Autor: Moncada, Francisco de. 
 Acuerdos España-Santa Sede sobre Educación. 
 Con la Iglesia hemos topado     
 
 Diario 16.    20/01/1979.  Página: 19. Páginas: 19. Párrafos: 14. 

Con la Iglesia hemos topado (I)

Alberto Moncada La firma sorpresiva del acuerdo entre el Estado español y el Vaticano sobre enseñanza

y asuntos culturales representa, desde el lado español, una urgencia de la clase política por escamotear el

tema de la discusión abierta de las primeras Cortes constitucionales quizá por temor a regresar a una

guerra de religión que sólo existe en las mentes de unos pocos arcaizantes.

Del lado vaticano, es una prepotencia más del centro de poder eclesiástico más jerarquizado del mundo

occidental, cuyo nuevo gerente parece estarse desquitando de forma burda de sus años de humillación por

un poder civil no democrático sin darse cuenta de que la religión institucional en Polonia está del lado de

las libertades mientras que en Italia y en España lo está del de las represiones.

Pacto electoral

Dialécticamente el acuerdo forma parte de un pacto electoral entre la versión menos evangélica del

aparato eclesiástico y esa derecha política española que confía todavía en !a legitimación religiosa para

mantener el control de sus clientelas.

El contenido del acuerdo sigue basado en la hipótesis premoderna de que la búsqueda de la identidad reli-

giosa no es asunto individual sino institucional y de que quien se asegura el derecho a estar cerca de las

mentes juveniles tiene garantizada su indoctrinación irreversible.

Cualquier evaluación de estos pactos de poder sobre las conciencias a la luz.de la psicología o la

sociología pone de relieve el escaso interés que las autoridades correspondientes tienen en fomentar la

religiosidad como objeto de estudio, análisis y vivencia personal, y la zafiedad conque todavía siguen

planteándose las operaciones de captación proselitista, diseñadas para el reforzamiento mutuo de la

dominación sobre las conciencias.

Seguimos siendo diferentes

Dichas estas generalidades a modo de exabrupto, conviene aclarar que el| acuerdo mantiene el asunto de

la instrucción religiosa, cívica y ética de los españoles en niveles pedagógicos y estructurales que todos

los países de la Comunidad europea habían superado hace más de cincuenta años. España sigue siendo

diferente como veremos en los dos artículos siguientes.

El acuerdo entre el Estado español y el Vaticano sobre enseñanza y asuntos culturales es básicamente un

intento de control institucional, de la experiencia religiosa.

La docencia de la religión en los centros públicos tiene nada menos que estos dos condicionantes: nadie

puede enseñar sin que el obispo del lugar lo proponga a la autoridad civil (art. 3) y el programa y los

libros de texto son fijados por la jerarquía eclesiástica (art. 4). Cualquier parecido entre este modo de

dedicación a la enseñanzay el profesorado de la escuela contemporánea...

Dependencia de la jerarquía.

Precisamente aquí radica una de las cuestiones claves del acuerdo porque los curas, monjas y demás

personas que tengan interés o vivan de la enseñanza religiosa ven reforzada su dependencia institucional,

su necesidad de agradar a la jerarquía, en un momento en que precisamente el análisis y las vivencias de

la fenomenología religiosa empiezan a entenderse de manera más espontánea, en el marco del respeto y la

consideración de las varias metodologías que están surgiendo para que el hombre contemporáneo

esclarezca esta dimensión de su personalidad.

Situación carcelaria del profesorado

Por eso, cuando algunos ilustres amigos eclesiásticos me dicen que el asunto va bien y que Roma está

cambiando, yo no puedo menos que ponerle delante de los ojos este ejemplo de complejo de inferioridad

y regreso a operaciones de control de la conciencia que el famoso espíritu del

Concilio Vaticano II parecía haber desterrado.

La devaluación del esfuerzo intelectual del profesorado se produce una vez más por ese control del puesto

docente y del contenido de la enseñanza que se parece enormemente al celibato como un modo de

dominación de los funcionario| vaticanos por su jerarquía.

Con él nuevo acuerdo se fortalece aún más esta situación carcelaria del profesorad cuya dedicación a la

ciencia y el sueldo que le paga el contribuyente están condicionados a la operación selectiva de la

jerarquía vaticana.

¿Quiere esto decir que a los médicos y a las enfermeras soló se les podrá explicar el método Ogino de

control de la natalidad?

Del acuerdo se desprende un monopolio docente de la confesionalidad católica, en los centros públicos

porque a la Iglesia no sólo se le mantiene su derecho a tener centros propios de todos los niveles, a recibir

subvenciones, a camuflar sus seminarios dentro del sistema educatiyo oficial con los beneficios

correspondientes sino que se le garantiza que, cuando los desee, podrá organizar actividades religiosas en

los centros universitarios públicos, utilizando los locales y medios de los mismos (art. 5).

 

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