Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre enseñanza y asuntos culturales     
 
 El País.    07/01/1979.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 36. 

Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre enseñanza y asuntos culturales

ARTICULO I

A la luz del principio de libertad religiosa, la acción educativa respetará el derecho fundamental de los

padres sobre la educación moral y religiosa de sus hijos en el ámbito escolar.

En todo caso, la educación que se imparta en los centros docentes públicos será respetuosa con los valores

de la ética cristiana.

ARTICULO II

Los planes educativos en los niveles de educación preescolar, de Educación General Básica (EGB) y de

Bachillerato Unificado Polivalente (BUP)y grados de Formación Profesional correspondientes a los

alumnos de las mismas edades incluirán la enseñanza de la religión católica en todos los centros de

educación, en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales.

Por respeto a la libertad de conciencia, dicha enseñanza no tendrá carácter obligatorio para los alumnos.

Se garantiza, sin embargo, el derecho a recibirla.

Las autoridades académicas adoptarán las medidas oportunas para que el hecho de recibir o no recibir la

enseñanza religiosa no suponga discriminación alguna en la actividad escolar.

En los niveles de enseñanza mencionados, las autoridades académicas correspondientes permitirán que la

jerarquía eclesiástica establezca,.en las condiciones concretas que con ella se convenga, otras actividades

complementarias de formación y asistencia religiosa.

ARTICULO III

En los niveles educativos a los que se refiere el artículo anterior, la enseñanza religiosa será impartida por

las personas que para cada año escolar sean designadas por la autoridad académica entre aquellas que el

ordinario diocesano proponga para ejercer esta enseñanza.

los nombres de los profesores y personas que sean consideradas competentes para dicha enseñanza.

En los centros públicos de educación preescolar, de EGB y de Formación Profesional de primer grado, la

designación, en la forma antes señalada, recaerá con preferencia en los profesores de EGB que asi lo

soliciten.

Nadie estará obligado a impartir enseñanza religiosa.

Los profesores de religión formarán parte, a todos los efectos, del claustro de profesores de los

respectivos centros.

ARTICULO IV

La enseñanza de la doctrina católica y su pedagogía en las escuelas universitarias de formación del

profesorado en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales, tendrá carácter

voluntario para los alumnos.

Los profesores de las mismas serán designados por la autoridad académica en la misma forma que la

establecida en el artículo IIÍ y formarán también parte de los respectivos claustros.

ARTICULO V

El Estado garantiza que la Iglesia católica pueda organizar cursos voluntarios de enseñanza y otras

actividades religiosas en los centros universitarios públicos, utilizando los locales y medios de los

mismos. La jerarquía eclesiástica se pondrá de acuerdo con tas autoridades de los centros para el

adecuado ejercicio de estas actividades en todos sus aspectos.

ARTICULO VI

A la jerarquía eclesiástica corresponde señalar los contenidos de la enseñanza y formación religiosa

católica, así como proponer los libros de texto y material didáctico relativos a dicha enseñanza y

formación.

La jerarquía eclesiástica y los órganos del Estado en el ámbito

formación sean impartidas adecuadamente, quedando sometido e! profesorado de religión al régimen

general disciplinario de los centros.

ARTICULO VII

La situación económica de los profesores de religión católica en los distintos niveles educativos que no

pertenezcan a los cuerpos docentes del Estado se concertará entre la Administración central y la

Conferencia Episcopal Española, con objeto de que sea de aplicación a partir de la entrada en vigor del

presente acuerdo.

ARTICULO VIII

La Iglesia católica puede establecer seminarios menores diocesanos y religiosos, cuyo carácter específico

será respetado por el Estado.

Para su clasificación como centros de educación general básica, de bachillerato unificado polivalente o

curso de orientación universitaria, se aplicará la legislación general, si bien no se exigirá ni número

minimo de matricula escolar, ni la admisión de alumnos en función del área geográfica de procedencia o

domicilio de familia.

ARTICULO IX

Los centros docentes de nivel no universitario, cualquiera que sea su grado y especialidad, establecidos o

que se establezcan por la Iglesia se acomodarán a la legislación que se promulgue con carácter general, en

cuanto al modo de ejercer sus actividades.

ARTICULO X

1. Las universidades, colegios universitarios, escuelas universitarias y otros centros universitarios que se

establezcan por la Iglesia católica se acomodarán a la legislación que se promulgue con carácter general,

en cuanto al modo de ejercer estas actividades

realizados en dichos centros, se estará a lo que disponga la legislación vigente en la materia en cada

momento.

2. El Estado reconoce la existencia legal de las universidades de la Iglesia establecidas en España en el

momento de entrada en vigor de este acuerdo, cuyo régimen jurídico habrá de acomodarse a la legislación

vigente, salvo lo previsto en el artículo XVII, 2.

3. Los alumnos de estas universidades gozarán de los mismos beneficios en materia de sanidad,

seguridad escolar, ayudas al estudio y a la investigación y demás modalidades de protección al estudiante

que se establezcan para los alumnos de las universidades del Estado.

ARTICULO XI

La Iglesia católica, a tenor de su propio derecho, conserva su autonomía para establecer universidades,

facultades, institutos superiores y otros centros de ciencias eclesiásticas para la formación de sacerdotes,

religiosos y seglares.

La convalidación de los estudios y el reconocimiento por parte del Estado de los efectos civiles de los

títulos otorgados en estos centros superiores, serán objeto de regulación específica entre las competentes

autoridades de la Iglesia y del Estado. En tanto no se acuerde la referida regulación, las posibles

convalidaciones de estos estudios y la concesión de valor civil a los títulos otorgados se realizarán de

acuerdo con las normas generales sobre el tema.

También se regularán de común acuerdo la convalidación y reconocimiento de los estudios realizados y

títulos obtenidos por clérigos o seglares en las facultades aprobadas por la Santa Sede fuera de España.

ARTICULO XII

Las universidades del Estado, previo acuerdo con la competente autoridad de la Iglesia,

ARTICULO XIII

Los centros de enseñanza de la Iglesia de cualquier grado y especialidad y sus alumnos tendrán derecho a

recibir subvenciones, becas, beneficios fiscales y otras ayudas que el Estado otorgue a centros no estatales

y a estudiantes de tales centros, de acuerdo con el régimen de igualdad de oportunidades.

ARTICULO XIV

Salvaguardando los principios de libertad religiosa y de expresión, el Estado velará para que sean

respetados en sus medios de comunicación social los sentimientos de los católicos y establecerá los

correspondientes acuerdos sobre estas materias con la Conferencia Episcopal Española.

ARTICULO XV

La Iglesia reitera su voluntad de continuar poniendo al servicio de la sociedad su patrimonio histórico,

artístico y documental y concertará con el Estado las bases para hacer efectivos el interés común y la

colaboración de ambas partes con el fin de preservar, dar a conocer y catalogar este patrimonio cultural en

posesión de la Iglesia, de facilitar su contemplación y estudio, de lograr su mejor conservación e impedir

cualquier clase de pérdidas, en el marco del artículo 46 de la Constitución.

A estos efectos y a cualesquiera otros relacionados con dicho patrimonio se creará una comisión mixta en

el plazo máximo de un año, a partir de la fecha de entrada en vigor en España del presente acuerdo.

ARTICULO XVI

La Santa Sede y el Gobierno español procederán de común acuerdo en la resolución de las dudas o

dificultades que pudieran surgir en la interpretación o aplicación de cualquier cláusula

ARTICULO XVII

1. Quedan derogados los artículos XXVI, XXVII, XXVIII, XXIX, XXX y XXXI

del vigente Concordato. 2. Quedan asegurados, no obstante, los derechos adquiridos de las universidades

de la Iglesia establecidas en España en el momento de la firma del presente acuerdo, las cuales, sin

embargo, podrán optar por su adaptación a la legislación general sobre universidades no estatales.

DISPOSICIONES TRANSITORIAS

1. El reconocimiento a efectos civiles de los estudios que se cursen en las universidades de la Iglesia

actualmente existentes, seguirán rigiéndose, transitoriamente, por la normativa ahora vigente, hasta el

momento en que para cada centro o carrera se dicten las oportunas disposiciones de reconocimiento, de

acuerdo con la legislación general, que no exigirá requisitos superiores a los que se impongan a las

universidades del Estado o de los entes públicos.

2. Quienes al entrar en vigor el presente acuerdo en España estén en posesión de grados mayores en

ciencias eclesiásticas y, en virtud del párrafo 3 del artículo XXX del Concordato, sean profesores titulares

de las disciplinas de la Sección de Letras en centros de enseñanza dependientes de la autoridad

eclesiástica, seguirán considerados con titulación suficiente para ta enseñanza en tales centros, no

obstante la derogación de dicho artículo.

PROTOCOLO FINAL

Lo convenido en el presente acuerdo en lo que respecta a las denominaciones de centros, niveles

educativos, profesorado y alumnos, medios didácticos, etcétera, subsistirá como válido para las realidades

educativas equivalentes que pudieran ori-

Acuerdo ente el Estado español y la Santa Sede sobre enseñanza y asuntos culturales

ARTICULO I

A la luz del principio de libertad religiosa, la acción educativa respetará el derecho fundamental de los

padres sobre la educación moral y religiosa de sus hijos en el ámbito escolar.

En todo caso, la educación que se imparta en los centros docentes públicos será respetuosa con los valores

de la ética cristiana.

ARTICULO II

Los planes educativos en los niveles de educación preescolar, de Educación General Básica (EGB) y de

Bachillerato Unificado Polivalente (BUP) y grados de Formación Profesional correspondientes a los

alumnos de las mismas edades incluirán la enseñanza de la religión católica en todos los centros de

educación, en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales.

Por respeto a la libertad de conciencia, dicha enseñanza no tendrá carácter obligatorio para los alumnos.

Se garantiza, sin embargo, el derecho a recibirla.

Las autoridades académicas adoptarán las medidas oportunas para que el hecho de recibir o no recibir la

enseñanza religiosa no suponga discriminación alguna en la actividad escolar.

En los niveles de enseñanza mencionados, las autoridades académicas correspondientes permitirán que la

jerarquía eclesiástica establezca,.en las condiciones concretas que con ella se convenga, otras actividades

complementarias de formación y asistencia religiosa.

ARTICULO III

En los niveles educativos a los que se refiere el artículo anterior, la enseñanza religiosa será impartida por

las personas que para cada año escolar sean designadas por la autoridad académica entre aquellas que el

ordinario diocesano proponga para ejercer esta enseñanza.

los nombres de los profesores y personas que sean consideradas competentes para dicha enseñanza.

En los centros públicos de educación preescolar, de EGB y de Formación Profesional de primer grado, la

designación, en la forma antes señalada, recaerá con preferencia en los profesores de EGB que así lo

soliciten.

Nadie estará obligado a impartir enseñanza religiosa.

Los profesores de religión formarán parte, a todos los efectos, del claustro de profesores de los

respectivos centros.

ARTICULO IV

La enseñanza de la doctrina católica y su pedagogía en las escuelas universitarias de formación del

profesorado en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales, tendrá carácter

voluntario para los alumnos.

Los profesores de las mismas serán designados por la autoridad académica en la misma forma que la

establecida en el artículo III y formarán también parte de los respectivos claustros.

ARTICULO V

El Estado garantiza que la Iglesia católica pueda organizar cursos voluntarios de enseñanza y otras

actividades religiosas en los centros universitarios públicos, utilizando los locales y medios de los

mismos. La jerarquía eclesiástica se pondrá de acuerdo con las autoridades de los centros para el

adecuado ejercicio de estas actividades en todos sus aspectos.

ARTICULO VI

A la jerarquía eclesiástica corresponde señalar los contenidos de la enseñanza y formación religiosa

católica, así como proponer los libros de texto y material didáctico relativos a dicha enseñanza y

formación.

La jerarquía eclesiástica y los órganos del Estado, en el ámbito

formación sean impartidas adecuadamente, quedando sometido el profesorado de religión al régimen

general disciplinario de los centros.

ARTICULO VII

La situación económica de los profesores de religión católica en los distintos niveles educativos que no

pertenezcan a los cuerpos docentes del Estado se concertará entre la Administración central y la

Conferencia Episcopal Española, con objeto de que sea de aplicación a partir de la entrada en vigor del

presente acuerdo.

ARTICULO VIII

La Iglesia católica puede establecer seminarios menores diocesanos y religiosos, cuyo carácter específico

será respetado por el Estado.

Para su clasificación como centros de educación general básica, de bachillerato unificado polivalente o

curso de orientación universitaria, se aplicará la legislación general, si bien no se exigirá ni número

mínimo de matrícula escolar, ni la admisión de alumnos en función del área geográfica de procedencia o

domicilio de familia.

ARTICULO IX

Los centros docentes de nivel no universitario, cualquiera que sea su grado y especialidad, establecidos o

que se establezcan por la Iglesia se acomodarán a la legislación que se promulgue con carácter general, en

cuanto al modo de ejercer sus actividades.

ARTICULO X

1. Las universidades, colegios universitarios, escuelas universitarias y otros centros universitarios que se

establezcan por la Iglesia católica se acomodarán a la legislación que se promulgue con carácter general,

en cuanto al modo de ejercer estas actividades.

realizados en dichos centros, se estará a lo que disponga la legislación vigente en la materia en cada

momento.

2. El Estado reconoce la existencia legal de las universidades de la Iglesia establecidas en España en el

momento de entrada en vigor de este acuerdo, cuyo régimen jurídico habrá de acomodarse a la legislación

vigente, salvo lo previsto en el artículo XVII, 2.

3. Los alumnos de estas universidades gozarán de los mismos beneficios en materia de sanidad,

seguridad escolar, ayudas al estudio y a la investigación y demás modalidades de protección al estudiante

que se establezcan para los alumnos de las universidades del Estado.

ARTICULO XI

La Iglesia católica, a tenor de su propio derecho, conserva su autonomía para establecer universidades,

facultades, institutos superiores y otros centros de ciencias eclesiásticas para la formación de sacerdotes,

religiosos y seglares.

La convalidación de los estudios y el reconocimiento por parte del Estado de los efectos civiles de los

títulos otorgados en estos centros superiores, serán objeto de regulación específica entre las competentes

autoridades de la Iglesia y del Estado. En tanto no se acuerde la referida regulación, las posibles

convalidaciones de estos estudios y la concesión de valor civil a los títulos otorgados se realizarán de

acuerdo con las normas generales sobre el tema.

También se regularán de común acuerdo la convalidación y reconocimiento de los estudios realizados y

títulos obtenidos por clérigos o seglares en las facultades aprobadas por la Santa Sede fuera de España.

ARTICULO XII

Las universidades del Estado, previo acuerdo con la competente autoridad de la Iglesia, podrán establecer

centros de es-

ARTICULO XIII

Los centros de enseñanza de la Iglesia de cualquier grado y especialidad y sus alumnos tendrán derecho a

recibir subvenciones, becas, beneficios fiscales y otras ayudas que el Estado otorgue a centros no estatales

y a estudiantes de tales centros, de acuerdo con el régimen de igualdad de oportunidades.

ARTICULO XIV

Salvaguardando los principios de libertad religiosa y de expresión, el Estado velará para que sean

respetados en sus medios de comunicación social los sentimientos de los católicos y establecerá los

correspondientes acuerdos sobre estas materias con la Conferencia Episcopal Española.

ARTICULO XV

La Iglesia reitera su voluntad de continuar poniendo al servicio de la sociedad su patrimonio histórico,

artístico y documental y concertará con el Estado las bases para hacer efectivos el interés común y la

colaboración de ambas partes con el fin de preservar, dar a conocer y catalogar este patrimonio cultural en

posesión de la Iglesia, de facilitar su contemplación y estudio, de lograr su mejor conservación e impedir

cualquier clase de pérdidas, en el marco del artículo 46 de la Constitución.

A estos efectos y a cualesquiera otros relacionados con dicho patrimonio se creará una comisión mixta en

el plazo máximo de un año, a partir de la fecha de entrada en vigor en España del presente acuerdo.

ARTICULO XVI

La Santa Sede y el Gobierno español procederán de común acuerdo en la resolución de las dudas o

dificultades que pudieran surgir en la interpretación o aplicación de cualquier cláusula

ARTICULO XVII

1. Quedan derogados los artículos XXVI, XXVII, XXVIII, XXIX, XXX y XXXI

del vigente Concordato.

2. Quedan asegurados, no obstante, los derechos adquiridos de las universidades de la Iglesia

establecidas en España en el momento de la firma del presente acuerdo, las cuales, sin embargo, podrán

optar por su adaptación a la legislación general sobre universidades no estatales.

DISPOSICIONES TRANSITORIAS

1. El reconocimiento a efectos civiles de los estudios que se cursen en las universidades de la Iglesia

actualmente existentes, seguirán rigiéndose, transitoriamente, por la normativa ahora vigente, hasta el

momento en que para cada centro o carrera se dicten las oportunas disposiciones de reconocimiento, de

acuerdo con la legislación general, que no exigirá requisitos superiores a los que se impongan a las

universidades del Estado o de los entes públicos.

2. Quienes al entrar en vigor el presente acuerdo en España estén en posesión de grados mayores en

ciencias eclesiásticas y, en virtud del párrafo 3 del artículo XXX del Concordato, sean profesores titulares

de las disciplinas de la Sección de Letras en centros de enseñanza dependientes de la autoridad

eclesiástica, seguirán considerados con titulación suficiente para la enseñanza en tales centros, no

obstante la derogación de dicho artículo.

PROTOCOLO FINAL

Lo convenido en el presente acuerdo en lo que respecta a las denominaciones de centros, niveles

educativos, profesorado y alumnos, medios didácticos, etcétera, subsistirá como válido para las realidades

educativas equivalentes que pudieran orí-

ocentes públicos será respetuoosa con los valores de la ética cristiana.

ARTICULO II

Los planes educativos en los niveles de educación preescolar, de Educación General Básica (EGB) y de

Bachillerato Unificado Polivalente (BUP) y grados de Formación Profesional correspondientes a los

alumnos de las mismas edades incluirán la eneñanza de la religión católica en todos los centros de

educación, en condiciones equipárables a las demás disciplinas fundamentales.

Por respeto a la libertad de conciencia, dicha enseñanza no tendrá carácter obligatorio para los alumnos.

Se garantiza, sin embargo, el derecho a recibirla.

Las autoridades académicas adoptarán las medidas oportunas para que el hecho de recibir o no recibir la

enseñanza religiosa no suponga discriminaron alguna en la actividad escolar.

En los niveles de enseñanza mencionados, las autoridades académicas correspondientes permitirán que la

jerarquía eclesiástica establezca, en las condiciones concretas que con ella se convenga, otras actividades

complementarias de formación y asistencia religiosa.

ARTICULO III

En los niveles educativos a los que se refiere el artículo anterior, la enseñanza religiosa será impartida por

las personas que para cada año escolar sean designadas por la autoridad académica entre aquellas que el

ordinario diocesano proponga para ejercer esta enseñanza, con antelación suficiente, el ordinario

diocesano comunicará

res de EGB que así lo soliciten.

Nadie estará obligado a impartir enseñanza religiosa.

Los profesores de religión formarán parte, a todos los efectos, del claustro de profesores de los

respectivos centros.

ARTICULO IV

La enseñanza de la doctrina católica y su pedagogía en las escuelas universitarias de formación del

profesorado en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales, tendrá carácter

voluntario para los alumnos.

Los profesores de las mismas serán designados por la autoridad académica en la misma forma que la

establecida en el artículo III y formarán también parte de los respectivos claustros.

ARTICULO V

El Estado garantiza que la Iglesia católica pueda organizar cursos voluntarios de enseñanza y otras

actividades religiosas en los centros universitarios públicos, utilizando los locales y medios de los

mismos. La jerarquía eclesiástica se pondrá de acuerdo con las autoridades de los centros para el

adecuado ejercicio de estas actividades en todos sus aspectos.

ARTICULO VI

A la jerarquía eclesiástica corresponde señalar los contenidos de la enseñanza y formación religiosa

católica, así como proponer los libros de texto y material didáctico relativos a dicha enseñanza y

formación.

La jerarquía eclesiástica y los órganos del Estado, en el ámbito de sus respectivas competencias, velarán

porque esta enseñanza y en los distintos niveles educativos que no pertenezcan a los cuerpos docentes del

Estado se concertará entre la Administración central y la Conferencia Episcopal Española, con objeto de

que sea de aplicación a partir de la entrada en vigor del presente acuerdo.

ARTICULO VIII

La Iglesia católica puede establecer seminarios menores diocesanos y religiosos, cuyo carácter específico

será respetado por el Estado.

Para su clasificación como centros de educación general básica, de bachillerato unificado polivalente o

curso de orientación universitaria, se aplicará la legislación general, si bien no se exigirá ni número

mínimo de matrícula escolar, ni la admisión de alumnos en función del área geográfica de procedencia o

domicilio de familia.

ARTICULO IX

Los centros docentes de nivel no universitario, cualquiera que sea su grado y especialidad, establecidos o

que se establezcan por la Iglesia se acomodarán a la legislación que se promulgue con carácter general, en

cuanto al modo de ejercer sus actividades.

ARTICULO X

1. Las universidades, colegios universitarios, escuelas universitarias y .otros centros universitarios que se

establezcan por la Iglesia católica se acomodarán a la legislación que se promulgue con carácter general,

en cuanto al modo de ejercer estas actividades.

Para el reconocimiento a efectos civiles de los estudios salvo lo previsto en el articulo XVII, 2.

3. Los alumnos de estas universidades gozarán de los mismos beneficios en materia de sanidad, seguridad

escolar, ayudas al estudio y a la investigación y demás modalidades de protección al estudiante que se

establezcan para los alumnos de las universidades del Estado.

ARTICULO XI

La Iglesia católica, a tenor de su propio derecho, conserva su autonomía para establecer universidades,

facultades, institutos superiores y otros centros de ciencias eclesiásticas para la formación de sacerdotes,

religiosos y seglares.

La convalidación de los estudios y el reconocimiento por parte del Estado de los efectos civiles de los

títulos otorgados en estos centros superiores, serán objeto de regulación específica entre las competentes

autoridades de la Iglesia y del Estado. En tanto no se acuerde la referida regulación, las posibles

convalidaciones de estos estudios y la concesión de valor civil a los títulos otorgados se realizarán de

acuerdo con las normas generales sobre el tema.

También se regularán de común acuerdo la convalidación y reconocimiento de los estudios realizados y

títulos obtenidos por clérigos o seglares en las facultades aprobadas por la Santa Sede fuera de España.

ARTICULO XII

Las universidades del Estado, previo acuerdo con la competente autoridad de la Iglesia, podrán establecer

centros de estudios superiores de teología católica.

men de igualdad de oportunidades.

ARTICULO XIV

Salvaguardando los principios de libertad religiosa y de expresión, el Estado velará para que sean

respetados en sus medios de comunicación social los sentimientos de los católicos y establecerá los

correspondientes acuerdos sobre estas materias con la Conferencia Episcopal Española.

ARTICULO XV

La Iglesia reitera su voluntad de continuar poniendo al servicio de la sociedad su patrimonio histórico,

artístico y documental y concertará con el Estado las bases para hacer efectivos el interés común y la

colaboración de ambas partes con el fin de preservar, dar a conocer y catalogar este patrimonio cultural en

posesión de la Iglesia, de facilitar su contemplación y estudio, de lograr su mejor conservación e impedir

cualquier clase de pérdidas, en el marco del artículo 46 de la Constitución.

A estos efectos y a cualesquiera .otros relacionados con dicho patrimonio se creará una comisión mixta en

el plazo máximo de un año, a partir de la fecha de entrada en vigor en España del presente acuerdo.

ARTICULO XVI

La Santa Sede y el Gobierno español procederán de común acuerdo en la resolución de las dudas o

dificultades que pudieran surgir en la interpretación o aplicación de cualquier cláusula del presente

acuerdo, inspirándose para ello en los principios que lo informan.

presente acuerdo, las cuales, sin embargo, podrán optar por su adaptación a la legislación general sobre

universidades no estatales.

DISPOSICIONES TRANSITORIAS

1. El reconocimiento a efectos civiles de los estudios que se cursen en las universidades de la Iglesia

actualmente existentes, seguirán rigiéndose, transitoriamente, por la normativa ahora vigente, hasta el

momento en que para cada centro o carrera se dicten las oportunas disposiciones de reconocimiento, de

acuerdo con la legislación general, que no exigirá requisitos superiores a los que se impongan a las

universidades del Estado o de los entes públicos.

2. Quienes al entrar en vigor el presente acuerdo en España estén en posesión de grados mayores en

ciencias eclesiásticas y, en virtud del párrafo 3 del articulo XXX del Concordato, sean profesores titulares

de las disciplinas de la Sección de Letras en centros de enseñanza dependientes de la autoridad

eclesiástica, seguirán considerados con titulación suficiente para la enseñanza en tales centros, no

obstante la derogación de dicho artículo.

PROTOCOLO FINAL

Lo convenido en el presente acuerdo en lo que respecta a las denominaciones de centros, niveles

educativos, profesorado y alumnos, medios didácticos, etcétera, subsistirá como válido para las realidades

educativas equivalentes que pudieran originarse de reformas o cambios de nomenclatura o del sistema

escolar oficial

 

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