Autor: TÁCITO. 
   Ante las elecciones     
 
 Ya.    29/10/1976.  Página: 7,8. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

ANTE LAS ELECCIONES

HABIENDO transcurrido ya prácticamente cuatro meses desde la formación del Gobierno actual es

indudable que desde el punto de vista político la situación ha cambiado notablemente.

HAN Ido desapareciendo temas como el de la amnistía o la discusión reforma-ruptura. Han ido

modificándose posiciones y se ha puesto de relieve la incoherencia de muchas actitudes de la autollamada

"oposición democrática", las divergencias en el seno de Coordinación Democrática y sus dificultades de

llegar a acuerdos en cuanto se pasa de la fase negativa de criticar a la fa-. se positiva de construir. Y, en

cambio, se ha ido agrandando poco a poco un tema que lógicamente ha de convertirse en el primer tema

político: la celebración de las elecciones.

CREEMOS que éste es, en efecto,el más importante tema político y que de él, de su correcta, formulación

y solución dependa, en gran parte, el logro de ese tránsito pacífico a un sistema democrático que hemos

defendido siempre y que hace pocos días señalaba el vicepresidente, general Gutiérrez Mellado, en unas

importantes y acertadas declaraciones, como uno de los objetivos fundamentales de este momento. "Que

el difícil paso de un régimen personal a otro de participación sea hecho sin violencia y aceptado como

tarea a realizar por todos los españoles."

PARA que esas elecciones se celebren, en las condiciones y con las garantías mínimas que un sistema

democrático exige, es preciso por la legalidad vigente que la ley de Reforma Política pase por las Cortes

actuales.La gravedad del retroceso y el riesgo que supondría para el progreso político del país la no

aprobación de esa ley nos parece tan evidente, que no creemos que se pueda escapar a la perspicacia del

menos experto de los procuradores.

TRES razones se conciertan en nuestra opinión para justificar una razonable esperanza de que esa ley se

apruebe sin alterar su carácter y sus fines originales sin las modifica-ciones propuestas por el Consejo

Nacional u otras que pudieran desvirtuar las metas y realidades que nuestro pueblo reclama:

— El deseo de resolver y acortar ese difícil tránsito. Este periodo es enormemente gravoso para el

país. En este período intermedio es muy difícil resolver los graves problemas económicos y sociales que

nos aquejan y que sufren todas las clases sociales Constituye nuestra primera obligación política y

ciudadana hacerlo lo más corto posible y dejar las puertas abiertas para unas elecciones libres, en las

que todas las fuerzas democráticas tengan cabida.

— La intención de hacer efectivo el deseo expresado en el discurso de la Corona: "La institución que

personifico integra a todos los españoles,,. Una sociedad libre y moderna requiere la participación de

todos en los focos de decisión...", asi como cumplir y poner en práctica ese principio básico de las

democracias occidentales de que la soberanía pertenece al pueblo. O,en otras palabras, la intención de

lograr en paz, con el menor coste social, y desde la legalidad, el paso a un sistema inequívocamente

democrático y, como consecuencia, robustecer la Monarquía como institución amparadora y cúspide de

ese sistema.

— El deseo de acabar con las representaciones autoatribui-das, con la sopa Se letras de las siglas y con

los partidos de unos cuantos, una máquina de escribir y un amigo periodista que lo mantenga en

candelero. Y, en cambio, la confianza en que los que de verdad se sientan representantes lo que han de

procurar es ratificar su designación con la fuerza que da el sentirse elegidos por el voto popular en unas

elecciones libres.

ANTE esa perspectiva electoral destacan tinos hechos que se han producido recientemente:

Hace unos días, el 23 de septiembre, se formalizaba usa plataforma común y sé esbozaba un principio de

programa político de la autollamada "oposición democrática" y de los "organismos unitarios de las

regiones y nacionalidades del pueblo español". En realidad, sí hacemos un repaso de las entidades

concurrentes, veremos que el peso de las organizaciones y partidos que se confiesan marxistas es en esa

composición determinante En Coordinación, salvando USDE e ID, que emitieron un voto particular de

reserva al documento, todos los partidos firmantes son marxistas—socialistas o comunistas—, con la

excepción de. USO y del PSD, partido social-demócrata absolutamente minoritario. Y en semejante

proporción abundan los partidos marxistas en esos "organismos unitarios".

POR otro lado, y hace más tiempo, tuvo lugar la presentación de Alianza Popular, que implica la

agrupación, entre partidos y asociaciones, de siete organizaciones que van desde el reformismo hasta

posiciones típicamente continuis-tas y que deciden, actuar juntas superando antiguas diferencias entre sus

Jefes.

NO pretendemos hoy hacer una crítica de una u otra postura, aunque es obvio que creemos que con ello

no se cierra el espectra de las ofertas que pueden hacerse al electora-do español y que ninguna de ellas es

la nuestra. Lo que es indudable es que hay dos operaciones de agrupamiento en torno a dos posturas: el

mar-xismo, izquierda genuina, y un conservadurismo "sui generis", claramente hacia la derecha, y que

falta otra operación que haga actuar coherentemente unidos a los que no están en ellas: independientes,

democris-tianos, liberales y socialdemó-cratas y que presente a los españoles no una pluralidad de grupos

en desacuerdo, separados, que no ofrecen garantía alguna para los electores, sino un organismo único con

un programa común.

ESTE sector, del que constantemente nos hemos sentido partícipes, creemos que es indispensable para la

estabilidad del país por su capacidad de diálogo, por su moderación y por la importancia de las gentes que

lo forman. Gentes cuyo número ignoramos, pero consideramos cuantioso. Gentes cuya calidad

conocemos y estimamos. Gentes de las nuevas clases medias, trabajadoras, profesionales, que configuran

de forma importante la nueva sociedad española. Gentes generacionales nuevas que no están ni en la

revancha ni en el "stani en la revancha, ni en el estar blishment". Hombres y mujeres, hoy indecisos por

una lógica desorientación, que no pueden encuadrarse ni en el voto del pasado ni en posiciones de

resentimiento permanente. O que son nuevos en el mundo político y económico. Españoles de siempre y

europeos convencidos que quieren un país estable, homologable, pacífico, que con su trabajo alcance los

mis-mos niveles que los primeros de Europa.

EL riesgo está en que si ese organismo no se constituye con la máxima urgencia se perderá la posibilidad

de ese sector compensador, capaz de colaboración, creando un vacío en el centro, gravemente perjudicial

para el país. La responsabilidad de que esto suceda seria del afán de protagonismo, de la falta de realismo

político, del intelectualismo excesivo o incluso de la fatla de patriotismo dé dos o tres docenas de

personas, incapaces de actuar juntos desde ahora y de eliminar sus pequeñas diferencias.

TÁCITO

 

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