Autor: Fernández Sordo, Alejandro. 
 Dos opiniones sobre Torcuato Fernández-Miranda. 
 La indispensabilidad en la política     
 
 Arriba.    02/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LA INDISPENSABILIDAD EN LA POLÍTICA

Acabo de contestar- con una conformidad —inevitable ante cualquier petición de Alejandro Armesto y, a

la vez. ante el tema— al requerimiento del Director de ARRIBA para unas líneas acerca de la dimisión

del Presidente de las Cortes y sobre Torcuato Fernández-Miranda. Lo señalo para adelantar que tales

líneas necesariamente han de ser. por de urgencia, apresuradas.

Es un hecho frecuentemente constatado que en este mundo intercomunicado de hoy, en que la

información alcanza creciente significación masiva, son más frecuentemente desconocidas que

anteriormente las personas, incluso las más permanentemente presentes en los medios de comunicación

social, tanto por razones políticas como artísticas y de cualquier tipo. Y, en consecuencia, también por

desconocidas, más discutidas sus motivaciones.

Intentar analizar las causas por las que TorcuatO Fernández-Miranda ha dimitido de la función en que

sucedió a Alejandro Rodríguez de Valcárcel —aquel hombre que quizá nunca como en estos tiempos nos

sería a todos tan necesario— significaría, evidentemente, caer en una «trampa saducea». Sería, en sus

propias palabras de hace horas, «entrar en un terreno de falsedades».

Acepto, pues, sin reservas las causas. Pero mi antigua Profesor de Doctorado en Derecho, me permitirá

que en estos momentos exprese mi profunda curiosidad por conocer los motivos, consciente de que entre

estos y aquéllos habrá una relación dialéctica, como suya, impecable.

La cita de aquel recuerdo pasado me lleva. Indefectiblemente al de nuestra coman Universidad de Oviedo,

con relación al mencionado desconocimiento de las personas.

En tal sentido, estoy seguro de que ningún hecho encajara menos en los preconceptos que estaremos

leyendo Unos cuantos días sobre Torcuato Fernández Miranda, que esta circunstancia (que muchos

podemos atestiguar, y de la que yo no conozco caso semejante en otro momento ni lugar): haber sido

Rector de una Universidad apoyado exclusivamente por los estudiantes, que, constituían su única fuerza

en tensiones importantes Internas, dentro incluso de su propia Junta de Gobierno, ante las que estaba

colocado en posición difícil derivada, entre otras cosas, de corresponderé dirigir exigentemente a un

grupo docente integrado, en gran medida, por quienes habían sido profesores suyos en fechas bien

recientes.

Sólo conociendo aquella experiencia suya puede comprenderse el alcance que me parece más

significativo en su decisión de ahora: el afán de no considerarse indispensable.

Ha sido Antonio García López quien ha sentado las bases de una teoría sóbrela indispensabilidad en la

vida política española que a mí me parece esencial extender a toda nuestra Historia moderna, desde la

Restauración, pues sólo así se entienden no pocos de los personalismos, de los subjetivismos llenos de

recelos, clave para demostrar como falsa la afirmación de que en España los partidos políticos fueron

nefastos, ya que para ello, prioritariamente, hay que aceptar que aquí hayamos tenido partidos políticos. Y

en política, vuelvo a esa indispensabilidad individualista, parece, indudable que si se incide en la

reiteración de causas, se producen, inexorablemente, las reiteraciones dé las consecuencias.

Me gusta recordar como asturiano que, en un «chigre» de su Gijón natal figura, o ai menos figuraba hace

unos años, un cartel en el que se advertía: «Se prohibe cantar y ser grandón». Torcuato Fernández-

Miranda, su declarada no indispensabilidad, acaba de demostrar que se puede y se debe no ser grandón.

 

< Volver