Autor: González, Ángel Antonio. 
   Ganar el centro     
 
 ABC.    19/09/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

GANAR EL CENTRO

LA marcha hacia la democracia, que aún no me atrevo a calificar de «larga», nos permite asistir al

espectáculo del montaje de todo un espectro político donde antes, al menos a nivel legal, sólo existía

uniformidad más o menos vitoreante.

El espectáculo apenas acaba de comenzar y ya comienzan a aparecer los primeras indicios de la que

configurara en su día, si la situación económica y otros factores no lo impiden, la realidad democrática

española.

Es éste un período de convulsión. Atrás va quedando el de eclosión de siglas, que tanto han aturdido al

país por su multiplicidad. Si el primer momento fue de fervor democrático, firmado por mil y un grupos,

algunos sin más clientes que los propios firmantes, el período que se inicia parece estar marcado por la

convulsión derivada del intento de «granar el centro».

Parece como si los líderes más significativos quisieran hacer caso al dicho futbolístico de que quien

domine el centro del campo tiene las mejores posibilidades de ganar el encuentro, en este caso, electoral.

TRASLACIONES.—Ahora bien, los intentos por ocupar ese centro provocan en ambas alas la lógica

convulsión previa a un asentamiento definitivo.

A derecha e izquierda han vuelto a resurgir palabras gastadas y habrá que usarlas en tanto no se inventen

otras, los movimientos de traslación producen efectos sísmicos de tanta mayor intensidad cuanto mayor

sea el peso específico de un dirigente o la densidad más o menos aprio-rística de un grupo.

A título de guía, que quiere ser prácti-ca, hay que recordar como excepto Fraga, que ya en vida de Franco

anunció su propósito de configurar un eran grupo con vocación centrista, el resto de los más

caracterizados dirigentes políticos han seguido hasta ahora distintos caminos que quieren hacer confluir

en la amplia concepción de centro matizada con los objetivos «derecha» e «izquierda».

En esta línea está por configurarse una gran coalición de la que se habla en estas mismas páginas. La

traslación que supone,especialmente, el paso a esta posición de la U. D. P. E. deja como derecha clásica al

resto de las asociaciones acogidas al estatuto de noviembre de 1974, eon la excepción casi exclusiva de

Reforma Social.

En la idea centro-izquierda, hoy por hoy mucho menos concreta que su homologa a la derecha, sería

posible la colocación desde la Democracia Cristiana de Gil-Robles —con toda la paradoja que encierra

este hecho— a la Izquierda Democrática de Ruiz-Giménez, su escisión, capitaneada por Alvarez Miranda,

y la social-democracia de García López o de Fernández Ordóñez.

El desenganche de Ruiz-Giménez de Coordinación Democrática supondría un duro golpe para ese

organismo, que intenta instituirse como único interlocutor válido de la oposición con respecto al

Gobierno.

Quedaría, pues, a la izquierda el P.S.O.E. de Felipe González, el Partido Socialista Popular de Tierno

Galván y toda una serie de grupos que aún no han superado el primer momento de multiplicidad de siglas,

acompañados, eso sí, por el Partido Comunista, cuyo reconocimiento oficial está expresamente negado.

A ambos lados del espectro, los ultras de uno y otro signo.

En este primer avance, la lucha por ganar el centro se adivina aún inconcreta, con aparente ventaja a los

puntos de la denominación centro-derecha en cuanto a proyectos de unión o federación.

Cuando vayan cristalizando los intentos, las aproximaciones, lo que hoy todavía se encuentra para

muchos a nivel de ilusión, se podrá hablar realmente de la situación centro —derecha e izquierda— como

de un hecho La respuesta que dé el electorado a esa situación será otra historia.—Ángel Antonio

GONZÁLEZ.

 

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