Autor: Cruz Gutiérrez Gómez, Juan de la. 
 Apuntes para la historia. 
 Iñigo Cavero (del Partido Popular Demócrata Cristiano)  :   
 La Monarquía sólo es compatible dentro de una democracia europea. 
 Ya.    26/09/1976.  Página: 9,11,15. Páginas: 3. Párrafos: 24. 

APUNTES PARA LA HISTORIA

"La legetimación del poder ha de fundamentarse sobre principios absolutamente diferentes" • "Siempre he

mantenido la misma adhesión a don Juan de Borbón en cuanto simbolizaba un régimen democrático" •

"Los que nos reuníamos en los antiguos locales de la ACN de P éramos todos europeístas"

IÑIGO CAVERO

Del Partido Popular Demócrata Cristiano

La Monarquía solo es compatible dentro de una democracia europea

IÑIGO Cavero es un hombre alto, fuerte, del Partido Popular Demócrata Cristiano (antes Izquierda

Demócrata Cristiana), definido desde muy joven por la política. Hoy es uno de los hombres claves en ese

grupo político de Alvarez de Miranda, ponga por caso, escindido en su momento del de Ruiz-Giménez.

"A raíz del encuentro de Munich estuve confinado casi siete meses en la isla de Hierro" • "El franquismo,

como fenómeno sociológico, no ha desaparecido en modo alguno" • "Si algo caracteriza a la democracia

es la defensa a ultranza de los derechos humanos"

"Uno de los problemas de lo política actual es la abundancia de siglas"

Charlamos en su despacho de la calle de Torrelaguna. Cavero no duda un segundo en quitarse la

americana y ponerse frente al periodista en mangas de camisa azulada y corbata oscura. El despacho,

nuevo, carece de adornos... Lo único que tiene es un cuadro de las Cortes. Cavero es atento, cortés, con

acento especial del hombre demócrata.

—Empecé a sentir la politica casi desde el bachillerato, época en la que el país estaba oficialmente

politizado, haciéndose sólo la política que se realizaba a nivel de Gobierno. Ya en el colegio de Átenseos,

de los jesuítas, surgían tenias que quizá dividían a los estudiantes. Uno de ellos era el famoso manifiesto

de don Juan de Borbón desde Estoril; anteriormente, el de Lausana... Estoy hablando de cuando tenía

catorce o quince años. Era defensor acérrimo en aquella época; luego siempre he mantenido la misma de

absoluto respeto y adhesión a la figura de don Juan de Borbón, en cuanto simbolizaba, a mí juicio, un

modelo de régimen democrático. Yo intuia, con mi limitadísima formación política, que lo más atractivo

era una monarquía parlamentaria. Posteriormente me atrevía a argumentar que España no podía tener una

posición política en discordancia con la del resto de Europa y del mundo, y, por lo tanto, sin perjuicio de

rechazar la injerencia extranjera, me sentía incómodo con aquella situación, en la que me parecía que

respondía más a los modelos de ciertos regímenes políticos que habían desaparecido ya de Europa. Traté

de conectar con una serie de personas en las que coincidía en una actitud liberal ante la situación política

de crítica del régimen vigente en España, en defensa de los derechos humanos, y especial mente, también,

de postular una restauración monárquica de don Juan de Borbón, por considerar que aquella monarquía

podía implicar un cambio político hacia un sistema pluralista. Surgía, claro, una inquietud europeista ya

durante mi etapa de universitario en Deusto y Madrid. Aquellos que nos reuníamos en los antiguos locales

de la ACN de P éramos todos "europeístas" y nos sentíamos atraídos también por una fórmula de

monarquía democrática. Conecté también con una serie de personalidades que se movían dentro del sector

"demócrata cristiano". Quizá influido por mi entrañable amigo y siempre correligionario, Fernando

Alvarez de Miranda, fui detectando que la opción política que me parecía más convergente con mi forma

de pensar era la democracia cristiana. Desde el año cincuenta y cuatro me consideraba demócrata

cristiano. Participé en la fundación de la Asociación Española de Cooperación Europea (AE CE), que

postulaba la incorporación española al proceso de unificación europea, convirtiéndose, posteriormente, en

un ámbito de encuentro de una pluralidad de grupos con Inquietudes europeístas. En el año 1958

formábamos parte de la llamada Democracia Social Cristiana, que presidía José Maria Gil-Robles. Surgió

la posibilidad, en 1963, coincidiendo con la presidencia del señor Gil-Robles de la AE CE, de organizar,

en un congreso del Movimiento Europeo que se reunió en Munich, un encuentro entre españoles, de

dentro y fuera, que coincidían en posiciones democráticas. Como consecuencia de nuestra presencia en tal

congreso, se montó una operación espectacular, a mi juicio, sin otra justificación que la de distraer la

opinión publica interior de los problemas que en aquel momento tenia el país. Recuerdo aquella frase que

alguna persona atribuía al anterior jefe del Estado, que "de vez en cuando era conveniente mover el saco

de las ratas" para distraer a los españoles de las tensiones y problemas sociales y políticos. Quizá las

víctimas fuimos nosotros, organizándose sin fundamento razonable un extraordinario escándalo. Se

organizaron manifestaciones en las que algunas pancartas pedían, poco más o menos, que "los de Munich

a la horca mientras". Recuerdo las fotos de la que tuvo lugar en la plaza del Caudillo, en Valencia. En el

balcón principal estaba el Jefe del Estado, acompañado del arzobispo de Valencia. Estuve casi siete meses

confinado en la isla del Hierro (Canarias). Reanudé mis actividades políticas al regreso, comenzando por

reconstruir la Asociación Española de Cooperación Europea. Ciertas diferencias surgidas en la

Democracia Social Cristiana nos llevaron, después de una etapa sin encuadramiento formal, a integrarnos

en Izquierda Democrática Cristiana. En abril de 1976, en el Congreso de El Escorial, formé parte de una

escisión, por diferencias en cuanto a la estrategia política. Considerábamos que los partidos

democristianos, sin perjuicio de mantener un contacto y una comunicación fluida con las demás fuerzas

políticas, sin limitaciones..., por razones de imagen y de su propia coherencia, no deberían entrar en un

colectivo tal como Coordinadora Democrática, en el que iban a predominar un conjunto de fuerzas que

adoptaban una ideología marxista. Pensamos que aquello podría conducir a una confusión, siendo

partidarios de acelerar el proceso de fusión con la Federación Popular Democrática. Hubo puntos de vista

antagónicos en el Congreso de El Escorial y, ante la postura más radicalizada de determinadas alas de

Izquierda Democrática y la moción que presentó Ruiz-Giménez, que sustituía la fusión por una mera

coordinación, acordamos, con tristeza, separarnos del partido e identificarnos como Izquierda Demócrata

Cristiana, que era la denominación originaria del partido que fundó don Manuel Giménez Fernández, La

separación fue dolorosa, pero predominó una cordial caballerosidad.

Creo que el camino político de Cavero viene señalado, con fuerza y con pasión, desde el principio, y

apoyado sustancialnrente en su concepto de la ideología desde la formación política.

Franquismo

--¿Qué importancía y qué trascendencia le concede al franquismo de cara a la vida política española ?

Aspectos negativos y positivos que influyen, desde el franquismo, en la vida política española y en la de

la democracia cristiana.

—Creo que el "franquismo", como fenómeno sociológico, no ha desaparecido en modo alguno. Estimo

que la desmitlficación de la anterior situación no ha llegado a su punto álgido, ya que las dificultades

económicas y sociales con las que coincide el tránsito hacia la democracia, amplios sectores del país,

probablemente todavía, podrán estar considerando los logros conseguidos en la situación anterior. En

consecuencia, una agrupación política que aparezca, en cierto modo, como heredera o continuadora de

aquella situación tendrá, inicialmente, un considerable respaldo de electorado. Lo que ocurre es que el

transcurso del tiempo va en contra de cualquier, continuismo. En las segundas elecciones, que espero

lleguen a producirse, las fuerzas políticas herederas de la situación anterior perderán apoyo electoral al

poderse valorar, con Información suficiente, los aspectos negativos, las consecuencias para el país de los

cuarenta años de "autocracia", y se evidencien algunos temas poco conocidos por la mayoría del país.

Dentro de la "democracia cristiana", el franquismo ha sido evidentemente un elemento distorsiónador. Ya

desde el año 45, a nivel de Gobiernes del Régimen, se han venido incorporando a carteras ministeriales

una serie de personalidades que, precisamente por proceder de la militancia de los movimientos

apostólicos, se les atribuia la etiqueta de "demócratas cristianos"... La dificultad está en valorar, por la

opinión pública española, hasta qué punto es real la imagen de presencia de deimócratas cristianos en el

régimen franquista. A mi juicio, el tema está bien claro: el hecho de que determinadas personalidades,

siguiendo su personal opción, y siempre respetando su buena fe y su sentido de servicio al país, hayan

podido asumir determinadas tareas del Gobierno, no puede servir de argumento para sostener que la

ideología demócrata cristiana ha estado presente en la etapa anterior. Además, desde mil novecientos

cuarenta y seis se ha venido manufacturando la presencia de grupos demócratas cristianos que han

mostrado su oposición al régimen, poniendo de manifiesto, siempre, que una "democracia cristiana"

solamente es compatible con un régimen de democracia pluralista. Si algo caracteriza a la democracia

cristiana es la defensa a ultranza de los derechos humanos, Y es un hecho comprobado q u e en aquellos

países en que la democracia cristiana ha gobernado nunca ha faltado una pléyade de derechos humanos

institucionalizad o s en el marco legal y jurídicamente protegidos.

—¿Llegará el momento en que se acabe el término franquista dentro de las instituciones de los actuales

organismos españoles?

—Creo que si. Las situaciones pasadas acaban por difuminarse y hoy día, salvo posiciones sentimentales

y de intereses inmovilistas ligadas a la situación anterior, creo que la mayoría del pueblo español tiene

conciencia que se ha terminado una etapa histórica, entrándose irremisiblemente en otra. De la dialéctica

aún suscitante entre "Poder" y "Oposición" en el momento en que el país se institucionalicen, como

necesariamente va ocurrir, unas instituciones democráticas dentro de un modelo de régimen pluralista, en

consonancia con el contexto y el marco geográfico histórico en el que nos movemos..., la dialéctica a

cerca del "franquismo" quedará plenamente olvidada como tarea propia de historiadores. No es un

proceso que se ya a producir de la noche a la mañana, pero creo que en dos o tres años ese tema quedará

plenamente superado.

Ultraderecha

—¿Qué papel juegan en las circunstancias actuales las fuerzas de seguridad, la ultraderecha, la

ultraizquierda y la oposición en general?

—Es difícil el poder considerar unitariamente los distintos sectores a que se refiere la pregunta. Creo que

la "ultraderecha" de este país tiene todavía la fuerza que le da el haber protagonizado parte de la historia

del régimen político anterior. Dentro de ella hay hombres que han venido ocupando y todavía ocupan

posiciones importantes en determinadas instituciones, y eso hace que, quizá, deslumbre su verdadera

capacidad de presencia en te vida política española. En el momento en que el país se decante a través de

unas elecciones y se opte entre las distintas alternativas políticas, creo que "la ultraderecha", aunque se

disfrace, tiene muy poco que hacer. Lo que no cabe la menor duda es que en este país tendrá fuerza e

importancia una derecha siempre que actúe de forma inteligente y racional, siguiendo el ejemplo de otros

partidos europeos. Lo que pasa es que esa "derecha" debería alejarse de la "ultraderecha" a la que nos

referíamos. En cuanto a las fuerzas de orden público, comprendo la extraordinaria dificultad de su

actuación, al subsistir un conjunto de normas que son formalmente prohibitivas o de actuaciones o hechos

que se producen casi diariamente en la calle. No debe ser fácil para la fuerza pública poder comprender

ciertas actitudes permisivas que se adoptan desde el poder. Me manifiesto, como lo he hecho siempre,

contrario a cuatquier tipo de violencia. El problema es extraordinariamente complicado. Quizá es, a

veces, más fácil desde un despacho ministerial propiciar determinadas tolerancias y autorizaciones sin

poder alcanzar cuáles van a ser las consecuencias prácticas. Creo que en general predominan,

afortunadamente, los sectores politicos que están dispuestos a asumir pacificamente las libertades que se

van concediendo, unas veces por la modificación de las leyes y otras por la pura tolerancia. La solución

está en adecuar, con urgencia, el salvamento jurídico de las libertades, y exigir su cumplimiento y

protección.

Partido transformador

Iñigo Caveto, acusadamente político, con argumentos propios, es un hombre que mantiene un rápido

enfrentarmiento con el periodista. Mira al microfomo y al periodista. No elude pregunta alguna. Le

apasionan todos los temas.

—¿Cuáles son los principales puntos de actuación de Izquierda Demócrata Cristiana?

—La Izquierda Demócrata Cristiana está en curso de integración en un colectivo más amplio, porque, por

un lado, no nos parece satisfactoria esta identificación: ya que se nos confundía, frecuentemente, con

nuestros fraternales, amigos del partido que encabeza Joaquín Ruir-Giménez. Por otro lado, creo podemos

ser un partido transformador, teniendo como objetivo la introducción en la sociedad española de

profundos cambios. Yo no soy, ni creo que seré, de "izquierdas". La izquierda empieza en el genuino

"socialismo" y, por lo tanto, lo que esté a la derecha del "socialismo" podrá ser todo lo profundamente

reformista que se quiera en lo social, pero no es "izquierda". Los puntos programáticos del partido

Popular Demócrata Cristiano se centran en cuatro o cinco áreas fundamentales. En el ámbito

constitucional: propugnar y presionar para que se produzca un cambio de régimen hacia un modelo de

democracia parlamentaria en la que quepan todas las opciones políticas y en las que estén

reconocidas y garantizadas la totalidad de los derechos y libertades humanas. Yo postulo un modelo de

régimen parlamentario similar a los que tienen vigencia en toda Europa Occidental. En el orden de

nuestra proyección social, consideramos que España tiene una serie de problemas estructurales en el

orden económico y desequilibrios sociales que exigen una urgente atención. Pensamos que la propia

dinámica de la democracia permitirá contar con la fuerza suficiente para que por vía de los cambios

legislativos se vaya a un sistema social más justo, más solidario, más integrador de los españoles, de

manera que las tensiones sociales tengan cada vez menos virulencia, al haberse llegado a una mayor

satisfacción de los sectores más reivindicantes por ser los menos favorecidos económicamente. Aunque

algunos perdamos, hay que proceder a una redistribución del bienestar. Nosostros, en este momento,

podríamos ofrecer una serie de soluciones técnicas, pero como estamos lejos todavía de estar presentes en

las instituciones donde se toman las decisiones, procede reafirmar nuestros principios y nuestro deseo de

que si alguna vez tenemos posibilidad de acceder al poder, nuestro empeño y compromiso será

adentrarnos en esa línea de la transformación y del cambio dentro de una sociedad europea hacia una

comunidad más justa y más integrada. Somos plenamente conscientes de la realidad y vigencia, incluso

diría en algunos aspectos virulencia, del problema regional, cuya solución no admite aplazamiento, y que

por tanto exige un tratamiento político y no medidas meramente administrativas. Pensamos que todas

aquellas regiones de la comunidad española que tengan una coherencia y sentldo de sn propia

peculiaridad deben acceder a una autonomía política. Bien entendido que esta autonomía debe ser amplia

a nivel constitucional, estableciendo se un claro deslinde de las competencias que asume el Estado y las

que corresponden a tos regiones. Concretamente habría que dotar a las regiones de órganos autónomos

suficientes para poder desarrollar las competencias que se les reconocen. Todo ello debe estar presidido

por un principio de solidaridad económica entre regiones. La solución técnico-jurídica puede ser un

Estado Regional o algún tipo de federalismo. En el ámbito internacional somos, por encima de todo,

"europeístas". Creemos que España tiene un sitio en el proceso de la unificación económica y política de

Europa. Entendemos que en Europa no nos van a regalar nada, pero que si tenemos dificultades

económicas paja integrarnos no debemos agravarlas con obstáculos políticos. Paralelamente, es necesario

modernizar la sociedad española. Atender a los problemas agrarios y de las demás áreas deprimidas. El

impulso cultural y educativo es primario.

Muchas siglas

—Creo que uno de los problemas en nuestra política actual está en la abundancia de siglas. ¿Qué puede

representar la Confederación de la Democracia Cristiana y a cuánto tiempo cree que podemos estar en la

misma?

—Aquí el problema está en que no debemos, por un lado, pensar que realmente la situación política

española es absolutamente diferente de la que hayan podido sufrir otros países. Siempre ocurre esta

prolifera ción a la salida de un régimen autocrático, y más despues de la limitación del derecho de

asociación política durante casi cuarenta años En tanto que no se celebrer unas elecciones clarificadoras,

es lógico que se produzca este proceso de dispersión de grupos, de sectores personalistas que creen que

van a tener alguna posibilidad en el orden politico... Creo que en Europa hay cuatro opciones políticas, y

son las mismas en España: una liberal, que puede ir desde Un liberalismo hasta un conservadurismo; una

segunda que puede ser una democracia cristiana en cuanto significa un partido democrático, pero que, sin

embargo, se caracteriza y se diferencia del partido liberal por su mayor preocupación por la solidaridad y

por las transformaciones sociales; una tercera opción importante la integra el socialismo con todas sus

alas y matices, desde una socialdemocracia hasta un socialismo marxista, y en cuarto lugar aparece la

opción comunista, que aún no sé cuál será su alcance. Todo lo demás, es marginalmente minoritario.

—¿Qué problemas cree que tiene el Gobierno Suárez, qué soluciones ve usted y quiénes pueden ser los

hombres claves?

—No puede dejarse de reconocer la gran dificultad de este momento para un Gobierno que sucede al

Gabinete Arias, que en ciertos aspectos representaba una opción continuista. El enfrentarse con la difícil

tarea de sacar al país pacificamente de una situación autocrática y llevarlo hacia un modelo de régimen

democrático y pluralista, requiere gran imaginación y diálogo con iodos. Lo primero que se necesita es

méntalizarse y superar los respetos reverenciales con el pasado. Comprendo que no se puede, de la noche

a la mañana, desmontar y derribar la casa con ocupantes dentro. Pero hay que convencerse que las

condiciones sociales y políticas son diferentes y que, por lo tanto, la legitimación del poder ha de

fundamentarse sobre unos principios absolutamente diferentes. Utilizar unas instituciones que puedan

servir para facilitar el proceso de cambio hacia un régimen democrático y pluralista, pero cuando estas

instituciones sean una remora o un freno, la exigencia histórica es prescindir de pilas. La democracia no

es fácil que la faciliten aquellas instituciones que se han caracterizado precisamente durante todos estos

años por su proclividad al autoritarismo y que han venido, complacientemente, sosteniendo un sistema

que no reconocía un verdadero derecho de asociación política ni sindical. También hay que plantearse

claramente una iniciativa coherente con planteamientos programáticos: si la legitimidad política se basa

en el consentimiento popular y en la aceptación de las distintas opciones políticas, hay que actuar

consecuentemente. E3 diálogo y la negociación es estrategia necesaria. La institución monárquica sólo es

compatible dentro de una democracia europea con un régimen parlamentario. Y un régimen parlamentario

no hay que inventarlo: es notorio con qué instituciones cuenta y cómo funciona. Por lo tanto, en el

programa de Gobierno, como primera medida, debe señalarse que se intentan facilitar al pueblo español la

elección del tipo de régimen que prefiere y, entonces, intentar un "consensos" y diálogo negociador con la

oposición, explicandoles que, efectivamente, se intentan unas auténticas elecciones libres y con garantías.

Es necesario persuadir con hechos, que porque se detente el poder durante el periodo que medie basta las

elecciones, no se va a utilizar para majitener unas instituciones políticas que no respondan a esos

principios democráticos pluralistas ni, por otro lado, celebrar unas elecciones desequilibradas. La

oposición, tal como está compuesta en este momento, es muy difícil dé luz verde al Poder. Siempre, esa

oposición asumirá una postura crítica y presionante. No cabe duda qne si el Gobierno Suárez se empeña,

limpia y sinceramente en el cambio democrático, y no se detiene en mera reforma, siguiendo una

conducta de diálogo y actuación pacífica, tarde o temprano ira ganando credibilidad. Yo recomendaría a

los amagos que tengo en el Gobierno: Claridad en las ideas, sinceridad en los planteamientos,

mentatización, liberando se de cualquier tipo de remora del pasado y perseverante paciencia de contacto,

comunicación y diálogo con amplios sectores de la oposición. Negociación de la ley Electoral y de la

financiación y garantía de las elecciones es una prueba de buena voluntad del poder.

—¿Es el sistema ideal una monarquía parlamentaria?

—No he dejado nunca de manifestar que primero soy demócrata, y esta posición permite ser al mismo

tiempo "demócrata" y "monárquico". En Europa, las dos posiciones son compatibles. Yo espero que en

España sea también posible. Y en ese sentido creo que la única monarquía que puede subsistir es una

monarquía parlamentaria. Los países aceptan a sus reyes como depositarlos de elementos históricos, como

arbitros de situaciones políticas y como defensores del orden constitucional. Pero lo que no aceptan es

que asuman parcelas del ejercicio permanente del poder. La democracia exige que quienes no estén

sujetos a mandatos ni renovación, no gobiernen ni legislen. El unico modelo de monarquía que, a mi

juicio, cabe en este país, insisto una vez más, es una monarquía parlamentaria, Siempre que Juan Carlos I

asuma la tarea de impulsar el proceso de cambio democrático y el país pueda agradecerle al monarca que

haya sacado, de forma pacífica y sin traumas, a este país de un régimen autocorático hacia un modelo de

democracia pluralista, ganará un mayor arraigo dentro del país. Se puede ser presidente de la república

como Giscard d´Estaing por una diferencia de un 3 por 100; lo que no se puede es ser monarca con una

diferencia de un 3 por 100. Un Rey requiere una amplia aceptación.

Hasta aquí la charla, cordial y agradable, con Iñigo Cavero. Un hombre, un político, un profesor

universitario, que conoce el terreno que pisa. Y tiene la semblanza ideológica en el camino sereno de la

democracia cristiana. Político joven, con futuro, y que contará mucho en el proceso del país.

Juan de la Cruz Gutierrez Gómez

 

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