Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Se impone el patriotismo     
 
 Informaciones.    14/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Se impone el patriotismo

Por Abel HERNÁNDEZ

CEDE la marejada militar levantada con la legalización del Partido Comunista. A pesar de ciertas

instigaciones exteriores, seguramente impregnadas de intereses partidistas y de otros intereses, las fuerzas

armadas han reaccionado, como era de esperar, con patriotismo y sin salirse de su campo de actuación

específica. Aceptan el hecho consumado de la legalización del P.C;E. y expresan su lógica repulsa al

comunismo. Pero tienen buen cuidado en no tratar de ínterferirse en las decisiones políticas del Gobierno,

porque esa no es su misión. Las aguas vuelven así a su cauce.

A ningún observador cuerdo se le oculta que el Rey, jefe supremo de los Ejércitos, ha dado su aprobación

a la meditada decisión gubernamental, exigida por el bien común.

Rigurosos sondeos previos indicaban que la mayor parte de los ciudadanos estaban a favor de la

legalización de los comunistas, a pesar de que esos mismos sondeos demostraban el anticomunismo

visceral de la población española: solamente el 2 por 100 estaba decidido a votar al P.C.E. en las

elecciones de junio. Previsiblemente, perdido el miedo tras la legalización, el índice subirá algo; pero, en

cualquier caso, su relevancia en las urnas va a ser muy escasa. La mayor parte de los partidos políticos

(incluida el ala liberal de Alianza Popular) eran partidarios de dar carta legal a los comunistas, lo mismo

que la Prensa, con pocas excepciones. La medida ha sido decisiva para la credibilidad del proceso

democrático, tanto dentro como fuera de España. Empecinarse en lo contrario habría sido una insensatez

histórica de gravísimas consecuencias, incluso para el Estado.

En cuanto a la dimisión del almirante Pita da Veiga (las otras carecen de importancia), las razones, a

pesar de todo lo que se ha dicho, no están demasiado claras. Fuentes fidedignas nos aseguran que, en

contra de lo que se ha dicho, el ministro de la Marina, lo mismo que el resto de los ministros, fue

informado puntualmente de la decisión adoptada en la Moncloa el día de Martes Santo. En el´ Consejo de

ministros anterior se había cambiado, al parecer, impresiones sobre el tema y ningún ministro había

puesto objeciones. La dimisión del almirante Pita da Veiga, que fue aceptada inmediatamente, el mismo

lunes, no fue, de todas formas, un portazo.

La reforma política, pasadas las tensiones, va a seguir adelante al ritmo adecuado. Ahora preocupa, sobre

todo, lograr la estructuración con fuerza del centro político y de la izquierda de cara a las inminentes

elecciones. También aquí existen síntomas de que va a prevalecer el patriotismo sobre los partidismos y

los intereses particulares. La remodelación del Centro Democrático, con la entrada de la Democracia

Cristiana unida, es un paso importante. En la izquierda se multiplican las gestiones para formar un frente

común electoral, que abarcaría desde el P. S. O. E. de don Felipe González hasta la Federación Social

Demócrata del profesor Lasuén, pasando por el P.S.P., la Federación de Partidos Socialistas, el P.S.D.E, y

el P.S.O.E. .(h). El señor Lasuén hace hoy un importante llamamiento en este sentido desde las páginas de

«El País». Después va a convocar inmediatamente una reunión conjunta. Se trata de formar la gran

coalición socialista democrática, indispensable para la estructuración democrática, el pacto social y la

estabilidad política del país.

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