Autor: Apostua, Luis. 
   La ley landelino     
 
 Ya.    17/03/1977.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ya • Pag. 16

Jornada española

LA "LEY LANDELINO

EL presidente Suárez se lo piensa; aún no se ha decidido; parece que no va; puede que si vaya, pero como

solitario independiente, arropando a otros solitarios "independientes" hasta constituir una coalición

independiente en las próximas Cortes. Este es el resumen de los cabildeos de la clase política una vez

publicada una primera referencia de la "ley Landellno Lavilla" sobre procedimiento electoral; ley que, por

cuidadoso empleo de las palabras, habilita al presidente del Gobierno a presentarse a las elecciones, pero

lo impide a los ministros.

¿Dónde está la posible verdad? Mi impresión o creencia personal, dada sin más credibilidad que la propia,

es que don Adolfo Suárez va a las elecciones y que lo tenía decidido desde noviembre pasado. Quizá lo

que retrase el anuncio de su participación sean dos circunstancias. Primera, encontrar un momento

psicológicamente propicio; algo así como esperar a que la gente se lo pida. Segunda, que tal vez no ha

encontrado aún el "director de campaña" apropiado; éste es un cargo muy delicado y oscuro, que exige

cualidades de político y de ejecutivo y una buena dosis de sacrificio personal.

El momento en que pensé claramente que el presidente Suárez se presentaba fue cuando el

reconocimiento de los socialistas históricos, con el rompimiento con los renovados de don Felipe

González, Eso era maniobra muy calculada para hacer cambiar toda la estrategia de la campaña electoral.

Las razones más visibles que nos pueden llevar a pensar en que el señor Suárez se presenta son las

siguientes;

— Una retirada suya de la escena política dejaba sin confluir la operación de reforma constitucional, que

es un todo muy complicado; casi imposible que una primera parte de la operación la haga una

persona y la segunda otra distinta, y quizá contrapuesta.

— El mapa electoral, ya aludido, presenta sólo dos fortísimas formaciones, Alianza Popular y

Partido Comunista de España, porque las habilidades tácticas del Centro Democrático le han

impedido cuajar como gran partido; en esas condiciones, el señor Suárez tiene ahí un gran terreno donde

buscar sus propios votos y una clase política que le seguiría muy a gusto.

— A los cuarenta y cuatro años de edad, nadie se deja jubilar, especialmente del cargo de primer

ministro.

Luis APOSTUA

 

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