Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   Una protesta que se esperaba     
 
 Ya.    03/03/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 15. 

CARTA ABIERTA DE AUGUSTO ASSIA

UNA PROTESTA QUE SE ESPERABA

La corrupción y el favoritismo desviaron el dinero otorgado por el Estado al campo

Ese dinero fue empleado en turismo, construcción y otras actividades.

El conservadurismo, anclado históricamente en el campo, puede convertirse a la agitación de

extremismos

Necesidad de que los labradores comiencen a tener sus propias organizaciones con

dirigentes por ellos elegidos

Querido director:

EL, que se extraña por lo que está ocurriendo entre los agricultores y la reacción que, entre los

agricultores, comienza a ponerse en marcha, se extraña," señor director, porque quiere. Si hay una carta

que, desde hace tiempo ya, estuviera pintando manifiestamente y sobre cuya inevitabilidad no cupiera

duda, es la de lo que se estaba, y está, fraguando no sólo sobre las provincias que ahora han sacado su

desesperación, en tractor, a las carreteras, sino sobre la entera y sufrida piel de toro que los no menos

sufridos españoles trabajan con el arado. ¿Es que podía esperar nadie otra cosa que la de que los

labradores acabaran explotando?

NO ES LA CAUSA PRINCIPAL

AQUÍ ahora se habla mucho del atraso en que el campo ha sido dejado por los privilegios derramados

sobre la industria y se le echa a este factor la culpa principal del descontento, así como de la inquietud que

invade a los labradores. Indudablemente que el desfase entre el progreso de la industria y el de la

agricultura es una de las causas de lo que ahora se ha puesto sobre el tapete. Pero no es más que una de

las causas, y ni siquiera la más importante.

Ponerla como la principal, si no la única, es meter el problema en un callejón sin salida. Los agricultores

españoles no son más irracionables ni más impacientes que los del resto de Europa o los Estados Unidos y

saben perfectamente que, en los períodos de desarrollo similares a que España ha estado atravesando, la

industria suele llevar la parte del león.

NO es que el Estado le haya dado a la industria, durante los últimos años, dinero a manos llenas ni que el

nivel de vida del obrero industrial haya aumentado más que el del agrícola lo que perturba

fundamentalmente a los labradores, aunque, naturalmente, les perturbe. En realidad, no es siquiera que el

Estado español haya invertido poco dinero en la agricultura de lo que se quejan. De lo que se quejan,

antes que de ninguna otra cosa, es de la injusta, indeficiente y corruptamente que el dinero entregado a la

agricultura ha sido gastado. No es el poco dinero que el Estado español, y los consumidores españoles,

hayan gastado, si se compara con el que gastaron en la industria, en la agricultura española, lo que ha

sacado a los agricultores desde sus tierras a las carreteras, en un movimiento típico de desesperación de

masas, Es la conciencia de todo lo contrario. La conciencia de que se ha gastado mucho dinero muy mal,

de modo autoritario, sin explicaciones de ninguna clase y, para decirlo todo de una vez, por métodos

secretos, sobre los que dominó siempre el favoritismo que algunos franquistas se distribuían entre ellos.

QUIEN viviendo y trabajando en el campo no sabe cuan grande ha sido la cantidad de dinero que,

concedida con la mejor intención por el Estado a los agricultores, fue desviada, por la corrupción y el

favoritismo, mano a mano, hacia la construcción, el turismo u otras actividades similares? Es el

favoritismo y Ja injusticia, confabulados con la corrupción, que ha sido siempre´ característica de los

regímenes autoritarios, de derechas o de izquierdas, en España o en cualquier otro país, lo que agita y

solivianta a los labradores españoles y lo que, si no se le pone remedio rápido y drástico, puede

convertirse en el talón de Aquiles de una situación, como la actual de España, que lo peor que podría

hacer es permitir, por abulia, indecisión o inconsciencia, dejar llevar a la agitación, en este preciso

momento, la parte que ha constituido tradicionalmente la más sólida masa social del país.

Aquí sólo hay hoy una posibilidad de que la democracia, la Monarquía y la moderación pierdan las

próximas elecciones, y con ellas, la oportunidad de que establezcamos en España la base de un país donde

podamos convivir todos los intereses y todas las ideologías, como son los otros países europeos.

LA posibilidad a que me refiero estriba en que el conservadurismo, anclado históricamente en el campo,

se convierta a la agitación, donde la extrema derecha y la extrema izquierda pretenden sumirnos,

impidiéndonos, una vez más, que la justicia y la razón se impongan.

El ministro de Agricultura, señor Abril Martorell, ha mostrado, tanto en la nota de su Ministerio como en

la rueda donde trató de Ilustrar a los periodistas, que se da cuenta perfectamente de que lo que está al

fondo del problema es la ausencia de información de que padecen los labradores, la inexistencia de un

diálogo claro y sin cortapisas con la Administración y, sobre todo, el hecho de que la voz de los

labradores carezca de órganos a través de los cuales puede llegar al Gobierno. Reconoció el ministro que

el método de los tractores les ha "proporcionado (a los labradores) un resultado muy positivo en cuanto a

la repercusión de su llamada de alerta y de atención al Gobierno". Hasta aquí la etiología del problema no

ofrece dudas. El ministro está en lo cierto.

EL ÚNICO PROCEDIMIENTO

Pero no se da cuenta el ministro en cuál es la contradicción en que cae cuando, después de reconocer que

los labradores han recurrido al procedimiento que recurrieron porque no tenían otro para que sus quejas

llegaran al Gobierno, les exhorta a que "vuelvan a sus casas"? Si ahora tuvieron que salir a la carretera

para que se les escuchara, ¿quién les garantiza a los labradores que no tengan que volver a hacerlo cada

vez que necesiten ser oídos?

Mientras los labradores no comiencen a tener, como ya comienzan a tener los obreros, los profesionales,

los educadores, etc., sus propias organizaciones, con dirigentes elegidos por ellos en vez de con dirigentes

nombrados por el gobernador provincial o, para el caso, el delegado de Sindicatos, ese precioso

anacronismo, ¿cómo pueden hacerse escuchar si no es saliendo a las carreteras ? Entre todas las ineptas,

corruptas, avasalladoras, autoritarias organizaciones que, en conjunto. padecieron loe españoles, pocas

pueden compararse en sus métodos y principios con las que hemos padecido los labradores, y es aquí

donde el Gobierno de Su Majestad ha de aplicar el fórceps si quiere abrirle el camino de una vez.

Augusto ASSIA

UNA PROTESTA

(Viene de la pág. anterior)

también en el campo, a la representatividad y cerrárselo al despotismo.

YO ya he dicho muchas veces que en veintitantos años de labrador nunca en la provincia de La Coruña he

podido votar a uno solo de los que han detentado mi representación, sea jefe sindical de Ganadería,

capitoste, o, como ee llama, de la "hermandad", presidente de la Cámara Agraria, etc., sin excluir siquiera

a los jefecillos o caciques locales que nos vienen designados desde covachuelas en La Coruña en las que

jamás ha entrado la luz del día.

Estamos en 1977 y las cosas siguen igual que hace treinta años. Ya está bien, con lo que quedo, querido

director, de usted afmo. amigo y servidor.

Augusto ASSIA

 

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