Autor: Saiz, José Ramón. 
   La Democracia Cristiana Española afronta el futuro     
 
 Pueblo.    11/10/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

La oportunidad del centrismo en ESPAÑA

LA DEMOCRACIA CRISTIANA ESPAÑOLA AFRONTA EL FUTURO

A la búsqueda de una "tercera via" de moderación democrática, que no sea la continuista o la socialista-

marxista

Los próximos meses no van a ser nada fáciles para el ala más liberal

Una victoria electoral de la DC apoyaría la estabilización de la democracia en nuestro país

LAS TRES ALAS DE LA DEMOCRACIA CRISTIANA

Conservadores Osorio

Moderados Alvarez de Miranda y Gil-Robles

Liberales Ruiz- Giménez

MADRID (PUEBLO, por Jasé RAMÓN SAIZ).—«La Democracia Cristiana es seguramente una de las

tendencias con mayor futuro en nuestro pais, ha dicho no hace mucho tiempo don José María Gil Robles,

uno de los líderes de la Democracia Crsitiana española, quien señaló a continuación que los sondeos

realizados asignan a la D.C. un cuarenta y cinco por ciento de los votos en unas elecciones generales.

¿Pero tiene fuerza realmente la Democracia Cristiana en España? Evidentemente, hay que decir, hoy por

hoy, que cuenta con un gran electorado en potencia, que tendrá que ir ganándose en este precalentamiento

electoral, que para algunos partidos ya ha comenzado.

Sin embargo, la democracia cristiana española atraviesa aún unos momentos de confusión que, parece, se

van clarificando, según avanzamos hacia la democracia. El hecho de que se observen tres frentes

demócrata - cristianos, uno en el Gobierno, que dirige el señor Osorio; un segundo, en la oposición

moderada que representan los señores Alvarez de Miranda y Gil Robles (dirigentes del Partido Popular

Demócrata Cristiano y Federación Popular Democrática, respectivamente) y un tercero en la oposición

radical, más bien socialcristiano que preside el señor Ruiz Giménez— son signos evidentes del

confusionismo que rodea la democracia cristiana actual, que sólo tiene una meta común: la unificación de

todos los grupos para presentar al pais una «tercera vía» de moderación democrática, que no sea la

continuista de los ex ministros franquistas o la socialista marxista.

A LA CONQUISTA DEL CENTRO

Parece imprescindible en un régimen democrático cualquiera una gran fuerza de centro y lo es más en el

caso de España en este periodo histórico que vive de la transición de un régimen autoritario a un Estado

plenamente democrático. Esa fuerza, por tradición cultural y por la misma evidencia de los países

europeos que nos rodean (según cuadro adjunto), ha de ser presumiblemente la democracia cristiana, que

tiene en esta hora de España no sólo la obligación, sino la oportunidad de ocupar el centro en el ancho

espectro político español.

El centro político español al igual que en todas las democracia europeas, tiene en nuestro caso el deber de

llenar el amplio margen que queda entre el socialismo —más radical en España que en los otros países

europeos— y el posfranquismo, como fuerza conservadora a ultranza, que proclama el más severo

continuismo.

A estas alturas es pues, irreversible que la democracia cristiana afronte el futuro que le corresponde en la

vida democrática del país. Es posible que se entonen hoy los solemnes «réquiem» de des pedida para la

DC, pero es más fácil asegurar el futuro que espera a esta fuerza política de centro con matices tanto

conservadores como liberales «como movimiento popular, personalista, solidario que pretende realizar las

ideas social-cristianas a través de una acción política de naturaleza democrática».

UN PACTO PARA LAS ELECCIONES

La D.C. española tiene ante si importantes problemas, pero el principal, sin duda es el de la unidad entre

todos sus grupos o, al menos, un acuerdo o pacto cara a las elecciones.

Al parecer, tras tas opiniones recogidas por PUEBLO cerca de la Adenauer Hauss, en Bonn sede de los

cristiano - demócratas alemanes el sector del «Equipo» español de la D. C. ha decidido 11 e v a r adelante

una política más práctica para estos momentos pre-democráticos que vivimos. De esta forma, hace unas

semanas convocó el primer gran mitin en ,1a capital de España, Pero los próximos meses no van a ser

nada fáciles para el ala más liberal de los democristianos por cuanto han de buscar con los demás grupos

la identidad con los millones de votantes que las encuestas vaticinan para la D.C. en las primeras

elecciones generales.

De ahí que éste primer paso que ya no puede tardar, es encontrar un pacto amplio entre todos los grupos,

para acudir con garantías de éxito a los comicios que tanta transcendencia tienen para Espaüa, al tener

carácter semi-constituyente; es decir, una victoria de la democracia cristiana en España apoyaría, sin duda

la estabilización de la democracia en el pais llevando a buen puerto todas las reformas que precisa

España, una vez se supere la grave situación económica.

¿Pero se llegará a este pacto? Creemos que si. En el fondo, tanto los dirigentes del «Equipo» (Gil Robles,

Ruiz Giménez y Cañellas) como los representantes de la D, C. moderada (Alvarez de Miranda e Iñigo

Cavero) junto a los conservadores democristianos que siguen al actual vicepresidente del Gobierno, señor

Osorio desean unos acuerdos de principio para acudir a las elecciones con amplias garantías, pues no

olvidemos que en Europa —los demócratas-cristianos europeos— creen qué menos de un treinta por

ciento de tos votos para la D.C. sería una derrota electoral.

LAS FUERZAS DE LA D. C. ESPAÑOLA

En el ala conservadora hay que destacar que en los últimos meses han llegado a un acuerdo Unión

Democrática Española y Unión Demócrata Cristiana, formando la llamada Confederación de la

Democracia Cristiana La U.D. C. procede de la división producida en 1966 del antiguo grupo que

capitaneaba Giménez Fernández. La figura más significativa de este grupo es su secretario general, señor

Barros de Lis, que en los últimos tiempos mantuvo una posición moderada frente al régimen.

En esta ala conservadora de la Democracia Cristiana hay que destacar, principalmente tras el desenlace de

la crisis en U. D. E., el liderazgo del actual vicepresidente del Go b i e r n o, Alfonso Osorio, que, junto a

los «Tácitos» y a miembros de los Propagandistas, configura esta ala, que podría salir vencedora en

aquellas provincias de más raigambre conservadora.

Los moderados de la D. C. en un gran partido, que dos hombres de una talla indiscutible: Fernando

Alvarez de Miranda y José Mana Gil-Robles. El primero intenta concentrar a las fuerzas dispersas de la

D. C. en Un gfran partido, que haga de puente entre los conservadores y líbera1es democristianos: el

Partido Popular Demócrata-Cristiano. En cuanto al señor Gil-Robles, uno de los más destacados líderes

españoles del centro-derecha en lo que va de siglo (y el líder de la oposición que en los últimos cuarenta

años ha demostrado el mejor «curriculum» democrático), preside la Federación Popular Democrática, que

al parecer, muy pronto llegará a una fusión con Izquierda Democ r á t i c a, de Ruiz-Giménez. Sin

embargo, las campañas difamatorias de las que ha sido pbjeto en tos últimos tiempos y su edad son quizá,

los factores que pueden dificultarle hoy, en 1976 el acceso a grandes masas del electorado.

Destaca en el ala liberal de la D. C. la presencia de Ruiz-Giménez, un caballero de la política. Si en lo

político su orograma se adapta a los tradicionales de la D. C., en el campo socioeconómico Izquierda

Democrática supera el programa de los mismos partidos socialistas, lo que puede significar un evidente

peligro y convertirse en un pequeño grupo «socialista cristiano», algo parecido a un MAPU a la española.

Su trayectoria política o el giro a posturas más sociales de Ruiz-Giménez se observa claramente en la

revista «Cuadernos para el Diálogo».

LOS GRUPOS REGIONALES

El resto de los grupos del «Equipo» español de la D. C. se mueven en ámbitos regionales, y hay que

destacar UNION DEMOCRÁTICA DE CATALUÑA, que dirige Antón Canallas. Proyectan los ideales

demócrata-cristianos en la defensa de los intereses catalanes.

PARTIDO NACIONALISTA VASCO, cuyas cabezas visibles son los señores Ajurriaguerra y Aguirre.

Siguen los ideales tradicionales del Partido Nacionalista Vasco, y disponen de mucho arraigo en los

medios durales y parte de la alta burguesía vasca; y UNION DEMOCRÁTICA DEL PAÍS

VALENCIANO, cuyos principales responsables son Fernando Monsalván, Vincent Ruiz y Vicent

Miguel.

Este, pues, es el panorama actual de ta Democracia Cristiana española, que sin pérdida de tiempo se

dispone a afrontar el futuro. Todos los proyectos de unión parecen laudables en si caótico panorama

político español, y más aún en el seno de los distintos grupos de la Democracia Cristiana española,

cuando la presente situación exige ante e¡ electorado opciones claras, precisas y, si me apuran, simples.

 

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