Gil-Robles y el juego asociativo     
 
 ABC.    21/03/1975.  Página: 39. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

VIERNES 21 DE MARZO DE 1975. PAG. 39.

GIL-ROBLES Y EL JUEGO ASOCIATIVO

En unas declaraciones concedidas a don Germán Álvarez Blanco, que publica «Sábado Gráfico», don

José María Gil-Robles y Quiñones ,explica el porqué de su preferencia por la norma de 1964, en lugar del

Estatuó del 74, a la hora de fundar una Federación Popular Democrática de «inspiración demócrata-

cristiana», opinando, de paso sobre actuaciones de otros personajes políticos en candelero.

Dice el señor Gil-Robles, entre otras cosas a su entrevistador:

«Le voy a hablar claro: considero el Estatuto del setenta y cuatro retrógrado respecto a la legislación del

sesenta y cuatro, porque pretende que una ideología democrática se adapte, y por tanto se malogre, a

moldes no democráticos. Como yo, le repito, no puedo dudar de la sinceridad con que el presidente Arias

ha deseado públicamente, y seguramente desea, un auténtico pluralismo, los firmantes de la declaración

hemos querido y queremos encontrar el camino que lo haga posible y que se configure en un marco legal

ajeno a toda significación monopolítica y sobre todo, de tonos totalitarios.»

« - Y esto, don José María - se dice después -, esto, ¿no se le ocurrió hacerlo antes? ¿Le tuvo que venir

ahora, de pronto?

- Voy a poner las cosas en su punto de una manera esquemática: Primero: Es un momento álgido el que

está viviendo nuestro país, inmerso de forma visible, hasta para los que no quieren ver, en una

preocupación muy grande ante las incertidumbres del futuro. Y segundo: Sólo ahora se habló en el

«Boletín Oficial del Estado» de posibilidades de aperturismo. Como ese estrecho marco que es el Estatuto

regulador del asociacionismo político no responde, a nuestra entender, a las irrenunciables exigencias de

un mediano aperturismo, buscamos desde una legalidad no derogada el cauce, más oportuno para la

preparación de un ambiente que permita mañana una alternativa al trágico dilema continuismo o

revolución. Como se indica en el documento constitutivo, no queremos destruir nada, sino impedir que

por cerrazón se llegue a las confrontaciones destructivas. Dejamos bien claro que ni lindemos a destruir ni

a relajar el sentimiento nacional, sino a traducirlo a los alcances y contextos en que se mueve en el

momento presente, tanto en nuestro país como en el Continente del que estemos llamados a formar parte

Creo también que es momento justo ante las sacudidas que padece la unidad nacional por unos y otros

motivos, algunos no tan oscuros ni inexplicables, como se pretende de pronunciarnos sobre las

posibilidades que preconizamos de eliminar de raíz las causas del separatismo mediante la implantación

de un sistema federal integrador Sistema en el que el Gobierna propio de los países y regiones que

componen la entidad nacional lleve a una mayor eficacia y responsabilidad en la participación en el

quehacer nacional e incluso continental.

- Hablando de tareas - se añade -, ¿coincidió usted con la que se marcó Fraga Iribarne?

- ¡No, por Dios!

- ¿Y en la que aparentemente se ha trazado Silva, fracasado, al menos por el momento, el «huracán»

Fraga?

- Mire, vamos a dejar las cosas en su sitio: desde el punto de vista personal yo tengo todos los respetos del

mundo hacia Silva, como los tengo para todos los que no piensan como yo. Repito que una actuación

democrática me parece inviable dentro del Estatuto declarado, y por eso nosotros hemos buscado un

mando que nos permita ser demócratas de una inspiración espiritualista que recoja el sentir de inmensos

sectores actualmente de pensamiento difuso...»

 

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