Autor: Villena, Herminia C. De. 
 Crónica de Murcia. 
 El terror sin ley se adueña de la calle     
 
 El Alcázar.    07/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

CRONICA DE MURCIA

EL TERROR SIN LEY SE ADUEÑA DE LA CALLE

Por telex, especial para El Alcázar.— Murcia ha sentido como suyo el zarpazo de la tragedia que ha

ensangrentado una vez más una ciudad española. La prensa local en grandes titulares condena por igual el

salvaje atentado. En la catedral, totalmente abarrotada de fieles, los murcianos han asistido con las

autoridades locales y provinciales a un funeral por el alma de los cinco asesinados en San Sebastián. Los

comentarios eran de unánime repulsa para estos crímenes, para los que todos coinciden en pedir rigor

máximo al Gobierno. Aunque el rigor no parecer ser la tónica de los que nos gobiernan hoy. Debilidad

tras debilidad, el terror de los sin Ley se ha adueñado de la calle como en el Chicago de los años treinta.

No se puede pedir al pueblo una fe ciega en la democracia, señor presidente, cuando el mañana inmediato

se nos presenta incierto y sin esperanza. Los pueblos necesitan ideales, pero también un seguro contra los

desmanes de la democracia, por la que estamos pagando un precio demasiado claro, si se tiene en cuenta

que la inmensa mayoría de los españoles lo que quiere es, como la ratita del cuento, barrer en paz su

casita y poder salir a la calle confiados sin que una bala perdida o dirigida, que viene a ser lo mismo, nos

siegue en flor el derecho a pasear bajo el Sol o a trabajar honradamente.

EL MÍNIMO Y DULCE SEÑOR RUIZ JIMÉNEZ

Con la toga puesta —que ha venido a asuntos de su abogacía "este viaje no es político"— el inefable y

franciscano señor Ruiz Jiménez estuvo en Murcia y habló derramando bálsamos de concordia, manando

agua bendita como un maneken gran-dote, con su voz maliflua y su tic nervioso que le hacía

enteroecedor, y dijo: hermanos míos —aquí un gesto de bendecir— "condenamos el atentado de San

Sebastián" y aconsejamos que hay que reducir las movilizaciones en la calle durante algún tiempo". Pues

claro, amigo mio, una vez conseguidos los fines para los que usted conminaba a seguir en el plan de

violencia y huelgas parciales que conllevase a un clima de tensión, una tregua despistadora. Luego no me

venga diciendo que yo levanto falsos testimosnios» que eso lo dijo usted en Murcia hace unos meses y a

eso no me quiso usted responder a la salida del coloquio más candente y demagógico, que en los

coloquios estoy yo, no en las ruedas de prensa donde usted dice una mínima parte de lo que dice después.

Y el que avisa no es traidor. Y de ahora en adelante en los coloquios estaré yo, pero llevaré conmigo un

testimonio irreputable para que lo mismo los barbudos socialistas que los seráficos exministros renegados

del Régimen, no me puedan demandar por injurias cuando lo que yo digo es exactamente la verdad. AI

señor Ruiz Jiménez le parece imposible que se incorporen al gobierno personas de la oposición, pero si le

parece imposible que se incorporen al Gobierno personas de la oposición, pero si les parece viable que se

cuente con personas de tanta "credibilidad democrática" como Areilza y Garrigues, y luego concede su

indulto particular, con indulgencias plenarias, a la Federación de Asociaciones del Movimiento unidas

con vista a las elecciones "que eso es mucho más noble que estar completando para un golpe de Estado

hacia la derecha". Que más quisiéramos, que más quisiéramos, jesuítico y melifluo señor Ruiz Jiménez.

Pero, por desgracia, y como dicen los huertanos "no nos caerá esa breva".

Herminia C. DE VILLENA

 

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