Los militares. 
 El nuevo régimen de funcionarios     
 
 Ya.    26/03/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EDITORIAL

LOS MILITARES

EL NUEVO RÉGIMEN DE FUNCIONARIOS

EL nuevo régimen retributivo de los funcionarios tiene una especial repercusión respecto de los militares

que nos parece oportuno poner de manifiesto.

ESTAMOS en presencia de una gran operación de, dígase, instalación del Ejército sobre bases

estrictamente profesionales y des politizadas, que el Gobierno está, llevando a cabo con decisión o incluso

audacia, y tras la que no es difícil adivinar el pensamiento, varias veces manifestado antes de ahora, del

vicepresidente para la Defensa, teniente general Gutiérrez Mellado.

LA primera parte de esa operación fue la prohibición a los militares de participar en política más que para

el derecho activo de sufragio, con un rigor sin igual en otras legislaciones, puesto que el militar que

simplemente quiera afrontar el azar do unas elecciones tiene que optar previamente por el cese en el

servicio activo.

LA segunda parte de la operación es el real decreto-ley que ha aprobado el último Consejo do Ministros,

el cual prevé un régimen de incompatibilidades, cuyo objetivo es que el militar sea sólo y exclusivamente

militar, apartándose de cualquier clase de actividades en la vida civil.

NADA tenemos en contra de este objetivo, al contrario; su realización depende de dos condiciones.

La primera es una compensación económica adecuada, pues si la que el real decreto-ley establece fuese

insuficiente, ello significaría una patente discriminación respecto do los funcionarios civiles, sujetos a un

régimen de incompatibilidades menso estricto. Es de presumir que se hayan hecho los estudios previos

indispensables y es de esperar que sea posible poner término en ese campo a un pluriempleo que es un

mal, pero que no ha nacido del capricho ni de la avidez, sino de la necesidad.

EN segundo lugar, se van a plantear Infinidad de problemas do carácter transitorio con los que habrá que

desplegar mucho tacto para evitar el vacío que podría producirse, sobre todo en los cuerpos y servicios

cuyos miembros poseen un titulo profesional que hasta ahora han podido ejercer legalmente en cuanto no

afectase a sus deberes militares. No parece fácil que en muchos de esos casos la compensación

económica pueda ser suficiente, y en todos habrá, además, el problema emocional de quienes se

enfrentarán con una difícil opción, uno do cuyos términos será el abandono de su carrera militar,

vocacionalmente escogida y servida.

No se tengan por baladíes estas consideraciones. Sin que pretendamos equiparaciones inadmisibles,

recuérdese que la política militar de la República, cuyo objetivo ultimo no estaba muy lejos del que

ahora se persigue, fracasó no por ese objetivo, que los propios militares comprendían y aceptaban, sino

por fallos de ejecución. Las circunstancias son muy diferentes y es muy poco lo que aquel tiempo y el

nuestro tienen en común, pero bueno sería no echar en saco roto la posible lección.

 

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