Autor: Neira, Hugo. 
   América Latina, ante la reforma española     
 
 Diario 16.    31/12/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

América Latina, ante la reforma española

Hugo Neira (Escritor peruano)

Ha concluido >?1 referéndum. La Prensa europea ha celebrado el afianzamiento de una España

democrática, el fin det autoritarismo, el paso del sistema político dictatorial a un régimen basado en el

sufragio universal que probablemente en 1977 contará ya con sus Cámaras, diputados y senadores.

Europa occidental saluda la Instauración de un régimen liberal, con partidos, y la adquisición, a marchas

forzadas, de los hábitos de consulta y participación. Por otra parte, se reconoce el sentido de

responsabilidad de millones de españoles en la hora de las urnas. El triunfo, en fin, del buen sentido. En

España, las reacdoncs van desde una norma] aceptación de las cifras y hechos deí referéndum hasta un

general "cachondeo" en revistas de humor político variado. Ni el propio Gobierno ha querido enfatízar

.demasiado. El referéndum resulta tan poco sorprendente como los cambios climáticos.

Permítaseme, por mi parte, el asombro.

La reciente consulta ha sido mucho mes simple que un referéndum. La reforma política que propone el

Gobierno, no por llevarse con inteligencia y reflexión, deja de ser una de las empresas políticas de mayor

envergadura de la historia presente. Porque, entre otras razones, no hay antecedentes históricos de un

tránsito semejante. Ni en los años treinta republicanos^ jal en los finales del sigío XIX. Sociedad

industrial y desarrollada, España ensaya la consolidación cultural y política, después de un periodo de

expansión económica. En esto la presente situación w separa de cualquier otra del pasado. Las

repercusiones que tiene en el ámbito internacional este peculiar tránsito del autoritarismo a la democracia

política desborda el marco interno de lo estrictamente español. España es ahora noticia y democrática.

Más allá de España, la experiencia de este proceso tiene consecuencias directas e In

mediatas. Quien esto escribe es sudamericano. Quienes seguimos 1 o s acontecimientos españoles desde

el inmenso continente ´´tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos", como dijo alguna vez

Porfirio Díaz, el dilema español es también el nuestro. Por primera vez en cuarenta años las noticias que

vienen de España no justifican los autoritarismos latinoame; ricanos. Por el contrario, los debilitan.

Regímenes democráticos, como Venezuela y Méjico, deben haüar en el experimento español la

confirmación de sus tesis. La expansión económica, el proceso de desarrollo, no es incompatible con las

prácticas de una democracia de partidos, con libertad de Prensa y de organización. Los enemigos de la

democracia en esas naciones del otro lado del Atlántico, deben encontrar en las noticias de España

motivos de escándalo. Y de confusión. El viejo argumento que hacia necesario un patriarca para conducir

pueblos sin capacidad de autogobierno deja de escudarse en el nombre de España.

Españoles, no seáis, pues, tan escéptieos. El camino democrático en España es importante. Lo peor que

podría ocurrir es que no se estuviera, como decía alguna veg Ortega y Gasset, a la "altura de los tiempos".

Que el juego de responsabilidades y de alianzas a que obliga el sistema de partidos en la democracia

fracasara por falta de confianza. Que una democracia naciente no hallara sus raíces por una crisis de

entusiasmo. Cuando la tentación totalitaria abandona esta nación europea hasta las izquierdas más

minoritarias pueden permitirse sus lujos. Menos uno, el peor pecado político: la mediocridad. A veces

sólo por la incapacidad de admitir, en medio de los esquemas teóricos, la posibilidad de fo imprevisto.

 

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