Financiación de la enseñanza privada por el Estado     
 
 Diario 16.    24/10/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Financiación de la enseñanza privada por el Estado

MAdrid - El Estado debe financiar a los centros privados, porque éstos cumplen con la función social de

transmitir la cultura. Esta fue la conclusión a que llegaron los participantes en la segunda jornada del

Seminario que sobre Libertad de Enseñanza ha organizado la Fundación de Estudios Sociológicos

(FUNDES).

Sólo mantuvo una actitud más polémica una de las ponentes, Gloría Begué, quien desde una posición

técnica, criticó el proyecto de ley de Financiación de la Enseñanza Obligatoria, al que calificó de

«desenfocado».

La ponente afirmó que «resulta sorprendente que el Estado se comprometa a asegurar la financiación de

los centros privados, con las denominadas ayudas de gratuidad y. sin embargo, no se comprometa a

asegurar la financiación de la escolarización total del alumnado».

Su oponente en la discusión. Carmen de Alvear, de la Confederación de Padres Católicos, abogó por la

financiación de todos los alumnos siempre, como obligación del Estado.

El tema de la financiación de la enseñanza en sus diversos aspectos fue el objetivo de las cuatro ponencias

que fueron enunciadas en esta segunda jornada. Sus lectores fueron José Vergara, Gloria Begué,

Francisco Bosch Font, Eduardo Punset y César Albiñana.

Este último planteó una fórmula de financiación de la enseñanza, en tanto la gratuidad de la docencia no

sea una realidad. «El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas no se deberá considerar como renta

gravable una parte de la que se destine a retribuir las enseñanzas recibidas por los distintos miembros de

la unidad contribuyente, siempre que se trate de enseñanzas establecidas por el Estado.»

Francisco Bosch y Eduardo Punset hablaron de las altas cifras de graduados que pasan a engrosas

directamente las filas del desempleo una vez acabados sus estudios. Para 1980 se calcula que habrá

160.000.

Explicaron que esto ocurre porque el joven que comienza a estudiar y elige un tipo de docencia no tiene

ni idea de cuál va a ser la demanda en el mercado sobre su especialidad cinco años después. La

información y la política selectiva fueron las dos medidas correctoras que plantearon.

 

< Volver