Autor: Santis, Antonio de. 
 Política del gobierno. 
 Atenuar la inflación sin incurrir en el estancamiento económico     
 
 Ya.    07/11/1976.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 32. 

POLÍTICA DEL GOBIERNO

ATENUAR LA INFLACIÓN SIN INCURRIR EN EL ESTANCAMIENTO ECONÓMICO

Para ello tiene que conservar el control de las magnitudes monetarias de manera extremadamente

cuidadosa, pero no rígida • Atención preferente a la evolución de la coyuntura y a las necesidades de

financiación de las empresas • Ni a nivel de organismos ni a nivel personal hay discrepancia alguna con el

Banco de España, sino, por el contrario, identificación absoluta

Se han tomado medidas, fundamentalmente de carácter fiscal, para reanimar la Bolsa cuidando de forma

especial la protección de los millones de españoles que han invertido en ella sus ahorros • El Ministerio

trabaja intensamente en la adecuación del sistema financiero a las exigencias actuales

Declaraciones a YA del ministro de Hacienda

Ha costado lo suyo conseguir que el ministro de Hacienda, se decidiera a hablar para nosotros. Casi al día

siguiente de su nombramiento habíamos pedido a don Eduardo Carriles que respondiera a algunas

preguntas. El período de asentamiento en tan importante ministerio puso pausa a nuestra impaciencia.

Pero la economía nacional—ya se sabe—no está en buen momento; las criticas llueven incluso desde los

despachos de quienes ocuparon hasta hace bien poco puestos de responsabilidad máxima en la Hacienda,

y era justo, oreemos, que, por fin, el señor Carriles se decidiera a hablar.

Fruto de la conversación son estas respuestas que agradecemos y que transmitimos literalmente.

—Señor ministro, ¿qué diréctrices de política monetaria se piensan fijar?

—La política monetaria es una parte importante, pero parte al fin, de la política económica. Ha de

servir a ¡os objetivos de ésta y ha de hacerlo en forma coherente con ella. La política económica del

Gobierno persigue el objetivo de atenuar la inflación sin incurrir en el estancamiento económico. Un

propósito de esta complejidad exige que el Gobierno conserve el control de las magnitudes monetarias de

una manera extremadamente cuidadosa, pero no rígida, atendiendo siempre a la evolución de la coyuntura

y teniendo muy presente las necesidades de financiación de las empresas. Este es el espíritu que informa

el artículo veinticinco del decreto ley sobre medidas económicas recientemente aprobado por el Consejo

de Ministros. Su puesta en práctica ha requerido decisiones de gestión que no podían esperar a la

introduccion de reformas profundas en nuestro ordenamiento jurídico relativo a esta materia.

—¿Qué discrepancias existen entre el ministro y el gobernador del Banco de España? Si prefiere usted

que despersonalicemos, ¿entre el Ministerio y el Banco de España?

—Por imperativo de la normativa vigente, la autoridad en materia monetaria y de crédito corresponde al

Gobierno, ei cual ha de hacer llegar sus directrices, mediante el Ministerio de Hacienda, no sólo al Banco

de España, Bino también a los demás organismos de crédito. Al Banco de España le corresponde

instrumentar técnicamente las directrices que le afectan, ponerlas en práctica y, en todo caso, asesorar al

Gobierno, a través del Ministerio de Hacienda, en este género de cuestiones, todo lo cual hace, por cierto,

con su habitual competencia. En este cuadro de atribuciones, hablar de discrepancias entre el Banco de

España y las autoridades monetarias y crediticias es, en el fondo, una incongruencia que no merece,

ciertamente, ningún comentario especial. Por otra parte, en la relación personal del ministro de Hacienda

con el gobernador del Banco de España existe, y me complazco en proclamarlo así, una identificación

absoluta.

—¿Cuál puede ser la conjunción entre política económica y presupuesto?

—El presupuesto no es otra cosa que la traducción al sector concreto del gasto público de la política

económica del Gobierno. Estas directrices operan sobre el presupuesto con una relación de causa a efecto,

de tal modo que es la política económica la que ha de condicionar las decisiones presupuestarias y no a la

inversa. El presupuesto .que ha sido remitido a las Cortes Españolas trata de corresponder con la máxima

fidelidad a este planteamiento. Lo mismo, ha de ocurrir con otras formulaciones presupuestarias de

enorme importancia económica, como la referente a la Seguridad Social, cuya entidad cuantitativa es

perfectamente conocida y de orden similar al propio presupuesto del Estado.

Las críticas, la reforma fiscal y la Bolsa

En las últimas semanas, el ministro de Hacienda viene siendo objeto de frecuentes y duras críticas. Es

lógico que le pregúntemos por ellas.

—¿Qué piensa de las criticas que le están dirigiendo contra su política y hasta contra su persona?

—Pienso que quien ejerce una función de gobierno debe considerar las criticas como algo consustancial a

dicho ejercicio, y no me refiero solo a las críticas fundadas o bienintencionadas, sino incluso a las criticas

infundadas o malintencionadas. Mucho más cuando aa circunstancias como las presentes las decisiones a

tomar, tanto a nivel de Gobierno como a nivel departamental, son por lo general muy importantes y tienen

inevitabtemente aspectos discutíbles.

—¿Tendremos reforma fiscal ¿A corto, a medio o a largo plazo?

—La reforma fiscal es un tema de extraordinaria envergadura, tanto en lo que respecta a su formulación

como en lo que atañe a su puesta en práctica. El sistema fiscal es una pieza esencial del sistema político y

económico en su conjunto, en el que están en Juego temas absolutamente capitales para la vida de un país.

Como es público y notorio, e1 Ministerio de Hacienda ha venido realizando durante años diversos

trabajos, de indudable calidad muchos de ellos, sobre asta particular, y píenso que serán de anorme

utilidad para que este tema pueda ser afrontado por e1 país, como ha señalado públicamente e1 presidente

del Gobierno, en las instancias y en el momento político y económico adecuado.

Conviene, sin embargo, destacar varios aspectos que reputo fundamentales. E1 primero es que la

expectativa o la misma necesidad de una reforma fiscal no puede servir de excusa para dejar de agotar las

posibilidades que el actual sistema encierra, potenciando la eficacia y le capacidad de imponer su

cumplimiento por parte de nuestra Administración, aspecto en el que ereemos haber hecho ya algunas

cosas Importantes, euyos frutos contengamos a pereibir, El segundo son los múltiples problemas que

plantea la introducción de una reforma fiscal en el cuadro actual de nuestras transitorias dificultades

económicas. El tercero es que debemos cibandonar de una vez para siempre la Idea simplista y

equivocada de que une. reforma fiscal es algo que puede ponerse en práctica de una manera instantánea.

Presupone una serie de condiciones previas y de medidas sucesivas sin las cuales una reforma fiscal es no

solamente traumática, sino inútil, y constituye un burdo engaño para el país, que de ninguna manera

puede consentir el nuestro.

—Al margen de los problemas políticas, que, sin duda, inciden e influyen en la marcha de la Bolsa,

quisiera saber, señor ministro, qué medidas piensan adoptarse para reanimarla.

—El Gobierno ha tomado, en relación con la Bolsa, una serie de medidas de estímulo, de carácter

fundamentalmente fiscal, cuya virtualidad se mostrará limpia y plenamente más tarde "o más temprano.

Al adoptarlas éramos plenamente conscientes de que los efectos de estas medidas podrían verse

circunstancial y temporalmente aminorados e incluso neutralizados por los restantes factores coyunturales

que juegan en la Bolsa. Lo que pretendíamos y pretendemos es simplemente potenciar todo sesgo

favorable en la evolución de estos factores. Las medidas complementarias que podamos adoptar tendrán

necesariamente la misma finalidad, cuidando siempre la protección de los millones de españoles que han

invertido sus ahorros en la Bolsa, contra cualesquiera maniobras especulativas, que combatiremos con la

mayor energía.

Sistema financiero y rentas de trabajo

—¿Se piensa estudiar a fondo la reforma del sistema financiero para adecuarlo a las actuales exigencias?

¿En qué líneas?

—Está claro que nuestro actual sistema financiero no responde con plenitud a las exigencias de la

economía de un país como la España de hoy. Es necesario configurar una estructura más rica y sensible,

al modo de la que existe en otros países, que permita la mejor adecuación de los canales de ahorro e

inversión a las necesidades de la empresa española e incluso a las necesidades de-los particulares. Sobre

este tema importante, el Ministerio de Hacienda está trabajando actualmente con el detenimiento y la

profundidad que el caso requiere.

—Vamos a un coso concreto, señor ministro; un caso que preocupa a muchos españolea, que no acaban

do entender del todo las líneas de la política impositiva. ¿No serla procedente poner un límite al gravamen

sobre rentos de capital, fijado por decreto-ley de 15 de abril de 1975 y que actualmente es del quince por

ciento? ¿No afecta esta añedida´ de forma injusta a los pequeños capitales Invertidos en Bolsa—a los que

usted mismo dice que hay que defender—y son realmente fruto de trabajo modesto y ahorrador?

—Si bien es cierto que en el derecho comparado hay precedentes de medidas análogas a las que usted

sugiere, hay que tener en cuenta de que en nuestro país disponemos de una imposición general sobre la

renta de las personas físicas, con gran predominio de la Imposición de producto, la cual, por su propia

naturaleza, no discrimina las circunstancias personales del contribuyente. Se podrá Megár a medidas

eomo la qus usted propons cuando la imposición de producto esté Integrada dentro del impuesto general

sobre la renta.

—¿Hasta qué punto la política condiciona a la economía?

—La política condiciona a la economía por lo menos tanto como

la economía condiciona a ta política. Para no quedarnos en la superficie de las cosas, creo que hay que

añadir que tanto la política como la economía están a, su vez fuertemente influidas por los hábitos

sociales, y muy especialmente por la capacidad de un pueblo para darse cuenta de la trascendencia social

de las conductas individuales.

—¿Qué tanto por ciento de problemas ha heredado usted y cuáles son los nacidos a causa de las nuevas

dificultades?

—En la función de gobierno, las tareas se suceden unas a otras sin una reaj solución de continuidad. Es

sabido que nosotros hemos recibido problemas muy importantes, pero nuestra misión consiste en tratar de

resolverlos. Existen, desde luego, unas épocas más difícíles que otras. Por ejemplo, no cabe comparación

posible entre la economía de los años sesenta y la de los años setenta. En la primera de estas décadas la

economía mundial vivió un período de fuerte expansión y prosperidad, de las que nuestro país se

benefició, lógicamente. Todos recordamos esta época y estamos en condiciones de compararla con el

presenté período, en e1 que la economía mundial ha entrado en una crisis profunda, cuyo origen es bien

conocido: la revolución en el coste de las materias primas y de la energía en generan. Nuestro país está, y

cada vez más, en el mundo, por lo que recibe e1 efecto multiplicador de las dificultades por los que otros

países atraviesan, muchas de las cuales no son.inferiores a las nuestras.

—¿Tenemos a la vista nuevos préstamos del Fondo Monetario o de otras procedencias?

—La economía general del país, aun dentro de las dificultades que todos conocemos y que no es preciso

enumerar sigue siendo sUStancialmente sana, y de ahí que nuestro crédito exterior siga abierto. Con esta

premisa, y dentro de la lógica prudencia, párece natural que el Gobierno seleccióne dentro del abanico de

ofertas que recibe de instituciones financieras de acreditada solvencia de más allá de nuestras fronteras.

En concreto, quiero decirle que esta cuestión es, por esencia, fluida, y la posibilidad de nuevos préstamos,

en e1 entorno siempre de la conveniencia económica del país, sigue abierta.

—En definitiva, señor ministro, ¿estamos tan mal como se dice?

—Es indudable que no todos los sectores de nuestra economía padecen los mismos males, ni los padecen

con igual Intensidad, Refiriéndonos al conjunto de la situación actual, nuestras dificultades son serias,

pero no invencib1es —desde luego, circunstanerales—y saldremos de ellas haciéndoles frente con

entereza y con solidaridad. Por supuesto, no somos precisamente el único país que las padece y el pueblo

español no es Inferior a ninguno en su capacidad de encarnarse serenamente con las dificultades; Nuestra

confianza en el futuro, tanto en el orden económico como en el político, es total y plena. El enfrentarse

con la realidad de las cosas, en ambos plános es la mejor prueba de esta confíanza.

Dicho lo cual, el ministro vuelva a su trabajo. Son las cuatro de la tarde de ayer, sábado. Alguien, un

ordenanza, ha subido unos bocadillos. Ni el ministro ni tos subsecretarios han almorzado todavía.

Antonio DE SANTIS

 

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