Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Barros de Lis, en el Club siglo XXI. 
 El centro ha de estar ocupado por una alianza electoral     
 
 ABC.    22/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

ABC. VIERNES 22 DE OCTUBRE DE 1976.

BARROS DE LIS, EN EL CLUB SIGLO XXI

EL CENTRO HA DE ESTAR OCUPADO

POR UIA ALIANZA ELECTORAL

Jesús Barros de Lis Gaspar, quinto conferenciante del ciclo del Club Siglo XXI, lleva sobre sus espaldas

treinta años de lucha política clandestina, veinte de los cuales son parte fundamental de la historia última

de la Democracia Cristiana en España.

Su primera detención y su primera multa gubernativa datan de 1948, época en la que formaba en las filas

monárquicas que luchaban por la Restauración de la Corona en la persona de Don Juan de Borbón. En

1956 funda Unión Demócrata Cristiana, grupo del que sigue siendo secretario general. En 1962 asiste al

Congreso del Movimiento Europeo, celebrado en Munich, y es deportado a Fuerteventura a su vuelta a

España. «Fueron mis últimas vacaciones largas», explica.

—El centro político y la Democracia Cristiana», este es el título de su conferencia. ¿Cuál es su tesis?

—El centro no puede estar ocupado por un gran partido de aluvión, sino por una alianza electoral cuyo eje

debe ser, por su filosofía política y por su capacidad de convocatoria, un gran partido demócrata cristiano.

Considerando que apenas queda tiempo para salvar los obstáculos que existen, yo propongo una

confederación de partidos a partir de los grupos que funcionan actualmente.

—¿Quiénes la integrarían?

—Un primer paso englobaría a la U.D.E. y la U. D. C., que ya formamos la Confederación Demócrata

Cristiana, más la Unió Catalana de Udina y el P. P. D. C. de Al-varez de Miranda. En un segundo

momento estos grupos se unirían con los de Gil-Robles y Ruiz-Giménez, de los cuales nos separan tres

cuestiones fundamentales:

1.° Nosotros creemos en la reforma y ellos en la ruptura.

2.º Nosotros creemos en ciertas autonomías y ellos, prácticamente, dicen que para ser demócrata cristiano

hay que ser federalista, y

3." Nosotros rechazamos rotundamente cualquier colaboración con el partido comunista; no admitimos la

posibilidad de sentarnos a una misma mesa ni con «documento de Valencia» ni sin «documento de

Valencia».

Este último punto es, quizá, el que más nos separa. En general nos parece que los miembros del llamado

«Equipo» cometen un grave error histórico pretendiendo com-petir en el terreno del socialismo.

—¿Quién le parece más «recuperable» de acuerdo con sus postulados, Gil-Robles o Ruiz-Giménez?

—Son casos distintos. A sus setenta y ocho años, Gil-Robles padre sigue siendo nn gran animal político,

temperamental-mente intratable. Sus hijos le empujan hacia la izquierda, pero él siempre se resiste en

última instancia. Sin embargo sus rencores bíblicos, justificados por lo que ha tenido que soportar, le

impiden pactar con quienes debería. Ruiz-Giménez es la otra cara de la moneda. Humanamente es

encantador, casi angélico. En política es un utópico que se cree destinado a servir de puente entre la

izquierda cristiana y la izquierda marxista.

—¿Qué opina de las declaraciones excluyentes de los miembros del «Equipo» con respecto a quienes

colaboraron con el franquismo?

—No me parece ni democrático ni realista. Cuando menos media España—entre la que no me cuento—

colaboró con el franquismo... Hasta que Felipe González y Cantarero del Castillo no puedan formar en un

mismo partido no habrá llegado la auténtica democracia a este país. Cualquier exclusión en relación al

pasado indica que ese pasado no ha sido superado.

—Usted conoce bien el problema de u. D. E. ¿A cuál de las dos facciones seguirá la base del partido?

—Los enfrentamientos entre Silva y Oso-rio proceden de antiguo. Hasta ahora nunca había podido

imponerse Qsorio, entre otras razones porque la U. D. E. es silvista de forma mayoritaria a nivel

provincial. Sin embargo, el error de Federico Silva ha sido pedir demasiado, y sobre todo pedirlo

demasiado pronto. Los silvistas no van a seguir a Silva a la Alianza Popular.

—¿Por qué dice usted «demasiado pronto»?

—Porque las elecciones todavía no están encima y porque la operación parece responder a una situación

de emergencia en la que, afortunadamente, todavía no está sumido el país. Por otra parte, no hay que

olvidar que en la Alianza está, por ejemplo, Fernández de la Mora, quien ha sido el hombre que más ha

atacado a las ideologías, entre las que se encuentra la Democracia Cristiana.

—Algunos piensan que la salida de Fe-derico Silva de U. D. E. .ha sido clarificadora. ¿Comparte esa

opinión?

—En absoluto. Ha sido un lamentable retroceso, puesto que ha significado el debilitamiento del único

grupo Demócrata Cristiano con un número considerable de afiliados y simpatizantes en el país. Yo

siempre he pensado que el gran partido Demócrata Cristiano tendría que pasar por Federico Silva y

tendría que pasar por Joaquín Ruiz-Giménez.—Pedro J. RAMÍREZ.

 

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