Autor: TÁCITO. 
   La España actual y Europa     
 
 Ya.    05/11/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

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LA ESPAÑA ACTUAL Y EUROPA

MIENTRAS el país vive con indiscutible serenidad los difíciles pasos hacia un sistema democrático que

su realidad social y económica exige y por derecho le corresponde, y que sólo situaciones históricas le

privaron de vivir con anterioridad, la proyección europea de España en su contexto político y comercial se

presenta con toda intensidad.

NO es hora de alabanzas ni de exaltaciones lisonjeras, quizá porque comprendemos, con una gran dosis

de pragmatismo y realidad, que el Jefe del Estado español, máximo representante de la nación, no

necesita comparsas ni aduladores que le circunden.

EL reciente viaje de nuestros Reyes a Francia representa el reconocimiento del objetivo europeo que

nuestra realidad social se ha forjado. Europa, exponente de un sistema de vida basado en claros principios

democráticos, libre iniciativa y desarrollo individual y colectivo de sus componentes, une a su fuerza

política indiscutible en el mundo la prosperidad y bienestar de sus gentes, que, aun, con indiscutibles

defectos e injusticias, están amparadas por una libertad de acción reconocida en su legislación positiva.

Estados de obras que no olvidan el reconocimiento y defensa de los valores más esenciales de sus

ciudadanos y que compaginan el legítimo ejercicio del poder con loa lógicos conflictos y reivindicaciones

que toda sociedad democrática puede y debe plantear si desea permanecer en progresivo desarrollo.

EUROPA no va a suponer la panacea de nuestros problemas; pero si el pueblo español acepta el desafío

del cambio con el coraje y la inteligencia que exige su adaptación a sistemas de mayor líber-tad, el futuro

será de par y bienestar para todos.

EL tiempo pasa. Lo que va de ayer a hoy no es necesario recordarlo. La fotografía ha cambiado. El París

de días pasados no era el de hace un año, porque la Francia de los actuales momentos no es la de hace un

año. ¿Por qué? Porque la España que actualmente estamos viviendo no se parece en sus planteamientos a

los existentes hace un año. Para tener una imagen en el exterior hay que crearla, lo que exige no pocos

sacrificios y una visión clara de los objetivos a alcanzar.

EN España se conocen bien las ventajas e inconvenientes de la Comunidad Europea. Esta, por supuesto,

no es la solución de todos los problemas. Es un esfuerzo común por resolver entre varios países, un crear

un futuro de convivencia basada en criterios políticos, económicos y sociales análogos. No iguales ni

uniformes, sino análogos, sobre un modo de entender la vida política enfocada desde la libertad en la

persona humana y el derecho inalienable de cada uno a proyectar a niveles nacionales a internacionales

esta libertad en igualdad de condiciones políticas. Europa para España es una opción. Y España la acepta

porque es parte integrante de Europa y desde Europa ha realizado aquellas hazañas políticas que han sido

evocadas en París.

ASI, pues, España, que sabe dónde quiere estar, al considerar el espectro político europeo tiene que

valorar qué posiciones de las hoy existentes en Europa cuadran mejor con la política española actual y

futura, cuáles ofrecen mejores perspectivas y, viceversa, cuáles son aquellos aspectos que España puede

aportar con más vigor al proyecto europeo.

EUROPA no está hecha; está haciéndose. Y está haciéndose a base de soluciones de centro. Ha rechazado

las soluciones extremistas de derecha e izquierda y ha encontrado en la estabilidad y en la moderación el

camino para resolver sus problemas y construir su convivencia.

PARALELAMENTE, en España nos encontramos, en nuestra opinión, con que análoga solución podría

resolver los nuestros. En este momento no son las posiciones puramente ideológicas o dogmáticas las que

se plantean ante nosotros. Antes bien, aparecen claramente dibujadas una posición de izquierda y otra de

derecha, sin que por la diversidad ideológica de las corrientes de centro-liberales, socialdemócratas,

democristianos - se articule una coherente respuesta de moderación y estabilidad. Por ello es por lo que

Tácito se inclina por apoyar la unión de esos grupos centrales y propugnar la superación de sus

diferencias de matiz. Y cree que esa unión, posible si consideran más lo que les une que lo que les separa

y lejos de maximalismos en uno y otro lado, puede mantener al timonel en buena ruta. No otro es el

intento de un partido popular y de una federación de centro que integre a socialdemócratas,

democristianos y liberales y ofrezca al país una solución lejos de todo radicalismo.

TACITO

 

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