Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Los hechos y sus causas     
 
 ABC.    25/01/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

5 DE ENERO DE 1977.

APUNTE POLÍTICO

Los hechos y sus causas

Por José María RUIZ GALLARDON

Los dos hechos son condenables, absolutamente condenables. Ni la muerte del estudiante Arturo Ruiz

García ni el secuestro del teniente general Villaescusa tienen ninguna justificación. Pongan ustedes aquí

todas cuantas frases de reprobación se les ocurran; las hago mías. Sin discusión, Pero hay más hechos...

Y a esos otros hechos voy a referirme. Porque de nada vale pronunciarse con condenan platónicas,

desgraciadamente, si los responsables —lodos los responsables— de aquella muerte y de este secuestro

permanecen sin el oportuno y ejemplar castigo.

1. Y es el primer hecho, que conviene subrayar en toda su importancia, la prohibición expresa del

Gobierno Civil de la manifestación convocada por el Comité Pro Amnistía de Madrid. Aun a riesgo —

luego evidenciado— de que se produjeran graves perturbaciones del orden público, lo cierto es que los

promotores de la manifestación decidieron que se llevara a efecto. Y el resultado ahí está; la muerte del

estudiante Arturo Ruiz García. No hay excusa posible para el autor material del homicidio. Pero tampoco

la hay —en la medida de la gravedad de sus actos— para los que, cómodamente instalados en sus

sillones, dan las órdenes necesarias para que se cree el clima propicio a este tipo de repugnantes

agresiones. Cada uno debe responder de sus acciones y omisiones, y para todos los implicados ha de

exigirle la más cruda y profunda depuración judicial de sus conductas.

2. Otro hecho, éste relativo al secuestro del teniente general Villaescusa. Aun cuando en el momento en

que escribo no se tienen noticias de ningún grupo que reivindique —terrible e inadecuada palabra— este

acto, lo cierto es que las características del mismo son muy similares a las que rodearon el secuestro del

presidente del Consejo de Estado, don Antonio María de Oriol. Y ¿qué pretende el famoso y misterioso

«G. R. A. P. O.»? Sencillamente: la misma amnistía que el Comité de Madrid. Son, pues, idénticas las

pretensiones principales, aunque líbreme Dios de hacer responsables a los unos de los hechos concretos

realizados por los otros. Pero lo cierto es que cuando el Gobierno estudia una ampliación de la amnistía,

se producen con más virulencia que nunca manifestaciones pidiéndola y secuestros incalificables. El caso

está bastante claro: se trata de aparentar que se obtiene por la fuerza lo que quizá el Gobierno hubiera

concedido de gracia. ¿Para qué?

3. Pues saquemos consecuencias: para demostrar ante las masas dónde está verdaderamente el poder. Para

desatar una espiral de violencia que imposibilite la paz y el desarrollo democrático de esta hora de

transición. Para impedir, ya desde ahora, la celebración de unas elecciones que van a demostrar Que el

país está con la moderación y no con ningún tipo de extremismo. Para que aborte todo intento de

convivencia pacífica.

Ahora esperemos que el Gobierno restablezca con toda autoridad —con toda— el orden jurídico

vulnerado. Porque es su primera obligación. O habrá que pensar que no puede, y eso sería gravísimo.

J M. R. G.

 

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