Autor: Velasco, Lino. 
 Después de 50 años de lucha. 
 El reposo de Gil-Robles     
 
 Pueblo.    18/03/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 36. 

Después de 50 años de lucha

EL REPOSO DE GIL-ROBLES

Flotaba algo añejo en el ambiente del despacho.

Los libros de siempre, los recuerdos de tantas cosas y las noticias de hoy se estrechaban, muy juntos,

dentro de la voz, cansada de años y sin cansancio de siglos, de José María Gil-Robles y Quiñones. En la

enésima hora de trabajo amontonada, las barbillas se apoyaban sobre el chaleco gris, tapando el escueto

nudo de corbata.

Don José María, retrepado tras la amplia mesa, casi escondido entre papeles, hablaba con voz segura y

monocorde.

De las derechas de antes a las derechas de hoy, pasando por la oposición, las lejanías y las

clandestinidades.

Un libro de política abierto, el de su vida.

Un viejo protagonismo y un actual abandono.

Más de medio siglo de lucha a cuestas cuando su presente remansado le canta su simple militancia actual;

cuando de presidir la Federación Popular Democrática ha pasado a, simplemente, estar en ella como uno

más.

* "Mi deber me ha aconsejado marcharme y lo hago contentísimo"

* "Lo importante es la unificación de las fuerzas democristianas"

* "Me presentaré a las elecciones si lo decide el comité electoral"

Y eso, las renuncias es lo primero que se desperdiga entre la charla: Dejar la presidencia de la F. P. D. es

algo que tenía pensado desde hace mucho tiempo, pero no me parecía digno hacerlo mientras que

siguiésemos en la clandestinidad. Abandonar tal puesto de ese modo me parece una deserción. Por eso

ahora, cuando el partido está reconocido, creo que se puedo quedar perfectamente en manos de los

jóvenes.

- ¿No hay más razones pa-ra abandonar?

- Otra estriba en la Prensa. Se ha hablado mucho de que mi intransigencia, mi costinación, era un

obstáculo para la unión de las fuerzas demócrata-cristianas. Eso no era cierto, pero basta esa posible

apariencia para que yo no quiera darla pábulo. Y por eso he abierto el camino. Dejo la presidencia y

continúo en el partido como uno más.

- Pero eso imagino que cuesta mucho, don José María...

- No. Nada. Para mi la política, durante cuarenta años, sólo ha sido objeto de sufrimientos. Nunca tuve

compensaciones. Hubo momentos en el destierro en los que me encontré casi sin tener para dar de comer

a mi familia. Y hasta que logre formar un despacho hacia traducciones para ir viviendo...

Llegan los recuerdos de la expulsión de España. Del Frente Popular. De los tiempos en Francia. De la

dictadura de Oliveira Salazar. Y siempre en la política...

- El tiempo que he dedicado a la política ha sido a costa de mi tranquilidad de espíritu. Por eso cuando mi

deber me ha aconsejado marcharme, lo he hecho contentísimo - dice con la voz queda y los equilibrios en

su conjunto.

- Entonces se ha ido por la unificación...

- Por eso mismo. Creo que a través de un congreso constituyente debe resolverse todo. Y marcarse 1as

andaduras y las disciplinas... Pero de todos modos no veo la unificación ni lejos ni cerca. Solamente

decidí apartar ese obstáculo que podría ser yo. Pero faltan voluntades ajenas a la mía. Yo, en este

momento, no puedo prever nada: las dificultades que quedan son personales y son las fundamentales.

Ahora estoy al margen y son los organismos directivos quienes tomarán las decisiones pertinentes...

- ¿Qué factores pueden influir en la actual diversificación de demócratacristianos?

- Creo que a muchos les mueven más los apetitos personales que los ideales. Estos apetitos, incluso,

pueden ser legítimos desde el punto de vista subjetivo de cada cual, aunque para el país, objetivamente,

pueden ser un desastre.

Dice que F. P. D. e Izquierda Democrática son los genuinos representantes de la democracia cristiana. «Y

algún grupo más de los que se separaron, pero pocos...» Por eso vamos a pulsar sus opiniones...

- ¿U. D. E.?

- Como no sé lo qué es eso, no puedo decir nada. Quizá cuando se clarifiquen podré decir algo

al respecto ...

- ¿El Partido Popular Demócrata Cristiano?

- Es una agrupación competente, con gente muy estimable. Espero que algún día encuentren su verdadero

puesto.

- ¿Unión Demócrata Cristiana?

- Inexistente.

Don José María reconoce a los seis partidos integrados en el equipo. F. P. D., I. D., valencianos,

catalanes. vascos y gallegos. Ni uno más. Y opina así sobre Izquiereda Democrática.

- Tiene una cantidad enorme de afinidades con nosotros y deseamos llegar a una fusión total con ese

grupo. Eso ya se puso de manifiesto en nuestro congreso de Segovia, pero I. D. No quiso. ¿Motivos?

Pregúnteselo usted a ellos...

* LA LARGA LUCHA

Se levanta Gil-Robles a las ocho de la mañana. Siempre. Y dice - «me tengo que quitar horas de sueño

para hacerlo» - que no tiene tiempo de trabajar. Hay días que se levanta a las seis y mis únicas horas

libres son las dos que me tomo para almorzar». Seis horas de sueño diarias, como máximo. Y entresija en

la charla:

- Tengo defectos, sin duda, como todos, pero en absoluto el de ser «vedette». Y ahora mismo los políticos

españoles estamos dando un ejemplo de «vedettismo»...

Las dos únicas horas que aparte de las comidas, se concede como libres al día las ocupa en leer o en escu-

char másica. O al tiempo. «Y alguna vez que me tienta el demonio veo la televisión»... Pero no dedica a

su trabajo profesional el tiempo que quisiera. Entre sus hijos, los pasantes y los colaboradores, son catorce

personas las que totalizan la plantilla de su bufete. Catorce abogados...

- Eso, si - dice -, los sábados por la tarde, siempre que puedo, se los dedico a mi mujer. Y los domingos

por la tarde a mis nietos. Pero esto viene a ocurrir una vez cada dos meses, o así. Y las mañanas

dominicales las aprovecho para trabajar. Con más calma que nunca, además...

Pero a la una y media las interrumpe para ir a misa. Y el pasado veintisiete de noviembre cumplió don

José María los setenta y ocho años. Y su modo de conservarse es algo increíble...

- Mi secreto para estar en forma que usted me dice, es trabajar. El trabajo no es una maldición divina, sino

una bendición, salvo en casos extremos de enfermedad o similares... Es un modo idóneo para mantener en

forma el espíritu y el cuerpo...

- Don José María...

- ¿Dígame?

- Que ya falta muy poco para las elecciones...

- Ya. Debemos llegar a ellas con una Democracia Cristiana unida. Claro que todo depende de que las

elecciones sean sinceras o no. Le aseguro que si lo son, el partido que mayor porcentaje se llevaría seria el

nuestro. Si no lo son, la cosa cambia Yo creo que no lo van a ser...

«Por encima de todo, soy demócrata», dice don José María, y continúa: «No hay que pretender mandar,

sino saber obedecer; no cogerse a un carro y aferrarse a él como una lapa. En todo momento hay que estar

dispuesto a marcharse y dar paso a gente más joven, más preparada o más inteligente. Y hasta a los que

son más «play-boys». Por eso, como tales características no concurren en mí, me he ido a casa...»

Era normal que hablásemos de estos últimos cuarenta años. Y me dice:

- Lo más nefasto de ellos ha sido llegar a la situación actual. Y es que explotó la entelequia del partido

único. No se formó conciencia alguna y por eso hay ahora doscientos partidos. El único acierto ha sido el

mantenimiento, a costa de dolores e injusticias, de una paz material, o la elevación, para una parte de los

españoles, del nivel de vida, aunque ha sido un incremento inferior al de otros países europeos.

Pero la balanza es negativa claro.

Y sigue:

- Y, precisamente, la democracia cristiana es una fuerza equilibradora de todos los extremismos. Por eso

creo que todos los grupos, excluyendo a la alianza y a los marxistas, debemos unirnos electoralmente. Y

el problema estriba en nuestra reforma política. Jamás, desde la revolución política hasta hoy, se ha

encomendado una labor constitucional a dos cámaras, que, además, van a tener tres presidentes...

Pero se muestra optimista de cara al futuro aunque lo ve bastante en su llegar. Para él lo importante es la

democracia, «y la D C. es de inspiración cristiana, pero no un partido confesional...»

- Vamos a acabar. ¿Se arrepiente usted de algo?

- Todos los hombres nos arrepentimos siempre de algo. Quizá no supe ser lo suficientemente enérgico

para imponer ciertas reformas de carácter social. En el fondo, he tropezado con una sociedad

extremadamente conservadora y egoísta...

Y entre los libros del despacho se siente ahora feliz. Fue líder en las clandestinidades y en la tolerancia.

Ahora es un simple militante...

- Y me presentaré a las elecciones si lo decide el comité electoral. Aunque agradecería que me dejasen

descansar... De todos modos, yo confío más en las siguientes elecciones... Y no importa que algunas

generaciones tengan que ser sacrificadas... Importa el total, el conjunto ...

Se calla la voz pausada de los equilibrios. El guerrero está dispuesto a reposar. Y reposa desde hace pocos

días. Una página de historia y de liderazgo se ha cerrado entre los textos legales de su despacho. El

tiempo ha seguido pasando...

Escribe Lino VELASCO

Fotos Jorge FERNANDEZ

PUEBLO 18 de marzo de 1977

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