabajo; y, por tanto, sobre el éxito de la

política de desarrollo económico-social que como objetivo nacional debemos perseguir en estos mo-

tnentos todos los españoles.

Posteriormente (A B C, 10 de noviembre 1963), aludíamos a determinados puntos concretos del Proyecto

de Reforma Fiscal, en relación con los impuestos directos, y en especial a la notoria insuficiencia del

mínimo exento de (40.000 pesetas anuales fijado para el impuesto sobre los rendimientos del trabajo

personal; a la exagerada parquedad de la cifra de 10.000 pesetas, establecida como exenta, para cada

heredero, en el impuesto de sucesiones; y a la necesidad de fijar, en el nuevo impuesto general tabre ¡a

renta, una escala concreta de tipos de exacción, y un mínimo exento acorde con el actual valor real de la

moneda.

La lectura del texto definitivo del Proyecto de Ley de Reforma del Sistema Tributario, publicado en el

"Boletín Oficial de las Cortes", nos stfjiere ahora y, entre otras, las siguientes breves observaciones sobre

el sentido "social" del Proyecto en relación con el impuesto que grava las rentas del Trabajo.

En el primer párrafo de la parte expositiva que precede al texto articulado del Proyecto, leemos que

"vinculada íntimamente la imposición con la economía y sometida ésta a una rica dinámica, no es posible

concebir un sistema de tributos que pueda realisar, permanentemente y sin modificaciones, uncftarea tan

delicada como la de distribuir equitativamente las cargas públicas"; declarándose más adelante que "ima

conciencia social cada ves más depurada, sobre los criterios distributivos, debe presidir ti reparto de las

cargas públicas".

Sin embargo, y pese a tan nobles manifestaciones, se insiste en el Proyecto de Ley en fijar un mínimo

exento equivalente a poco más de 3.000 pesetas mensuales (40.000 anuales), en el impuesto sobre las

rentas del trabajo personal. Y como ya hoy bien podemos decir, al referirnos a dicha clase de rentas, que

"menores no hay", la conclusión es que tampoco habrá en la práctica mínimo exento. ´Decisión que se

toma al tiempo que se dispone—ver artículo 46 del Proyecto—que este impuesto se aplicará también, por

primera vez, "a los obreros y clases de tropa", mediante la creación, de hecho, de un impuesto nuevo

transitorio, del 20 por 100, sobre las futuras mejoras salariales dimanantes de los convenios colectivos

sindicales.

Bien es verdad^ que también se afirma—en la exposición de motivos, pero no en el tex\o articulado del

Proyecto—que es de prever que la evolución de ¡a recaudación permitirá elevar el citado

mínimo exento a 60.000 pesetas anuales. Pero si se tiene en cuenta que la presión fiscal global española

ha venido creciendo en los últimos años, hasta cifrarse, para 1963, en cerca de un 25 por l00 de la renta

nacional, ¿por qué esperar a que los ingresos del Fisco sean aún mayores, para dar debido cumplimiento,

en este punto a los justos y "sociales" propósitos que se proclaman en el preámbulo justifi&ativo del

Proyecto? — Jesús HUERTA BALLESTER.

 

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