Ante la dimisión del presidente de las Cortes. 
 Enorme sorpresa     
 
 Pueblo.    01/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

ANTE LA DIMISIÓN DEL PRESIDENTE DE LAS CORTES

ENORME SORPRESA

MADRID. (PUEBLO.)—La sorpresa ha sido el factor común en la mayoría de la clase política ante la

repentina dimisión del profesor Fernández-Miranda como presidente de las Cortes y del Consejo del

Reino, noticia que ya reseñábamos ayer en nuestras últimas ediciones.

A la una de la tarde de ayer, el señor Fernández-Miranda, acompañado por e! letrado mayor de las Cortes

y por su secretario particular, reunió a los periodistas para leerles un comunicado —-sin posibilidad de

«comentarios»—, en el que anunciaba su dimisión. El comunicado facilitado a la Prensa dice

textualmente:

«Quisiera, señores, ser lo más preciso y claro posible dentro de la brevedad. Hoy no aceptaré preguntas.

Dentro de unos días les invitaré a tomar una copa y entonces estaré dispuesto a contestar las que quieran

hacerme. En primer lugar, una observación: ¿cuál es la naturaleza de la prórroga de las Cortes que ahora

termina? Para mí es muy -claro: hay una causa determinante desde el punto de vista constitucional de la

prórroga de las Cortes, Hay además, .como añadido, un plazo. Pero este plazo no es determinante. Este

plazo es una garantía para que la prórroga no quede indefinida. El verdadero motivo de la naturaleza de la

prórroga está (como se comprobará si se examina el número >2 del -artículo segundo del reglamento y

_ fundamentalmente ej apartado b) del artículo séptimo de la Ley Orgánica del Estado-) en cías

elecciones que han de celebrarse para la normal renovación de las Cortes. La primera prórroga fue

iniciativa de las Cortes, bajo la presidencia de mi antecesor, don Alejandro Rodríguez de Valcárcel. La

segunda fue a petición ´del Gobierno y el fin de la misma era precisamente no celebrar elecciones hasta

;que la anunciaba reforma ´se aprobara para que las elecciones pudieran realizarse conforme a la reforma

entonces proyectada. Por tanto, si el día 15 se celebran las elecciones, del propio contexto de la norma

que las rige, la prórroga, se deducé que el j funcionamiento de las Cortes actuales termina. Él que el plazo

llegue hasta el día 30 podrá plantear algunas cuestiones de tipo formal o podrá hacer referencia, a

determinados "status" de los anteriores procuradores poro no afecta para nada al verdadero sentido de la

prórroga de las Cortes, oue indudablemente termina cuando las elecciones se celebren.

Segunda cuestión. El jiro día. a la salida de ana reunión dé la mesa, se me preguntó por algunos com-

pañeros ruando podían empezar a funcionar las nuevas Cortes. ´Cité )*s fechas del 22 o del 23 de junio,

pero corrió comienzo de la serie de reuniones previas constitutivas que tenían aue realizarse forzosamente

Como ustedes saben, ´las Juntas Provinciales tienen que comunicar a la Junta Central el resultado He Uts

elecciones. ´ y ésta • tiene ´ la obligación de comunicarlo .a e^tas Cortes, sesrún pi artículo 71 dé las

normas electorales. ,y pstas Cortes emoiezan a funcionar cero no se contituyen hasta que se hswan

cumplido Ins trámites sucesivos. Pero mieden empezar a. funcionar en estas reuniones previas en torno a

las fechas citadas.

CUENTO CON LA CONFIANZA DEL REY

Lo que acabo de decir quiero que sea como introducción para poder explicar la noticia que quiero darles

hoy. El lunes 23, • a las once de la mañana, he presentado mi dimisión a Su Majestad el Rey, quién la ha

aceptado. Me ha comunicado su aceptación ayer. Hay varios hechos, que quiero subrayar y que explican

claramente eí sentido de mi conducta. En primer lugar, hoy más que nunca, cuento con la confianza con

que Su Majestad e] Rey me .ha distinguido desde el año 1960. Desde entonces, como Príncipe,: como

Príncipe de España despues, y como, Rey, ha, sido para mí un honor contar con esta, confianza y le,- he

servido con absoluta lealtad y entrega y le serviré de por vida. Es el servicio a mi pueblo y. al Rey lo que

me ha decidido a presentar ésta dimisión.

En segundo lugar, quiero destacar otro hecho para entender con claridad mi conducta. El Rey, cuyas

cualidades van conociendo los españoles, pero «n las que todavía, no han calado en toda su hondura, es.

en su función como titular de la Corona, el primer cumplidor de las leyes y, por tanto, con respecto a la

ley para la.Reforma Politica, su voluntad es muy clarar cumplirla no solamente en Su mecanismo

normativo, sino en su espíritu.

LA LEY DE LA REFORMA, DE MUCHO ALCANCE

Tercero. La ley para la Reforma Política, si se estudia en su profundidad, es una ley muy sencilla, pero

una ley de mucho alcance, que concibe unas nuevas Cortes y, consecuentemente, un nuevo presidente de

las Cortes y no. sólo un nuevo nombramiento que puede recaer sobre el presidente actual: Ya cuando se

discutió en estas Cortes la ley para, la Reforma Política, por dos veces (pueden dar. testimonio dé ello los

miembros de la ponencia,, concretamente don Fernando Suárez) me plantearon que podia ser perturbador

.para la marcha del proyecto, el articuló que sé referia al presidente de las Cortes. La intención estaba

clara, como después se manifestó en la intervención dé algunas señores procuradores: se tendía a entender

que era una especie de. maniobra en virtud de ia cual Fernández-Miranda ´pretendía pasar .de una orillaba

fitj-a._.y0 cpntiauax -córno presidente de las nuevas Cortes Dije entonces ;.qiie estuvieran tranquilos,

que ese precepto no me afectaba, que ese precepto .estaba hecho para mi sucesor. Se entendió que no me

afectaba porque1 yo había sido nombrado por seis años, cuando, era obvio, y lo es ahora, que ese

precepto .del nombramiento del anterior presidente y de la duración de su mandato quedaba expresamente

derogado en el instante en que se celebrasen las elec-

ciones, como se deduce con toda claridad de la-propia ley para la Reforma . Política. Desde entonces . me

acompañaba .la clara : conciencia de que mi servicio al Rey y al pueblo estaba en qué la aplicación de la

ley fuera: nítida y clara.

Los partidos, en su mayoría, coinciden en calificar la decisión como respetable y correcta

El Rey le concede el Toisón de oro y el título de duque de Fernández-Miranda

La Presidencia del Gobierno ensalza la figura del profesor y "comprende" la dimisión

Cuarto, El nuevo presidente . de las Cortes tiene una significación muy clara. No es que sea una

institución fácil, pero tiene una función radicalmente "positiva y, estoy convencido, de que funcionará. La

nueva presidencia de las Cortes descansa sobre la presidencia del Congreso y sobre la presidencia del

Senado, que son electivas. Si se estudia la ley se ve que, cuando hay discrepancia entre ambas Cámaras,

en ultimo, término, el que de.cide es el Congreso, pero! ;que..´..ajetes.. íiáy que, buscar una armonía entré

ambas Cámaras, a .través de la Comisión Mixta y que éso le .corresponde a la nueva presidencia. En

determinados casos, la Comisión Mixta puede conducir a una reunión conjunta de ambas Cámaras.

NUNCA HE UTILIZADO AL REY

´Para todo esto está .cía-rísimo que Fernández-Miranda no era la persona más indicada. Estoy orgulloso y

muy tranquilo ante la misión que he cumplido, a costa, naturalmente, de incomprensiones, mas o menos

justificadas. Cuando se hablaba cíe Mazzarino y Richelieu, del conde-duque dfi Olivares, cuando se decía

si era valido del Rey, creí que estaba clarísimo que mi permanencia en el cargo confundía el claro y nítido

papel >3e la Corona. En mi lealtad .estaba claro que jamás podría continuar Nunca he utilizado, al Rey,

le he servido.

Estas son las únicas razones por las que he presentado mi dimisión, porque creo que es un servició más a

mi pueblo´ ´y .a mi Rey, El Rey lo: ha entendido .así y ha aceptado, mi dimisión. Me ha rogado que siga

unos días en torno .a las.,elecciones, y es lógico puesto que las Cortes existen hasta ese momento.

Para terminar quiero decir dos cosas más. Me siento orgulloso y conmovido por la confianza que el Rey

ha depositado en mí. Ha sido para mí una experiencia enormemente intensa entrañable y positiva el haber

estado al lado de Su Majestad desde el año 1960. He ejercido con él lo que creía que él merecía: la

veracidad, la sinceridad. El me ha pagado generosamente con su confianza. Precisamente, al seguir

contando con su confianza, es una de las causas determinantes de mi decisión. Consideraré wn honor

seguir sirviéndole. Pero al Rey, los españoles, podemos servirle desde cualquier situación.

Por último, señores, quiero, decir que buscar otras causas en mi dimisión será entrar en un terreno de

falsedades. Con muy pocas palabras, pero con toda la entidad que ellas tienen, quiero, decir que me siento

solidario y responsable de la política del presidente Suárez. Después de estos meses de colaboración

tengo hacia él una. profunda amistad, una sincera estima y una .no pequeña admiración. Insisto en que me

siento responsable con él de su política, en la medida oue me corresponde como presidente de las Cortes.

Señores, es todo lo que tenía que decirles´ esta mañana. Vuelvo a decir, como al principio, que dentro de

unos "días será para mí una , satisfar-Hón reunirme a tomar rma copa con ustedes. Muchas gracias.»

DUQUE DE FERNANDEZ-MIRANDA

El´ Jefe de la Casa del Rey —una" vez hecha pública la dimisión— facilitó un comunicado en el que

Don Juan Carlos «manifestaba de una forma expresa y pública su sincero afec; to y reconocimiento a

quien´ fue su profesor, después colaborador, siempre ftel servidor de España y de la Corona».

Anunciaba también que le concedía ei Toisón de Oro. Asimismo se le concede el titulo de duque de

Fernández-Miranda. (Este es el primer acto del Rey como Jefe de la Casa Real. Por su parte, la

Presidencia del Gobierno señalaba que había comprendido perfectamente la dimisión del presidente de las

Cortes. «El presidente Suárez —añadía el comunicado— siente gran admiración personal por su figura

humana, política e intelectual, y destaca la profunda generosidad de su colaboración.»

Por otra parte, PUEBLO, jen Una encuesta de urgencia con líderes de los diversos -partidos políticos, que

ofrecemos en la página siete, ha podido pulsar el juicio positivo sobre el paso dado por el profesor

FernándezTMiranda, aunque algunos se reserven juicios profundos respecto ai hecho.

En sectores políticos bien informados se comentaba ayer tarde a Europa Press que el nuevo presidente de

las Cortes —tras la dimisión del señor Fernández-Miranda. y su aceptación por.eí Rey— no será nom-

brado hasta después^de las elecciones y a la vista de los resultados de las mismas. Ello se desprende del

ruego hecho por e] Rey al señor Fernández-Miranda de que continúe en su puesto hasta qué se celebren

las elecciones generales del 15 de junio.

La impresión más generalizada es que será elegida una personalidad de prestigio que haya fisurado como

candidato por algún partido o coalición y resultado elegirlo con amplio consenso. Pareceria un

contrasentido nombrar un presidente de las Cortes que no haya querido presentarse a las elecciones o que

hubiera resultado derrocado en los comicios.

 

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