Duque y caballero del Toisón de Oro. 
 Un lobo solitario de la política     
 
 Diario 16.    01/06/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Duque y caballero del Toisón de Oro

Un «lobo solitario» de la política

MADRID, 1 (D16).—Con el título de duque y el collar del Toisón de Oro, Torcuato Fernández-Miranda

y Hevia veía compensados sus largos servicios al franquismo y, en los últimos años, a S. M. el Rey.

la concesión de ambas noblezas despeja todas las incógnitas en torno al futuro político del dimisionario

presidente de las Cortes, en el sentido de un alejamiento evidente, lia, noticia de su dimisión, que cayó

como una bomba en los medios políticos, fue interpretada en los primeros momentos como un simple acto

protocolario., A la vista de ´que "se le agradecen los servicios prestados", la dimisión gana fuerza y hace

impensable su "rentrée" para después de las elecciones.

Misterios

Fernández-Miranda tiene una larga Vida de servicios dedicada a," engendrar misterios. Personaje un tanto

enigmático, ha Jugado el papel d« "cerebro gris" en varias ocasiones históricas. Catapultado a la

Secretaría General del Movimiento poi el mismísimo Carrero, había desempeñado anteriormente

importantes cargos en ese mismo departamento y en Educación Nacional, donde se estrenó en cargo

público cuando Ruiz-Giménez regía el Ministerio.

Fernández-Miranda, en una de las escasas intervenciones con luz y taquígrafos que se le recuerdan, se

encargó, en persüna, del mando «fe la compañía de Policía Armada que cercó el Rectorado barcelonés en

1967, ebn ocasión de, los graves incidentes que se arrastraban en aquella Universidad. Era entonces

director general dé Universidades.

En su etapa de secretario general del Movimiento es cuando logró brillar con luz propia, protagonizando

algunas frases de amplia repercusión periodística. Si en su juventud había mostrado afinidades

ideológicas por el pensamiento de José Antonio, en su etapa de catedrático de Derecho Político se había

mostrado más proclive a un cierto "orteguismo autoritario". Como secretario general, protagonizó el "epi-

sodio de las camisas", cam bando las azules por las blancas y no levantando el brazo en momentos

especiales. Por aquella época fue cuando habló de "trampa saducea" .refiriéndose a las asociaciones,

gestadas por él y fracasadas estentóreamente en cuanto desapareció de la escena política Carrero. Son

conocidas sus intervenciones a favor de un extraño "socialismo integrador".

En aquellos momentos de extraordinaria tensión que se produjeron con la voladura del Dodge Dart de

Carrero, fue el encargado de serenar lo? ánimos y coger las riendas de algún "caballo desbocado en aquel

histórico Consejo de Ministros. La llegada de Carlos Arias, sin embargo, le borró de la ´escena política.

Hombre muy ligado a Juan Carlos —fue profesor suyo— es, como presidente de las Cortes, el primer

nombramiento ,que hace Juan Carlos I al subir al trono. Desde entonces, y siempre en un enigmático

segundo plano, ha ido facilitando el camino a proyectos tan arduos como la ley de Partidos Políticos, de

Reunión y Manifestación y, finalmente, la ley de Reforma Política.

No obstante, y siempre fiel al misterio que le acompaña, todavía es confuso su gesto de dimitir en

momentos como los actuales.

 

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