Un paso importante     
 
 Diario 16.    31/12/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Un paso importante

La supresión del Tribunal de Orden Público, de la jurisdicción especial de delitos monetarios y el paso a

la jurisdicción ordinaria de la competencia en materia de terrorismo, son loa acuerdos más importantes

del Consejo de Ministros de ayer. Quedan así atrás algunos aspectos de la Administración de Justicia

propios de una estructura autoritaria e incompatibles con un Estado de Derecho digno de tal nombre. Si a

estas medidas se añade la noticia de la libertad de Carrillo y de los otros dirigentes comunistas, cuyas

eventuales responsabilidades penales serán dilucidades por un tribunal ordinario, puede concluirse que el

año termina fon una sonora traca final. Aunque el Gobierno haya seguido deshojando la margarita de la

esperada amnistía y el "por Navidad, todos a casa" haya quedado como una vana y frustrada esperanza, y

aunque siga sin aclararse el extraño y "graposo" secuestro de Oriol, que ha venido a convertirse en la más

lograda manifestación de la irracionalidad y la estupidez políticas, si es que tiene que ver algo "on la

política esa siniestra gamberrada.

La unidad jurisdiccional, sin la cual se hace imposible hablar de democracia, no se consigue con estas

disposiciones. Pero debe reconocerse que suponen un paso importante en esa dirección, como ha

leclarado el propio ministro de Justicia, una justicia independiente que no sea nunca el arma de ninguna

ortodoxia política y que actúe como la garantía última de las libertades individuales y colectivas es parte

de los cimientos de una democracia. Avanzar hacia ella, alejándose del sentido de represión ideológica

que ha caracterizado al TOP, es un hecho positivo. Pero hay que esperar a cofiocer los correspondientes

textos legales. Pues sigue sin comprenderse el mantenimiento de órganos especializados que sustraen a

los jueces naturales el conocimiento de ciertos hechos. Aparte de que las medidas procesales no

significarán nada «¡entras subsistan algunas disposiciones sustantivas que han de ser aplicadas por un

tribunal u otro. El resultado parece, en todo caso, un broche alentador para un año contradictorio, pero

que tiene en su haber la superación de lo peor de la dictadura. El posfranquismo es ya un hecho

ideológico e institucional, no simplemente biológico.

¿Y qué tiene que decir ahora la oposición? Si en un fallo de su maquinaria el reloj de ´esta noche diera un

salto atrás de un año y se le preguntara a ios líderes secularmente democráticos qué condiciones exigirían

para una negociación, ¿podrían pedir mucho más de lo que se les ha ofrecido? El año 1976 no ha

consumado el proceso democratizado^ pero ha cambiado la fisonomía política de la sociedad española. Y

ante ese cambio, ¿qué actitud pueden adoptar a partir de ahora los responsables de la oposición

democrática?

Hemos tenido durante el año una oposición tranquila y paciente, pero también suspicaz y quisquillosa. Se

ha hablado más cara a la galería que actuado a favor del tránsito pacífico hacia 1a democracia. Mal que

bien, con excesos en el tratamiento y en la vigilancia, han sido posibles, cara al público, los congresos de

los partidos que durante ocho lustros tuvieron que moverse en las catacumbas. Han obtenido muchas de

sus reivindicaciones históricas. Y ahí está además, a la vuelta de la esquina, la convocatoria de unas

elecciones para la constitución de unas nuevas Cortes.

Ya basta de recelos y regateos minúsculos. Si es necesario que 1a oposición esté a la altura de los

tiempos, el año que empieza va a exigirle una mapor dosis de pragmatismo en detrimento de la retórica.

Ahora no se trata de poner zancadillas, en nombre de un hipotético doctrinarismo, sino de contribuir al

irreversible proceso democratizados

 

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