Autor: R.. 
   Catolicismo político     
 
 El Alcázar.    08/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

instantánea

CATOLICISMO POLÍTICO

EXISTEN dos Gil Robles. El Gil Robles de las grandes proclamaciones y el Gil Robles de las asombrosas

evoluciones. Fue el primero, el del Movimiento Popular Católico contra el marxismo y el separatismo,

quién denunció el engaño que se ocultaba bajo el proclamado catolicismo del Partido Nacionalista Vasco

(PNV): "Para ellos —escribió Gil Robles en "Revista Católica"- el catolicismo era un mero factor

político. Por eso no les ha importado vender sus creencias para comprar una independencia ilusoria".

Se refería el Jefe (perdón, Gil Robles) a la alianza del PNV con los rojos, a cambio de la autonomía del

llamado "Euzkadi", ayudarlos en su lucha contra las tropas nacionales, sin importarles las matanzas de

católicos que se estaban cometiendo en zona roja. Después de todo, los obispos, los sacerdotes, las

monjas y los fieles asesinados en Madrid, Jaén o Barcelona pertenecían a la "raza maldita´´ de españoles,

cuyo exterminio predicaba el barbudo apóstol del separatismo, Sabino Arana.

El acierto de Gil Robles al juzgar el carácter político del catolicismo del PNV es innegable, sin más

inconveniente que el de volverse como un "boomerang" contra su autor, cuando en estos días vemos a Gil

Robles formando equipo (así lo llaman ellos mismos, para orillar el empleo del nombre de España) con el

PNV, dentro de la sección española de una internacional democristiana en la que, curiosamente, no tienen

cabida los hombres que con lealtad, sacrificio y honor siguieron la consigna gilroblista de luchar contra la

revolución y sus cómplices.

Los enemigos contra los que Gil Robles tocaba a rebato en 1936 eran el separatismo y el marxismo, por

lo que resulta desconcertante verle ahora colaborando en organizaciones de oposición con esos mismos

separatistas y marxistas, aunque parezca que existe alguna resistencia, no sabemos si provisional, a

colaborar con los comunistas.

La democracia cristiana, a cuyos valores se proclama fiel el señor Gil Robles, lleva en su título él adjetivo

"cristiano" al que cabe atribuir un valor sustantivo y no un simple valor ornamental de carácter político.

Resultaría interesante determinar las similitudes que, en el orden táctico o estratégico, existen entre la

alianza del PNV (hoy demócrata-cristiano del "equipo del Estado Español") con los rojos durante la

guerra y la que mantienen otros grupos del mismo equipo con los marxistas. Y ver si el traje que con su

frase confeccionó Gil Robles para el PNV, le viene hoy a su partido a la medida.

R.

 

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