Autor: TÁCITO. 
   Los sucesores     
 
 Ya.    30/10/1976.  Página: 5,?. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

LOS SUCESORES

Don Juan Antonio Ortega y Díaz - Ambrona decía ayer en "A B C": "Pienso que cuando se estudie el

tránsito del franquismo a la democracia, Jos artículos y actividades de Tácito resultarán un material muy

esctarecedor. Sin ir más lejos, hace ahora un año, aproximadamente, se publicó el artículo "Los

sucesores", que originó el procesamiento del director de YA y la declaración ante el Juzgado de Orden

Público de quienes al poco tiempo serían subsecretarios, ministros o directores generales de la

Monarquía. Releyendo hoy el artículo "Los sucesores" se comprueba, que todo lo que allí se decía se ha

cumplido."

Efectivamente, mañana hace un año que apareció en los primeros ejemplares de YA el artículo "Los

sucesores", firmado por Tácito. Obligados a retirarlo de nuestras páginas, quedo prácticamente inédito.

Muchos lectores de YA pueden tener la curiosidad de conocerlo e incluso de considerar, tras su lectura, lo

que va de ayer (en que fue prohibido) a hoy.

LA nueva aplicación del artículo once da la Ley Orgánica del Estado vuelva a poner

en primer plano eJ tema de la sucesión. El mecanismo sucesorio, desde el punto de vista legal, está

minuciosamente regulado. Su aplicación no ofrece dudas. Sin embargo, la sucesión como fenómeno

político presenta una gran complejidad y un amplio espectro de posibilidades con consecuencias muy

distintas.

Esta complejidad política impide reducir la sucesión a un puro cambio de la titularidad en la Jefatura del

Estado. La proclamación de Rey en la fígura de don Juan Carlos de Borbón no es "la sucesión", sino su

parte más visible. Dicho de otra manera: políticamente no existe un solo sucesor de Franco, sino varios

sucesores. La herencia política de Franco supone una transmutación radical del equilibrio del poder: un

cambio no sólo personal, sino de mucho más hondo alcance, en la Jefatura del Estado, una asunción de

nuevas responsabilidades por parte del Gobierno y del pueblo español.

EL Rey es el primer sucesor, con prioridad temporal y con primacía jerárquica en la organización estatal.

No es misión del Rey descender a los problemas políticos, concretos, que deberá resolver su Gobierno.

Pero es cometido esencial e indeclinable del Rey marear desde un principio, con suficiente claridad, el

ámbito y sentido de su monarquía.

Para nosotros ha de quedar claro desde el primer momento que ese ámbito comprende a todos los

españoles, sin excepción alguna de tendencias o ideologías políticas. Rey de todos los españoles,

encarnación de la unidad del Estado en su diversidad y pluralismo. Siendo éste el ámbito de juego de la

nueva monarquía, su sentido no podrá ser otro que el democratizador. Una monarquía para todos los

españoles tiene que ser una monarquía democrática sin más.

Hay quien piensa y proclama de entrada que éste no será el sentido de la nueva monarquía. No podemos

compartir hoy ese criterio. No sería justo negar un crédito político a quien hasta ahora no ha ejercido

responsabilidades públicas plenas y definitivas. Los hechos, naturalmente, podrán confirmar o anular ese

crédito. Pero adelantar un juicio a los acontecimientos nos parece la mera expresión de un prejuicio. Si los

hechos se apartasen de la construcción de un futuro democrático para todos los españoles, no dudaríamos

ea manifestarlo así. Ahora, justamente hace un año, señalábamos que la línea política del 12 de febrero

había muerto. Quienes nOS tacharon de precipitados o calificaron esta actitud incluso dé "rabieta" tendrán

que reconocer que el diagnóstico se apoyaba en hechos y no en prejuicios; en hechos que han tenido sus

consecuencias evidentes a lo largo de un año y que están en la mente de todos.

EL Rey—decíamos—es el primer sucesor; su primer Gobierno será el primer hecho que permita enjuiciar

la credibilidad del deseable rumbo democrático de la monarquía.

Para nosotros es indudable que, con independencia de que no venga exigido por la ley, parece obligado

que el presidente del Gobierno ponga su cargo a disposición del Rey. El Rey deberá adoptar aquí una

decisión Histórica. La aceptación inmediata o diferida de la dimisión o la confirmación pura y simple o a

plazo en el cargo tendrá un significado trasaendente. Y también será, Importante la composición del

Gobierno, cuya necesidad de cambio esta fuera de discusión. Se ha hablado y pedido un gobierno de

concentración en as ultimad semanas. Pero ¿qué se trataba de concentrar? En nuestra opinión, un

Gobierno de concentración cono primer Gobierno de la monarquía tendría que contar con el asenso de

todos los sectores políticos que la monarquía pretenda integrar en el futuro. Este punto es esencial. Será

además clarificador, Gobierno de concentración, sí; de concentración del futuro deseado y no de los

hombres de un pasado superado. Gobierno, además con misiones concretas realizadas a plazo: distensión

Interna mediante un amplio perdón en materia de delitos políticos y de opinión; indulto generoso con

motivo de la proclamación del Rey; reconocimiento practico de las libertades de informacíón, reunión y

asociación especialmente política, suprimiendo las restricciones esteritizantes del Estatuto vigente;

aseguramiento del orden público con la energía necesaria, pero con medios ordinarios, dejando sin efecto

por vía de derogación o anulación las medidas excepcionalísimas; restablecimiento de la confianza

internaclonal en el futuro de España; preparación de las elecciones legislativas con una ley electoral

nueva que garantice la pluralidad de las opciones, la máxima electividad directa de los cargos, la pureza

del voto y la limpieza del escrutinio.

NO sólo son sucesores el Rey y el Gobierno. El pueblo español es también destinatario de un amplio

fondo de poder ligado a la figura de Franco. Las potestades de prerrogativa y los poderes constituyentes

después de la sucesión sólo podrán ser ejercidos por el pueblo español. Este es el más importante sucesor.

TÁCITO

 

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