Autor: Nasarre Goicoechea, Eugenio. 
   La autonomía universitaria responsabilidad de las Cortes     
 
 El País.    01/08/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

TRIBUNA LIBRE

La autonomía universitaria, responsabilidad de las Cortes

EUGENIO NASARRE

Director del Gabinete Técnico del ministerio de Educación

El rector de la Universidad de Barcelona, Antonio María Badía, ha publicado un articulo en EL PAÍS

sobre lo que él llama «pobre autonomía universitaria», en el que comenta de un modo parcial y confuso

una reciente disposición del Ministerio de Educación y Ciencia. Como, además, el señor Badía habla de

«pactos» en los que no estuvo presente —como él mismo reconoce—, es necesario hacer las siguientes

precisiones para que los lectores de EL PAÍS puedan salir de la confusión informativa creada por el señor

Badía.

La autonomía universitaria es una situación, reconocida en el texto constitucional aprobado por el

Congreso, que solamente las Cortes pueden establecer y regular. Cualquier otro intento de crear

situaciones autonómicas sui generis, a partir de supuestos «claustros constituyentes», no sólo es

anticonstitucional, sino que sería del todoinviable.

Para hacer efectivo cuanto antes el principio establecido por la Constitución, se cree necesario enviar a las

Cortes un proyecto de ley de autonomía universitaria que fije las líneas generales dentro de las cuales

cada Universidad elaborará sus propios estatutos.

Hasta que la nueva ley sea aprobada por las Cortes está en vigor, como es obvio, la legislación actual, que

obliga a cumplir las disposiciones en ella establecidas. Se puede ser flexible y aplicar con un criterio

amplio las normas existentes, mientras se prepara la nueva ley, y eso se ha venido haciendo, como

reconoce el propio rector de Barcelona. El «pacto» a que alude no podía implicar actuaciones ilegales.

Simplemente se acordó que, en espera de la nueva situación, no se convocarían a oposición nuevas plazas

de profesores adjuntos, y así se ha cumplido exactamente. Pero se dejó siempre muy claro que ello no

afectaría a las plazas ya convocadas, pues los derechos adquiridos por los profesores opositores no

pueden atropellarse con «pactos» de ningún tipo.

Precisamente el señor rector sabe muy bien que los profesores adjuntos de Barcelona que aprobaron las

oposiciones y no habían sido adscritos a las plazas a que tienen derecho han protestado reiteradamente de

la actitud que con ellos se pretendía mantener en la Universidad de Barcelona, y el «claustro» a que alude

elseñor rector acabó en un completo fracaso, entre otras cosas por la cuestión de los adjuntos. Poco

importa que los profesores no numerarios que no hicieron las oposiciones fuesen la mayoría, ni tampoco

que fuesen los mejores, cosa que debería demostrar el señor rector, pues resulta un poco extraña su

afirmación de que «de ir a las oposiciones, estaban prácticamente destinados a sacar los primeros

puestos».

Por último, es desproporcionada la «indignación y el estupor» de que habla el rector, porque de las 250

plazas vacantes que existen actualmente en las Universidades de Barcelona, se van a cubrir menos de

cincuenta, lo que no ha aclarado el señor Badía en su artículo. Además, como indica el propio señor

Badía, «los que van a ser adscritos como profesores adjuntos prácticamente son todos catalanes o

formados en facultades barcelonesas». La mayoría de las plazas quedarán vacantes para disponer de ellas

en la forma que establezca la nueva ley, porque el Ministerio de Educación y Ciencia, cumpliendo el

acuerdo a que se refiere el rector de Barcelona, no convocó nuevas plazas de adjunto a oposición, por

entender que era preciso modificar el sistema de acceso al profesorado. Pero para ello hace falta que las

Cortes lo regulen; mientras esto no sea una realidad, todos, incluyendo el Ministerio de Educación y

Ciencia y el rector de Barcelona, tenemos que cumplir las disposiciones hoy vigentes.

 

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