Movimiento     
 
 Ya.    03/04/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MOVIMIENTO

LA supresión de la Secretaría General del Movimiento en una medida que o nadie debe

escandalizar y que no creemos que realmente haya escandalizado a nadie. Lo que ha hecho el

Gobierno ha sido dar estado legal a una situación de hecho que ya era antigua, pero cuya

permanencia, aunque sólo fuese nominalmente, producía entorpecimiento» «videntes para el

proceso político en marcha.

LA expresión "Movimiento" apareció en el decreto de unificación de partidos de 1937. Se

trataba de unir a los dos que en el texto se presentaba como fundamentales y a todos los

demás que, en número y con significación variables, pero muy superiores, sin embargo, a lo que

del texto del decreto se desprendía, se sumaron al alzamiento, la medida frenó en seco las

rivalidades políticas que en la zona enemiga fueron causa principal de la derrota: en esto, la

unificación fue un éxito completo. En el aspecto político no podía serlo. Los ingredientes eran

demasiado heterogéneos para que de allí pudiese salir más que una formación política

artificiosa, constituida principalmente con los materiales de la antigua Falange, pero sin la

autenticidad y la savía del partido originario, como era inevitable, repetimos, tratándose de una

unidad promovida desde arriba y que se lenta que hacer compatible con objetivos, tendencias y

personas muy diferentes.

QUE, a pesar de eso y aun dentro de las limitaciones expuestas, el Movimiento aportó al

Estado surgido de la victoria de 1939 una preocupación social que sin el quizá no hubiese

tenido y un cierto sentido de la libertad Intelectual, es justo reconocerlo; pero también que, cada

vez más (y decisivamente desde que la victoria aliada en la guerra mundial aconsejó prescindir

de exterioridades y mimetismos respecto de las potencias vencidas), el Movimiento se fue

marginando no ya de la sociedad, sino del propio Estado español, perdiendo incluso la función

de contrapeso que inicialmente le había asignado Francisco franco. Es significativo que su

máximo órgano, el Consejo Nacional, fuese una entidad muerta desde el principio. El intento de

Arrese, de dar al régimen personalista del Caudillo una Constitución sobre la base del

Movimiento, estaba asimismo llamado al fracaso antes de nacer.

CUANDO se inició la articulación de otra Constitución, esta sobre la plantilla do la Ley Orgánica

del Estado, del Movimiento, tal como se le habla entendido hasta entonces, no quedaba nada.

Se le asignaba en cambio una función muy interesante como mecanismo de transición hacia «I

moderado pluralismo que representaban las asociaciones políticas: partidos descafeinados,

como se las llamó. Los años finales de la etapa de Franco fueron los de la polémica en torno a

las famosas asociaciones, que, planteadas oportunamente, habrían podido quizá desempeñar

eficazmente el cometido expuesto. Pero se llegó tarde, y acaso cualquier intento auténtico en

ese sentido hubiese acabado siempre estrellándole en supremas e inamovibles resistencias. La

posibilidad pasó, y con ella, esa función de transición que el Movimiento hubiera podido

desempeñar.

QUEDABA en pie, sin embargo, su estructura y, sobro todo, el eco lejano, acaso más

Imaginario que real, de politizaciones y e nf re n tamientos pretéritos, que sin duda

representaban un obstáculo para la credibilidad del Gobierno ante la próxima confrontación

electoral. Es lo que acaba de desaparecer. lo que desde hace tiempo era tan sólo una gran

organización burocrática para integrar abiertamente la burocracia del Estado. No ponemos en

la expresión ninguna intención peyorativa ni pretendemos herir a nadie. Una burocracia eficaz

es una necesidad do todo Estado moderno, pero una burocracia sobre la que pesaban tantas

apelaciones emocionales y contra la que se esgrimían tantas prevenciones de la misma

naturaleza tenía que ser descargada cíe lodo ello. Es lo que se ha hecho.

REITERADAS veces nos pronunciamos en contra de una situación artificial. Fue inútil, en

nuestras columnas ha declarado don Antonio Garrigues la definición que le dio la jerarquía

máxima: el Movimiento era la claque. Y todavía en 1974 una altísima jerarquía se nos

mostraba muy extrañada de que nosotros creyéramos en la existencia de las derechas y las

izquierdas. Con esta "visión" política es evidente que el Movimiento llevaba ya muchísimos

años de supervivencia artificial.

LA medida que comentamos no ha sido la muerte del Movimiento. Estaba muerto hacía tiempo.

La medida ha sido simplemente su certificado de defunción.

 

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