Fuentes Quintana: Ganar el futuro con transigencia, cooperación y trabajao de todos     
 
 Ya.    05/08/1977.  Página: 10-11. Páginas: 2. Párrafos: 49. 

INFORMACIÓN NACIONAL

5-VIII-77

FUENTES QUINTANA: GANAR EL FUTURO CON TRANSIGENCIA, COOPERACIÓN Y EL

TRABAJO DE TODOS

El ministro de Economía y vicepresidente para. Asuntos Económicos, don Enrique Fuentes Quintana, se

fingió ayer al país a través de Radio Televisión Española para explicar el alcance de las medidas eco-

nómicas e informar a los españoles cuales son los principales problemas de nuestra economía y que son

mas urgentes de atajar. Este es el texto íntegro del discurso que pronunció.

El propósito que hoy me sitúa ante ustedes no es tanto el de insistir en el diagnóstico de nuestra situación

económica como presentar el significado de la primera serie de medidas que componen el programa

económico del Gobierno.

Un programa que se ha denominado plan de urgencia por dos motivos: primero, para subrayar hasta qué

punto son apremiantes las actuaciones que contiene y, segúndo, para señalar que sólo se trata de una

primera entrega, provisional en algunos aspectos, de un programa económico que se irá desarrollando en

los próximos meses y cuya maduración y resultados demanda inevitablemente tiempo para registrar sus

efectos.

Vocación de informar

Las medidas que integran el programa económico de urgencia se adoptaron el pasado día 24 de julio. Y

de esas medidas prometió el Gobierno una información veraz y completa. Una información que se ha

retrasado por dos razones fundamentales. La primera, contar con la prueba fehaciente de qué por parte del

Gobierno, y en cuanto de BU voluntad y decisión depende, las medidas principales ee han adoptado.

En segundo lugar,-está el ráspelo a las instituciones: el Gobierno debía presentar a las Cortes eus

proyectos de reforma fiscal—parte vita.} de eu programa de> urgen cía—, lo que ha realizado ya y «n?

tiende que puede exponer ahora BU lógica y BUS fundamentos.

El Gobierno, para ganar la credibilidad tributaria, dispuesto a "jugarse los cuatro ases"

- Implantación del delito fiscal.

- Investigación de las cuentas corrientes*

- Eliminación de las sociedades interpuestas.

- Refuerzo de la Administración fiscal.

Ese programa que ee ha calificado de urgencia consta de tres grupos de acciones diferentes:

— Las dirigidas a conseguir un mejor equilibrio de nuestras cuentas con el exterior.

— Las que pretenden lograr una desaceleración de los precios internos.

— Las medidas que aspiran, en fin, a esforzarse por combatir el paro en las zonas y regiones del país

más afectadas por su presencia.

Devaluación necesaria

Las medidas tendentes a equilibrar nuestras cuentas con el exterior se centran en el nuevo típo de cambio

realista de la peseta, definido el pasado día 12 de julio. La peseta tenía fijado un Upo de cambio que todos

los mercados consideraban unánimemente irreal.y cuyo sostenimiento le costaba al país casi cien millones

de, dólares .diarios. Un tipo de cambio arbitrario produce cuatro efectos distintos y adversos en una

economía: frena y castiga las .exportaciones al impedir que los empresarios nacionales vendan sus

mercancías en condiciones competitivas en el exterior. Intima,; en segundo lugar, la realización de

importaciones, ya que e1 tipo de cambio irreal las hace apetecibles, engrosando de esta manera el déficit

con el exterior y aumentando la demanda de productos y trabajo del extranjero en un país como el

nuestro, con baja producción nacional y con nivel de paro elevado. En tercer lugar ese- tipo de cambia

arbitrario facílitaba y aun aseguraba -la especulaciójn y, finalmente, abría una san-* gría irreparable a la

pérdida de reservas que todo. Gobierno con eentido de responsabilidad histórf*. ca tiene obligación de

defender.

La nueva política flexible y rea» Meta del tipo de cambio ha producido desde el día 13 de julio, en que se

adoptó, hasta hoy una variación profunda de las tendencias que Habían venido caracterizando la

evolución del mercado de cambios de la peseta. Be una oferta constante y-abrumadora d«, pese* tas

hemos pasado´* otra; BÍtUíCctáH con una demanda, muy fuente « insistente de ´ moneda española» Una

parte elemental d« Jas nove-^ da des registradas desde el pasado día 12 destacarla al menos dos con

solusiones:

Primera, la mejora permanente del tipo de cambio dé la peseta. Urente a un cambio, oficial ven» dedor de

87,33 pesetas-dólar el día 12, se ha llegado al día de hoy al de 8*,78. Es decir, la peseta, reflejando las

tendencias auténticas del mercado, ha pasado de un porcentaje inicial de devaluación de un 19,70 por 100

a otro de 17,30 por 100 con respecto al dólar. Esa mejora ha sido general, eeto es, se ha registrado frente a

todas las monedas importantes. El cambio efectivo 4e la peseta, qu* recoge su valor respecto de las

monedas más importantes para nuestros intercambios con «J exterior, muestra hoy una mejora del J por

100 desde eu nivel el día 12 de julio.

Segunda: El tipo de cambio de la peseta ha mejorado y ha permitido que el Banco de España acumulase

unas reservas desde el día 12.de julio hasta hoy d* 1.172 millonee de dólares, que cambian radicalmente

la posición exterior es* pañolá.

Debe destacarse que la decisión española de -fijar un típo de cambio realista de la peseta ha merecido la

aprobación del Fondo Monetario Internacional, Institución que tiene encomendarla la vigilancia de los

tipos d« cambio y que trata de evitar a toda costa modilicacio-s nes del cambio exterior injustificadas o

competitiva*. En. el documento confidenclat´268/77, de 18 de julio án 1977, preparado por 01 director

general del FMI a loe directores ejecutivo», se dice textualmente" lo siguiente: "La dirección del Fondo

considera que la deci1-eión dé las autoridades españolas de depreciar la peseta y dejarla flotar de modo

independiente es apropiada. Esta acción ayudará a restablecer y .mantener ´la compe-titividad, pero

deberá ser complementada posteriormente con medidas fiscales, monetarias y de política de remtas. La

dirección del Fondo recibe favorablemente las intenciones expresadas por las autoridades españolas a eete

respecto y espera que estén pronto en condiciones de instrumentar estas partes vitales de eu programa."

Pagar a coste real

Ee preciso afirmar, «in emba-rgo, que los resultados positivos del tipo de cambio de la peseta necesitan

consolidarse, y esa consolidación en eJ tiempo que reduzca el desequilibrio exterior de España exige en el

frente del comercio´ exterior el cumplimiento de -dos condiciones.

La primera es que, si «1 tipo de cambio realista trata de ecónomo zar importaciones, resulta

imprescindible que se encarezcan, en la Justa medida que la peseta se ha depreciado, los productos que

compramos al resto del mundo, porque eólo los precios mayores disminuirán la apetencia d« mercancías

extranjeras y dirigirán la demanda Interna hacia bienes nacionales Bustitutivos de las importaciones,

mejorando así la situación y el empleo interiores. Por esta causa, ése mal humor que en todos ha suscitado

el encarecimiento de los precios interiores de los bienes importados—los productos petrolífe^ ros, el cáíé

y el aceite de aoja, por ejemplo—hay ique aplacarlo, considerando que estas elevaciones eran exigencias

ineludibles para que el tipo de cambio ejerciera la función econotnizadora de importaciones que de él se

pide.

Por otra parte, y en segundo lugar, ee preciso insistir que si este nuevo tipo de. cambio ha de mejorar

permanentemente la eompetiti-vida>3 de la empresa española eii el exterior, debe evitarse cualquier

movimiento alcista injustificado de los precios y de las rentas que eliminen las ventajas otorgadas a las

ventas de nuestros bienes y servicios al resto del mundo. Por ello, el Gobierno se ha yieto obligado a

atajar movimientos injustificados de precios mediante un .decreto de control provisional que deberá

asegurar que los nuevos pre´ dos de importación no repercutan sobre las rentas y los costes Interiores,

porque si así ocurriera, la ventaja del tipo de cambio realista de la peseta se perdería para nuestras

exportaciones.

El. segundo y fundamental equilibrio de nuestra economía se halla en el frente interno y se manifiesta en

la creciente acelara-ción de los precios.

Moderar las rentas

Detener esa aceleración no es po-eible sin recortar y limiíao; el crecimiento de las rentas que presionan

sobre los cuetes primero, sobre los gastos de consueno después y. sobre loe ^precios finalmente.

Esta moderación de las rentas tiene un principio obligado: el de iniciarse por aquellos que más puedan—

ee decir, las rentas y los patrimonios más «levados—, redamando eu aportación a este esfuerzo colectivo

por la vía de los impuestos. Sé bien que cuando es-taé afirmaciones ee realizan se reciben con gran

escepticismo por todos loe españoles.

El desprestigio, de nuestro* fia-pueetoe es considerable. Tres acu-eaciones populares han recaído sobre

elloe:

— Loa impuestos se evaden.

— Los ionpuestoe no son Justo», •— Los impuestos no son comprensibles.

Se evaden porque, según los coa. tribuyentee, la Administración no cuenta ni con los procedimientos de

investigación ni con los medios personales necesarios.

INo son justos porque.no recaen sobre los contribuyentes con mayor capacidad, económica, loe que

poseen patrimonios mayores o perciben rentas más eleva´das; no son, en fin, comprensibles porque re-

eulta difícil entender ño sólo «u regulación legal, sino, s,obre todo, e-1 reparto desigual que resulta d« su

aplicación efectiva.

Esa opinión de los contribuyentes, basada en su experiencia pasada, es la que quiere cambiar las medidas

de reforma fiscal que el Gobierno ha propuesto. Una reforma que adapte nuestra, imposición a los

principios que inspiran BU configuración en todos los países en que rige la economía social de mercado.

Preten d e m o g sencillamente convertir en situación normal lo que es práctica cotidiana en las

sociedades democráticas que funcionan y operan bajo los principios de la economía social de mercado, en

la-que creamos.

Cargas equitativas

El proyecto de ley de medidas urgentes de reforma fiscal que el Gobierno ha presentado a las Cortes—y

que el ministro de Hacienda les explicará con todo detalle próximamente—pide la realización de un

esfuerzo razonable de loe españoles más ^favorecidos económicamente: quienes disfruten d« patrimonios

superiores de cinco millones de pesetas; quienes perciban rentas de trabajo anuales superiores a los dos

millones de pesetas; quienes consuman ciertóe bienes que pueden calificarse, en una sociedad como la

nuestra y en un momento como el actual, de bienes de lujo. Los tres Jmpnsgtoe ee aplicarán de forma

extraordinaria durante el año actual, para que (tesela ahora 1.a c9jjga^dsli,j´.is te sé reparta con justicia.

Al mismo tiempo, el proyecto de ley d« reforma fiscal trata de que los impuestos se apliquen

efectivamente, rompiendo con esa tradición española de que una cosa son las normas tributarias y otra

muy distinta- su cumplimiento, ti al servicio de esa verdadera refor--Tast fiscal el Gobierno ha puesto

sobre el tapete los cuatro ases con los cuales quiere ganarse la credibilidad en que las normas1 tributarias

serán cumplidas: la implantación del delito fiscal, la investigación de las cuentas corrientes Bancarias, la

eliminación de las sociedades interpuestas y el refor-zamlento de la Administración fiscal.

Esa actuación fiscal indispensable sobre las rentas elevadas ee pieza clave del programa de reforma, pero

el Gobierno ha de dirigirse a los perceptores de rentas de trabajo en demanda de una moderación de las

tasas de crecimiento de las rentas salariales. Al Gobierno no se le oculta la dificultad y los sacrificios que

esta colaboración comporta; pero está convencido de que se trata de una condición indispensable para

reducir la tasa de inflación y superar nues>-tras dificultades actuales, al menos si ee desea lograrlo sin

afectar duramente a la producción y al empleo. Cuando la inflación de eos-´ t>ee alcanza la intensidad que

ha adquirido entre nosotros, no ^beneficia a nadie. Pues que loé aumentos de rentas eon, al mismo

tiempo, incrementos de costes que acaban trasladándose a loe precios, los mwementog salariales acaban

cora virtiéndose en instrumento de un proceso de redistribución azaroso y estéril, dependiente de la fuerza

negociadora de oada grupo y áe tó vaftión de cada convenio, quo perjudica de un modo claro y nsible ail

empleo, en BU pécu-llíut * dolorosa distribución por edades- y zonas geográficas.

Bar´ello, él Gobierno, al solicitar tnm roóderaeión de.loa incremento» salariales, lo hace en defensa del

empleo, tanto a corto como a media y largo plazo. Para cense* gruir «atoa objetivos, el Gobierno mtenta

aJbfír con las centrales sln-dleales y los empresarios una ne-g-ociaoión eepefanzadora que, coa laa

suficientes dosis de comprensión d« los problemas de todos y

El paquete económico, una primera entrega que se irá desarrollando en los próxioon la tenacidad e Ilusión

neceea* tía para alcanzar el acuerdo, de* fienda el poder adquisitivo de quienes perciben loa más ba-joa

niveles d« retribuciones.

En tercer lugar, el programa del Gobierno tendrjá que utilizar la política monetaria con prudencia, p*-ro

oon la decisión que el caso ros meses quiere. En consecuencia, la taea do expamsidn de las magnitudes

monetarias-se va a desaeelerar a un ritmo lento, que no provoque tensiones, y el tipo básico de re-

descuento del Banco de España, que regula aún otros varios tipos de Interés, sólo. se ha elevado en un

punto porcentual.

HACIA LA ECONOMÍA DE MERCADO

Uta ouarto camino para sanear lft economía, que el Gobierno so propone recorrer, ee refiere al ea-

tftweckniento d« una auténtiéa economía de mercado en .nuestro najé, El Gobierno quiere «nanifes-> bar

«on ello su confianza en la economía .de mercado y la libra infolatlva privada como eJ orden máá

adecuado para que la «cono» mía española pueda superar sus dificultades actuales. Y, al propio tiempo,

,ha querido subrayar la ne* ceaidao de que el mercado y la Ih. hra iniciativa funcionen como ta-le^ fuera

de toda concepción pá-feefnalieta y de cualquier entrama^ lo do intervenciones, protecciones f apoyos,

que acaban siendo fao* lora* de ineficacia. El Gobierno quiér» ofrecer a la libre empresa ¿a marco social

que encuadra eu Comportamiento, pe-ro delimitando ooa nitidez el ámbito del sector pífiWteo del propio

del sector pri-Va4j». Y se propone revisar el com-pl-ejo entramado de intervencioriis-! «»oá hoy

exist^tes, que a nadi« ea» títóacen y que son socialmente co* toso».

Hemos vivido unos tiempos d» eamWo profundo en los qu« ha tondido.a. extenderse una actítud hostil

bacía la figura del empresario. Nuestra sociedad debe revisa» «ata actitud, y- reconooeír 91 papel eoeial

importante qu* eo-rraaponda al empresario en eu ámbito propio. Una sociedad eao-derna no puede

funcionar si no Wtepta voluntapiataente uno» prin-Oipdb» mínimos de disciplina, I»e-beauos oatninar

rápidamente hacia Una sociedad más próspera y más Justa; pero-esto solo v será posible él practicamos

formáis ordenadas db irasolución da los eonfMctos que no entorpezcan gravemente el nor-eá»l desarrollo

de las ac*ivldade» s. I/a economía española necesita superar -con urgencia el grave deteiloro que ha

venido »u-felendo la prottuottvi>la>l. Etoipresa--ríos y trabajadores deben «nten-de.r «ato como una tarea

conjunta de la mayor importan oía en estos t>a apertura de nuestra economía a los aires puros de la com-

petencia responde, como sa ha indicado, a una «wid*nt* razón de eíteacla y de defensa auténtica del

empresario.

Tal ha sido el propósito que lia guiado -al Gobierno a iniciar una reforma dea sistema financiero,

liberando los tipos de interés sobre operaeionea tensarías a -plazo ligual ó superior a un año; acercando a

la realidad los tipos de Interés aún controlados; programando una reducción en el tiempo de los

coeficientes de invei´sión obligatoria d« bancos y cajas de ahorro que sustentan los circuitoB

priivllegiados de financiación y mejorando la flexibilidad de los actuales mecaníssmos de regulación

monetaria. Estas reformas son de una importancia qu« no habrá escapado a quien conozca laa carac-

terísticas de nuestro sistema financiero y que aspira a realizar pa.u3atinamente u»a transforma-elón

profunda de este s&ctor oru-otal d« nuestra economía, ii ahorro, maltratado

El ropaje técnico de estas me-dláaa no debe hacerlas incomprensibles al gran : público, porque eu

propósito es bien sencillo y pueda transmitirse con palabras vulgares. España retribuye e invierte mal el

ahorro que realiza. Nada debe cuidar tanto un país que desee el progreso como aquellas inversiones a las

que canalizar su ahorro. Nuestro ahorro «s costoso. Cuesta al consumidor el sacrificado esfuerzo de

renunciar al consumo, y «ste esfuerzo deba retribuirse adecuadamente y sobre todo debe orientarse hacia

aquellos sectores con mayor rendimiento y mayor eficacia, Y esto es lo que no se ha hecho «n España en

los últimos años. Algunas empresas poco eficientes han aprovechadlo loa circuitos privilegiados de

´financiación para sostener actividades con poco futuro o escasa rentabilidad, y estas utilizaciones

ineficientes del ahorro deben desaparecer si el país-aspira, coirio tiene derecho, al mejor aprovechamiento

de los recursos ahorradores. Este es el propósito fundamental que tratan de servir las recientes

disposiciones que redu.-cen a sus justos límites los circuli tos privilegiados de financiación, que colocan

el precio del dinero en el nivel debido para que se administre con escrupulosidad y efl" cacia,

El paro, problema dramático

Biteraer gran problema de nuestra economía se halla en las cifra» de paro. Un paro que a* extiende sobre

todas las economías industriales de Occide-nte oon olí iras *qüe no admiten parangón más que con los de

los pasados años 30 y que España, como par* íe de esa comunidad occidental) padece también. E»

preciso enfreo* "tarso eon este problema, sin du* da «1 más dramático; frente al que nos debatimos, oon

actuaciones que no aumenten ed" ritmo de in« ilación y que no agraven éi déflcit con el.exterior. Este es

eJ to en el que tengo que insistir.

Por e«ta causa, el paro aotuaS¿ que constituye, sin duda, el pro* blema más grave (i importante desde el

punto de vista social y humano, -no podrá resolverse sino con medios que-no aceleren la ín* Ilación ni

agraven él déficit con el exterior,

Estas condiciones de cumplís miento indispensable hacen que la solución del paro tenga que derivar sus

necesarios medios de dos canales diferentes no inflacionls»! tas: los mayores y .más justos im-s puestos a

los que antes me~he re> ferido y la emisión extraordina* ría de un empréstito de solidarí* dad nacional

que permita contaf con los medios precisos disminu-> yendo el gasto. Esta acción debe* rá ser realizada

en el espacio pa> ra aograr eficiencia y concretar-* se en gasto» y servicios públicos locales que al tiempo

qu^ colman de deficiencias existentes " en el abastecimiento ciudadano reme* dien la situación del paro.

Tal ;es el sentido del acuerdo del pasado Consejo de Ministros sobre aceto«es urgentes para remediar

eU paro.

Las cifras totales derivadas del presupuesto para una acción in. mediata serán de 31.850 millonea

de pesetas. A esas cifras cteberáa añadirse SO.OOO millonea dej plan de vivienda que se ultima en .estos

momentos y puya incidencia sobre el paro es ta.n conocida como indiscutible.

Esas acciones sobre el paro son necesarias. Al igual que lo es el apoyo fiscal que se concederá a las

empresas que aumenten sus plantillas. Sin embargo, la eliminación del paro- reclama actuar en los dos

frentes a los que reiteradamente me. he referido: modera» el crecimiento de los precios y reducir el déficit

de la balanza d« pagos.

Hay que ganar ei futuro

Todas estas acciones que integran el platí de urgencia, que ha sido elaborado bajo la presión de loa hechos

y bajo, el condiciorj´a-miento del tiempo disponible, no agote, sino que inicia, él programa d* política

económica del Gobierno. Sabemos que quedan pro-blemaa pendientes que el Gobierno .se propone

atender en los próxi-moa meses. Problemas difíciles, -como el de la especulación del suelo, como el del

control de esa segundo presupuesto nacional que es la Seguridad Social, como la elaboración de un

presupuesto completo del sector público. Todos es-tos s>m problemas importantes que la economía

española tiene planteados, y que será preciso atacar c,on «1 optimismo y con la eñer-¿la qu» deben

derivarse del contexto democrático en el que he.-mos comenzado a vivir y que de» be-reraos fortalecer

desde hoy pa, ra ganar ese futuro mejor que el pueblo español .tiene derecho a. pedirnos a todos.

Un futuro que podemos ganar sí contemplamos la-s dificultades- con realismo, «1 no .tememos a las

reformas necesarias ni pretendemos, con imprudencia y con poca reflexión, reformarlo todo con prisas y

si asumimos la g>ran verdad de una democracia que «1 bienestar social se consigue oon la tran» sigencia,

Ja cooperación y el traba* jo de todos. Es la creencia verda^ dera de todos en *esa alternativa democrática

la que ha de abrirnos las puertas d«l progreso futuro d« nuestra economía.

 

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