Autor: Saiz, José Ramón. 
 La CDU Alemana. 
 Teme una derrota electoral de la democracia cristiana española     
 
 Pueblo.    29/09/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LA C. D. U ALEMANA TEME UNA DERROTA ELECTORAL DE LA DEMOCRACIA

CRISTIANA ESPAÑOLA

Acusan al «equipo» de olvidar la formación de un gran partido, descuidar la conquista del centro político

y no haber superado la fase de clandestinidad.

Si en los próximos meses la D. C. española no ha conseguido la unificación, «habrá comenzado, a perder

las elecciones»

MADRID. (PUEBLO, por José Ramón SAIZ.)—Intensa actividad política de los grupos democristianos

se está desarrollando en estos días. Tras el comunicado de la «cumbre» del equipo español de la

Democracia Cristiana, en San Sebastián, que en lineas generales se ha calificado de moderado y más

ajustado a la posición crítica que corresponde a la Democracia Cristiana, en los próximos días se prevén

diversos actos, entre ellos, el mitin anunciado para el día 30 en el Colegio Mayor Pío XII, en el que

intervendrán diversos líderes democristianos de España y otros países. Por otra parte, Alvarez de Miranda

continúa las consultas para formar con los grupos Tácito, Fedisa e Izquierda Democrática Cristiana, el

Partido Popular de la Democracia Cristiana, mientras el sector conservador de la D. C., que representa los

grupos U. D. E. y U. D. C. (que forman la Confederación Demócrata Cristiana), continúan su actividad

casi preelectoral con un acto celebrado hace unos días en Soria. Concretamente, Unión Democrática

Española celebró el lunes una reunión que, según un portavoz, fue tensa y agotadora (más de seis horas),

en la que se discutió el futuro de U. D, E. Al parecer, según impresiones recogidas, todo seguirá igual

dentro del grupo democristiano.

LA C. D. U. ATACA AL «EQUIPO»

Sin embargo, la noticia más importante sobre la Democracia Cristiana española viene del extranjero,

concretamente de Alemania. Según un portavoz de la C. D. U. alemana, «...los demócrata-cristianos

españoles son, hoy por hoy, los menos interesados en la celebración próxima de unas elecciones: las

perderían». La frase no es un ataque del ala derechista ge la D. C. alemana que representa Strauss, sino el

reproche del más decidido aliado del equipo español de la D. C. (Federación Popular Democrática,

Izquierda Democrática y otros grupos regionalistas), cual es la Unión Cristiano-Demócrata Alemana

(C.D. U.).

La opinión de la D. C. alemana sobre sus homólogos españoles no deja de ser dura, dolorosa para la C. D.

U. y doble, pues no hay que olvidar que los cristiano-demócratas alemanes han hecho más por el «equipo

español» que todos los demás partidos de la D.C. de Europa juntos. En lo práctico, el «equipo» parece

estar perdiendo el tiempo. Creen los dirigentes de la C.D.U.que enzarzados los dirigentes del «equipo» en

defensa de estatutos personales, en combinaciones con enemigos y amigos, los señores Gil-Robles y

Ruiz-Giménez han olvidado la labor de formación de un gran partido. Admite la C. D. U., por otra parte,

que la D. C. tiene fuerza en algunas regiones españolas, como Cataluña y el País Vasco, y que una

Democracia Cristiana conservadora es más factible para otrás partes del país.

Las conclusiones de los dirigentes de la C. D. U. afirman que el equipo ha olvidado la conquista del

«centro» político (que ha sido totalmente descuidado), mientras ha opuesto una tenaz y radical oposición

al Gobierno reformista de Suarez en el que colaboran, de forma muy directa, varios ministros del ala

conservadora de la Democracia Cristiana y con los que se han negado a negociar las bases de un gran

partido cara a las primeras elecciones.

Para los dirigentes cristiano-demócratas alemanes, las fuerzas políticas del equipo no son hoy mayores

que hace veinte meses. «En vez de listas de afiliados, cooperación con fuerzas sindicales y con otros

grupos afines los dirigentes del «equipo» no han superado aún la fase de clandestinidad de los tiempos

franquistas, mientras que sólo señalan como triunfos los comentarios de Prensa y, en definitiva, «en vez

de una labor de cara a las masas, siguen empeñados en debates de salón con restringido círculo de

asistentes».

DEBILIDAD DE LA D. G. ESPAÑOLA

Ante estos comentarios de los más importantes dirigentes de la C. D. U. alemana, hay que precisar que,

en estos momentos y a ocho meses de las primeras elecciones de la Monarquía, la debilidad de la

Democracia Cristiana española es manifiesta. «Ni siquiera—ha manifestado un portavoz— hay una unión

total entre los grupos de Gil-Robles y Ruiz-Giménez, mientras, por otra parte, estos grupos del «equipo»

rechazan la negociación de una futura D. C. más centrista con el ala conservadora, que es la que controla

una cadena de periódicos y más de cincuenta emisoras de radio.» (Al parecer, éste portavoz alemán se

refiere en su declaración a la Editorial Católica y a la Cadena de Ondas Populares Españolas, C. O. P. E.)

Refiriéndose a contactos de la D. C. con el Partido Comunista, los dirigentes de la C. D. U. dicen que hay

un complejo de «techos de cristal» en muchos dé los hombres demócrata-cristianos de España.

Las alianzas con las izquierdas, en especial la colaboración con los comunistas, nacen tanto de un

sentimiento de debilidad (todavía mayor cuando se ha descuidado la creación de un gran partido) como

por la incomodidad de que se les pudiera atacar a los dirigentes por su pasado político.

Tan molestos parecen los dirigentes alemanes con la marcha de la D. C. homologada en España que en la

Adenauer Haus, de Bonn, se oye más de una vez que "fue un error, una precipitación, institucionalizar las

relaciones con fuerzas políticas españolas antes de que se hubieran celebrado elecciones en España".

Reconocen, en este sentido, que las rivalidades políticas internas en Alemania obligaron a la C. D. U. a

reconocer casi a salto de mata a sus homólogos españoles tras el reconocimiento de Willy Brandt a los

socialistas españoles de Felipe González.

LA UNIDAD ES POSIBLE

En general, en los diversos frentes de la D. C. española (a la conservadora que representa U. D. E.; la

moderada, del Partido Popular, y la radical, de Ruiz-Giménez) se reconoce que la democracia cristiana

española se encuentra desasistida. El «equipo» español ha cerrado cualquier intento de pacto con los

grupos conservadores (que algunos de ellos cuentan con gran fuerza electoral y económica), mientras que

los grupos situados más a su derecha han iniciado, por acuerdo tácito del actual vicepresidente segundo y

del señor Alvarez de Miranda, intensos contactos para formar un bloque demócrata-cristiano.

Pero como bien ha dicho el dirigente del P. P., Alvarez de Miranda, no se puede entender a la D. C, sin la

participación de los grupos del «equipo». Es de suponer, pues, que en este inmediato futuro los dirigentes

del «equipo» den un giro a su política y comience un acercamiento entre las alas opuestas, en cuya

negociación juega un papel decisivo el señor Alvarez de Miranda.

Nadie duda a estas alturas que la democracia cristiana, si no comienza en breve fecha la unificación tan

necesaria y exigida con la celebración de un congreso constituyente, habrá comenzado a perder las

elecciones de mayo.

U.D. E.: NO A LA ALIANZA CONSERVADORA

Por último, destacar que el acuerdo más importante de la reunión de la Comisión Gestora de Unión

Democrática Española ha sido el descartar cualquier acercamiento a la alianza conservadora que

propugnan varios ex ministros. A este respecto, ha dicho un portavoz que la U. D. E. seguirá su camino y

el señor Silva será el que deberá tomar la decisión de marcharse de U.D.E o seguir en su Comisión

Gestora.

 

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