Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   El funcionamiento de una monarquía, desconocido por la oposición  :   
 Algunos quieren denegar el derecho al presidente del Gobierno de presentarse a las próximas elecciones. 
 Ya.    10/03/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 19. 

Carta abierta de Augusto Àssía

EL FUNCIONAMIENTO DE UNA MONARQUÍA, DESCONOCIDO POR LA OPOSICIÓN

Algunos quieren denegar el derecho al presidente del Gobierno de presentarse a las próximas elecciones

QUERIDO director: De que aquí estamos europeizándonos hay poca duda. De lo que hay duda es sobre si

la manera como estamos europeizándonos es la que más responde a nuestras necesidades. El primer

aspecto de que nuestra europeización está revestida consiste en que, contra lo que era de esperar, se ha

europeizado mucho más, mejor y más aptamente el Gobierno que la oposición, cosa, después de toda la

experiencia de los últimos cuarenta años, desconcertante. Lo natural parece que hubiera sido que el

Gobierno que ha sucedido a los del general Franco, una de las cuales fue el fomento dei nacionalismo,

fuera menos europeista que la oposición, una de cuyas características ha sido la aspiración, dur a n t e

todos estos cuarenta años, a europeizar el pafs to més posible. Lo natural, en fin, parece que hubiera sido

que al final del franquismo el Gobierno salido del franquismo hubiera sido menos europeista (y peor

europeista) que la oposición; pero no, señor; el Gobierno es mucho mejor europeista y más europeista que

la oposición y, en realidad, nuestro Gobierno se parece más a los europeos que nuestra oposición a las

europeas.

Más de acuerdo con el Gobierno

ESA es ya la primera contradicción que arroja la herencia del franquismo y que lleva a constataciones tan

curiosas como la.de que gentes cual quien esto escribe, que a lo único que aspira es a que España sea un

país como los otros europeos, estemos más de acuerdo, por primera vez en nuestras vidas, con el

Gobierno que con la oposición.

Durante la dictadura del general Primo de Rivera, durante la República y durante el franquismo, yo, señor

director, me he sentido siempre más identificado con la oposición que con el Gobierno y sólo ahora, por

primera vez en mi larga vida, me siento más cerca del Gobierno que de la oposición, cuyo

carpetovetonismo, atomización y apasionamiento

Augusto ASSIA

* •´ *

(Continúa en p&g. sigte.)

(Viene de la pág. anterior)

lo 4fUe me tiene, si me tiene al-aft, es sumido en el desconcierto.

Para encontrar e] equilibrio, la independencia de criterio y la ecuanimidad, yo tengo que Ir a buscarlos

preferentemente en las páginas de la "Gaceta" en vez de en los discursos de los grandes políticos de la

oposición en las páginas de los periódicos o las revistas y en las pantallas de la televisión. La verdad,

aunque ya sé que al decirlo indignaré a muchos de ellos, es que yo no comprendo la posición mental de

algunos de mis amigos liberales que se vuelven contra el actual Gobierno, como no es que responda a un

hábito mental.

A mí, querido director, como usted sabe muy bien, el Gobierno no me ha dado ninguna bicoca ni yo la he

pedido, ni aunque me la quisiera dar se la aceptarla, ni, por lo que a mis intereses o mis vanidades se

refiere, tengo que agradecerle más a este Gobierno de lo que tengo que agradecerle a los anteriores. Me

encuentro por primera vez unido a este Gobierno, como no me he encontrado a ninguno de los anteriores,

por la sencilla raxón de que, a pesar de sus cortedades, me amenaza menos que todos los anteriores, se

mete menos conmigo, me respeta más que todos aquellos bajo los que he vivido, y con este Gobierno

puedo sentirme mucho más europeo que me he sentido Jamás bajo ninguno otro desde que en el año 1929

comencé a trabajar para "La Vanguardia" en Berlín.

Si hay algún liberal español que no comparta mis sentimientos, yo, naturalmente, le respeto—los

sentimientos son propiedad privada de cada uno—, pero difícilmente le comprendo.

El mismo derecho que todos

YO no conozco a don Adolfo Suárez y, excepto el de darle^to manp en algún acto público Oifipnferencia,

nunca he tenido trato alguno con el actual presidente^ pero yo, querido director, mi* quedo asombrado de

que gentte que aquí han sido relegadas a la oposición cuarenta años y Aue se consideran europeístas y

¡liberales se solivianten y se ntsguen las vestiduras ante la sola idea de que don Adolfo Suárez pueda

ejercer el mismo derecho que paeden ejercer ahora aquí don Santiago Carrillo, don Blas Pinar, yo mismo

o Perico de los Palotes y se presente a diputado, o a senador, o a alcalde de barrio.

Que al hombre que preside el Gobierno que le ha restituido a los españoles más libertad y más dignidad

que ninguno otro de los que yo he conocido, muchos españoles, la mayoría de buena intención, quieran

denegarle el derecho elemental de presentarse a las elecciones, a mí, la verdad, me desconcierta ya por sí

mismo.

Me desconcierta más todavía la, índole antieuropea de sua argumentos, algunos tan europeos como el de

que lo ha puesto, donde està, el Rey, o el quizas aún más europeo de que si se presenta no hay la menor

duda de que los votantes le elegirán por inmensa mayoría,

¿Es que lo que se quiere aquí es una democracia arcana de la que se ignore lo que le va a ocurrir a los

candidatos en las urnas y los candidatos que hay que nombrar son aquellos de los que no se sepa la

opinión que sobre ellos tienen los electores? Si es esto lo que la oposición quiere, es una partida de ruleta,

pero no unas elecciones democráticas a la europea, señor director. Como si lo que quiere es un jefe de

Gobierno que no lo designe el Rey, la oposición puede estar queriendo una república, pero en ningún caso

una monarquía.

EXCEPTO la de Suècia, donde los socialistas perdieron ya las primeras elecciones después de trasladar

desde las manos reales a las del presidente del Congreso la prerrogativa de elegir la persona del primer

ministro, y ahora la ^0clsión está en entredicho, ino´ hay en Europa una sola monarquía en la que el

monarca no conserve la prerrogativa de elegir, cuando la situación/ of rece la posibilidad de elegir entre

varios, a la persona que ha de ser el primer ministro. En el fondo lo que, si se la desembaraza de la

atadura del Consejo del Reino, ha hecho aquí «1 Rey don Juan Carlos, al inclinarse por Suárez, es lo

mismo que hizo en Inglaterra la Reina Isabel a la caida de Eden. La Reina nombró primer ministro, en vez

de a Butler, como todo el mundo y el partido conservador esperaban, a Macmillan.

Imagínese usted, querido director, que porque Macmillan habla sido preferido a Butler por la Reina, los

ingleses hubieran dicho que unas elecciones hechas desde el número 10 de Downing Street por

Macmillan podrían suponer beneficio para éste o mediatízación de la libertad electoral. ¿Puede usted

siquiera Imaginárselo? ¿Puede usted imaginarse que porque el rey Jorge VI trastrocó la lista que para el

Gobierno laborista le presentó Attlee, poniendo el nombre de Bevín al lado del cargo de ministro de

Asuntos Exteriores, donde Attlee había puesto el de Dalton y al revés, el de Dalton en" la cancillería del

Tesoro, donde estaba el de Bevin, fuera a decirse que ni Bevin ni Dalton podían presentarse a la*

elecciones ?

La oposición, corta de vista

ADEMAS de un desconocimiento alarmante de cómo funciona una monarquía y lo que es una

democracia, en toda BU actitud respecto ai actual Gobierno, a mí me parece que la oposición muestra una

cortedad de vista notable al impedir que tomen parte en el juego democrático los ministros del actual

Gobierno, los únicos espafloles quç desde hace cuarenta años han probado que por lo menos son

relativamente demócratas.

Lo único que yo encuentro un error de categoría igual al que comete la oposición ea el que comete, en

general, el Gobierno y, en particular, el presidente Suárez, aceptando, al parecer, la tesis de la oposición y

aprestándose no sólo a no concurrir a las elecciones, sino a privar al concierto electoral, a la Incipiente

democracia y a la nación de una de las pocas fuerzas verdaderamente estabiliza doras, tranquilizadoras y

seguras con que la democracia cuenta en el país. Yo, desde mi punto de vista europeo, no es que no le

impidiese al Gobierno concurrir a las elecciones, es´ que le obligaría a concurrir para que la labor que ha

llevado a cabo el primer Gobierno del Rey sea sometida, como ha de ser sometida toda la labor de los

sucesivos gobiernos del Rey, a la prueba indispensable del sufragio universal. Si el Gobierno triunfara en

las elecciones, mejor que mejor, y si no, los españoles sabríamos que el Rey tendría que designar otro,

pero las cartas estarían, como están en toda monarquía, boca arriba. ¿Es que como la oposición a lo que

tiene miedo es a que el Gobierno gane, a lo que el Gobierno tiene miedo es a perder? Con lo que quedo de

usted amigo,

Augusto ASSIA

 

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