Autor: Onega López, Fernando. 
   El Péndulo     
 
 Arriba.    09/11/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 4. 

Fernando ONEGA

El péndulo

UN momento, que aquí está pasando algo. Con la política ocurre como con los contratos: que hay que leer

la letra pequeña de los periódicos. Y en esa letra pequeña se sucedieron estos días este tipo de noticias:

detención de miembros del PTE, suspensión de actividades de asociaciones de vecinos en Madrid,

detención de miembros del PCE y hasta del PSOE. ¿Qué clase de teoría debemos leer en estos mensajes

cifrados con que nos premia la actualidad? Inicialmente, ésta: que vienen las maduras. Agotada, por el

momento, la mano izquierda, ya no queda más recurso que volver a la derecha, y comienzan a pintar

bastos. Estamos en una suspensión temporal —no llegará a un mes— de la tolerancia, y, o mucho me

equivoco, o se trata de conseguir dos cosas: primero, demostrar que se sigue aplicando la ley para quienes

están todavía en la ilegalidad y, segundo, suavizar los ánimos de la derecha para los trabajos y

convocatorias que tiene delante.

La respuesta que se, intente dar el día 20 es un reto de medición de fuerzas. Yo sé que algún día todo esto

terminará de plantearse en la calle y serán las instituciones las que cojan de una vez por todas la palabra:

la gran palabra de saber quién es quien en este país.

Mientras tanto sigue sin abrirse la nueva frontera sindical. Mientras las Cortes comienzan sus trabajos

sobre el Consejo de Economía Nacional y el proyecto de ley sobre derecho de asociación, la noticia está

también en los extramuros. Comisiones Obreras se ha escindido, como tenía que ocurrir. Siguen siendo

todos comunistas, pero han salido a la luz las dos alas: la que está en la línea de Carrillo y su propia

izquierda. Esto, a nivel práctico, puede tener una consecuencia: la de desvelar en el orden sindical un

eurocomunismo actuante en España. Pero tampoco el eurocomunismo aparece del todo claro. Marcelino

Camacho pertenece al carrillismo, y Ángel del Río recordaba muy oportunamente el domingo en

ARRIBA sus últimas declaraciones sobre el «paraíso» sindical de la Unión Soviética.

Pero habrá que salirse un poco de la margen izquierda de nuestra vida pública. Hay más partidos, señores.

Fernando Alvarez de Miranda ya va por su tercero del año: ayer presentó el Partido Popular Demócrata

Cristiano, dispuesto a cubrir un vacío entre las muchas alas DC españolas. Pero más que el hecho de su

puesta de largo, yo destacaría una de sus frases:

«Antes de fin de año habrá una democracia cristiana potente.»

Es una de las grandes opciones con las que nos debemos familiarizar para la convocatoria de las

elecciones. Lo que no se ve todavía es la forma de cristalizar ese gran bloque. El partido de Alvárez de

Miranda no está en el equipo de Estado, aunque las relaciones sean cordiales. Si llegaran a unirse todos,

aun sin el coqueteo con los socialdemócratas y los liberales, estaríamos ante una fuerza que seria más

enemigo para Alianza Popular que los propios socialistas. Y es que esto me lo veo venir: las próximas

elecciones van a ser una batalla entre la derecha próxima al franquismo y esta nueva derecha que se

requiere llamar centro. La izquierda luchará por una minoría con la única pretensión de que sea suficiente.

Fernando ONEGA

 

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