Pactar con todos     
 
 Diario 16.    02/02/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

4/OPINION

Pactar con todos

El acuerdo entre el Gobierno y las fuerzas políticas sigue siendo el gran tema del momento. En las últimas

semanas se ha producido un patente acercamiento, cuya manifestación más notable ha sido el gran

movimiento de solidaridad frente al terrorismo. Hay entabladas unas negociaciones y tanto e1 Gobierno

como todos los partidos responsables comparten el objetivo de establecer una democracia. Es una

situación incomparablemente más positiva en lo político que la de hace unos meses. Pero lo cierto es que

faltan compromisos concretos y el ciudadano sigue sin ver lo que está deseando; unos y otros puestos de

acuerdo tomando esas decisiones que son imprescindibles para que pueda ponerse en marcha el proceso

electoral.

Algunos creen que un Gobierno de concentración, en el que participaran ampliamente todos los sectores

políticos. sería el instrumento adecuado para esa política de concertación. Pero el problema no es tan

simple. Si un Gobierno como el actual relativamente homogéneo y con un liderazgo indiscutible tiene no

pocas dificultades para agarrar el toro por los cuernos y dar el gran salto hacia la democracia, pueden

imaginarse los problemas de un hipotético Gobierno multicolor, formado por personalidades muy

diversas con planteamientos sólo parcialmente coincidentes. No basta con estar con el Gobierno, sino

tener el Poder. Y esto es especialmente complicado en una situación como la presente en que mientras se

camina hacia la democracia es preciso administrar la herencia pesada y contradictoria de la dictadura que

ha dejado su impronta en tantos engranajes del aparato estatal. Un Gobierno de concentración plantearía

posiblemente dificultades adicionales y no aceleraría el proceso democrático. Pero esto no quiere decir

que en el actual Gobierno no sean convenientes algunos retoques que corrijan evidentes desgastes.

El acuerdo del Gobierno con las fuerzas políticas debe asumir la forma de un gran pacto por la libertad

del que no quede excluido ningún partido que sinceramente proclame su aceptación de las fórmulas

democráticas. Un pacto que de la derecha a la izquierda abarque todo el espectro político, un pacto cuyo

contenido es obvio porque en gran medida está predeterminado por las condiciones fijadas en la oposición

democrática hace ya más de dos meses. En síntesis, se trata de negociar unas normas sobre garantías

electorales, financiación de los partidos, acceso a los medios de comunicación e incluso avanzar las líneas

maestras de un compromiso constitucional.

 

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