Partido Popular y democracia cristiana     
 
 Ya.    30/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Partido Popular y democracia cristiana

Don Juan Antonio Ortega y Díaz Ambrona dice en "ABC":

• El Partido Popular pretende integrar el mayor número posible de fuerzas que se encuentran entre

la alianza de loa ex ministros y el marxismo, ambos incluidos. El Partido Popular se está constituyendo

me-diante la unión federativa de grupos afines, muchos de ellos de fuertes bases regionales, con ideas

de comparecer en las elecciones si éstas se celebran con garantías de limpieza y libertad. El Partido

Popular no excluye a nadie que se encuentre en esa zona del espectro político, llámense

democristianos, liberales o socialdemócratas, siempre que coincidan en unoa puntos mínimos

programáticos que ya se han establecido. Desde el punto de vista exterior, el Partido Popular se

alineará en el Partido Popular europeo que. aglutina a los diversos par-tidos democristianos del Mercado

Común.

• No sabemos lo que piensa el pueblo español. Nadie se lo ha preguntado durante los últimos años en

unas elecciones libres. Sin embargo, todos los estudios sociológicos y encuestas de opinión

realizados hasta la fecha coinciden en que exista una importante respuesta electoral para la

democracia cristiana si comparece unida ante las urnas. Una democracia cristiana unida sería, a mi

juicio, la mayoría relativa más importante en las primeras elecciones y una garantía ds tránsito pacífico a

la democracia pluralista y a su estabilidad. • La unidad demócrata-cristiana vendrá por el camino del

realismo y la renovación. Realismo para reconocer ante todo que existe el problema y que el país necesita

y apoya una opción demócrata-cristiana unida. Realismo para reconocer que la unión no puede

conseguirse ni desde un solo grupo ni prescindiendo de algún grupo. Renovación para alcanzar una nueva

síntesis democristiana, que ya no tendrá ese nombre y que recogerá muchos de los valores del liberalismo

y de la socialdemocracia. Renovacion para superar las dos concepciones antagónicas de la democracia

cristiana que hasta ahora han circulado. La DC concebida desde el franquismo, que saltó hecha añicos el

día del atentado contra el almirante Carrero, y la DC pensada desde el antifranquismo, cuyo porvenir se

extinguió el 20 de noviembre de 1975.

Una democracia cristiana, unida tiene una oferta electoral de valor incalculable: la cicatrización de las

heridas de la guerra civil, la auténtica reconciliación que empieza por la conciliación de los

democriatianos y la superación de las quiebras básicas que han mantenido la separación de las dos

Españas. La oferta electoral de la democracia cristiana unida será la del tránsito pacífico y consolidación

de la democracia pluralista.

 

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