Nuevo libro de Gil-Robles. 
 La Monarquía por la que yo luché  :   
 Rueda de prensa de la Federación de Partidos Socialistas. 
 Arriba.    15/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Nuevo libro de Gil-Robles

LA QUE YO LUCHE»

Rueda de Prensa de la Federación de Partidos Socialistas

MADRID, (De nuestra Redacción.) — En eI hotel Velázquez tuvo lugar anoche la presentación

del libro de José María Gil-Robles «La Monarquía por la que yo luché», en medio de gran

expectación.

Con asistencia de numerosos representantes de la clase política (Ruiz -Giménez, Fernando

Baeza, Tierno Galvan, Sánchez Montero, Garrigues Walker, etcétera) y tras una introducción

del representante de la casa editora, tomó la palabra don José María de Areilza.

EJ conde de Motrico manifestó que si hubiese que escoger un vocablo para designar a Gil-

Robles sería el de «luchador». Señaló que «el libro contiene la lucha política en el exilio,

tremenda palabra que después de nuestra guerra civil ha sido y es una mala costumbre de

nuestros hábitos públicos», apuntando que «sólo donde hay una democracia en rodaje dejan

de existir los exiliados politicos», «La obra —dijo además Areilza— descubre la alternativa que

se planteaba en los años cuarenta, entre consolidar el régimen personal de Franco, y restaurar

la Monarquía bajo un régimen distinto, que nos hubiese permitido adecuarnos al proceso de

desarrollo económico de los países europeos.» Manifestando por último, «que la Monarquía por

la que Gil Robles luchó es la única Monarquía posible en España».

Intervención de Gil-Robles

Posteriormente intervino el ex líder de la CEDA, que se vio interrumpido aJ comenzar por un

grito de «¡Únete a Gil-Robles!», dirigido al conde de Motrico. En su alocución, calurosamente

acogida en varias ocasiones, matizó el problema de fondo esbozado por Areilza, como «la

pugna entre un poder de hecho que surge de un estado de necesidad y el principio de

legitimidad que. puede garantizarlo supliendo su consideración transitoria».

Mencionó más adelante los consejos que le había dado al Conde de Barcelona cuando fue

puesto en contacto con él: que el Eje perdería la guerra mundial, que Franco detentaría el

poder mientras viviese, que no debería hostilizar al Régimen, pero tampoco aceptar su

legitimidad ni las imposiciones procedentes del extranjero.

Refiriéndose a la situación actual, señaló que el Gobierno debe tener conciencia de la

transitoriedad de sus funciones hasta que el pueblo sea dueño de sus destinos, y que no debe

hacer la reforma exclusivamente suya. «Lo peor que se le podría hacer a la Monarquía —

entendió— es limitar el ámbito del proceso constituyente que ahora inicia.»

«Areilza —dijo finalmente— me ha llamado luchador, pero con sinceridad soy un luchador

vencido con la buena conciencia que no tienen aquéllos que me vencieron, y que me permite

cerrar los ojos sobre la almohada en paz.»

 

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