Autor: Cabanellas, Guillermo. 
 La proyectada ley de Reforma Sindical (I). 
 De un pasado sin libertad a un presente de libertinaje     
 
 Ya.    10/03/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

La proyectada ley de Reforma Sindical (I)

DE UN PASADO SIN LIBERTAD A UN PRESENTE DE LIBERTINAJE

EL sistema sindical español, en palabras que no nos pertenecen, se caracterizaba por "su unicidad forzada,

su limitada representatlvldad, su vinculación al Estado y su verticalidad, poco eficaz para los

trabajadores". Durante muchos años prevaleció un ordenamiento legal en «1 que a los trabajadores se les

negaba «1 derecho da huelga, en tanto que los poderes públicos contaban con medios suficientes para

Impedir toda manifestación conflictiva por parte de aquéllos.

Es un hecho, que cabe calificar como probado, el que durante muchos aflos, en España, las huelgas, todas,

sin excepción, eran Ilegales; la libertad sindical no existía y las asociaciones profesionales estaban

dirigidas por burócratas; tampoco se admitían las convenciones colectivas de trabajo libremente

estipuladas Ahora ae d e b • r A pagar, con Inters´ ses usurarlos, el precio de esa "paz" que durante tan

largos años se disfrutó. NI a los trabajadores ni a lo» empresarios se les ha creado conciencia de su

responsabilidad. Unos, avanzan con inexperiencia en un camino sumamente difícil y pe11 g roso; los

otros, se quejan amargamente del alto precio que deben pagar para ponerse a la altura de las democracias

europeas.

Batamos conformes, y lo hemos sostenido en el libro, en la cátedra y en la tribuna, que con es« sistema

habla qua acabar.

SEMBRANDO EL CAOS

EL panorama ha cambiado. En *1 presente ae reiteran Ifnrjornadaa de ludia, con conflictos laborales en

los que los trabajadores tratan, más qu» ds lograr reivindicaciones, d» un recuento de los medios

disponibles para la conquista del poder.

LAS huelgas laborales ocupan una parte importante de las páginas de los diarios, que Informan unas

veces de paros parciales; otras, de reducción de la producción; algunas, de ruptura de negociaciones, y

hasta de "una huelga de celo en Renfe", en expresión que constituye absoluta n o v edad para aquellos que

nos dedicamos durante muchos años a la especialidad laboral.

Se suceden los conflictos, cuya finalidad esconde determinado» objetivos políticos, disfrazados con

supuestas reivindicaciones de carácter laboral. Es la fuerza utilizada sistemáticamente por quienes están

logrando el propósito perseguido, al crear una imagen de Inseguridad al mismo tiempo que se destruye la

e c o n o m t a del país.

Un día son los trabajadores de Renfe, que realizan paros parciales y huelgas "de celo" que provocan

perturbaciones en el transporte ferroviario; otro son los de Correos en conflicto, que paralizan un servicio

público; no dejan de participar en los conflictos laborales personal de Iberia, con lo que las

comunicaciones por vía aérea sufren notable deterioro; para seguir los transportes madrileños, que traban

la marcha de la capital durante semanas, acompañados por paros de los trabajadores del gas, también en

Madrid, con grave peligro de explosiones para Ips usuarios de eae set virio... V aaf seguiría una

interminable relación de conflictos laborales que afectan, no a loa poderosos capitalistas, sino a humildes

trabajadores, que son los más necesitados de ellos. Preceden a estos conflictos, como en la guerra, un

ultimátum, que se sabe es Imposible de aceptar.

Nadie se responsabiliza de esos conflictos, que no surgen por generación espontánea, sino que revelan un

plan de acción tendente a destruir el sistema económico exigiendo aquello que se sabe que no puede

darse. Con ellos se siembra la anarquia y se fomenta el desorden de forma tal, que minorías prepotentes,

amparadas en la Impunidad, imponen su ley. NI gobiernan ni dejan gobernar. Destruyen un sistema social

y económico sin provecho aparente, salvo para provocar el caos.

Día a día se va debilitando el principio de autoridad. La alarma se da ante el hecho de la repetición de los

conflictos laborales, a los que sigue un accionar permanente exigiendo mejoras y una disminución en el

rendimiento, con lo que se va destruyendo la economía del país.

Las empresas no pueden soportar el actual ritmo de huelgas; están siendo destruidas a fuerza de

"plataformas reivlndlcatlvas" que, siguiendo órdenes de determinados partidos, formulan ciertos sectores

de trabajadores.

FALSA CONVERSIÓN DEMOCRÁTICA

LA democracia exlga libertad, la que conduce, necesariamente, a la pluralidad sindical, odiada ésta por

los dictadores, se llamen Mussolini, Hitler, Stalin o Franco. No acepto esa falsa conversión democrática

por parte de aquellos que siguen sistemas definidos como totalitarios, que no han practicado ni reconocen

la libre asociación profesional. Son los que gritan su apoyo a la democracia, pero que luego traban,

obstaculizando, el proceso de recuperación institucional. Aún hay mucho por destruir, pero mucho más

por hacer, aunque no creo que la solución mejor sea derribar lo existente por el solo hecho de pertenecer

al pasado, sino de adaptar los sistemas a la actual realidad institucional. En materia laboral, en los últimos

tiempos, parece ser que la consigua es la de que cada cual puede hacer lo que quiera. Es como tierra de

nadie, que está a merced del primer ocupante. Los más audaces o los que tienen menos escrúpulos son los

que ahora combaten con más saña a un régimen al que sirvieron o del que se sirvieron. Lo hacen

utilizando toda clase de armas, al tiempo que las más diversas tácticas, sin desdeñar medios tales como

brindar apoyo ofreciendo aparente lealtad, para golpear con mayor fuerza aprovechando la m

Guillermo CABANELLAS

* * *

(Continúa en pàg. sicta.)

(Viene de la pág. anterior)

defensión en que el régimen •e arenen t r a.

SORPRENDENTE PASIVIDAD

ES en materia social donde la Indisciplina, por falta de autoridad, más daños está causando no sólo a la

apertura democrática, sino a la economía toda de España, que está eiendo atacada Impunemente Co

pretexto de reivindicaciones laborales que se Invocan de acuerdo con determinada estrategia.

No es lo que constituye preocupación el número de horaa perdidas en el año por conflictos laborales que

de huelga no tienen más que el nombre, jsino el hecho de que ae destruye la disciplina, que es necesaria

para la producción, anulando los poderes de dirección que el empresario tiene, ata que por parte de la

autoridad ae adopten medidas. Aun cuando se afirma que no es aaí, la realidad es que España,

"socialmente hablando", se ha convertido en un Inmenso campo de batalla en el que el Estado ha dejado

de ser beligerante para Imponer su autoridad y se ha convertido en simple espectador de la contienda que

ae está desarrollando.

Se trata de quebrar el principio de autoridad; en esa actitud dirigida a socavar los cimientos de la

organización estatal participan quienes directa o indirectamente apoyan los conflictos laborales

provocados a ese solo fin. Pero lo grave es que",* como un remanso de paz, allí donde deberla sentirse la

Inquietud que el riesgo de la empresa crea, la autoridad de aplicación de la legislación laboral,* el

Ministerio de Trabajo, parezca que asume el papel de espectador al que no le preocupa con exceso lo que

está ocurriendo, como si de cosa ajena a su incumbencia se tratara. Y en cierto modo es asi, pues, tal si

fuera una cuestión de competencia, ae declina la jurisdicción de ese Ministerio en el de Relaciones

Sindicales y en el de Gobernación cuando de conflictos laborales se trata.

Guillermo CABANELLAS

 

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