Autor: Apostua, Luis. 
   Tres críticas     
 
 Ya.    30/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

30-V1I-77

Jornada española

TRES CRITICAS

YA tenemos una primera clasificación de las serias críticas que recibe el plan económico del Gobierno.

Podemos ver que hay tres órdenes bien diferenciados, que son los siguientes:

Primero.—Hace referencia a las medidas fiscales, como reforma tributaria, creación del delito especial,

investigación controlada de cuentas y moratoria fiscal. Aunque parezca raro, esta parte de las críticas es la

más suave. Buena parte d«l capitalismo español, sobre todo en las promociones más jóvenes de

empresarios y financiero», dicen aceptar esta parte del programa. Ponen muchas reservas adjetivas, como

el del mal momento elegido o la necesidad de un período de previo apoyo a las empresas; pero dan la

impresión de que no van a desencadenar una cruzada para defender el fraude fiscal de los españoles.

Segundo.—La. identidad de las empresas en el sistema capitalista es intocable. Es decir, el empresario

asume su propio riesgo y, por consiguiente, quiere manejar por entero la dirección de su propia empresa.

Argumentan que las teorías de la cogestión—aunque nadie del Gobierno ha empleado esa expresión— es

buena para el programa del PSOE, pero no la aceptan en la economía social de mercado propugnada por

Unión Centro Democrático. Dicen que se llamarían a engaño si este partido somete a las empresas a

presiones sindicales internas de tipo socialista. Por lo que he podido ver y oír, ésta es la parte más tajante

de las críticas: un no rotundo a compartir la dirección de la empresa.

Tercero.—El otro orden de críticas se refiere a la coyuntura presente, que ha multiplicado loa efectos

nocivos de toda medida estabilizadora. Ponen como ejemplo la caída de la Bolsa, en cuyas cifras creen

ver una apocalipsis del sistema capitalista. Argumentan que un plan económico que no genera confianza

es un mal plan. Estos argumentos, aun siendo técnicamente los menos importantes, son los de mayor

repercusión.

Además, como ya hemos reflejado en otros días, existe la fuerte crítica procedente de las centrales

sindicales. Pero éstas, en un orden lógico, pertenecen más al tercer grupo, porque tratan de defender una

primera trinchera laboral, el poder adquisitivo del salario real. No obstante esto, la UGT se separa un

poco de esta línea o proposición y dice que la prioridad en la lucha no debe ser la inflación, sino el paro.

En conjunto, la situación es todavía muy compleja y muy fluida, por lo menos antes de conocer las

medidas complementarias del Gobierno. Pero al menos da idea de que el debate adquiere ya la suficiente

sustantividad para que empecemos a ver claras las posiciones, que suele ser el primer trámite para

resolverlas.

Luis APOSTUA

 

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