Más que unas siglas     
 
 Diario 16.    25/02/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Mas que unas siglas

La Inesperada legalización del sector histórico del PSOE Se ha convertido en la clave de la situación

política. Está en juego no sólo el futuro de la familia socialista, sino también la estrategia electoral que ya

parecía plenamente definida. Acaso esté en vilo además el propio éxito de la operación r« forma que

protagoniza el Gobierno Suárez.

Nadie va a discutir el derecho de los históricos a organizarse y actual1 con todas las de la ley. No hay

razón alguna para excluirles de la legalización que se está pidiendo para todos los partidos políticos Lo

que, sin embargo, plantea un serio problema jurídico es la utilización de las siglas PSOE que el Gobierno

les ha concedido en contradicción con el artículo 3 de la ley de Asociación Política, según el cual la

denominación de los partidos "no podrá coincidir o inducir a confusión con la de otra asociación ya

constituida". Esa fue, además, la razón para no legalizar a la FE de las JONS (auténtica), que ahora podrá

beneficiarse de un precedente tan discutible. La virulenta reacción del PSOE de Felipe González indica

claramente que se ha roto una expectativa y, quizás, un pacto. La retirada de este partido de la comisión

negociadora no es una buena noticia en estas vísperas democráticas.

Los mismos argumentos jurídicos, al menos, que defienden la identidad de las empresas y productos

mercantiles exigen claridad en los nombres de los partidos. Especialmente en esta etapa inicial del

proceso democrático los españoles, como expertos todavía en estas cuestiones, tienen derecho a que no se

les confunda con denominaciones equívocas que pueden inducirles a errores siempre graves en este

campo. Alguien debe ejercer en política las funciones que en la vida mercantil cumple el Registro de la

Propiedad Industrial. Un nombre es, al fin y al cabo, un patrimonio y en última instancia serían los

tribunales quienes deberían definir quién puede ostentarlo legítimamente.

La polémica legalización que se comenta, lejos de limitarse al problema interno de los socialistas, que va

a perjudicar su imagen y sus posibilidades, puede ser como algunos temen, el primer movimiento de una

nueva estrategia electoral del Gobierno que estaría encaminada a la formación de una coalición

autobautizada de centroizquierda. Este nuevo grupo intentaría beneficiarse del prestigio de las siglas

PSOE y de él serían parte decisiva los ministros del Gabinete que gustan denominarse socialdemócratas y

que buscan con inquietud un lugar al sol electoral. La factura de la operación sería pagada por el Centro

Democrático, que perdería el tácito apoyo gubernamental que se le suponía. Las tensiones internas que se

perciben en esta última coalición, obedecerían al mismo objetivo de debilitar a quienes hasta ahora eran

considerados como probables ganadores de la pugna electoral.

Si este análisis se confirmara, significaría que el Gobierno tomaba partido. Habría triunfado una vez más

en la política española el oportunismo a corto plazo. El resultado no es difícil de imaginari un peligroso

aislamiento de la izquierda que vería muy reducidas sus posibilidades, radicalizándose y quedando

virtualmente marginada del proceso político. El régimen que nacería de las próximas Cortes sería otra vez

el de unos españoles, pero no el de los otros. No estaría asentado sobre el consenso nacional y le faltaría,

en consecuencia, la legitimidad, sin la que ninguna solución política es duradera.

 

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