Informe. 
 ¿Qué opina de la moción?     
 
 Informaciones.    07/06/1975.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

INFORME

QUE OPINA DE LA MOCIÓN?

CUATRO procuradores ere Cortes (entre ellos el subsecretario de la Gobernación, don Luis Peralta

España) y un mutilado del Ejército de la República expresan su opinión sobre la moción presentada al

Gobierno sobre el proyecto de ayuda a los mutilados del Ejército republicano.

ESCUDERO RUEDA:

«Hay que rehabilitar moral y jurídicamente»

La solución de este problema fundamentalmente humano ba tardado demasiado; un derecho de asistencia

a estos hermanos españoles debió ser reconocido nada más terminada la contienda. Desde qne inicié mi

actividad pública política en 1963 he venido postulando, con mi compañero Esperabé, en todas las

sesiones de Cortes dedicadas a los presupuestos generales del Estado, y en otras gestiones, para que se dé

una ayuda material que todavía, mediado ya el año 1975, no ha . conocido solución. Ahora parece que sí,

qne ya próximamente se va » resolver por el Gobierno, aunque no conozco la formula legal ni el alcance

económico.

Pero una cosa debo decir, y con ello repito lo que expuse en mi mego al Gobierno el 30 de marzo de

1971: que la solución, además de los aspectos asistenciales (es decir, el del abono a estos mutilados de

nna pensión vitalicia en relación con el grado de incapacidad de cada nno) debe reconocer la satisfacción

de una rehabilitación! moral y jurídica. Quiero decir qne estos españoles derrotados fueron heridos en el

campo de batalla siendo soldados de un Ejército regular. Combatientes de una gruerra que no buscaron.

Es por esta razón de es combatientes mutilados que les deben ser reconocidos sus derechos. No es posible

limitarlos a nna asistencia benéfica, fusta solución rso ea satisfactoria y no agota su legitima

reivindicación moral.

Diría, en resumen, que antes del verano estos mutilados republicanos deben tener resuelta ya su situación.

La solución debe ser Igual a la que se dio, o se dé en el futuro, a los mutilados del Ejército nacional, tanto

en la forma de estimar los grados de mutilación como en la cuantía de las pensiones.

PERALTA ESPAÑA: «Una moción amplia»

Mi opinión lógicamente ha de ser favorables porque fui el redactor de la expresada moción. Con algunas

matinaciones que hicieron los procuradores miembros de I» Comisión de Gobernación, a quienes

correspondía examinar el tema, y que yo acepté, dicha moción foe aprobada por unanimidad.

Elevada al Gobierno en el necesario trámite establecido por el vigente reglamento. de Cortes, aquel, en su

sesión de 9 de mayo del corriente año, acordó valorar positivamente el planteamiento de la moción y

consecuentemente ha dispuesto la realización de la* actuaciones necesarias en orden a la habilitación de

los medios y procedimientos adecuados para que el Estado pueda atender a todos los españoles qne, a

causa de la pasada contienda, hayan sufrido disminución notoria en sus facultades físicas y psíquicas y no

puedan integrarse en el Cuerpo de Caballero Mutilados de Guerra por la Patria.

Antes de seguir, he de aclarar que la referida moción, que aprobó la Comisión de Gobernación y qne ha

tenido una favorable acogida por el Gobierno, no se refiere exclusivamente a la ayuda a lo» mutilados del

Ejército republicano. Es más amplia, puesto qne textualmente dice lo siguiente: "Que por el Estado s«

atienda, debidamente, a través de la disposición adecuada, a todos los españoles que, habiendo sufrido

mutilaciones por heridas recibidas en o como consecuencia de la pasada contienda, no puedan Integrarse

en el Cuerpo de Caballeros Mutilado* de Guerra por la Patria." E« decir, que lo» combatiente* leí

denominado Ejército republicano serán sin duda beneficiarios de ia disposición que se dicte como

consecuencia de la mencionada moción,

pero, también será de aplicación a las personas que, sip ser combatientes, hayan sufrido

mutBaciones en o como consecuencia de la pasada contienda. Por ejemplo, de resulta* de los

bombardeos de aviación en nna y otra zona, explosiones de artefactos dejados abandonados, etc.

Por el Gobierno, como dije antes, ha sido recogida positivamente en la forma que ya quedó

especificada. Pero es necesario ahora llevar a cabo los pertinentes estudios para hacer un censo

lejos posibles beneficiarios, que los mismos sean reconocidos por Tribunales médicos competentes y

que se estudien las pensiones que han de concederse a tos favorecidos por dicha moción, euan-

tificar el gasto, estudiar su financiación, etc. A tal fin, por el Gobierno se ha ordenado, en el

Consejo de ministros ya aludido, ronvti-tuir una Comisión Interministerial integrada por

representantes de los Ministerios de la Presidencia del Gobierno, Gobernación, Ejército,

Hacienda, Trabajo y Secretaría General del Movimiento. Espero que esta Comisión

Interministerial comience a trabajar dentro de muy breves día» para realizar los estudios y

trabajos conducentes a determinar el alcance de ¡as medidas a adoptar y de redactar el oportuno

proyecto de disposición, que en este momento no puede adelantarse el rango que ha d«

tener.

Creo que todos loa que hayan de formar parte de la expresada Comisión Interministerial trabajarán con el

máximo Interés para superar las indudables dificultades que la aplicación´ de esta moción ha de llevar

consigo, pues es nuestro deseo qne cuanto antes se redacten las normas adecuadas para que algo que,

desgraciadamente, ha tardado bastante tiempo en llegar, encuentre, en la medida de lo posible, una rápida

y efectiva solución.

FLORENCIO MARTÍNEZ:

Aceptable como primer

paso»

Cuando por primera vez oímos la noticia dada por Tetevisión Española, el día 5 de diciembre del pasado

año, de que por un. grupo de procuradores en Cortes se había firmado una moción, encabezada por el

señor Peralta España, en la que se pretendía dar solución al grave problema que tenemos planteado loa

mutilados de guerra que pertenecimos al Ejército de la República, creímos que realmente nuestro

problema estaba ya resuelto. Pero desgraciadamente cuando dicha moción llegó a nuestras manos, todas

nuestras Ilusiones se desvanecieron, ya que lo que se pretendía por dicha moción nos resultaba mezquino

y humillante, pues en ella se hablaba de atender exclusivamente a los más necesitados de nosotros, pare-

ciéndonos que para acceder a los beneficios que de dicha moción se derivasen habría que presentar cer-

tificado de pobre de solemnidad. Esto ni era una solución ni, por supuesto, podíamos aceptarlo, porque,

ademas de no resolver nada, atentaba a nuestra dignidad como mutilados de guerra. Al informarnos de

que dicha mo-

ción se iba a discutir por la Comisión de Gobernación de las Cortes Españolas el pasado 20 de marzo,

decidimos remitir un escrito a cada . uno de lo« procuradores que componen dicha Comisión, fijando

nuestras reservas sobre el texto que se iba a discutir. Suponemos que de algún modo nuestro escrito

influiría en loe procuradores para eliminar de dicha moción loe aspectos humillantes que. a nuestro juicio,

contenía.

El resultado de la discusión hizo posible que, suprimidos los mencionados párrafos, esta abarcarse a todos

los mutilados- de guerra que luchamos en las filas del Ejército de la República y a todos aquellos que. sin

ser combatientes, quedaron mutilado» a consecuencia de las heridas recibidas durante o despué? de la

guerra, pero por causa de la misma. Decisión ésta por la que todos nos felicitamos.

A partir de esta fecha hemos recibido y seguimos recibiendo cientos de llamadas telefónicas y miles de

cartas de compañeros mutilados que desean saber qué hay de cierto en todo lo que ha publicado la Prensa,

Radio y Televisión Española.

Aunque la moción aprobada se queda a muchísima distancia de nuestras aspiraciones como mutilados de

guerra por la patria, podría ser aceptada como un primer paso en la consecución de nuestras rei-

vindicaciones, quedando en manos de la Comisión Interministerial que acaba de crearse para el desarrollo

y cumplimiento de lo que se propugna, el que la solución pueda ser Justa y satisfactoria, o tan denigrante

y humillante como nos pareció la primera moción presentada, dependiendo todo ello del organismo que

haya de hacerse cargo del pago de las pensiones, de la forma en que éstas hayan de ser concedidas, de los

condlcionamlentoe. o no a que podamos ser sometidos para obtenerlas, y de la cuantía de ellas, así como

de si van a ser uniformes o en función de la mutilación sufrida, como si se establecerán medíante uno u

otro baremo. Habría que añadir un .montón de atcéterae. Entre éstos, hay uno que no podemos dejar de

señalar: la urgencia en la solución que se busca.

PEDR OSA LATAS:

«Bienacenturados tos

pasos que se dan para

hermanarnos»

La respuesta está en aquel refrán que dice: "Nunca es tarde si la dicha es buena", si bien, a fuer de sincero,

tengo que agregar que se tardó demasiado y pudo ser mejor. Pasó, en efecto, largo tiempo • desde aquella

contienda, cuando, en mi opinión, un» vez concluida debió darse un tratamiento mas digno y generoso •>

loe vencidos. En varia» ocasione» he manifestado, pero no fui atendido, la necesidad apremiante de que

se les dispensara la asistencia social y económica que aconsejaban muchas razones humanitaria* y

políticas. Al fin triunfó la. razón, y tanto la moción aprobada como el reciente compromiso contraído por

el Gobierno para hacerla efectiva merecen mi aplauso.

Reconozco que en mí inicial posición aJ respecto, prenunciándome como combatiente que ful en las filas

del Ejército victorioso, pedia esa ayuda sólo para los combatientes mutilados de guerra en las filas del

Ejército vencido, sin distinguir entre ellos a los voluntarios de los movilizados. Por no ser miembro de la

Comisión de Gobernación, no pude participar en los debates sohre dicha moción, y ésta incluso fue más

allá, pues no limita la asistencia a quienes combatieron con las armas, sino que la extiende a todas las

victimas de guerra y ello me parece muy razonable y aún más raro-nabie me parecería que alcanzase

también a las "viudas y huérfanos de

los que en el otro lado caiveron en campaña.

Me hago cargo de las dificultades que van a surgir para que el propósito del Gobierno se traduzca en una

pronta realidad, no sólo por el tiempo transcurrido. 5ino porque también sospecho los múltiples

obstáculos prácticos para obtener a estas alturas el auténtico ceneo áe cuantos hayan sufrido mutilación.

Bienaventurados sean los pasos que se dan. y pueden darse muchos más, para hermanarnos a tocios,

vencedores y vencidos, -in viejas trincheras ni fronteras, en el común quehacer sí servicio de la patria.

ESPERASE: «No es eso»

El problema de los mutilados del Ejército republicano, planteado p ir el señor Escudero y por mí en li

discusión de los sucesivas presupuestos, no puede tener más que un encaje: el estrictamente militar. Tratar

esta cuestión al margen de qns aquellos, hombres sirvieron al Estado español, aunque sea en una rer-sión

qae no nos guste y sometidos a unas ordenanzas puramente militares, es abordar tanjencislmente el

problema y. en consecuencia no resolverlo. No dudu que llevar esta materia al Ministerio de la Goberna-

ción y concretamente a la Dirección de Asistencia Social pueda ser una parche que, como tal. acalle mo-

mentáneamente los lamentos Pero no es eso.

Con independencia de que el alzamiento del 18 de julio fuera, como se tipificó por las propias autoridades

eclesiásticas, una cruzada contra el comunismo, qne es otra cuestión, lo que es evidente es que aquella

cruzada, con independencia también de los apoyos internacionales que siempre hay en favor de nno y otro

bando, fue una guerra civil, esto es, no una francesada, sino nna guerra entre hermanos, Luego si uno» y

otros eran hijos de nna misma madre, España, y a todos les hermanó encuna el infortunio de nna

mutilación, no hay razón para que a los treinta y siete años, en que debe darse por superado el en-

frentamiento, sitamos distinguiendo entre unos mutilados y otros, levando a los nuestros al Ministerio del

Ejército y a los otros al de la Gobernación. Con lo qne parece que se les da un tratamiento de benefi-

cencia.

Por otra parte, al margen del que se alistó por ideología ¿quién no se equivoca?, no puede perderse de

vista qne muchos mutilados republicanos pertenecían a las fuerzas de orden público, que por azar geo-

gráfico quedaron en la zona no nacional y que no podían nejarse a ir al frente, porque hubiera sido que-

brantar la disciplina militar que nosotros mismos ensalzamos. Otro tanto podemos decir del que fue lla-

mado a filas y que no tenía por qué hacer de mártir.

SI se tiene en cuenta que los mutilados de nuestro Ejército, aunque sean exiguas sus pensiones, tienen

cargos en la. Administración y que los contrarios están viviendo ayudados por la familia o de milagro, nos

daremos cuenta del hondo problema humano que plantea la cuestión. Pero el cambio del Ministerio, llevar

esto a Gobernación, deja fuera viudas y huérfanos de quien, al servicio de otra versión del Estado, sofrió

mutilación. ¿La esposa del que quedó ciego y que lo ha cuidado con amor durante treinta y siete anos, no

tiene derecho a nna pensión porgue su marido baya fallecido recientemente? Meditemos esto los

españoles que tuvimos la suerte de estar en zona nacional y resolvamos.

7 de junio de 1975

INFORMACIONES POLÍTICAS 5

 

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