Nada diferentes     
 
 Diario 16.    30/12/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Nada diferentes

El reencuentro del pueblo español consigo mismo es, seguramente, el hecho más importante del año

termina. A trancas y barrancas, a veces nuiy lentamente, otras algo más deprisa a lo largo de los últimos

doce meses se ha avanzado un buen (rocho en el camino de la normalización política. Definitivamente se

han abandonado los intentos de hacer de este país un coto aparte. La España diferente» reserva espiritual

de! mundo, cuyas formulas políticas sólo tenían el defecto de ir demasiado por delante, pero que al final

serían irremediablemente imitadas por la corrompida Europa, ha resultado ser un alucinante sueño de la

dictadura. Somos un pueblo como los otros, ni mejor ni peor que los demás, que ha comprendido que la

democracia ee el único sistema válido de organizar la convivencia. Y no porque sea el mejor de tos

regímenes posibles, sino porque es el menos malo le los existentes.

Sobre este telón de feudo el acontecimiento mas destacado de 1976 ha sido, quizá, la comprobación de

que los extremismos son aquí tan violentos, pero tan poco representativos como en las demás sociedades

europeas. Es falsa la idea, alimentada durante estos años ron insistencia de que seamos un pueblo torvo,

prestos a aniquilarnos uuos a otros en cuanto se nos deja de amenazar con el palo y de asentarlo en

nuestras espaldas. La oposición, pintada tantas veces por el franquismo como una peligrosa caterva de

fratricidas potenciales, ha resultado ser moderada y apacible a pesar de la persistencia de algunos malos

hábitos adquiridos durante la larga etapa de clandestinidad y persecución. La propia derecha sociológica,

gran beneficiaria de estos años de dictadura, empieza a demostrar ya su decisión de adoptar la democracia

como regla de juego. Sólo esa ínfima minoría representada por el 2,6 por 100 que votó "no" en el

referéndum se empecina en el continuismo, es decir, en la negación de la libertad para todos. Ambos

extremismos vienen a ser así también aquí, como en los demás países de nuestro ámbito cultural,

vociferantes y agresivos, pero cuantitativamente poco o nada significativos.

Que hayamos llegado aquí, con algunos sobresaltos, pero sanos y salvos, a pesar de la dura crisis

económica en que estamos sumidos, es una hazaña que debe satisfacernos y darnos esperanza.

 

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