Fuentes Quintana: La economía de libre mercado, única alternativa a la crisis  :   
 Hay que cuidar el ahorro. El paro sólo se podrá resolver sin acelerar la inflación. 
 Ya.    05/08/1977.  Páginas: 3. Párrafos: 6. 

INFORMACIÓN NACIONAL

5-VIII-77

FUENTES QUINTANA: GANAR EL FUTURO CON TRANSIGENCIA, COOPERACIÓN Y EL

TRABAJO DE TODOS

Fuentes Quintana: la economía de libre mercado, única alternativa a la crisis

• Hay que cuidar el ahorro

• El paro sólo se podrá resolver sin acelerar la inflación

El vicepresidente para Asuntos Económicos y ministro de Economía, don Enrique Fuentes Quintana, sé

dirigió ayer por la noche al país a través de Radio Televisión Española con la intención de explicar el

alcance, de las medidas económicas recientemente dictadas por el Gobierno.

El señor Fuentes Quintana comenzó diciendo que su aparición en la pequeña pantalla se debía sobre todo

a la firme voluntad del Gobierno de mantener informado al país de su gestión, A continuación señaló que

la reciente devaluación de la peseta era una medida, fundamental y urgente que nuestra economía

necesitaba. Manifestó que al anterior cambio de moneda suponía una sangría diaria para nuestras reservas

de 100 millones da dólares. Gracias a la devaluación, y desde la fecha en que ésta se hizo, ha permitido

que el Banco da España acumulase unas reservas de 1.172 millones de dólares.

Sobre las consecuencias qué esta ajuste de nuestra economía suponía en algunos precios, Indicó quesera

necesario que los españoles asumiéramos el coste real de algunos productos, que antes, por el cambio

artifical que se mantenía, no pagábamos en su totalidad.

Como única alternativa válida para la crisis económica que padecemos, el ministro de Economía insistió

que había que dirigir nuestro modelo económico hacia la economía dé libra mercado. También se refirió

al ahorro, del cual dijo que nuestro país no lo sabe retribuir, así como que lo invierte mal.

El paro fue otro de los temas que el señor Fuentes Quintana trató en su disertación, diciendo que era, un

problema dramático y que no podrá resolver sino con medios que no aceleren la Inflación ni agraven el

déficit exterior.

Por último, el ministro de Economía manifestó que el Gobierno era consciente de que en el panorama

económico había otros muchos problemas de urgente solución, como eran el control de las cuentas de la

Seguridad Social, la especulación del suelo y la elaboración completa de un presupuesto del sector

publico. No obstante, indicó que para ganar el futuro hay que contemplar las dificultades coa realismo y

que esto en un marco democrático sólo se consigue sin intransigencias, con cooperación y el trabajo de

todos.

El ministro de Economía y vicepresidente para Asuntos Económicos, don Enrique Fuentes Quintana, se

dirigió ayer al país a través de Radio Televisión Española para explicar el alcance de las medidas

económicas e informar a los españoles cuales son los principales problemas de nuestra economía y que

son mas urgentes de atajar. Este es el texto íntegro del discurso que pronunció:

El propósito que hoy hoy sitúa ante ustedes no es tanto el de insistir en el diagnóstico de nuestra situación

económica como presentar el significado de la primera serie de medidas que componen el programa

económico del Gobierno.

Un programa que se ha denominado plan de urgencia por dos motivos primero, para subrayar hasta qué

punto son apremiantes las actuaciones que contiene y, segundo, para señalar que sólo se trata fle una

primera entrega, provisional en algunos aspectos, de un programa económico que se irá desarrollando en

los próximos meses y cuya maduración y resultados demanda inevitablemente tiempo para registrar sus

efectos.

Vocación de informar

Las medidas que integran el programa económico de urgencia se adoptaron el pasado día 24 de julio. Y

de esas medidas prometió el Gobierno una información veraz y completa. Una información que se ha

retrasado por dos razones fundamentales. La primera, contar con la prueba fehaciente de qué por parte del

Gobierno, y en cuanto de su voluntad y decisión depende, las medidas principales se han adoptado.

En segundo lugar, está el respeto a las instituciones: el Gobierno debía presentar a las Cortes sus

proyectos de reforma fiscal—parte vital de su programa de urgencía—, lo que ha realizado ya y entiende

que puede exponer ahora su lógica y sus fundamentos.

El Gobierno, para ganar la credibilidad tributaria, dispuesto a "jugarse los cuatro ases"

- Implantación del delito fiscal.

- Investigación de las cuentas corrientes*

- Eliminación de las sociedades interpuestas.

- Refuerzo de la Administración fiscal.

Ese programa que se ha calificado de urgencia consta de tres grupos de acciones diferentes:

— Las dirigidas a conseguir un mejor equilibrio de nuestras cuentas con el exterior.

— Las que pretenden lograr una desaceleración de los precios internos.

— Las medidas que aspiran, en fin, a esforzarse por combatir el paro en las zonas y regiones del país

más afectadas por su presencia.

Devaluación necesaria

Las medidas tendentes a equilibrar nuestras cuentas con el exterior se centran en el nuevo tipo de cambio

realista de la peseta, definido el pasado día 12 de julio. La peseta tenía fijado un tipo de cambio que todos

los mercados consideraban unánimemente irreal.y cuyo sostenimiento le costaba al país casi cien

millonee de dólares .diarios. Un tipo de cambio arbitrario produce cuatro efectos distintos y adversos en

una economía: frena y castiga las .exportaciones al impedir que los empresarios nacionales vendan sus

mercancías en condiciones competitivas en el exterior. Prima,; en segundo lugar, la realización de

importaciones, ya que e1 tipo de cambio irreal las hace apetecibles, engrosando de esta manera el déficit

con el exterior y aumentando la demanda de productos y trabajo del extranjero en un país como el

nuestro, con bajá producción nacional y con nivel de paro elevado. En tercer lugar, ese tipo de cambia

arbitrario facílitaba y aun aseguraba la especulación y, finalmente, abría una sangría irreparable a la

pérdida de reservas que todo. Gobierno con sentido de responsabilidad históri. ca tiene obligación de

defender.

La nueva política flexible y realista del tipo de cambio ha producido desde el día 13 de julio, en que se

adoptó, hasta hoy una variación profunda de las tendencias que Habían venido caracterizando la

evolución del mercado de cambios de la peseta. de una oferta constante y abrumadora de pesetas hemos

pasado a otra situación con una demanda, muy fuente o insistente de moneda española. Una parte

elemental de las novedades registradas desde el pasado día 12 destacaría al menos dos conclusiones:

Primera, la mejora permanente del tipo de cambio dé la peseta. Frente a un cambio, oficial vendedor de

87,33 pesetas-dólar el día 12, se ha llegado al día de hoy al de 84,78. Es decir, la peseta, reflejando las

tendencias auténticas del mercado, ha pasado de un porcentaje inicial de devaluación de un 19,70 por 100

a otro de 17,30 por 100 con respecto al dólar. Esa mejora ha sido general, esto es, se ha registrado frente a

todas las monedas importantes. El cambio efectivo de la peseta, que recoge su valor respecto de las

monedas más importantes para nuestros intercambios con el exterior, muestra hoy una mejora del 3 por

100 desde su nivel el día 12 de julio.

Segunda: El tipo de cambio de la peseta ha mejorado y ha permitido que el Banco de España acumulase

unas reservas desde el día 12 de julio hasta hoy de 1.172 millones de dólares, que cambian radicalmente

la posición exterior española.

Debe destacarse que la decisión española de fijar un tipo de cambio realista de la peseta ha merecido la

aprobación del Fondo Monetario Internacional, Institución que tiene encomendarla la vigilancia de los

tipos de cambio y que trata de evitar a toda costa modilicaciones del cambio exterior injustificadas o

competitivas. En. el documento confidencial 258/77, de 18 de julio de 1977, preparado por el director

general del FMI a los directores ejecutivos, se dice textualmente lo siguiente: "La dirección del Fondo

considera que la decisión dé las autoridades españolas de depreciar la peseta y dejarla flotar de modo

independiente es apropiada. Esta acción ayudará a restablecer y .mantener la competitividad, pero deberá

ser complementada posteriormente con medidas fiscales, monetarias y de política de rentas. La dirección

del Fondo recibe favorablemente las intenciones expresadas por las autoridades españolas a este respecto

y espera que estén pronto en condiciones de instrumentar estas partes vitales de su programa."

Pagar a coste real

Es preciso afirmar, sin embargo, que los resultados positivos del tipo de cambio de la peseta necesitan

consolidarse, y esa consolidación en el tiempo que reduzca el desequilibrio exterior de España exige en el

frente del comercio exterior el cumplimiento de dos condiciones.

La primera es que, si «1 tipo de cambio realista trata de ecónomo zar importaciones, resulta

imprescindible que se encarezcan, en la Justa medida que la peseta se ha depreciado, los productos que

compramos al resto del mundo, porque sólo los precios mayores disminuirán la apetencia de mercancías

extranjeras y dirigirán la demanda Interna hacia bienes nacionales sustitutivos de las importaciones,

mejorando así la situación y el empleo interiores. Por esta causa, ése mal humor que en todos ha suscitado

el encarecimiento de los precios interiores de los bienes importados—los productos petrolíferos, el café y

el aceite de soja, por ejemplo—hay que aplacarlo, considerando que estas elevaciones eran exigencias

ineludibles para que el tipo de cambio ejerciera la función economizadora de importaciones que de él se

pide.

Por otra parte, y en segundo lugar, es preciso insistir que si este nuevo tipo de cambio ha de mejorar

permanentemente la competitividad de la empresa española en el exterior, debe evitarse cualquier

movimiento alcista injustificado de los precios y de las rentas que eliminen las ventajas otorgadas a las

ventas de nuestros bienes y servicios al resto del mundo. Por ello, el Gobierno se ha visto obligado a

atajar movimientos injustificados de precios mediante un .decreto de control provisional que deberá

asegurar que los nuevos predos de importación no repercutan sobre las rentas y los costes interiores,

porque si así ocurriera, la ventaja del tipo de cambio realista de la peseta se perdería para nuestras

exportaciones.

EL Segundo y fundamental desequilibrio de nuestra economía se halla en el frente interno y se manifiesta

en la creciente acelaración de los precios.

Moderar las rentas

Detener esa aceleración no es posible sin. recortar y. limitar el crecimiento de las rentas que presionan

sobre loe costes primero, sobre los gastos de consumo después y sobre los precios finalmente.

Esta moderación de las rentas tiene un principio obligado el de iniciarse por aquellos que más puedan—es

decir, las rentas y los patrimonios más elevados—, reclamando su aportación a este esfuerzo colectivo por

la vía de los impuestos. Sé bien que cuando estas afirmaciones se realizan se reciben con gran

escepticismo por todos loe españoles.

El desprestigio, de nuestros impuestos es considerable. Tres acusaciones populares han recaído sobre

ellos:

— Loa impuestos se evaden.

— Los impuestos no son justos, — Los impuestos no son comprensibles.

Se evaden porque, según los contribuyentes, la Administración no cuenta ni con los procedimientos de

investigación ni con los medios personales necesarios.

No son justos porque no recaen sobre los contribuyentes con mayor capacidad, económica, los que poseen

patrimonios mayores o perciben rentas más elevadas; no son, en fin, comprensibles porque resulta difícil

entender no sólo su regulación legal, sino, sobre todo, e1 reparto desigual que resulta de su aplicación

efectiva.

Esa opinión de los contribuyentes, basada en su experiencia pasada, es la que quiere cambiar las medidas

de reforma fiscal que el Gobierno ha propuesto. Una reforma que adapte nuestra, imposición a los

principios que inspiran su configuración en todos los países en que rige la economía social de mercado.

Pretendemos sencillamente convertir en situación normal lo que es práctica cotidiana en las sociedades

democráticas que funcionan y operan bajo los principios de la economía social de mercado, en la que

creamos.

Cargas equitativas

El proyecto de ley de medidas urgentes de reforma fiscal que el Gobierno ha presentado a las Cortes—y

que el ministro de Hacienda les explicará con todo detalle próximamente—pide la realización de un

esfuerzo razonable de los españoles más favorecidos económicamente: quienes disfruten d« patrimonios

superiores de cinco millones de pesetas; quienes perciban rentas de trabajo anuales superiores a los dos

millones de pesetas; quienes consuman ciertos bienes que pueden calificarse, en una sociedad como la

nuestra y en un momento como el actual, de bienes de lujo. Los tres impuestos se aplicarán de forma

extraordinaria durante el año actual, para que desede ahora 1a carga de ajuste se reparta con justicia.

Al mismo tiempo, el proyecto de ley de reforma fiscal trata de que los impuestos se apliquen

efectivamente, rompiendo con esa tradición española de que una cosa son las normas tributarias y otra

muy distinta- su cumplimiento. Y al servicio de esa verdadera reforma fiscal el Gobierno ha puesto sobre

el tapete los cuatro ases con los cuales quiere ganarse la credibilidad en que las normas1 tributarias serán

cumplidas: la implantación del delito fiscal, la investigación de las cuentas corrientes Bancarias, la

eliminación de las sociedades interpuestas y el reforzamlento de la Administración fiscal.

Esa actuación fiscal indispensable sobre las rentas elevadas se pieza clave del programa de reforma, pero

el Gobierno ha de dirigirse a los perceptores de rentas de trabajo en demanda de una moderación de las

tasas de crecimiento de las rentas salariales. Al Gobierno no se le oculta la dificultad y los sacrificios que

esta colaboración comporta; pero está convencido de que se trata de una condición indispensable para

reducir la tasa de inflación y superar nuestras dificultades actuales, al menos si se desea lograrlo sin

afectar duramente a la producción y al empleo. Cuando la inflación de costes alcanza la intensidad que ha

adquirido entre nosotros, no beneficia a nadie. Pues que los aumentos de rentas con, al mismo tiempo,

incrementos de costes que acaban trasladándose a los precios, los momentos salariales acaban

convirtiéndose en instrumento de un proceso de redistribución azaroso y estéril, dependiente de la fuerza

negociadora de cada grupo y de la renovación de cada convenio, que sólo perjudica de un modo claro y

ostensible al empleo, en su peculiar dolorosa distribución por edades y zonas geográficas.

Por ello, el Gobierno, al solicitar una. moderación de.los incrementos salariales, lo hace en defensa del

empleo, tanto a corto como a media y largo plazo. Para conseguir estos objetivos, el Gobierno intenta

abrir con las centrales sindicales los empresarios una negociación esperanzadora que, con las suficientes

dosis de comprensión de los problemas de todos y El paquete económico, una primera entrega que se irá

desarrollando en los próximos meses con la tenacidad e ilusión necesaria para alcanzar el acuerdo, de-

fienda el poder adquisitivo de quienes perciben loa más bajos niveles de retribuciones,

En tercer lugar, el programa del Gobierno tendrá que utilizar la política monetaria con prudencia, pero

con la decisión que el caso requiere. En consecuencia, la tasa de expansión de las magnitudes monetarias

se va a desacelerar a un ritmo lento, que no provoque tensiones, y el tipo básico de redescuento del Banco

de España, que regula aún otros varios tipos de interés, sólo. se ha elevado en un punto porcentual.

HACIA LA ECONOMÍA DE MERCADO

Uta cuarto camino para sanear IB. economía, que el Gobierno se propone recorrer, se refiere al

establecimiento de una auténtica economía de marcado en nuestro país. El Gobierno quiere manifestar

con ello su confianza en la economía de mercado y la libre iniciativa privada como el orden más

adecuado para que la economía española pueda superar sus dificultades actuales. Y, al propio tiempo, ,ha

querido subrayar la necesidad de que el mercado y la libre iniciativa funcionen como tales fuera da toda

concepción paternalista y de cualquier entramado de intervenciones, protecciones y apoyos, que acaban

siendo factores de ineficacia. El Gobierno quiero ofrecer a la libre empresa un marco social que encuadre

su comportamiento, pero delimitando con nitidez el ámbito del sector público del propio del sector pri-

vado. Y se propone revisar el complejo entramado de intervencionismos hoy existentes, que a nadie sa-

tisfacen y que son socialmente costosos.

Hemos vivido unos tiempos de cambio profundo en los que ha tendido a extenderse una actitud hostil

hacía la figura del empresario. Nuestra saciedad debe revisar esta actitud y reconocer el papel social

importante que corresponde al empresario en su ámbito propio. Una sociedad moderna no puede

funcionar si no acepta voluntariamente unos principios mínimos de disciplina. Debemos carminar

rápidamente hacia. una sociedad más próspera y más justa; pero esto solo será posible si practicamos

formas ordenadas de resolución de los conflictos que no entorpezcan gravemente el norma.} desarrollo de

las actividades productivas. La economía española necesita superar con urgencia el grave deterioro que ha

venido sufriendo la productividad. Empresarios y trabajadores deben entender esto como una tarea

conjunta de la mayor importancia en estos momentos,

La apertura de nuestra economía a los aires puros de la competencia responde, como se ha indicado, a una

evidente razón de eficacia y de defensa auténtica del empresario.

Tal ha sido el propósito que ha guiado al Gobierno a iniciar una reforma del sistema financiero, liberando

los tipos de interés sobre operaciones bancarias a plazo igual o superior a un año; acercando a la realidad

los tipos de interés aún controlados; programando una reducción en el tiempo de los coeficientes de

inversión obligatoria de bancos y cajas de ahorro que sustentan los circuitos privilegiados de financiación

y mejorando la flexibilidad de los actuales mecanismos de regulación monetaria. Estas reformas son de

una importancia que no habrá escapado a quien conozca las características de nuestro sistema fínanciero y

que aspira a realizar paulatinamente una transformación profunda da este sector crucial de nuestra

economía,

El ahorro, maltratado

El ropaje técnico de estas medidas no debe hacerlas incomprensibles al gran : público, porque su

propósito es bien sencillo y pueda transmitirse con palabras vulgares. España retribuye e invierte mal el

ahorro que realiza. Nada debe cuidar tanto un país que desee el progreso como aquellas inversiones a las

que canalizar su ahorro. Nuestro ahorro es costoso. Cuesta al consumidor el sacrificado esfuerzo de

renunciar al consumo, y este esfuerzo deba retribuirse adecuadamente y sobre todo debe orientarse hacia

aquellos sectores con mayor rendimiento y mayor eficacia. Y esto es lo que no se ha hecho en España en

los últimos años. Algunas empresas poco eficientes han aprovechado loa circuitos privilegiados de

´financiación para sostener actividades con poco futuro o escasa rentabilidad, y estas utilizaciones

ineficientes del ahorro deben desaparecer si el país aspira, como tiene derecho, al mejor aprovechamiento

de los recursos ahorradores, Este es el propósito fundamental que tratan de servir las recientes

disposiciones que reducen a sus justos límites los circuítos privilegiados de financiación, que colocan el

precio del dinero en el nivel debido para que se administre con escrupulosidad y eficacia.

El paro, problema dramático

El tercer gran problema de nuestra economía se halla en las cifras de paro. Un paro que se extiende sobre

todas las economías Industriales de Occidente con cifras que no admiten parangón más que con los de los

pasados años 30 y que España, como parte de esa comunidad occidental, padece también. Es preciso

enfretarse con este problema, sin duda e1 más dramático, frente al que nos debatimos, con actuaciónes

que no aumenten el ritmo de inflación y que no agraven el deficit con el exterior. Este es el punto en el

que tengo que insistir.

Por esta causa, el paro actual, que constituye, sin duda, el problema más grave e importante desde el

punto de vista social y humano, -no podrá resolverse sino con medios que no aceleren la ínflación ni

agraven el déficit con el exterior.

Estas condiciones de cumplímiento indispensable hacen que la solución del paro tenga que derivar sus

necesarios medios de dos canales diferentes no inflacionistas: los mayores y más justos impuestos a los

que antes me he referido y" la emisión extraordinaria de un empréstito de solidaridad nacional que

permita contacon los medios precisos disminuyendo el gasto. Esta acción debará ser realizada en el

espacio para lograr eficiencia y concretara se en gastos y servicios públicos locales que al tiempo que

colman de deficiencias existentes en el abastecimiento ciudadano remedien la situación del paro. Tal ;es

el sentido del acuerdo del pasado Consejo de Ministros sobre acciones urgentes para remediar el paro.

Las cifras totales derivadas del presupuesto para una acción inmediata serán de 31.850 millones

de pesetas. A esas cifras deberán añadirse 50.000 millones del plan de vivienda que se ultima en estos

momentos y cuya incidencia sobre el paro es tan conocida como indiscutible.

Esas acciones sobre el paro son necesarias. Al igual que lo es el apoyo fiscal que se concederá a las

empresas que aumenten sus plantillas. Sin embargo, la eliminación del paro- reclama actuar en los dos

frentes a los que reiteradamente me he referido: moderar el crecimiento de los precios y reducir el déficit

de la balanza de pagos.

Hay que ganar el futuro

Todas estas acciones que integran el plan de urgencia, que ha sido elaborado bajo la presión de loa hechos

y bajo, el condicionamiento del tiempo disponible, no agota, sino que inicia, el programa de política

económica del Gobierno. Sabemos que quedan problemas pendientes que el Gobierno se propone atender

en los próximos meses. Problemas difíciles, como el de la especulación del suelo, como el del control de

esa segundo presupuesto nacional que es la Seguridad Social, como la elaboración de un presupuesto

completo del sector público. Todos éstos son problemas importantes que la economía española tiene

planteados, y que será preciso atacar con e1 optimismo y con la energía que deben derivarse del con

texto democrático en el que hemos comenzado a vivir y que deberemos fortalecer desde hoy para ganar

ese futuro mejor que el pueblo español .tiene derecho a pedirnos a todos.

Un futuro que podemos ganar sí contemplamos las dificultades- con realismo, e1 no tememos a las re-

formas necesarias ni pretendemos, con imprudencia y con poca reflexión, reformarlo todo con prisas y si

asumimos la gran verdad de una democracia que e1 bienestar social se consigue con la transigencia, ja

cooperación y el trabajo de todos. Es la creencia verdadera de todos en esa alternativa democrática la que

ha de abrirnos las puertas del progreso futuro de nuestra economía.

 

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