Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El centro y el franquismo, ¿existen?     
 
 Informaciones.    31/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El centro y el franquismo, ¿existen?

Por Abel HERNÁNDEZ

"PARAFRASEANDO tímidamente al socialista francés JT Fouchet, don Antonio Carro, en su cena del

Club Siglo XXI, insinuó que acaso el centro «es un disfraz para los que no quieren llamarse de derechas».

El ex ministro y agudo político se atrevió a afirmar rotundamente: «Niego que haya verdaderos partidos

de centro.»

Fue un debate almibarado, exquisito, floreado. Los centristas no estaban conformes, pero tampoco

estaban dispuestos a estropear la alucinante sobremesa. Don Juan Antonio Ortega (Partido Popular),

invitado a hablar por el señor Guerrero Burgos, declinó así el ofrecimiento; «No comparto la negación de

nuestra existencia.» Don Federico Rodríguez (U.D.E.) trató de defenderse: «El centro no es una ideología

equidistante, sino que tiene un planteamiento político plenamente definido y configurado. ¿Acaso no

existen en los países de Europa partidos de centro?» A lo que el señor Carro respondió: «Cuando ustedes

se acercan a estos países europeos visitan a los dirigentes de derecha.»

Don Antonio Garrigues («da importancia de llamarse Antonio») trajo a colación una cita del mismísimo

Mao Tsetung para probar que «es difícil saber qué es la derecha, la izquierda y el centro». Para don

Antonio Carro, «el problema de la derecha y la izquierda es más de ritmos que de ideas». El se definió, de

todas formas, de derecha, aunque dio la impresión de que su corazón está en el Centro Democrático.

Al margen de la cena, en los pasillos se rumoreaba fue el presidente del Partido Popular (que se va

configurando a imagen y semejanza de los («tácitos»), don Pío Cabanillas, tras sus repetidas

conversaciones con el presidente Suárez, va a dejar el partido, lo mismo que el conde de Motrico, y se va

a ir de embajador a Méjico. Es posible que sea una especulación más de las muchas que circulan en estos

días de «la gran confusión».

Lo que ya no es especulación es una anécdota cierta contada por el propio interesado ayer mismo a este

cronista. No hace falta advertir que se trata de una alta personalidad eclesiástica. «Monseñor Benelli me

dijo personalmente que se había negado a recibir a dirigentes cristianodemócratas españoles, a pesar de

sus reiteradas peticiones de audiencia, y que seguiría negándose hasta que se celebraran las elecciones en

España. No quiere dar la impresión de que el Vaticano apoya, en las presentes circunstancias, la creación

de una Democracia Cristiana en España.» Monseñor Benelli, que sirvió en la Nunciatura de Madrid y que

ahora es prosecretario de Estado de la Santa Sede, es el personaje que se cita siempre cuando se habla de

presiones vaticanas para la constitución en España de una poderosa Democracia Cristiana con todas las

bendiciones eclesiásticas.

Este cronista, en el coloquio de la cena que nos ocupa, preguntó al señor Carro si, a su juicio, se había

acabado ya la dialéctica franquismoantifranquismo. Al ex ministro le pareció «la pregunta más fea de

toda la noche». Tras afirmar que había servido al franquismo con lealtad, de lo que se sentía orgulloso,

declaró: «El franquismo ha desaparecido con Franco. No se puede ya montar un binomio de este tipo. Es

como resucitar a Felipe II. No es patriótico ni ayuda a la convivencia perpetuar esta dialéctica.»

Tampoco se mostró de acuerdo con el señor Gómez Picazo, para quien «el componente anarquista, que no

hemos sabido nunca asimilar, rebrota ahora y es mayor peligro que los marxismos y comunismos». En

opinión del señor Carro, «la sociedad española no es anárquica, sino que está muy cohesionada; el que es

anárquico es el individuo español, que siempre está contra el Poder y contra el Gobierno».

El contrapunto de actualidad fue la legalización del Partido Comunista. Para don Enrique Miret, «habría

que intentar que el P.C.E. esté inmerso en la convivencia de los españoles, porque no se trata de excluir,

sino de convivir». Para don Antonio Linares, «hay que ir a Rusia antes de hablar del P.C.E.». Para don

Antonio HernándezGil, «no podemos adoptar posturas excluyentes». Para don Antonio Garrigues, no hay

tal obediencia internacional a Moscú. Y para don Antonio Carro (la importancia de llamarse Antonio), «lo

bueno sería que no existieran los comunistas, pero como existen, hay que contar con ellos dentro de la

legalidad».

 

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