Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 100 españoles para la democracia. 
 José María Gil Robles     
 
 ABC.    05/11/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 36. 

100 ESPAÑOLES PARA LA DEMOCRACIA ¿QUIEN ES QUIEN?

José María Gil Robles

Nació en Salamanca, en 1898.

Profesión: Abogado.

Reside en Madrid está casado y tiene seis hijos.

Presidente de la Federación Popular Democrática.

Autodefinición política: «El otro día me dijeron que yo era un luchador... Soy un hombre que tiene un

ideal y que por eso unas veces ha estado a la ofensiva y otras a la defensiva, que aparentemente ha sido

vencido y que en el interior de su espíritu se considera vencedor.»

Su opinión sobre los grandes temas

"Para evitar infiltraciones extranjeras a través de influencias monetarias, sería conveniente que los gastos

electorales de los partidos corrieran a cargo del Estado."

1. LA MONARQUÍA POR LA QUE YO LUCHE

La Monarquía por la que yo luché fue la monarquía tradicional dispuesta a obtener una confirmación

democrática. Y pensé que eso no se podía lograr sino a través de la persona del Conde de Barcelona, en

quien habían confluido la legitimidad de las dos ramas dinásticas y que, por otra parte, habiéndose

mantenido prácticamente al margen de la guerra civil, estaba en mejor disposición que nadie para ser un

hombre de pacificación. Para ser lo que fue su abuelo. Tenia además no ambiente internacional

extraordinariamente favorable, porque él —al contrario del General Franco— no había tomado partido

por los países totalitarios.

La Monarquía por la que yo luché no llegó a restaurarse fundamentalmente porque Franco, con una visión

personalista y excluyente, no admitía más poder que el suyo. A ello le ayudó una corriente de opinión

deformada por la propaganda, conturbada todavía por el recuerdo de la guerra civil, egoísta en gran

parte...; en fin, con todos esos traumas que surgen tras una contienda como la nuestra.

2. POLÍTICA Y CONFESIONALIDAD

La confesionalidad tuvo sentido en la época persecutoria de la República. Entonces la política era

necesariamente confesional y el factor religioso tenía una indudable preeminencia. Hoy las cosas han

evolucionado. Ya no estamos luchando por principios religiosos, sino por principios democráticos. El

acento hay que ponerlo, por lo tanto, en la democracia y no en la confesionalidad. La adjetivación de

algunos partidos demócrata-cristianos significa tan sólo la presencia de una inspiración cristiana que

confiere una visión más completa del hombre y, por lo tanto, de la democracia misma.

Debo decir que ni aun en aquellos momentos en que la confesionalidad estuvo en primer plano

dependimos de la Iglesia. Me hace mucha gracia que la gente diga que fui un político "vaticanista"... ¡Y

en aquella época ni siquiera puse los pies en el Vaticano una sola vez!

3. FINANCIACIÓN Y AYUDA EXTRANJERA

Para evitar que el día de mañana pueda haber infiltraciones extranjeras a través de influencias monetarias

de determinado tipo, sería conveniente —como ocurre, por ejemplo, en Alemania— que los gastos

electorales de los partidos, debidamente controlados, corrieran a cargo del Estado. No sé si esto entrará en

los planes del Gobierno. Desde luego hasta ahora no se ha hablado de ello. En caso contrario tendremos

que recurrir al entusiasmo y espíritu de sacrificio de nuestros partidarios y creo que podremos reunir los

suficientes para luchar con dignidad.

Del extranjero recibimos apoyo moral, ayuda para la realización de cursos de conferencias, invitaciones

para seguir acontecimientos políticos en el exterior, etc. Pero no recibimos ayuda económica directa

alguna.

4. EL PARTIDO COMUNISTA

El Gobierno, por los motivos que sean, ha hecho tabú de la palabra comunismo, lo cual me parece una

ingenuidad de tipo casi infantil. Los comunistas están hoy beneficiándose de la política del Gobierno. Yo

cree que en el fondo están contentísimos de lo que el Gobierno hace con ellos, porque les está

extendiendo una patente de mártires oficiales. Estamos, además, en plena hipocresía. ¿Acaso no hemos

sabido todos dónde vivía Carrillo. cuándo venía y cuándo sigue viniendo a Madrid?

Un partido que no tiene que dar cuenta de su domicilio social, ni de sus Estatutos, ni de sus efectivos,

puede alardear de una fuerza que no tiene. Yo estoy seguro que en estos momentos el Partido Comunista

está pretendiendo dar una impresión de influencia de la que carece. Pido sinceramente el reconocimiento

del Partido Comunista no por motivos doctrinales, sino pragmáticos.

Si el Partido Comunista no es legalizado, personalmente lo lamentaré muchísimo, pero ello no me

impedirá continuar trabajando dentro de la Ley. Es muy posible que haya más personas y partidos que

desean inhibirse y, en ese caso la responsabilidad será integra del Gobierno

5. LA REFORMA EN LAS CORTES

El Gobierno no debió meterse por el camino que se ha metido. No se puede preparar una democracia

apoyándose en órganos antidemocráticos. Los observadores políticos están ahora calculando cuántos

procuradores van a votar, cuántos no van a votar, a cuáles el Gobierno va a aplicar el torniquete...

Asistimos a un vergonzoso regateo a base de unas Cortes que viven de milagro, que viven de tolerancia y

que ya no tienen razón de ser.

¿Qué puede pasar con la Ley de Reforma Política? Aun sien do malo el proyecto del Gobierno, ya será

difícil que salga de las Cortes como entró. Si se empeora no tendrá virtualidad suficiente para llevar a

cabo la transformación que la sociedad desea. Entonces el Gobierno tendría que retirar el proyecto y

recurrir al camino del referéndum previo o de arbitrar que cabe en nuestras Leyes Fundamentales y que

nosotros sugerimos hace tiempo.

En cualquier caso la priori dad del Gobierno quedaría por los suelos y precisamente en esa encrucijada le

está esperando la Santa Alianza, que a mi juicio no se ha formado sólo con el propósito de concurrir a las

elecciones, sino también con el de derribar y sustituir al Gobierno actual, caso de que éste no acepte las

condiciones que le impone.

6. EL EQUIPO DEMÓCRATA CRISTIANO ANTE LAS ELECCIONES

El «equipo» quiere evitar el enfrentamiento entre dos tendencias opuestas, que empezaría por ser

ideológico para acabar siendo violento. El pueblo español es muy vehemente y apasionado. Si no se te da

una alternativa entre lo que se llama convencionalmente la extrema derecha y lo que se llama la extrema

izquierda, la gente se polarizará según sus miedos. En cambio si se le dice que ni lo uno ni lo otro, que lo

que hay que propugnar es una política de sana libertad que dé toda la cabida que exige la justicia a los

avances sociales, que ponga todas las limitaciones a los egoísmos injustos, pero que al mismo tiempo

defienda todos aquellos principios que son básicos en nuestra sociedad..., entonces creo que el pueblo

español, que ya está harto de sufrimientos y de alternativas de violencia, acabará por inclinarse hacia

quienes le ofrezcan esa verdad.

7. LA LEY ELECTORAL

Soy partidario de una ley electoral de tipo proporcional con aquellas correcciones necesarias para evitar la

proliferación excesiva de partidos. Aunque cada país tiene sus propias peculiaridades, considero la Ley

Electoral alemana como un buen ejemplo a tener en cuenta. El sistema mayoritario da lugar a las grandes

injusticias y trastornos. Creo que una de las causas del fracaso de la República fue la Ley Electoral, que

era mayoritaria. Es curioso ver hasta qué punto los señores de la Santa Alianza preconizan las mismas

fórmulas que preconizaron los republicanos intransigentes. El sistema mayoritario provoca además

continuas traiciones en el seno de las grandes coaliciones.

8. CRISTIANISMO SOCIAL Y SOCIALISMO

Dentro del «equipo» existe un sector que tantea los límites entre el cristianismo social y un socialismo no

materialista. Se trata de una labor de búsqueda, que es positiva cuando se actúa de buena fe. Esos límites,

imprecisos en cuanto ideológicos, son a veces difíciles de establecer. Yo creo que el cristianismo social

parte de un sentido espiritualista de la vida y el socialismo arranca de un sentido materialista. Lo que

separa a ambos es la concepción del hombre y el respeto a la integridad de su personalidad y sus

derechos.

Perfil

—El otro día me dijeron que yo era un luchador...

Peregrino hasta el despacho del patriarca y le pregunto si es hombre rencoroso. Por sus venas circula la

misma sangre joven del «vamos a por los trescientos», y sólo cuando pronuncia la palabra democracia le

acompaña la melancolía tintineante de «le temps perdue».

—El tiempo perdido... ¿es usted rencoroso, don José María?

—No, no, no. Es más, le estoy profundamente agradecido al general Franco, que ha hecho que yo no haya

podido tener ni siquiera la veleidad de acercarme a él y cargar con una parte de la responsabilidad de su

Régimen.

—Y los años de exilio..., ¿no le queda cierta amargura?

—No, no. no. Me sirvieron de mucho. He podido vivir una vida intensísima, en el orden familiar. He

desarrollado mi actividad profesional a escala internacional con grandes satisfacciones. Y, sobre todo, he

disfrutado de una paz que no hubiera sido mía en otras circunstancias. Que ciertas campañas, llenas de

calumnias, me dolieron, ¿por qué voy a ocultárselo a usted, puesto que soy hombre? Sin embargo, el

balance es mucho más positivo de lo que parece.

—Pero usted pudo haberlo sido todo... Uno de los grandes políticos de la historia de este país.

—¿Y qué dura el recuerdo de un gran político? No dura nada.

—Insisto, usted podía haber desarrollado un programa de gobierno, haber construido las bases de la

España de hoy.

—Bueno, mire usted: creo que si usted puede realizar en el Gobierno la décima parte de lo que se

propone, ya es mucho. En cambio, cuando le persiguen a uno media vida, o una vida entera, por ser fiel a

una idea, la satisfacción queda íntegra, porque no se comparte con nadie.

—¿Se ve usted dentro de un año en el Gobierno?

—Ni me veo ni quiero verme. Me ha llegado el momento de la paz y la tranquilidad. Mi papel es el de un

hombre de transición, una especie de puente entre dos orillas.

Estrecho la mano amplia del patriarca. Sobre la mesa de siempre, curtida por diez horas diarias de trabajo,

observo un libro firmado por el médico Marcel Debré, padre del que fuera primer jefe de Gobierno de la

V República francesa: «El honor de vivir», ese es su título.

Trayectoria personal

• Se licenció en Derecho en la Universidad de Salamanca y consiguió por oposición la cátedra de Político

en La Laguna a los veinticuatro años. Fue redactor de «El Debate», llegando a subdirector y

encargándose durante unas semanas de la dirección.

• En 1931 fue elegido diputado por Salamanca, formando parte en las Cortes Constituyentes de la

llamada «minoría agraria». Presidente de Acción Popular y posteriormente de la CEDA (Confederación

Española de Derechas Autónomas). Ocupó el Ministerio de la Guerra en 1933.

• El 17 de julio de 1936 cruzó la frontera por Vera de Bidasoa, enterándose en territorio francés del

levantamiento militar. Estuvo varias veces en la zona nacional hasta que se le comunicó oficiosamente la

inconveniencia de su presencia. Pasó dieciséis años en Portugal, siendo privado del pasaporte en dos

ocasiones. Tras su participación en el Congreso del Movimiento Europeo celebrado en 1982 en Munich,

y ante la disyuntiva de ser confinado en Canarias, optó nuevamente por el exilio, permaneciendo algo más

de dos años en París y Ginebra.

• En 1958 fundó el grupo "Democracia Social Cristiana" y en 1975 a partir de una serie de núcleos

regionales, la "Federación Popular Democráticas". La FPD forma parte del Equipo Demócrata Cristiano

del Estado Español.

Dijo en otras ocasiones

FRANCO.—«Le parecerá increíble, pero no lo es: hablé con él por última vez el 7 de julio de 1937.

Luego ni le he visto ni he hablado con él. Nos unía una buena amistad. Franco lloró cuando tuve que

abandonar el Ministerio de la Guerra. Con que le diga eso es suficiente.» («Blanco y Negro», 5-IV-1975.)

ASOCIACIONES. — «Asociación y partido político es lo mismo: negarlo es faltar absolutamente a la

verdad. ¿Qué más da llamarlo asociación o partido? Lo importante es que siempre ha habido, hay y habrá

hombres con diferente opinión, con una postura definida.» («Arriba», 19-XI-75.»)

La pregunta ¿Podrá llegar a formar se un gran partido demócrata cristiano en el que participen núcleos

procedentes del franquismo?

¿Por qué no? Hay que distinguir con mucho cuidado, sin criterios intransigentes, a la hora de hablar de

colaboración con el franquismo. Muchas personas han sido franquistas decididos por motivos muy

respetables. ¿Por qué van a quedar marginadas? Sería injusto, antidemocrático y anticristiano.

Otra cosa son quienes han tenido responsabilidades muy concretas y conservan todavía un pie dentro del

franquismo, tratando de colocar el otro en el grupo que los admita. A ésos tampoco los eliminaría

sistemáticamente: les diría que tuvieran paciencia.

España es un País de muy poca memoria, se olvida pronto. Y tras un periodo de «surmenage» es muy

conveniente una temporada de descanso. Para la salud física y para la salud política.

Yo les diría a estos señores: no tengan ustedes prisa. Muchos de los recientes fracasos se han producido

Por no saber esperar. Por ejemplo, era inevitable que el primer Gobierno tras la muerte de Franco quedara

destrozado como si lo cogiera la rueda de un engranaje o el mecanismo de un cascanueces: ¿por que

apresurarse entonces a poner la cabeza en el tajo?

Hay tiempo, hay tiempo. Sobre todo para los jóvenes. Yo no tengo prisa alguna y no soy joven ni cosa

que lo parezca, así que figúrese usted si deben tenerla ellos con tantos años por delante. En fin, no trato de

poner vetos a nadie, pero hay que conducirse con prudencia para evitar que la democracia cristiana se

convierta en un «refugio de pecadores».

Texto: Pedro J. RAMÍREZ

100 ESPAÑOLES PARA LA DEMOCRACIA

ABC, 5 de noviembre de 1976

 

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