Autor: Mostaza, Bartolomé. 
   La hechura lenta y compleja de Europa     
 
 Ya.    26/03/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA HECHURA LENTA

Y COMPLEJA DE EUROPA

¿ES Europa o es un "club europeo" quien ha cumplido veinte años? La idea de Europa como

"continentalidad política" -con unidad de decisión- no hay que buscarla muy atrás en el tiempo. Una

cosa fueron el "imperio sacrogermano" o el "imperio carolingiio" y otra cosa es Europa. Ni siquiera las

ideas sobre la "Cristiandad política" de la Edad Media pueden alegarse como verdadero antecedente

conceptual de la unidad política de Europa. La cosa es más moderna. Es idea que nace y se formula en la

primera mitad del siglo XVI. Nació en la mente de dos españolea de pro: Luis Vives (desterrado

voluntario en Brujas y peregrino por Inglaterra, a tiempos) y el doctor Laguna (médico de Carlos V y

asentado en Alemania). Con su "Discurso de Europa" postula Laguna la unidad política da loa pueblos y

tierras europeas hasta Trebisonda. Es decir, hasta lo que hoy es Turquía. Vives todavía escribe influido

por el concepto de la "Christianitas" medieval. Laguna piensa ya con la mente proyectada hacia ei futuro.

Tampoco el Imperio napoleónico tuvo un concepto de Europa como estructura política. Pero e» un

francés, Robert Schuman, hombre de lecturas y de realidades, el que en 1950 lanza la Imagen germinal de

una posible Europa económica reunida. Años antes había esbozado Churchill en Zurich, con más carga

política, el concepto. Después, paso a paso, va naciendo el núcleo de la Europa económicamente

vinculada: la CECA (Comunidad del Carbón y del Acero), en 1951-1952, Jean Monnet es el animador.

Cuatro años mas tarde (1956) y en Venecia, se acuerda crear el Mercado Común y el Eurátomo. En 1957

(25 de marzo) cuajan formalmente ambos en el Tratado de Roma. * * *

PERO notemos que no cuaja, con eso, Europa como estructura política. Todavía es sólo un esquema o

proyecto de acción vinculante en ed plano industrial y atómico. Cuando el esquema introduce en su

entramado la agricultura, surgen graves dificultades que todavía., después de varios años de

funcionamiento, no se han resuelto del todo. La Europa de loa seis primeros componentes se desenvolvió

bien en lo Industrial; no así en lo agrícola. Al extenderse la Comunidad Económica a los nueve-con la

Inclusión de Gran Bretaña, Dinamarca e Irlanda-, las dificultades se han multiplicado. De hecho, la CEE

se halla ahora empantanada. Y el francés Raymond Barre acaba de decir que la entrada de nuevos

miembros-concretamente, España, Grecia y Portugal -acrecerá los problemas. Henos, pues, que a los

veinte años de existencia legal, la CEE no termina de realizarse sin entorpecimientos. La "Europa verde"

e» un quiste dentro de la CEE. Ahora bien, sin la absorción de ese quiste por et organismo comunitario

sera vano creer en la realidad de Europa como unidad de decisión. Por otro lado, la entrada de Gran

Bretaña ha traído para la CEE un periodo difícil de reajustes que han pue&to en üiiaís el faisLuma

formulado en Roma veinte aftoa hace. La CEE de loa años sesenta iba mucho mejor que va, a trancas y

barrancas, la CEE de los años setenta. Y todo parece indicar que la sucesiva incorporación de países en la

CEE, aun alendo una exigencia del propio sistema definido en el Tratado de Roma, implicará mas

problemas cada vez. Quizas la Comunidad empezó por el tejado: la Comunidad Política Europea

(actualizando la idea de nuestro Laguna) habría resuelto en au base los problemas de la Comunidad

Económica. Pero la jntegraelóm política exige antes un cambio de mentalidad: pasar dei nacionalismo al

"continentalismo".

ESTA es la antinomia qu* una Comunidad "de grupo" lleva consigo. Europa no parece que podrá serlo en

toda la verdad del nombre mientras no la integren todos los países que forman el "Continente". Pero esta

meta no se ve todavía en el horizonte. La misma comunidad económica "de grupo" suscita recelos entra

los mejor y los peor dotados del sistema comunitario. Las realidades económicas, por otro lado, están

condicionadas por laa mentalidades ideológicas. No es lo mismo una comunidad de economías

capitalistas libres que una comunidad de economías socialistas. Laa dificultades se aumentan en una

comunidad mixjta de economías. Y es lo que sucede ahora con la CEE. No cabe aspirar a una comunidad

coherente sí los sistemas económicos y políticos que Ja Integran son divergentes en su estructura. Se

impone un común denominador para que el conjunto integrado funcione con eficacia y sin Intimas

contradicciones.

Y a pesar de todo, la CEE ha sido un factor de coherencia regional. Esto no cabe negarlo. Sólo que esa

coherencia regional demanda, por su propia dinámica interna, extenderse al Continente Europa para que

se consolide en fórmula de solución de los problemas "nacionales". Y "continentalizar" la economía, la

política, la tecnología, loa modos d* pensar, supone un empeño que, hoy por hoy, está vedado por la

existencia del "telón de acero".

Bartolomé MOSTAZA

 

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