Autor: Aguirre Bellver, Joaquín. 
   Casi nada que contar     
 
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P&F Joaquin AGUIRRE BELLVER

CASI NADA QUE CONTAR

ÜKAT´vez me dijo Miguel Mihura que Su mayor fracaso teatral había sido u@a obra sobre el

aburrimiento en e! ´matrimonio. «Tan bien logré llevar esta sensación al público, que en el primer acto

comenzaron los bostezos en la sala, en el segundo se quedaron como troncos gran número de

espectadores y en" el tercero eran muchos los que optaban por irse a dormir a casa.» Sintiéndolo mucho,

amigos, esta crónica no tiene otro argumento posible que el aburrimiento parlamentario. Cuando terminó

la sesión no habia en los escaños ni 35 señores procuradores. Temo mucho que, excepción hecha dé la ley

de Presupuestos, que se votó en las primeras horas de la mañana, las demás no tuvieron el «quorum»

necesario. Pero no se preocupen ustedes, que tan cristianadas van como otras leyes aprobadas en olor de

multitud y con vítores y aplausos. Esto del «quorum» es cosa tan sutil que ya puede la sala estar vacía, lo

que se dice vacía, que nada ocurre y todo sigue como si tal cosa. Eso sí, basta que alguien se Levante y

diga: «Oiga, señor presidente, que estamos solos su señoría y un servidor», para qué. se arme el lío.

TAMPOCO en los pasillos había «quorum». Aburridillos. Tanto que . para entretenerse en algo, pienso

yo, los hubo que se dedicaron a lanzar rumores. Por la mañana, que una autoridad guipuzcoana había sido

muerta en una acción terrorista. Como la cosa corría con pelos y señales, nombres y apellidos, a loa

procuradores guipuzcoanos, sobre todo, les dio el disgusto, y no pararon hasta que tuvimos confirmación

de que nada había ocurrido.

Por la tarde fue menos dramática la ocurrencia: que una manifestación se aeereaba. .hacia las Cortes

pidiendo la libertad de Santiago Carrillo. Cerno a media mañana había habido carreras en el. hotel Palace,

enfrente mismo, en torno a la misión italiana ésa de señores humanitarios y a la señora del susodicho, la

broma empezó a tomar cuerpo en los pasillos, hasta que nuevamente fue desmentida. Los hay, entre los

señores procuradores, que no tienen otra cosa qus hacer y se lo pasan de lo mejor haciendo estás

inocentadas en día 29

CON el presidente Suárez estuve un rato hablando de pisos y del problema-de la vivienda. Dice que en su

casa estaban hartos los vecinos de precauciones de seguridad, y que diariamente pierde tres horas en ir y

venir a Castellana, y que además aquello no tiene condiciones. Por lo visto no se va solo al palacio de la

Moncloa, sino que se lleva las vicepresidencias. De ese modo, las tres horas que ahora pierde yendo y

viniendo, se las puede pasar hablando de política, que a estos señores les chifla. Le he recomendado que

para esos ratitas se busque alguien que le hable mal del Régimen, que no todo va a ser lo mismo.

ESTABA Adolfo Suárez charlando con unos presidentes de Diputación y unos alcaides, cuando

llegué yo, y se quedaron callados de pronto. Alguien comentó:

—Ha pasado un ángel.

—No ha llegado un periodista —puntualizó el presidente.

Y añadió:

—Ha llegado el hombre más malo de las Cortes.

Esta es una broma que nie gasta siempre. ¡Qué sé yo cuántas veces se lo he oído! Bueno, pues todavía rio

acierto a decir si va en serio o si se está quedando conmigo. Así es Adolfo Suárez. Así tiene de

desconcertados a los señores procuradores, que todo el día he oído la misma pregunta por los pasillos:

—Oye, ¿tú entiendes algo?

DIRÉ á ustedes qtie, a todo esto, en tales dicharachos pasilleros, el señor presidente y un servidor nos

estábamos perdiendo parte del interesantísimo discurso del ministro de Hacienda, enjundiosa pieza que

plantea de frente el problema global de nuestra economía. De la situación de la economía, por cierto, se

hablaba mucho en los pasifios, pero sin meterse todos a oír el discurso. Asi no vamos a ninguna parte,

señores.

MARTIN Villa ha declarado a los periodistas que él es partidario de que la amnistía se aplique en

materia de tema político en la misma medida. que en las penas comunes:

—Hay algún agravio comparativo, ya «ine hombres con delitos muy graves han sido puestos en libertad,

mientras que delitos mínimos en terrorismo no han sido alcanzados.

COMO un querido compañero le acuciaba con la urgencia de la libertad cié Carrillo y la amnistía, dijo

Martín Villa que más le preocupaba De Oriol que Carrillo, y que no comprendía la obstinación del

Partido Comunista en mantener de, secretario general a persona que levantaba tantos recelos. Mi querido

compañero argumentaba que no, que era al revés, que el Gobierno hacía mal poniendo tanto énfasis en

que fuera. " Carrillo o fuera Perico el de los Palotes. Pero todo e,sto, en el mejor tono, ¿eh?, haciendo las

fintas con la sonrisa en la boca y dedicándose abundantes elogios. Terminó la cosa diciendo mi querido

compañero que luego habría que proteger a Carrillo, que no se le iba a´dejar en la calle a lo qué pasara, y

Martín Villa volvió a decir que bastante más le interesaba, por el momento, proteger a De Oriol.

LEÓN Herrera. tuvo todo el santo día una broma, que era decir a Is gente:

—.¡Feliz, setenta y ocho! —Dirás setenta y siete.

—Digo setenta y ocho porque, chico, el setenta y siete, te pongas como te pongas...

Las Cortes eran ayer un bandazo continuo del pesimismo al optimismo. La? razones del pesimismo, la

economía; las razones del optimismo, la confianza er, el pueblo, que está demostrando una sensatez

.impresionante. E} chiste de Herrera Esteban era como la reducción a broma: del ánimo pesimista.

RECOMIENDO a ustedes que no entiendan torcidamente e! absentismo de los señores procuradores. Se

trata simplemente de que son unas fechas que, ¡caray!, la gente no está para política. Ni los políticos

siquiera. En fin señores, un Pleno sin casi nada que contar. Qus tengan ustedes un muy felíz año... 77, sí,

77.

 

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