Autor: Fraga Iribarne, Manuel. 
   La fundación política     
 
 Ya.    03/05/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

LES Y COLABOBACIONES

Pag. 7 ya

LA FUNDACIÓN POLÍTICA

La ordenación de la vida política es un tema permanente en todas las sociedades, La convivencia de los

hombres no es como la de las abejas o las hormigas, que siglo tras siglo siguen haciendo las mismas

colmenas hexagonales y los mismos hormigueros de tierra. Los hombres están remodelando

constantemente sus sociedades de dos maneras: una continua, al alterarse los factores económicos,

técnicos y culturales ; otra discontinua, en actos de fundación política, de grandes decisiones, tomadas en

un momento histórico que afectan a la vida en común.

ES importante darse cuenta de que los dos sistemas de cambio político son igualmente importantes y que

han de estar necesariamente coordinados. Es inútil querer imponer un modelo constitucional a un país sin

tener en cuenta las tendencias de su evolución natural.

ESPAÑA ha tenido, en la última generación, una, rápi da evolución de su sistema económico y social. De

un país agrario y minero ha pasado a ser urbano e industrial; de una sociedad con pocas escuelas ha

pasado a ser otra muy escolarizada, y, por lo mismo, con una juventud muy activa y exigente; de una

comunidad muy tradicional a otra más secularizada y con otros tipos de articulación (las propias de la

vida en la fábrica, en las comunidades juveniles, etc.). Todo ello ha producido, incluso antes de que las

leyes se modificaran, una serie de cambios reales en la manera efectiva da funcionar la vida pública y las

instituciones políticas.

AHORA llega el momento( serio y lleno de responsabilidad, de proceder, además, a uno de esos actos

trascendentales de fundación política. Me preocupa observar con qué superficialidad se está tratando el

tema por algunos, como si en los últimos doscientos años no hubiera avanzado nada la ciencia política y

estuviéramos aún en la explicable ingenuidad de las Cortes de Cádiz.

SE pretende que el acto de fundación política debe consistir en la ya conocida rutina de reunir una

asamblea de unos cientos de personas y ponerlos a discurrir sobre un código general de la vida política,

copiando de aquí y de allá, con un articulo alemán, otro italiano y otro suizo; con múltiples discursos

sobre todo lo divino y lo humano; con largas declaraciones de derechos sociales, sin los presupuestos para

su desarrollo, y luego, a vivir.

VEAMOS un ejemplo. Sí ponemos en el texto el derecho a un puesto de trabajo, hay que crear cientos de

miles de ellos; si no se puntualiza, todo el mundo queda defraudado. Lo mismo ocurrió ya con la

educación gratuita para todos, con la Jubilación a los sesenta años y así sucesivamente.

EN una palabra, no se trata de eso. De lo que se trata es de establecer algunas instituciones básicas y dejar

que se desarrollen económicamente, dejando a la legislación sucesiva el ir planteando las soluciones

viable» en cada momento.

TENEMOS ya sentado el principio democrático; la legislación ha de ser aprobada por dos Cámaras,

elegidas por sufragio universal. Veamos ahora a qué otras instituciones locales, provinciales y regionales,

o de otra índole, ha de aplicarse el mismo principio, y ahorrémonos doscientos discursos sobre la perfecta

democracia. Hagamos, en cambio, una larga ley electoral sencilla y práctica, basada en 1a idea de crear

gobiernos estables y oposiciones responsables, y ´en que" la gente entienda lo que vota y vea la cara a su

representante.

TENEMOS ya la Monarquía restaurada. Dejemos en paz, tras los dos estrepitosos fracasos republicanos,

la cuestión de la forma de Estado, y dejemos que la Corona busque ,su equilibrio normal en el arbitraje

supremo entre las instituciones constitucionales y las fuerzas políticas.

•NECESITAMOS un ejecutivo a la vez fuerte y responsable. No puede ser fuerte sin independencia para

el trabajo normal; ni responsable sin una relación con la representación popular. Este será uno de los

temas más importantes y difíciles del acto de fundación política. Las ideas básicas deben, ser: uns

presidencta fuerte responsabilidad colectiva, del equipo ; necesidad de contar con una mayoria, pero sin

facílidades a las maniobras para deseastabilizar al Gobierno; asistencía a la Corona en la designación y

exoneración por un Consejo del Reino plenamente representativo de las Cortes.

NECESITAMOS una Administraclón objetiva, profesiónal, apartada de los movimientos de los partidos,

dependiente simbólicamente de la Corona, capaz de resolver los problemas de un mundo social complejo,

próxima a los administrados, hasta el escalón comarcal.

TENEMOS ya una justicia independiente y ejemplar. Hay que mejorar mucho sus medios; falta personal

auxiliar, medios técnicos eficaces policía especializada, instalaciones dignas, y un gran Consejo da la

Magistratura para las cuestiones de personal.

Y con todo ello lo que hay es que ponerse a trabajar, La Constitucíon no puede ser un largo código rígido;

ni una traca llena de petardos que puedan explotar en todas direcciones. Las que funcionan bien

son breves, vomo la norteamericana; o no están escritas, como la británica. Añadir sin nuevo texto a

nuestro incomparable, museo de muestras constitucionales, nunca respetadas ni cumplidas, me parece

poco serio. Hemos oído frecuentemente que "la mejor ley de prensa en la que no existe". La mejor

constitución es la que sí existe, pero esta escrita en las mentes, en los corazones, en la realidad social; y de

la cual lo escrito no es lo más importante.

Lo importante es la decisión

1 inexorable de vivir en paz; de acabar con la violencia, física o verbal; de convivir en

un contexto de seguridad, orden y cumplimiento de la ley; de_resolver por consenso y compromiso los

conflictos, y cuando no sea posible, por métodos bien establecidos de arbitraje. Y admitiendo todos

nuestra responsabilidad.

OBSERVESE que todos la admitimos para los demás, Pero loa líderes sindicales se niegan a admitir,

para ellos, el arbitraje obligatorio; como otros pretenden libertades absolutas para la prensa, o para la

empresa, y así sucesivamente. Todos tenemos que admitir reglas de juego válidas para todos y en

beneficio de la comunidad.

Un acto de fundación política como el que vamos a vivir en de una gran trascendencia para nosotros y

para nuestros hijos. A la hora de elegir nuestros representantes hemos de meditar seriamente sobre las

ideas que exponen, los programas con los cuales se comprometen y las garantías que ofrecen. Es, sin

duda, el momento de la seriedad, de la preparación, de la moderación. No es la hora de la Improvisación,

de la frivolidad, de la pillería, de la debilidad.

HACEN falta nombres y mujeres capaces de ver a largo plazo; de sacrificar las apariencias a las

realidades; de olvidar las demagogias y pensar en las responsabilidades; de sumar y no de dividir. Hacen

falta mentes claras y caracteres firmes; éticas probadas y no oportunismos fáciles; visiones amplias y

actitudes generosas, frente a las rigideces, los dogmatismos y los sectarismos.

VEO a España mirandonos desde la historia. Sobre el mundo tribal primitivo Veo a fenicios

comerciantes, a grie gos colonizadores, a los romanos estableciendo un orden civilizado. Veo a Santiago

cristianizando a aquellos hispanoromanos; veo a San Isidoro y a Recaredo. Contempló la pérdida de

España en el Guadalete; recobro la esperanza en Covadonga, en las Navas de Tolosa y en la toma de

Granada. Admiro a los Reyes Católicos; tiemblo ante la escena de Bayona. Desde Cádiz empieza el tejer

y destejer de nuestras constituciones contemporáneas. La España eterna nos pide que acertemos esta vez;

y los españoles nos piden paz, orden, más medios para sus hijos y un futuro claro y justo. Sepamos

dárselo.

Manuel FRAGA IRIBARNE

 

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